sábado, 23 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


MEMENTO HOMO...

Camina siempre acompañada de un cuidador de enfermos. Ella es una mujer anciana. Hace un año, poco más o menos, al salir de la Iglesia, sufrió un golpe de una silla de ruedas. El golpe fue tan fuerte, que le produjo una herida que, después de tanto tiempo, aún no ha se acabado de curar.

Y no es que la mujer se haya abandonado, no. Con frecuencia, acude al médico o a la enfermera. Yo la he visto muchas veces. Y siempre me dice lo mismo: “Aún sigo con el asunto. Que mala suerte la que tuve aquel día. Pero que lo vamos a hacer, paciencia”.

Ayer la volví a ver. Lucía el sol. Hacía frío. La señora iba bien abrigada. Como siempre le llevaba del brazo el señor que la saca a pasear y que le acompaña al médico y a otros menesteres. Nos saludamos, sin más. Esta vez, no comentamos nada de la herida ni del médico, pero observé que aún llevaba la pierna vendada.

Si traigo hoy a la palestra esta sencilla vivencia, es porque me fijé en el cambio que ha sufrido esta mujer. Se ha encogido su cuerpo. No parece la misma. Ha disminuido notablemente.

Y es que el tiempo nos gasta y nos desgasta. Nos oprime y nos comprime. Nos coloca en nuestro sitio. Y me acordé de lo que dice la liturgia el miércoles de ceniza: “Acuérdate, hombre, que polvo eres y que al polvo volverás”.


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viernes, 22 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


SALUDOS Y RESPUESTAS

Hay saludos breves y también hay saludos más largos. De todo hay en la viña del Señor. Y eso es bueno, porque así hay variedad, imaginación, sorpresas. Si todos los saludos fueran iguales, dichos con la misma vibración de voz, pareceríamos máquinas.

Que eso son, a veces los saludos o contestaciones que te dan las empresas cuando haces alguna pregunta. Siempre igual, siempre la misma frase. Estos saludos, decimos, están despersonalizados. Es cierto, que resuelven cuestiones, pero son un rollo.

Para suavizar esa despersonalización, en ocasiones, acompañan la respuesta con una música de fondo que no siempre es del agrado del oyente. Y, entones, ¡a aguantar tocan! Así son las cosas del progreso, que lo vamos a hacer.

Toda esta larga introducción viene a cuento, porque esta mañana, cuando volvía de nuevo a la Parroquia, me crucé con un trabajador de las calderas de la agrupación. Llevaba una carretilla carga con útiles de arreglo: llaves de tuercas, martillos, tenazas, lijas, etc.

Y como somos buenos amigos, me saludó. Este fue el saludo: ¿Qué tal?. Nada más. Así de corto fue el saludo. Le contesté: Bien. Y así de corta fue mi respuesta.

Pregunto: ¿Basta con un saludo tan escueto? ¿Basta con una respuesta tan corta? ¿Se puede aplicar aquí el dicho: ¿Lo bueno, si breve, dos veces bueno? Espero respuestas.

jueves, 21 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


ORACIÓN POR 
UNA NIÑA ENFERMA

Me habían entretenido: una llamada por teléfono, apuntar una suscripción a La Verdad. Total, que salí un poco más tarde de la Iglesia. Allí, en la calle me esperaba una “feligresa” que conversaba con una amiga, de sus cosas.

Apenas me acerqué para saludar a una y otra, apareció otra persona, que de sopetón me dijo: “No te vayas, que quiero decirte algo”. Yo me separé, un poco, para escuchar el mensaje.

Este era el mensaje: “Don Josemaría encomiende a una niña que le van a operar hoy de un tumor”. Le dije que ya estaba en antecedentes, que ya me habían pedido oraciones por ella, días antes. Y le dije también que en la Misa que acaba de finalizar, se había pedido por esta niña.

Seguimos hablando. Fui recibiendo algunos detalles más del caso. Nos despedimos. Poco después me adelantaba la feligresa que hablaba con su amiga y a la que había saludado poco antes. Y me dijo: “Mi amiga se ha quedado extrañada del saludo tan directo que le ha hecho esa señora que acaba de hablar con usted”.

Entendí la extrañeza. Seguimos hablando de la niña y pidiendo, en silencio, al Señor, por ella.

miércoles, 20 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


BASTANTE NIEVE

Me  he encontrado con ellos muchas veces. Desde hace años. Son tres chicos adoptados y su madre. Cuando los conocí eran pequeños. Han ido creciendo. Ya son unos mocetes. Van limpios, aseados, alegres. A los chicos se les ve satisfechos y a la madre feliz.

Hace unos días me encontré una vez más con esta familia. Iban solo dos chicos y su madre. Les saludé como siempre. Y pregunté por el tercero en cuestión. Me dijo la madre que como es el mayor ya tiene otros horarios escolares.

Seguían andando. El chico más pequeño me dijo: “El sábado y domingo próximos vamos a ir a la nieve”. “Vamos al pueblo de los abuelos”. “Nos han dicho que este año ha nevado mucho”. “Están deseosos de ir”, terció la madre. No hacía falta más que verlos.

Ayer volví a encontrarme con los dos chicos y su madre. Les pregunté: “¿Qué tal el domingo?; ¿había mucha nieve?”. Y me respondieron, mientras seguían caminando: “Bueno, bastante”. A lo que dijo la madre: “Bastante, bastante”... Lo mismo dicen cuando les pregunto: “¿Tenéis tarea?”, me contestan: “Bastante”.

"Bastante. ¿Que significa bastante"? “Hay que precisar más, verdad señor cura?” Le dije que sí, que bastante es un término "bastante" relativo.

Me fui al diccionario y encontré las siguientes acepciones: a) Que basta o es suficiente; b) indica una cantidad o número elevado de personas o cosas, que basta o es suficiente; c) ni mucho ni poco, en cantidad o nivel que basta o es suficiente; d) ante puesto a un adverbio o adjetivo, aumenta la intensidad de lo que estos expresan; e) gran cantidad de tiempo sin llegar a mucho. 

Pregunta: ¿Está claro? Respuesta: Bastante.


martes, 19 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


EL CAMINO MÁS LARGO

Ayer, por la mañana, no pude subir andando a Pamplona. Tenía que realizar unas gestiones familiares y me apuraba el tiempo.  Luego me reuní como todos los lunes, con mis amigos sacerdotes. Al terminar la reunión, decidí bajar andando a casa.

Tomé el camino más largo. El que baja por el Seminario, deja a la izquierda el complejo Club Ciudad Deportiva Amaya, pasa el río Arga, y bordea después el complejo Jardinería Arvena, se orienta hacia la tercera Agrupación Orvina, y poco después llega a la C/ Villafranca, Segunda Agrupación Orvina.

El camino me duró casi una hora. Sentí, en esta ocasión, el cansancio que otras veces no había experimentado. Tal vez fuera porque había comido bien o porque estoy un tanto desentrenado, o que un año más también pesa en mi.

Por el camino, como siempre, fui desgranando jaculatorias, haciendo algunos actos de desagravio y pidiendo insistentemente al Señor por Benedicto XVI y por su sucesor, que sea el que sea, le amo ya, como nos enseñó San Josemaría, de todo corazón.

Llegué a casa, como digo, un tanto cansado. Un breve rato de reposo y quedé como nuevo. Y aquí estoy, con ganas de colaborar, como un fiel jornalero, en la viña del Señor.

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lunes, 18 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


UNA RESPUESTA Y CAMINO

Las dos iban a Misa: Madre e hija. Yo también me dirigía hacia la Iglesia. Tras el saludo habitual de “Buenos días”, les pregunté. ¿Qué tal? ¿Todo va bien? Al unísono me contestaron: “Sí, todo va bien”. “Bueno, lo que único que pasa –dijo la joven- es que no puedo correr”. “Lo importante, dije yo, es que te puedas mover de un sitio para otro con normalidad”.

“En efecto. Además, si no puedo correr –dijo la joven-, que espere la Villavesa”. Y se sonrió. Yo también me sonreí y se sonrió la madre.
Hablamos de otras cosas: de la familia, del trabajo... Más tarde, cuando me separé de madre e hija y repensé la respuesta de la joven, llegué a esta conclusión: “Que hermoso es aceptar, con alegría, la voluntad de Dios”.

Y me acordé de unos puntos de Camino que a continuación te copio para que los leas, medites y vivas:

 “Resignación?... ¿Conformidad?... ¡Querer la Voluntad de Dios!” (757).

 “Acto de identificación con la Voluntad de Dios: ¿Lo quieres, Señor?... ¡Yo también lo quiero!” (762)”.

“Escalones: Resignarse con la Voluntad de Dios: Conformarse con la Voluntad de Dios: Querer la Voluntad de Dios: Amar la Voluntad de Dios”.(774).

domingo, 17 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


LLAMAR A LOS DEMÁS
POR SU NOMBRE

Me llamaron al despacho. “Un señor en silla de ruedas, le espera”, me dijeron. Salí de inmediato. Allí, en medio del templo, estaba un señor en una silla de ruedas. Un poco más atrás se encontraba un joven sentado en un banco. En el lado contrario,  se hallaba una señora que me dijo: “Este señor le busca”.

Me acerqué hasta donde estaba  el señor de la silla de ruedas. Aquel señor era conocido mío, desde hace más de cuarenta años. Pero cosas de la vida, no pude saludarle por su nombre, porque su nombre no me venía a la cabeza.

Así, sin poderme dirigir a este señor por su nombre, comenzamos a hablar. Me contó como pudo, pues habla con dificultad, algunos de los avatares de su vida actual. Mientras le escuchaba estaba, un tanto inquieto,  trataba de acordarme de su nombre. Me costó un tiempo, pero al final, con satisfacción mía, me vino su nombre a la cabeza.

Y pronuncié su nombré. Al oírlo, el señor de la silla de ruedas, se emocionó y se llenaron de lágrimas sus ojos. Agradeció con gestos, más que con palabras, el detalle de haberle saludado por su nombre. Y es que el nombre es la persona.

Hablamos un rato más y al despedirnos, volví a llamarle por su nombre y el hombre de la silla de ruedas volvió a emocionarse. Dirigido por el joven colombiano, se marchó, no sin antes agradecerme de nuevo mi atención.

sábado, 16 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS



“SACERDOTES CIEN POR CIEN”

Son palabras que escribió San Josemaría en la Homilía “Sacerdote para la eternidad”, homilía en la que san Josemaría reflexiona sobre la Santa Misa; sobre la naturaleza del sacerdocio católico, su dignidad y su necesidad; y sobre la relación entre sacerdotes y laicos en la Iglesia.

Sobre el sacerdocio dice: “Su competencia en diversas ramas del saber humano -de la historia, de las ciencias naturales, de la psicología, del derecho, de la sociología-, aunque necesariamente forme parte de esa mentalidad laical, no les llevará a querer presentarse como sacerdotes-psicólogos, sacerdotes-biólogos o sacerdotes-sociólogos: han recibido el Sacramento del Orden para ser, nada más y nada menos, sacerdotes-sacerdotes sacerdotes cien por cien”.

Si traigo a colación estas palabras es por que ayer, en poco más de una hora, tuve la oportunidad de “celebrar la Santa Misa”, atender a una persona que me pedía un servicio informático”, orientar a un sacerdote”, “aconsejar a un joven en su vocación”; “escuchar una queja de una feligresa”, “atender confesiones”,  saludar amablemente a un amigo” y “escribir este blog”.

En todo momento, siguiendo el sabio consejo de San Josemaría, procuré vivir mi sacerdocio “ser sacerdote, cien por cien”. Espero haberlo conseguido.

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viernes, 15 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


A VECES, 
BASTA SABER ESCUCHAR

Caminaba despacio. Iba, la mañana estaba fría, bien abrigado. En la cabeza una gorra visera color gris. En la mano derecha un paraguas negro y en la otra, un bastón tostado. Era un buen amigo con el que hablo cuando nos encontramos por la calle.

Iba unos metros delante de mi. Agilicé el paso y le di alcance. Le di un suave golpecillo en la espalda, mientras le decía: “Buenos días nos de Dios”. Me respondió con un agradecido: “Buenos días”. Y enseguida añadió: ¿No sabe? Me han operado la semana pasada. Y me contó lo sucedido.

Cómo, un día, fue a recoger unas recetas. Al llegar al Ambulatorio le dijo a la enfermera que sentía un dolor muy fuerte. Y la enfermera le dijo: Conviene le vea el médico dentro de tres o cuatro días. Y cómo mi buen amigo le respondió que no podía esperar. Y cómo la enfermera le aconsejó fuera inmediatamente a urgencias.

Y fue a urgencias. Y el médico de urgencias le dijo: Prepárese. Llame a su familia. De inmediato le vamos a llevar al Hospital. Y le llevaron. A las cuatro horas estaba operado.

Yo le escuché con atención. Luego le pregunté que tal estaba. Me dijo: Estoy muy bien. Espero recuperarme pronto. Deseo volver de nuevo a Misa.

Y aunque yo le vi bastante más delgado, le deseé lo mejor. Me dio un apretón de manos y me agradeció satisfecho el que le hubiera escuchado. Por eso digo: “Que a veces, basta saber escuchar”.

jueves, 14 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


 NUEVE AÑOS

Miércoles de Ceniza. Había celebrado Misa a las diez. Más gente que cualquier día de diario, incluso más que algunos  domingos. Llegó el momento de la distribución de la Ceniza. Uno tras otro, todos pasaron “a tomar ceniza”. Había algún niño. También a ellos les gusta “tomar” ceniza. Un pequeño gesto y tan contentos.

Más tarde, ayudé al celebrante de la Misa de doce a poner la ceniza sobre las cabezas de los fieles. Asistió bastante gente. También algunos niños. En la distribución de la ceniza, todo ocurrió con normalidad. Fue a la hora de la comunión, que también ayude al celebrante, cuando presencié el siguiente hecho.

Los fieles se acercaban a comulgar en dos filas, como siempre. De repente observé que el sacerdote que estaba a mi lado, se quedó parado. Miré y vi delante de él, a un niño. Bajo de estatura, cara redonda y pelo corto, ojos saltones.

Al sacerdote le pareció tan pequeño el chico que le preguntó: ¿Has hecho la Primera Comunión? No contestó directamente, sino que estirando el cuello dijo: “Si tengo nueve años”.

El sacerdote, fiándose de la palabra del chico, le dio la Comunión. El chico se fue “orgulloso por dentro”, a su banco donde le esperaba su madre. Se arrodilló y le dio gracias a Dios. Su madre feliz y el Señor, seguro que descansó a gusto en el corazón de este chico “de nueve años”.

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miércoles, 13 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


AÑO DE NIEVES AÑO DE BIENES

Esta mañana cuando abrí la ventana y vi de nuevo nieve en la plaza y en los tejados, me vino a la cabeza, la frase tantas escuchada: “Año de nieves año de bienes”.  Se  trata de un refrán del idioma español, clave para la Meteorología. Este es su significado:

El año con mucha nieve es favorable para las buenas cosechas, porque, gracias a la nieve, la tierra labrada se mantiene húmeda y esponjosa para que los cereales crezcan debidamente. Por otra parte, la nieve nutre las corrientes de agua”.

Este refrán es válido para tierras de cereal como Castilla. Este refrán se dijo mucho el día 9 de enero de 2009, con motivo de la nevada caída en Madrid, que cubrió la capital de España con una capa de 5 a 15 centímetros. No había nevado tanto desde hacía treinta años”.

¿Puede extenderse su significado a otros campos? Quizás si. No lo sé. Puedes tú, estimado lector,  aportar algo al respecto. Espero tu respuesta.

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martes, 12 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


DIOS EXISTE, 
AUNQUE ME CIEGUE

Subía esta mañana por Carlos III arriba. Había gente paseando por la calle. No solo gente mayor, sino también gente menuda. La razón muy sencilla: Ayer, día muy cercano al Miércoles de Ceniza, los Colegios y Escuelas permanecían cerrados.

Pues bien, subía dirección del “Vaticanillo”. El sol entraba por el lado derecho del edificio, llenaba toda la calle y deslumbraba totalmente mi visión.

Tanta luz arrojaba el sol a esas horas, que ni siquiera me dejaba ver a las personas que avanzaban delante de mí. Además como los rayos del sol chocaban contra el suelo, la dificultad aumentaba.

No obstante, a pesar de mi ceguera o mejor dicho mi falta de visión, en ningún momento se me ocurrió negar la existencia del Astro Rey, que sé que alumbra, calienta y, a veces, ciega.

 “Aunque no puedo mirar hacia al Sol porque me deslumbra –dijo una vez un sabio-, no digo que no exista: Se que sigue allí y que sigue brillando porque Dios allí lo puso”.

Yo creo en Ti, Señor, yo creo en Ti. Dios vivo en el altar, presente en mí. Si ciegos al mirar, mis ojos no te ven, yo creo en Ti, Señor, aumenta mi fe”.


lunes, 11 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


EL VALOR DE LOS PANTANOS

Iban a Misa. Como todos los domingos. Se trata de un matrimonio que conocí hace años. No pertenecen a la Parroquia de Santa Teresa, pero les gusta venir a esta Parroquia.

Nos saludamos. Enseguida la conversación de estos días: ¡Cuánta lluvia este año, dijo ella! ¡Los pantanos hasta arriba, apostilló él! ¡Bien nos vendrá para el verano, afirmé yo! ¡Cierto! ¡De donde hay se puede sacar, dijo la mujer!

Seguimos hablando de Franco y sus pantanos. Enseguida llegamos al templo. Ellos entraron por la puerta principal. Yo acorté el camino, usando una de las puertas laterales.

Ya dentro, en mi cabeza seguían: el agua, los pantanos, el almacenamiento, los embalses. Pensé: algo parecido ocurre en la vida material: guardar, almacenar, recoger en tiempo de bonanza para sacar en días de necesidad.

Y me dije: En la vida espiritual ocurre lo mismo: guardar, recoger, aprovisionarse de virtudes, para echar más tarde, echar mano de ellas. Lo dice el refrán: “Hombre precavido, vale por dos”.

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domingo, 10 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


ESPACIOS DE USO PÚBLICOS

De ordinario son tres. Hoy sólo era una. Se hallaba en un rincón en ángulo, formado por dos paredes, debajo del balcón de un primer piso. Se apoyaba en una de ellas y miraba al frente. Tenía un cigarro entre los dedos, que rítmicamente llevaba a la boca. El humo apenas era visible.

Estampa frecuente, hace años inusitada, ver a gentes fumando en la calle, a la puerta de los bares, de los comercios, etc. La nueva ley anti-tabaco obliga al fumador a salir fuera de los espacios de uso público si desea fumar.

Así dice la Ley: “Espacios de uso público: lugares accesibles al público en general o lugares de uso colectivo, con independencia de su titularidad pública o privada. En cualquier  caso, se consideran espacios de uso público los vehículos de transporte público o colectivo”.

Que esfuerzo salir a la calle a fumar. Sobre todo en los días crudos de invierno;  y también, en los días de verano, excesivamente calurosos.

Me acordé, por contraste, del número 704 de Camino: “Una visita al monasterio famoso. —Aquella señora extranjera sintió apiadársele las entrañas al considerar la pobreza del edificio: "¿Deben llevar ustedes una vida muy dura, no?" Y el monje, satisfecho, se limitó a contestar: "Tú lo quisiste, fraile mostén; tú lo quisiste, tú te lo ten".


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https://www.youtube.com/watch?v=8lOOCpABKpo

sábado, 9 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


LAS HUELLAS EN LA NIEVE

Este año el tiempo atmosférico nos ofrece abundantes temas de escritura. Es verdad eso de que cada día tiene su afán. Ayer era la lluvia, hoy es la nieve. Ayer, llovía sin parar; hoy, nieva sin dejarlo.

Acabo de venir de la Parroquia. Por el camino he pisado con gusto la blanda nieve recién caída. Solo dos huellas había en la nieve: la huella de una persona joven y la huella de un perro pequeño. Huellas distintas, a todas luces.

Ahora estoy escribiendo en mi habitación. Por mi ventana veo que sigue nevando. Los copos saltan revoltosos sobre el suelo y caen sin hacer ruido. Siempre la nieve ha sido silenciosa. Su color blanco da claridad a las cosas y a las casas.

Mientras escribo veo a las gentes que caminan despacio de un lugar a otro. Van protegidas de abrigo y todas llevan abiertos sus paraguas. En la plaza han aumentado las huellas, son huellas de ida y vuelta.

Los capós de los coches están cubiertos de copos de nieve. Parecen todos iguales, aunque no lo son.Igual que los copos, parecen todos iguales pero tampoco lo son. Es bonito contemplarlos así. 

Más nieve, más personas, más huellas. La presencia de la nieve, de las huellas, me han recordado un hermoso suceso de la vida de San Josemaría.

 “Las Navidades de 1917-1918 fueron extremadamente frías. El termómetro se mantuvo a catorce grados bajo cero durante muchos días y la ciudad quedó casi paralizada. Un día de aquellos, tras una fuerte nevada, sucedió un hecho que, aunque pueda parecer intrascendente, cambió el horizonte de su vida: vio unas huellas en la nieve, las huellas de un carmelita que caminaba con los pies descalzos por amor a Dios. Al ver aquellas huellas, Josemaría experimentó en su alma una profunda inquietud divina que le suscitó un fuerte deseo de entrega. Otros hacían tantos sacrificios por Dios y él —se preguntó—... ¿no era capaz de ofrecerle nada?

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viernes, 8 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS



NO OS AFANÉIS POR VUESTRA VIDA

Eran seis o siete palomas. Todas iguales. Cada una iba a lo suyo. Y todas, a lo mismo: buscaban alimento, nunca mejor dicho, entre las piedras y baldosas del suelo. A simple vista -vista humana- no se veía nada que coger, pero las palomas, ellas sabrán porqué, picoteaban y picoteaban sin parar.

Ante esta simpática estampa, me quedé parado mirando fijamente a las palomas. Lentamente, me coloqué muy cerca de ellas. Y las palomas, sin inmutarse, seguían pica que pica sobre el suelo.

Con rapidez realicé un examen de su estado físico. Me pareció que las palomas estaban sanas, pero hambrientas. Y sin más, pensé en las personas necesitadas, pobres, hambrientas, solas.

Me acerqué un poco más a las palomas y ahora sí, ahora, las palomas, todas a la vez, emprendieron el vuelo, posándose a poco mas de treinta metros. Eran seis o siete, no las pude contar.

De de improviso, me acordé de estas palabras evangélicas: “No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?"

Luego, seguí mi camino. Las palomas supongo que el suyo. Era una mañana de invierno. Llovía y nevaba.

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jueves, 7 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

EL CALVO Y LA LLUVIA


Hoy ha sido un día lleno de lluvia y de viento, de frío y migajas de nieve. Un día de nubarrones pardos y negros y algún que otro claro de sol, para volver de nuevo la lluvia y avisos de nieve.

Eran las seis de la tarde, cuando me dirigía aguardar el coche en el garaje. De mi casa al lugar donde lo tenía aparcado, a penas si habría cien metros de distancia.

En este corto trayecto me topé con un señor, que vestía gabardina blanca y pantalón obscuro. Lucía una calva de grandes dimensiones. Totalmente calvo. Caminaba debajo de la lluvia. Iba encogido de hombros y como queriendo ahuyentar las gotas que caían sobre su cabeza. En su calva reluciente botaban las gotas fuertes y gordas. Me dio lástima, pena.

Me fije especialmente en él, porque no llevaba paraguas. Quise prestarle el que yo llevaba abierto en mi mano derecha, pero no fue posible. En ese momento se me cayó al suelo un sobre con calendarios que llevaba en la otra mano. Mientras lo recogí el “calvo” había desaparecido.

Hoy se habrán vendido muchos paraguas, quizás el hombre de reluciente calva haya comprado uno. El paraguas es para cuando llueve.

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miércoles, 6 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

TODO ES BUENO


Vuelvo a los saludos rutinarios. Nos encontramos en medio de la plaza cuatro personas: un matrimonio entrado en años que se dirigía a la consulta médica; un hombre también mayor, soltero, que portaba en sus manos sendas bolsas de basura; y un servidor, sacerote, que volvía a la Parroquia, después de haber tomado mi media mañana.

Los cuatro para saludarnos, algo que está bien visto, dijimos, casi a la vez: “Buenos días”. Luego, con total naturalidad, cada uno añadió algo. La mujer dijo: “Buenos días, es un decir”; su marido apostilló: “Buenos días, por decir algo”, el soltero añadió: “Buenos días, es la costumbre”; y yo dije: “Buenos días, algo hay que decir”.

Después hablamos durante un breve rato. Más tarde cada uno nos fuimos a lo nuestro. El matrimonio al médico, el soltero a tirar la basura y yo a cumplir con mi ministerio.

Luego pensé: Buenos días (no eran buenos, pues hacia mucho frío): “Todo es bueno si nos lleva a Dios”.

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https://www.youtube.com/watch?v=pSA7axDI2YU

martes, 5 de febrero de 2013

lunes, 4 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


UN BUEN EJEMPLO

Después de asearme, como todos los días, abrí la ventana para ventilar un poco mi habitación. Los aparcamientos que diviso desde mi ventana, totalmente llenos de coches. Las baldosas que cubren el suelo, casi todas libres. Solo una persona vestida de negro caminaba lentamente por la plaza. Llevaba en la mano izquierda una cartera de ordenador portátil. Se le notaba un poco cargado de hombros.

Enseguida me di cuenta que era el párroco de Santa Teresa de Jesús, que como de costumbre, a primeras horas de la mañana, cuando apenas se han levantado las primeras persianas, él se dirige a la Parroquia.

Le seguí con los ojos. No pudo saludar a nadie por el camino, porque nadie se cruzó con él. Enseguida, llegó a los escalones que conducen al pórtico. Los subió con decisión. Unos pasos más y estaba frente a la puerta principal.

Me dí cuenta que extrajo del bolso de su abrigo una llave. Ví que abrió la puerta con rapidez y entró dentro del templo. Ya no puede decir más. Lo que ocurrió dentro, lo adivino, pero no puedo afirmarlo. Sospecho que rezar.

Todavía no eran las ocho y media de la mañana y a buen seguro que el pastor de almas rezaba por sus feligreses. Para mi ha sido un buen ejemplo, una hermosa lección, hoy, Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

domingo, 3 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


UN AMIGO ESPECIAL

Casi todos los días, desde hace años, asiste a Misa de doce, en mi Parroquia: Santa Teresa de Jesús,  un joven corpulento, robusto, ya entrado en años. Suele colocarse en los últimos bancos del templo. Está siempre recogido y silencioso: rezando. No creo que entienda mucho las cosas que se realizan en la celebración, pero estoy seguro que la mirada de Dios descansará complaciente sobre él.

Siempre que paso a su lado, se coloca al extremo del banco, me mira con mirada acogedora y me saluda sonriente. Yo también correspondo a su saludo amablemente y con cariño.

Desde hace un tiempo, el saludo es más expresivo: Se pone de pie, sale del banco y me da un abrazo al que correspondo. Y entre dientes musita estas o parecidas palabras: “Eres mi amigo”. “Dios es nuestro Padre”. “La iglesia es una, santa, católica y apostólica”.

Así es, le digo yo. Y él, sonriente y contento, vuelve a sentarse. Yo me dirijo al confesonario y él sigue la Misa atentamente. Cuando llega el momento de la Comunión se acerca a comulgar. Creo que Jesús descansará feliz en su alma. ¡Qué hermosa es la inocencia!

Mi amigo es un “amigo” especial: enfermo deficiente.

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sábado, 2 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


BARRER LA PORTADA

Hace unos días leí, con agrado, una breve entrevista que le hacían, en un medio de comunicación nacional, a Cuca García de Vinuesa, sobre su último libro: “Ordena tu casa para ordenar tu vida”

En él, la autora, una de las periodistas más respetadas del panorama nacional y madre de cuatro hijos, nos hace partícipes de sus trucos para conseguir vivir en un entorno ordenado sin perder la cabeza.

No enseña a aprende a confeccionar un plan de ataque para enfrentarte a la casa, a preparar el listado de la compra sin que nada falte, a reciclar, a cuidar de tus animales y plantas o a conocer tus principales armas contra el desorden.

Me acodaba ayer, precisamente, de este libro, al ver a una señora que barría la portada de su casa. ¡Interesante!

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viernes, 1 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS



UNA LABOR CALLADA

Ayer era el último jueves del mes de enero. Todos los últimos jueves de mes, en nuestra Parroquia, se reparten alimentos a un grupo de familias necesitadas. Algunas son españolas, la mayoría son extrajeras. Los hay de religión católica, también ortodoxos y algunos musulmanes. Se le ayuda a todos.

Ayer jueves, a pesar del frío, a las siete y media de la mañana ya estaban los salones parroquiales abiertos. Cuando yo llegué a la Iglesia, hora y media más tarde, acudían hombres y mujeres con sus carros a recoger el lote para ellos preparado.

Finalizada la Misa regresé a casa. Volví de nuevo a la parroquia. Eran las once y media y seguían llegando gente a recoger alimentos. ¡Qué hermoso, pero qué pena!

A la una y media, más o menos, salí del despacho a despedir a una feligresa. En ese momento las encargadas de Caritas cerraban los locales parroquiales.
Hablé con ellas un poco  y me dijeron: Hoy han llegado diez familias más. En total son más de setenta familias a las que hemos ayudado.

Pensé: ¡Una gran labor, callada y humilde!.

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jueves, 31 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS




LO GRANDE 
FUE PEQUEÑO

Será en primavera y verano, cuando disfrutemos de la fragancia y el color de las flores que ahora se preparan y plantan. Pero antes tiene que pasar el duro invierno, el recio temporal, el frío y el hielo. No hay fruto sin sementera, ni cosecha sin trabajo.

Estos pensamientos me vinieron a la cabeza ayer, a primera hora de la mañana, cuando de camino a mi trabajo, observé a dos jardineros que preparaban el pequeño trozo de tierra que existe en medio del extenso de jardín de hierba.

Estamos a finales de enero, falta mucho hasta mayo. Pero sin esta preparación, obscura y silenciosa, sin este cuidadoso esmero de la tierra, sin un seguimiento después, no nacería el rosal, ni brotarían las yemas, ni nacerían las rosas.

Mientras caminaba, en mi interior iban saltando pensamientos paralelos, referidos a distintas acciones humanas. Pensaba: yo no habría llegado al sacerdocio,  si antes no hubiera pasado doce años en el seminario; ni hubiera existido el conductor del camión que esos momentos pasaba a mi lado, sin una preparación precisa; ni el dentista que abría su oficina, si no hubiera dedicado años a prepararse; ni el abogado que trabaja en la calle de abajo, sin una preparación anterior.

En resumen: el éxito exige un proceso; el fin pide un principio, lo grande nace siempre pequeño.  Y me vino a a la memoria el número 821 de Camino que dice: No me olvides que en la tierra todo lo grande ha comenzado siendo pequeño. —Lo que nace grande es monstruoso y muere”.

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miércoles, 30 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS



HAY SALUDOS Y SALUDOS

Hay saludos y saludos. No es lo mismo un saludo frío y seco que un saludo cordial y cariñoso. 

Digo esto, porque ayer cuando llegaba cerca de la Parroquia de Santa Teresa, me saludó una feligresa con un sencillo: buenos días, pero precedido, de mi nombre: Don José María, que hizo que el saludo resultase entrañable y familiar.

Traté de responder con parecida amabilidad, pero no fui capaz de decir su nombre. Es verdad que es más fácil que los feligreses conozcan el nombre de los sacerdotes de la Parroquia, que los sacerdotes conozcan el nombre de los feligreses.

Pero también es cierto, que si ponemos un poco de esmero, cuidado, conseguiríamos más. De hecho, tengo experiencia, y  algo he avanzado.

Sirva esta "sencilla vivencia" en este día 29 de enero, para recordar que hay saludos y saludos. 

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