Benedicto XVI: No evangelizamos para ganar
fieles, sino para transmitir la alegría que nos han dado
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Un poco largo, pero merece la pena recogerlo y propagarlo.
Por primera vez después de su renuncia a la Sede de Pedro, el Papa
emérito Benedicto XVI ha hecho público un mensaje. Lo ha enviado a la
Pontificia Universidad Urbaniana, que este miércoles inauguró su recién
restaurada aula magna, a la que se le ha puesto el nombre del Papa alemán.
El mensaje del Santo Padre emérito fue leído por monseñor Georg Gänswein,
prefecto de la Casa Pontificia, presente en la inauguración.
El mensaje de Benedicto XVI recuerda que «no anunciamos a Jesucristo para
que nuestra comunidad tenga el máximo de miembros posibles, ni mucho
menos por el poder. Hablamos de Él porque sentimos el deber de transmitir
la alegría que nos ha sido donada».
La definición de la Iglesia como católica nos recuerda que la Iglesia de
Jesucristo ya no comprende un solo pueblo o una sola cultura, «sino que desde
el inicio estaba destinada a la humanidad». Desde entonces, la Iglesia ha
crecido en todos los continentes, como mostraban los rostros de los
estudiantes reunidos en el aula.
Sin embargo, hoy surge la pregunta de si «de verdad la misión sigue siendo
algo de actualidad. ¿No sería más apropiado encontrarse en el diálogo entre
las religiones y servir junto las causa de la paz en el mundo?» Este modo de
pensar presupone, la mayoría de las veces, que «las distintas religiones sean
una variante de una única y misma realidad». Esta renuncia a la verdad
«parece real y útil para la paz entre las religiones del mundo. Y aún así
sigue siendo letal para la fe».
Sin embargo, los cristianos «estamos convencidos que, en el silencio», las
demás religiones «esperan el encuentro con Jesucristo, la luz que viene de
Él, que sola puede conducirles completamente a su verdad. Y Cristo les
espera. El encuentro con Él no es la irrupción de un extraño que destruye su
propia cultura o su historia». El cristianismo, «por un lado mira con gran
respeto a la profunda espera y la profunda riqueza de las religiones, pero,
por otro lado, ve en modo crítico también lo que es negativo. Sin decir que
la fe cristiana debe siempre desarrollar de nuevo esta fuerza crítica
respecto a su propia historia religiosa».
Otro argumento «más simple» del Papa emérito a favor de la labor misionera de
la Iglesia es que «la alegría exige ser comunicada. El amor exige ser comunicado.
La verdad exige ser comunicada. Quien ha recibido una gran alegría, no puede
guardársela solo para sí mismo, debe transmitirla. Lo mismo vale para el don
del amor, para el don del reconocimiento de la verdad que se manifiesta».
Mensaje íntegro de Benedicto XVI
Quisiera en primer lugar expresar mi cordial agradecimiento al Rector
Magnífico y a las autoridades académicas de la Pontificia Universidad
Urbaniana, a los oficiales mayores, y a los representantes de los estudiantes
por su propuesta de titular en mi nombre el Aula Magna reestructurada.
Quisiera agradecer de modo particular al Gran Canciller de la Universidad, el
Cardenal Fernando Filoni, por haber acogido esta iniciativa. Es motivo de
gran alegría para mí poder estar siempre así presente en el trabajo de la
Pontificia Universidad Urbaniana.
En el curso de las diversas visitas que he podido hacer como Prefecto de la
Congregación para la Doctrina de la Fe, siempre me ha impresionado la
atmosfera de la universalidad que se respira en esta universidad, en la cual
jóvenes provenientes prácticamente de todos los países de la tierra se
preparan para el servicio al Evangelio en el mundo de hoy. También hoy veo
interiormente ante mí, en este aula, una comunidad formada por muchos jóvenes
que nos hacen percibir de modo vivo la estupenda realidad de la Iglesia
Católica.
Católica: Esta definición de la Iglesia, que pertenece a la profesión de fe
desde los tiempos antiguos, lleva consigo algo del Pentecostés. Nos recuerda
que la Iglesia de Jesucristo no miró a un solo pueblo o a una sola cultura,
sino que estaba destinada a la entera humanidad. Las ultimas palabras que
Jesús dice a sus discípulos fueron: Id y haced discípulos a todos los
pueblos. Y en el momento del Pentecostés los apóstoles hablaron en todas las
lenguas, manifestando por la fuerza del Espíritu Santo, toda la amplitud de
su fe.
Desde entonces la Iglesia ha crecido realmente en todos los continentes.
Vuestra presencia, queridos estudiantes, refleja el rostro universal de la
Iglesia. El profeta Zacarías anunció un reino mesiánico que habría ido de mar
a mar y sería un reino de paz. Y en efecto, allá donde es celebrada la
Eucaristía y los hombres, a partir del Señor, se convierten entre ellos un
solo cuerpo, se hace presente algo de aquella paz que Jesucristo había
prometido dar a sus discípulos. Vosotros, queridos amigos, sed cooperadores
de esta paz que, en un mundo rasgado y violento, hace cada vez más urgente
edificar y custodiar. Por eso es tan importante el trabajo de vuestra
universidad, en la cual queréis aprender a conocer más de cerca de Jesucristo
para poder convertiros en sus testigos.
El Señor Resucitado encargó a sus discípulos, y a través de ellos a los
discípulos de todos los tiempos, que llevaran su palabra hasta los confines
de la tierra y que hicieran a los hombres sus discípulos. El Concilio
Vaticano II, retomando en el decreto Ad Gentes una tradición constante, sacó
a la luz las profundas razones de esta tarea misionera y la confió con fuerza
renovada a la Iglesia de hoy.
¿Pero todavía sirve? Se preguntan muchos hoy dentro y fuera de la Iglesia ¿de
verdad la misión sigue siendo algo de actualidad? ¿No sería más apropiado
encontrarse en el diálogo entre las religiones y servir junto las causa de la
paz en el mundo? La contra-pregunta es: ¿El diálogo puede sustituir a la
misión? Hoy muchos, en efecto, son de la idea de que las religiones deberían
respetarse y, en el diálogo entre ellos, hacerse una fuerza común de paz. En
este modo de pensar, la mayoría de las veces se presupone que las distintas
religiones sean una variante de una única y misma realidad, que religión sea
un género común que asume formas diferentes según las diferentes culturas,
pero que expresa una misma realidad. La cuestión de la verdad, esa que en un
principio movió a los cristianos más que a nadie, viene puesta entre
paréntesis. Se presupone que la auténtica verdad de Dios, en un último
análisis es alcanzable y que en su mayoría se pueda hacer presente lo que no
se puede explicar con las palabras y la variedad de los símbolos. Esta
renuncia a la verdad parece real y útil para la paz entre las religiones del
mundo. Y aún así sigue siendo letal para la fe.
En efecto, la fe pierde su carácter vinculante y su seriedad si todo se
reduce a símbolos en el fondo intercambiables, capaces de posponer solo de
lejos al inaccesible misterio divino.
Queridos amigos, veis que la cuestión de la misión nos pone no solamente
frente a las preguntas fundamentales de la fe, sino también frente a la
pregunta de qué es el hombre. En el ámbito de un breve saludo, evidentemente
no puedo intentar analizar de modo exhaustivo esta problemática que hoy se
refiere a todos nosotros. Quisiera al menos hacer mención a la dirección que
debería invocar nuestro pensamiento. Lo hago desde dos puntos de partida.
PRIMER PUNTO DE PARTIDA
1. La opinión común es que las religiones estén por así decirlo, una junto a
otra, como los continentes y los países en el mapa geográfico. Todavía esto
no es exacto. Las religiones están en movimiento a nivel histórico, así como
están en movimiento los pueblos y las culturas. Existen religiones que
esperan. Las religiones tribales son de este tipo: tienen su momento
histórico y todavía están esperando un encuentro mayor que les lleve a la
plenitud.
Nosotros como cristianos, estamos convencidos que, en el silencio, estas
esperan el encuentro con Jesucristo, la luz que viene de Él, que sola puede
conducirles completamente a su verdad. Y Cristo les espera. El encuentro con
Él no es la irrupción de un extraño que destruye su propia cultura o su
historia. Es, en cambio, el ingreso en algo más grande, hacia el que están en
camino. Por eso, este encuentro es siempre, al mismo tiempo, purificación y
maduración. Por otro lado, el encuentro es siempre recíproco. Cristo espera su
historia, su sabiduría, su visión de las cosas.
Hoy vemos cada vez más nítido otro aspecto: mientras en los países de su gran
historia, el cristianismo se convirtió en algo cansado y algunas ramas del
gran árbol nacido del grano de mostaza del Evangelio se secan y caen a la
tierra, del encuentro con Cristo de las religiones en espera brota nueva
vida. Donde antes solo había cansancio, se manifiestan y llevan alegría las
nuevas dimensiones de la fe.
2. La religiones en sí mismas no son un fenómeno unitario. En ellas siempre
van distintas dimensiones. Por un lado está la grandeza del sobresalir, más
allá del mundo, hacia Dios eterno. Pero por otro lado, en esta se encuentran
elementos surgidos de la historia de los hombres y de la práctica de las
religiones. Donde pueden volver sin lugar a dudas cosas hermosas y nobles,
pero también bajas y destructivas, allí donde el egoísmo del hombre se ha
apoderado de la religión y, en lugar de estar en apertura, la ha transformado
en un encerrarse en el propio espacio.
Por eso, la religión nunca es un simple fenómeno solo positivo o solo
negativo: en ella los dos aspectos se mezclan. En sus inicios, la misión
cristina percibió de modo muy fuerte sobretodo los elementos negativos de las
religiones paganas que encontró. Por esta razón, el anuncio cristiano fue en
un primer momento estrechamente critico con las religiones. Solo superando
sus tradiciones que en parte consideraba también demoníacas, la fe pudo
desarrollar su fuerza renovadora. En base a elementos de este tipo, el
teólogo evangélico Karl Barth puso en contraposición religión y fe, juzgando
la primera en modo absolutamente negativo como comportamiento arbitrario del
hombre que trata, a partir de sí mismo, de apoderarse de Dios. Dietrich
Bonhoeffer retomó esta impostación pronunciándose a favor de un cristianismo
sin religión. Se trata sin duda de una visión unilateral que no puede
aceptarse. Y todavía es correcto afirmar que cada religión, para permanecer
en el sitio debido, al mismo tiempo debe también ser siempre crítica de la
religión. Claramente esto vale, desde sus orígenes y en base a su naturaleza,
para la fe cristiana, que, por un lado mira con gran respeto a la profunda
espera y la profunda riqueza de las religiones, pero, por otro lado, ve en
modo crítico también lo que es negativo. Sin decir que la fe cristiana debe
siempre desarrollar de nuevo esta fuerza crítica respecto a su propia
historia religiosa.
Para nosotros los cristianos, Jesucristo es el Logos de Dios, la luz que nos
ayuda a distinguir entre la naturaleza de las religiones y su distorsión.
3. En nuestro tiempo se hace cada vez más fuerte la voz de los que quieren
convencernos de que la religión como tal está superada. Solo la razón crítica
debería orientar el actuar del hombre. Detrás de símiles concepciones está la
convicción de que con el pensamiento positivista la razón en toda su pureza
se ha apoderado del dominio. En realidad, también este modo de pensar y de
vivir está históricamente condicionado y ligado a determinadas culturas históricas.
Considerarlo como el único válido disminuiría al hombre, sustrayéndole
dimensiones esenciales de su existencia. El hombre se hace más pequeño, no
más grande, cuando no hay espacio para un ethos que, en base a su naturaleza
auténtica retorna más allá del pragmatismo, cuando no hay espacio para la
mirada dirigida a Dios. El lugar de la razón positivista está en los grandes
campos de acción de la técnica y de la economía, y todavía esta no llega a
todo lo humano. Así, nos toca a nosotros que creamos abrir de nuevo las
puertas que, más allá de la mera técnica y el puro pragmatismo, conducen a
toda la grandeza de nuestra existencia, al encuentro con Dios vivo.
SEGUNDO PUNTO DE PARTIDA
1. Estas reflexiones, quizá un poco difíciles, deberían mostrar que hoy, en
un modo profundamente mutuo, sigue siendo razonable el deber de comunicar a
los otros el Evangelio de Jesucristo.
Todavía hay un segundo modo, más simple, para justificar hoy esta tarea. La
alegría exige ser comunicada. El amor exige ser comunicado. La verdad exige
ser comunicada. Quien ha recibido una gran alegría, no puede guardársela solo
para sí mismo, debe transmitirla. Lo mismo vale para el don del amor, para el
don del reconocimiento de la verdad que se manifiesta.
Cuando Andrés encontró a Cristo, no pudo hacer otra cosa que decirle a su
hermano: «Hemos encontrado al Mesías». Y Felipe, al cual se le donó el mismo
encuentro, no pudo hacer otra cosa que decir a Bartolomé que había encontrado
a aquél sobre el cual habían escrito Moisés y los profetas. No anunciamos a
Jesucristo para que nuestra comunidad tenga el máximo de miembros posibles, y
mucho menos por el poder. Hablamos de Él porque sentimos el deber de
transmitir la alegría que nos ha sido donada.
Seremos anunciadores creíbles de Jesucristo cuando lo encontremos realmente
en lo profundo de nuestra existencia, cuando, a través del encuentro con Él,
nos sea donada la gran experiencia de la verdad, del amor y de la alegría.
2. Forma parte de la naturaleza de la religión la profunda tensión entre la
ofrenda mística de Dios, en la que se nos entrega totalmente a Él, y la
responsabilidad para el prójimo y para el mundo por Él creado. Marta y María
son siempre inseparables, también si, de vez en cuando, el acento puede
recaer sobre la una o la otra. El punto de encuentro entre los dos polos es
el amor con el cual tocamos al mismo tiempo a Dios y a sus Criaturas. ‘Hemos
conocido y creído al amor’: esta frase expresa la auténtica naturaleza del
cristianismo. El amor, que se realiza y se refleja de muchas maneras en los
santos de todos los tiempos, es la auténtica prueba de la verdad del
cristianismo.
Traducción realizada por Aci
PARA VER Y LEER
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“ALSERDELAPALABRA” presenta a sus seguidores, breves reflexiones nacidas de la experiencia de la vida ordinaria. Las escribiré con la frescura de lo sencillo y con la esperanza de lo sublime. Espero que mi pluma sea dócil y vuestra aceptación generosa.
viernes, 24 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
jueves, 23 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
INTERESANTE
¿Es posible todavía una rectificación? El Presidente Rajoy tiene la palabra.
La decisión del Presidente Rajoy de mantener vigente la ley Aído/ZP del
aborto, incumpliendo –a pesar de su mayoría absoluta– un compromiso nuclear
del programa electoral que le llevó a Moncloa, va a provocar un vuelco en el
panorama político español de grandes dimensiones que va mucho más allá de la
cuestión del aborto. Para entender esta afirmación conviene analizar con
cierto detalle lo que supone esta decisión del presidente del Gobierno y del
PP:
A) Un PP que hace suya la ley Aído/ZP al renunciar a derogarla, se transforma de la noche a la mañana en un partido que suscribe una de las leyes más abortistas del mundo. Recordemos que la ley Aído –ahora ya Aído/Rajoy– no sólo despenaliza el aborto, sino que lo convierte en un derecho subjetivo financiado por el Estado, no contempla ni una sola alternativa al aborto dejando abandonadas a las embarazadas, convierte en algo irrelevante para el Derecho al no nacido durante sus primeras 14 semanas de vida permitiendo su libre destrucción y, además, legaliza en sus primeros 11 artículos la ideología que lleva a ver el aborto como un derecho, algo que no se atreve a hacer ninguna otra ley del aborto de ninguno de los países de nuestro entorno. Debo suponer que Mariano Rajoy, presidente de un partido que en sus estatutos se define como «defensor de la vida» conoce la ley que acaba de avalar puesto que firmó un detallado recurso de inconstitucionalidad contra ella que la analizaba artículo a artículo. No es un pequeño salto evolutivo de tipo darwiniano, es la gran mutación por sorpresa y sin explicación razonable. B) El abandono por el PP de su compromiso de derogar la ley Aído/ZP se suma a otros profundos cambios ideológicos del PP en esta legislatura que afectan a la sensibilidad del sector del partido más identificado con el humanismo cristiano: ratificación política del llamado «matrimonio homosexual», a pesar de que el TC dijo que también era constitucional la opción legal que el PP había siempre defendido: el matrimonio como institución específica para la unión entre un hombre y una mujer; la total ausencia de una política específica de apoyo a la familia; una reforma educativa tímida y menor que ha dejado en el tintero parte de los postulados clásicos del PP en defensa de la libertad de educación; y unos recortes sociales (asistencia sanitaria, inmigración, becas, comedores escolares, etc) que han dolido profundamente a la conciencia social cristiana de muchos militantes y votantes. El giro copernicano en materia de aborto incide sobre una llaga que ya estaba abierta y dolorida. C) Así, el PP abandona en un brusco cambio no explicado, una de sus señas de identidad histórica y programática. Y lo hace sin debate alguno en sus órganos de dirección (esos que tienen definido al PP como un partido que se inspira en el humanismo cristiano y como defensor de la vida), en un canutazo de un minuto en la calle a la salida de un acto ajeno a esta materia, por sorpresa y antes de coger un avión para China. Hasta la estética del anuncio resulta ofensiva y desconcertante para los votantes y militantes que dan a la defensa de la vida mucha importancia, que no son pocos en el caso del PP. No es de extrañar que incluso muchos altos cargos y parlamentarios estén estos días mostrando su discrepancia y enfado en las redes sociales y en artículos periodísticos y que empiece el goteo de dimisiones y bajas de militantes. D) El PP representaba en el panorama político español una cierta mentalidad conservadora (que desaparece con esta súbita conversión a la revolución cultural zapaterista), una cierta adhesión a la visión del hombre y la sociedad de raíz más o menos cristiana (que resulta pisoteada con la asunción del planteamiento antropológico de ZP basado en la agenda más radical de la ideología de género), una sensibilidad liberal en lo económico (que muchos perciben incompatible con las políticas fiscales y de gasto público de un Gobierno que ha centrado el ajuste en las familias y las empresas y no en las administraciones) y una cierta idea de nación (que muchos creen se ha abandonado y sustituido por una visión tecnocrática y jurídico-formal de defensa de un orden jurídico constitucional carente de contenido emotivo, político, ideológico e histórico). Así, para muchos, el PP resulta irreconocible; ya es otro partido distinto del que se presentó a las elecciones en 2011 a pesar de que el nombre, el logo y el presidente sean los mismos. Resumiendo: para muchos españoles, incluyendo militantes y votantes del PP, este partido se ha rendido ante la cultura ideológica de la izquierda y sucumbido ante esa presunta «superioridad moral de la izquierda» que, a pesar de carecer de todo fundamento objetivo, hasta ahora el propio PP (al menos, los más lúcidos de sus portavoces) venían denunciando. Las consecuencias de esta metamorfosis son inevitables: el PP que conocíamos ya no existe y una parte de su electorado está huérfana y carente de representación política en las instituciones. Este vacío de representación genera un daño grave a la democracia española pues no se ha producido en virtud de unas elecciones (ni de un referéndum como el de la OTAN de Felipe González) sino por el travestismo ideológico sobrevenido de quien recibió el apoyo mayoritario del electorado para cumplir un programa que ahora queda tirado en la papelera de la Historia, por razones inexplicables e inexplicadas. Si a esta profunda conmoción en el espectro sociológico de la derecha, se añade la convulsión que se vive en la izquierda a raíz del ascenso de Podemos en las europeas, la profunda crisis de identidad del PSOE y la deriva del nacionalismo independentista, no es aventurado prever que la democracia española tal y como la conocemos desde 1978 ya es historia. Cómo será el futuro nadie puede predecirlo, pero las causas producen efectos; como dice el refranero «de aquellos polvos, estos lodos». El polvo ya está en el suelo; el lodo ya veremos cómo será y cuanto destrozo genera. VOLVAMOS A LA POSTURA sobre el aborto con que comencé este artículo. Doy por supuesto que quien asesora a Rajoy en este tema es incapaz de entender y detectar lo importante que el asunto es para una parte del electorado del PP. Hay sentimientos y convicciones que las encuestas no son capaces de reflejar pues están más allá de los términos convencionales y restrictivos del marco de una encuesta telefónica con preguntas y opciones predeterminadas (ahí está el resultado imprevisto de Podemos para demostrarlo); supongo que Rajoy, aislado en Moncloa y tributario de unos informes escuetos y simplistas (y quizá manipulados), ha perdido la conexión con la sensibilidad de sus votantes y militantes; puedo suponer que determinados altos cargos del Gobierno que han llegado al poder casi por oposición (por su cualificación técnica) y no desde las bases, el contacto con la calle y la tradición intelectual del partido al que deben sus puestos, no saben ni de qué hablo. Pero todo esto (que puedo entender) no quita que la decisión de Rajoy sobre la ley del aborto sea objetivamente un anuncio de una fractura del PP y de una convulsión profunda del sistema de partidos que hasta ahora hemos conocido en la reciente historia democrática de España. A la reconfiguración del mapa de la izquierda que estamos viviendo, seguirá la reconstrucción del mapa de la derecha a la que Rajoy –con su decisión sobre el aborto– obliga. La renuncia a su programa por parte del PP en materias tan sensibles y que afectan a su identidad –como es la defensa de la vida– genera un vacío; y los vacíos se llenan tanto en la mecánica de fluidos ...como en la vida política. ¿Es posible todavía una rectificación? El Presidente Rajoy tiene la palabra.
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miércoles, 22 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
SAN JUAN PABLO II
EL PAPA DE LA FAMILIA
EL PAPA DE LA FAMILIA
Hoy, miércoles, 22 de octubre del 2014
es el primer día que la Iglesia universal celebra la fiesta litúrgica de
San Juan Pablo II, el Papa "viajero", "grande",
"de los jóvenes", gran defensor de la familia y vencedor de la
ideología comunista en Europa del Este.
Juan Pablo II se forjó como seminarista clandestino bajo la ocupación nazi de Polonia, apasionado en esa etapa por los místicos españoles, y fue ordenado en 1946, bajo el acoso comunista a la Iglesia. Escapaba de los espías comunistas llevando los jóvenes en excursiones prolongadas al bosque, y formándoles como líderes laicos y en los valores del Evangelio de la vida y la familia.
Juan Pablo II se forjó como seminarista clandestino bajo la ocupación nazi de Polonia, apasionado en esa etapa por los místicos españoles, y fue ordenado en 1946, bajo el acoso comunista a la Iglesia. Escapaba de los espías comunistas llevando los jóvenes en excursiones prolongadas al bosque, y formándoles como líderes laicos y en los valores del Evangelio de la vida y la familia.
Fue arzobispo de Cracovia y creado cardenal por el beato Pablo VI. Fue elegido Papa en 1978 y su pontificado duró 26 años. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia y 146 en ese país. Sus viajes a Polonia impulsaron el movimiento democrático que llevó a la caída de los regímenes comunistas en Europa Oriental en 1989.
Impulsó las Jornadas Mundiales de la Juventud y creó los Encuentros Mundiales de las Familias. Muchos consideran que su mayor legado es su "teología del cuerpo", una visión positiva y espiritual de la corporalidad y la sexualidad.
Murió en 2005. Fue beatificado por el Papa
Benedicto XVI y canonizado en abril de 2014 por el Papa Francisco, quien en la
ceremonia de canonización dijo: “San Juan Pablo II fue el Papa de la familia.
Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa
de la familia”.
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martes, 21 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
21 DE OCTUBRE DE 2014
“El cristiano es un hombre o una mujer que sabe esperar a
Jesús y por esta razón es un hombre o una mujer de esperanza”. Lo reafirmó el
Papa Francisco en su homilía de la Misa de la mañana, celebrada en la capilla
de la Casa de Santa Marta.
El Papa también dijo que con su sacrificio, Cristo nos ha hecho “amigos cercanos, en paz”. Personas que saben esperar y, en la espera, cultivan una sólida esperanza. Éstos son los cristianos, un pueblo unido por Jesús más allá de toda enemistad – explicó Francisco –; servido por Él y dotado de un nombre. El Santo Padre reflexionó inspirándose en el Evangelio de Lucas y en la Carta de san Pablo a los Efesios.
Ante todo, recordó, Cristo habla a sus discípulos comparándose con el patrón que regresa tarde, por la noche, de la fiesta de matrimonio y llama “bienaventurados” a los siervos que lo esperan despiertos y con las lámparas encendidas. En la escena siguiente Jesús se hace siervo de sus servidores, llevándoles la comida a la mesa.
El Papa Bergoglio observó que el primer servicio que el Maestro hace a los cristianos es darles “la identidad”. “Nosotros sin Cristo – dijo – no tenemos identidad”. Mientras destacando las palabras de Pablo a los paganos, el Papa dijo “recuerden que en aquel tempo estaban sin Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel”, y reafirmó que “lo que ha venido a hacer Jesús con nosotros es daros una ciudadanía, la pertenencia, a un pueblo, un nombre, un apellido”. Y así, de “enemigos sin paz”, Cristo “nos ha unido” con “su sangre”, “derribando el muro de separación que divide”:
“Todos nosotros sabemos que cuando no estamos en paz con las personas, hay un muro. Hay un muro que nos divide. Pero Jesús nos ofrece su servicio, el de derribar este muro, para que podamos encontrarnos. Y si estamos divididos, no somos amigos: somos enemigos. Y ha hecho mucho más, para reconciliar a todos en Dios. Nos ha reconciliado con Dios: de enemigos, amigos; de extraños, hijos”.
De “gente de la calle”, de personas que ni siquiera eran “huéspedes”, a “conciudadanos de los Santos y familiares de Dios”, dijo también el Papa recordando a San Pablo, y añadió que esto es lo que ha hecho Jesús con su venida. “Pero, ¿a qué condición?, se preguntó: a condición de “esperarlo”, esperarlo como los siervos con el patrón:
“Esperar a Jesús. Quien no espera a Jesús, cierra la puerta a Jesús, no le deja hacer esta obra de paz, de comunidad, de ciudadanía, es más: de nombre. Nos da un nombre. Nos hace hijos de Dios. Ésta es la actitud para esperar a Jesús, que está dentro de la esperanza cristiana. El cristiano es un hombre o una mujer de esperanza. Sabe que el Señor vendrá. Verdaderamente vendrá, ¡eh! No conocemos la hora, como esos. No conocemos la hora, pero vendrá, vendrá a encontrarnos, pero no para encontrarnos aislados, enemigos, no. A encontrarnos como Él ha hecho con su servicio: amigos cercanos, en paz”.
El Papa Francisco concluyó con otra pregunta que el cristiano podría hacerse: ¿cómo espero a Jesús? Y antes aún: ¿Lo “espero o no lo espero?”:
“¿Yo creo en esta esperanza, que Él vendrá? ¿Tengo el corazón abierto, para oír cuando llama a la puerta, cuando abre la puerta? El cristiano es un hombre o una mujer que sabe esperar a Jesús y por esto es hombre o mujer de esperanza. En cambio el pagano – y tantas veces nosotros los cristianos nos comportamos como paganos – se olvida de Jesús, piensa en sí mismo, en sus cosas, no espera a Jesús. El egoísta pagano hace como si fuera un dios: ‘Yo me las arreglo solo’. Y así termina mal, termina sin nombre, sin cercanía, sin ciudadanía”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
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lunes, 20 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
Cinco propuestas para celebrar
el V Centenario del nacimiento
de Santa
Teresa de Jesús
1.- Ruta teresiana. Las 17 ciudades en las que fundó Santa Teresa, y
que actualmente conservan un importante patrimonio en torno a su vida, se han
unido en una red de rutas teresianas para fomentar el turismo espiritual.
2.- Visitas virtuales. A través de la web www.lugaresteresianos.com se
puede realizar una visita virtual al convento de la santa y a su capilla natal
en Ávila, Alba de Tormes, ec.
3.- Lecturas continuadas. Con el objetivo de conocer mejor
el contenido de las obras de la santa abulense y su profundidad espiritual, la
fundación del V Centenario ha organizado lecturas continuadas de sus libros en
Alba de Tormes y Ávila.
4.- Exposición «Las Edades del Hombre». La Junta de Castilla y León y la
dióceis, junto a la Fundación Edades del Hombre, han llegado a un acuerdo para
que se lleve a cabo una exposición monográfica de Santa Teresa.
5.- Congreso
Internacional de Mística. Se celebrará el próximo mes de abril en la ciudad
de Ávila, coincidiendo con el IV Centenario de la beatificación de la santa
abulense. La conferencia inaugural estará a cargo de Víctor García de la
Concha, presidente del Intistuto Cervantes y exdirector de la Real Academia
Española.
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domingo, 19 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
OCHO COSAS SOBRE PABLO VI
En honor del nuevo Beato Pablo VI
El beato Pablo VI, Giovanni Battista Montini,
beatificado este domingo 19 de octubre por el Papa Francisco, es conocido por
ser el Pontífice que llevó a término el Concilio Vaticano II que había
comenzado su predecesor Juan XXIII. Aunque fue Pontífice durante 15 años hay
cosas interesantes de su pontificado que no son muy conocidas, Aciprensa ha
seleccionado 8 cosas curiosas "que probablemente no conocías de Pablo
VI".
1. El 27 de noviembre de 1970, en el
Aeropuerto Internacional de Manila (Filipinas), Pablo VI recibió dos
puñaladas por parte del pintor boliviano Benjamín Mendoza y Amor Flores,
que sufría de problemas mentales y que disfrazado de sacerdote intentó asesinar
al Pontífice con una daga.
2. Fue el primer Sumo Pontífice en usar
un avión en sus viajes.
3. Fue el primer Pontífice en visitar
los cinco continentes, y, antes que San Juan Pablo II, él ya había
recibido el apodo de “Papa peregrino”. Realizó una visita pastoral al
continente africano; y también visitó Colombia y Estados Unidos, en América;
Portugal, en Europa; Australia, en Oceanía; Filipinas e India, en Asia.
4. Fue además el primer Papa en visitar
Tierra Santa desde San Pedro. En Jerusalén, en 1964, se encontró con el
Patriarca ortodoxo Atenágoras I, con quien celebraron el levantamiento de las
mutuas excomuniones impuestas tras el Gran Cisma entre oriente y occidente, en
1054. El Papa Francisco visitó tierra Santa hace unos meses para celebrar los
50 años de este acontecimiento.
5. Fue el último Pontífice en tener una
ceremonia de coronación y el primero en prescindir del uso de la
tiara, durante las sesiones del Concilio Vaticano II. Eventualmente donó
su tiara, un regalo de su antigua Arquidiócesis de Milán, a la Basílica del
Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington (Estados Unidos),
como señal de su aprecio a los católicos estadounidenses.
6. Ejerció el ministerio sacerdotal
durante 58 años. Fue ordenado el 29 de mayo de 1920 y falleció el 6 de
agosto de 1978.
7. Nino Lo Bello, veterano “vaticanista”
estadounidense, aseguró que Pablo VI, un apasionado de la lectura, llevaba
en su equipaje, durante sus viajes, hasta 75 libros para poder elegir cuáles
leer.
8. Pablo VI creó cardenales a Karol
Wojtyla, en 1967, y a Joseph Ratzinger, en 1977, quienes serían luego sus
sucesores San Juan Pablo II y Benedicto XVI, respectivamente.
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sábado, 18 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
El Papa Francisco se examina
por Julio Sáinz Torres
En la homilía del 10 de
octubre comentando el texto de San Lucas 11, 14-26, el papa Francisco tuvo
unas palabras muy certeras sobre el examen de conciencia.
“El examen de conciencia es una
práctica muy antigua pero muy buena que hace que el mal no entre en nuestro
corazón. Así lo ha recordado el papa Francisco esta mañana en la homilía
celebrada en Santa Marta”.
Comenzaba el Papa su homilía observando que
el diablo siempre vuelve a nosotros, que no para de tentar al hombre. Tiene
paciencia y nunca renuncia a lo que quiere para sí: nuestra alma.
En la vida de Jesús actúa. San Lucas que,
después de las tentaciones del desierto, le dejó por algún tiempo. Pero volvía
y volvía de diversas maneras. Incluso en los últimos momentos de la Cruz estuvo
presente y desafiante: “Si eres Hijo de Dios, baja, te creeremos. No lo
eres”.
La finalidad del examen de conciencia es
guardar el corazón donde mora el Espíritu Santo para que entren otros espíritus. “Cuidar
el corazón como se cuida una casa, con llave. Y después vigilar el corazón,
como un centinela: Cuántas veces -ha observado- entran los malos pensamientos,
las malas intenciones, los celos, las envidias. Entran muchas cosas. Pero
¿quién ha abierto la puerta? ¿Por dónde han entrado? Si yo no me doy
cuenta de cuanto entre en mi corazón, se convierte en una plaza, donde todos
van y vienen. Un corazón sin intimidad, un corazón donde el Señor no puede
hablar y tampoco ser escuchado”.
Pero Jesús decía más en el
Evangelio: “Usa la palabra . Tener un corazón recogido un
corazón sobre el que no sabemos qué sucede, y aquí y allá, se puede hacer la
práctica tan antigua de la Iglesia pero buena: el examen de conciencia. ¿Quién
de nosotros, en la noche, antes de terminar la jornada, permanece solo, sola, y
se hace la pregunta: ¿qué ha sucedido en mi corazón? ¿Qué ha sucedido? ¿Qué ha
pasado en mi corazón? Si no lo hacemos, realmente no sabemos vigilar bien ni
cuidar bien.
No nos puede extrañar que el Papa hable del
examen de conciencia como un elemento clave de la vida espiritual. Es un
elemento primordial en los Ejercicios de San Ignacio. Bastantes números de los
Ejercicios están dedicados al discernimiento. A él se llega examinando las
situaciones concretas. Lo considera elemento importante para quitar los
impedimentos que impiden la acción de Dios. Buscar las causas de las
consolaciones y desolaciones implican examinar para saber cuando actúa el
espíritu malo y el Espíritu bueno.
Termina el Papa con unas palabras
iluminadoras:“Nosotros sabemos, Jesús habla claramente, que el
diablo vuelve siempre. También al final de la vida. El nos da
ejemplo-Jesús- de esto. Y para custodiar , para vigilar, para que no entren los
demonios, es necesario saber recogerse, es decir, estar en silencio delante de
uno mismo y delante de Dios, y al final de la jornada preguntarse: ¿qué ha
sucedido en mi corazón? ¿Ha entrado alguien que no conozco? ¿La llave está en
su sitio?
Esta reflexión –ha asegurado el Papa- ayudará
a defendernos de muchas maldades, también de las que nosotros podemos hacer, si
entran estos demonios, que son muy astutos, y al final nos engañan a todos”.
PARA ESCUCHAR
viernes, 17 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
EL PAPA PABLO VI SERÁ BEATIFICADO
EL PRÓXIMO 19 DE OCTUBRE
EL PRÓXIMO 19 DE OCTUBRE
"De niño
era un pequeño travieso"
Por Renzo Allegri
ROMA, 16 de octubre de 2014 (Zenit.org) - Pablo VI
será beatificado por el papa Francisco el domingo 19 de octubre, a las 10.30
horas, durante la misa conclusiva del Sínodo extraordinario sobre la
familia, en la plaza de San Pedro. Bresciano, nacido el 26 de septiembre
de 1987, Giovanni Battista Enrico Antonio Maria Montini, pertenecía a una
familia burguesa. El padre, Giorgio Montini, era un abogado, y fue durante varios
años director del periódico católico “Il cittadino di Brescia”, y durante tres
legislaturas, diputado en el parlamento italiano en el partido de Don Sturzo.
Tenía dos hermanos, Ludovico, abogado y hombre político y Francesco, médico.
Montino fue elegido Papa el 21 de junio de 1963,
sucediendo a Juan XXIII. Estuvo en el trono de Pedro hasta el 6 de agosto de
1978, cuando murió en Castel Gandolfo. Tenía 80 años.
Es uno de los grandes papas de la historia. No muy
popular entre el gran público, porque se conoce poco. Era por naturaleza
humilde y reservado, y a muchos le parecía "frío y calculador",
"un intelectual despegado". Pero aquellos que tuvieron la suerte de
verlo de cerca y conocerlo bien, lo consideraban de otra manera. Un hombre muy
amable, sensible y extremadamente culto. Generoso, listo para hacer las cosas
con total discreción y como un don. Un hombre de un grandísimo afecto.
Cultivador de la amistad. "La vida de la amistad es una segunda
vida", afirmaba. Jean Guitton, el gran académico francés que fue su amigo,
lo definió como "un aristócrata del espíritu, un verdadero artista".
Los historiadores están de acuerdo en afirmar que su
importancia en el mundo, para su cultura, sus documentos de gran valor también
social y para ser el timonel del Concilio Vaticano II, ha sido gigantesca. Lo
han definido "Papa de la Iglesia", "Papa de la humanidad",
"Papa de la paz". Es el Papa que ha inaugurado el "ministerio
itinerante", exaltado después por Karol Wojtyla. Pablo VI realizó nueve
peregrinaciones fuera de Italia, entre las que destaca el viaje a Tierra Santa
en 1964. Ningún Pontífice, excepto San Pedro, había estado nunca en le tierra
donde nació Jesús.
Por el hecho de que era humilde y reservado, nunca
tuvo la gran popularidad de masa, que afecta a las personas en los vértices de
la visibilidad mundial, como sucede en general también a los Papas. Desde un
punto de vista humano, de la persona privada de Giovanni Battista Montini se
conoce muy poco. A lo largo de los años, como periodista me he interesado en
varias ocasiones en él, entrevistando a quien lo conocía bien por haber estado
cerca suyo, y encontrando cada vez detalles interesantísimos e inéditos, que me
fascinaban.
En 1968, supe que estada aún vivo el maestro de la
escuela elemental de Pablo VI. El que le había enseñado los primeros elementos
de la escritura, de la lectura, que le había abierto al mundo del saber. Lo
busqué y fui a verlo.
Se llamaba Ezechiele Malizia, vivía en Camignone, en
la provincia de Brescia. Era septiembre, y el señor Malizia había cumplido
recientemente 89 año, pero no aparentaba más de 70. Mente lúcida, sonrisa
deslumbrante y la pipa siempre encendida en la boca. Hablaba enunciando
claramente todas las palabras y buscando con insistencia los vocablos más
apropiados. Recordaba meticulosamente los sucesos a los que había asistido
durante su larga existencia y los contaba con gran detalle. Caminaba derecho,
sin cansancio, y su mano, cuando encendía la pipa o se llevaba a los labios un
vaso de vino, estaba quieta como la de un jovencito.
"Tenía 24 años cuando la madre de Giambattista
Montini me llevó a su niño que debía comenzar la primera clase de
elemental", me dijo Ezechiele Malizia. "Era maestro en el Colegio
Arici, en Brescia. Conocía la familia Montini porque había tenido como alumno
también al hermano mayor de Giovanni Battista, Ludovico. El futuro Papa hizo
conmigo la primera y la segunda elemental".
Las preguntas que le hice a lo largo de la larga
conversación eran las lógicas para esa circunstancia. Le pregunté cómo se
comportaba en la escuela, si era bueno, inteligente, disciplinado y si por
casualidad desde entonces se podía intuir que comenzaría una carrera
eclesiástica.
Ezechiele Malizia me sorprendió afirmando
categóricamente: "Oh no, no habría pensado nunca que se haría sacerdote y
después Papa. Desde cuando lo vi por primera vez han pasado exactamente 65
años. Y, después de tanto tiempo, no es fácil recordar todo. Por tanto, el
pequeño Giambattista no lo he olvidado nunca. ¿Y sabe por qué? Porque se
distinguía entre todos, y no por ser un niño tranquilo. Era un pequeño
travieso. Muy delgado, esquelético, parecía tener azogue. Era muy
vivaz, de una vivacidad que casi preocupaba. La madre, cuando lo llevó a la
escuela, vino a confiármelo. Temía que ninguno consiguiera ponerle freno. Debo
decir que me costó también a mí, tanto que para tenerlo quieto y para que
estuviera atento a las clases, me vi obligado a sentarle en primera fila,
delante del encerado: así está bajo control continuamente".
"Los niños, en aquella época, entraban en clase a
las nueve de la mañana y salían a medio día, retomaban a las 2 y volvían a casa
a las 4. No había ninguna pausa durante las clases. Fui el primero en
trasgredir el reglamento y llevar a mis alumnos, después de una hora y media de
clase, al patio de la escuela para que, jugando, descargaran su tensión y
después estuvieran más atentos. Yo también jugaba con ellos. Giambattista era
uno de los más revoltosos. Le dejaba correr como una peonza, así se descargaba
y después en el aula estaba atento".
"Diría que los resultados fueron óptimos, al
menos así fueron juzgados por la madre de Giambattista que, después, para darme
las gracias, me invitó una semana en su villa en Verola Vecchina. Creo que
Giambattista también entendió que el método usado por mí era apropiado para
él".
"Después de la elemental no vi más a
Giambattista, pero él no se olvidó de mí. Cuando fue elegido Papa fui a verlo,
y él, recordando los tiempo de la escuela elemental me dijo: 'Querido maestro,
¿se acuerda cuando me tiraba de las orejas porque estaba siempre
distraído?'"
"Estaba conmovido y también confuso. No pensaba
que el Papa se acordara de mí. Sin embargo fue muy amable. Continuaba hablando
y recordando y, por la emoción, me parecía estar dormido y soñar. Me quedé con
el Papa más de media hora. Y en un momento, me puso en el cuello un collar con
un escudo y me dijo algunas cosas. No entendí nada. Cuando salí, los monseñores
que me había acompañado, me llamaron 'comendador'. Me informé, y supe que el
Papas, dándome ese collar, me había nombrado 'Comendador de San
Silvestre'".
"No podía creerlo. '¡Yo, comendador! El colmo
para mí, que soy hijo de un campesino. Mi padre, hasta los 20 años, trabajaba
para los condes Duco. Después partió, para combatir con el ejército
de Víctor Manuel II. Hizo las campañas del 1859, del 1860 del 1861.
Comenzó como soldado sencillo y volvió a casa con el grado de capitán. Durante
la guerra de 1915, yo quise imitar a mi padre. Era hijo único y por tanto
exento de hacer el servicio militar, pero me uní como voluntario. Volví a casa
con el grado de capitán yo también. Son glorias de familia a las cuales siempre
he estado muy unido, pero este honor que me dio el Papa, recordando los días de
su infancia, cuando venía a la escuela y yo le "tiraba de las orejas"
para que estuviera atento y no se equivocara al escribir las letras del
alfabeto, es el título honorífico del que estoy más orgulloso".
jueves, 16 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
De la patrona de los escritores españoles, con ocasión de su festividad
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(Tomado
de religión en libertad)
Sí señores, porque si ayer veíamos la estrecha relación que tiene con el patronazgo ni más ni menos que de la patria común de todos (pinche aquí si se lo perdió), toca hoy conocer otro de los patronazgos que caben a la excelente escritora Teresa de Cepeda y Ahumada, a la sazón Santa Teresa de Jesús, que no es otro que, precisamente, el de los escritores españoles. Y lo es, patrona de los escritores españoles, porque así lo proclama el 14 de octubre de 1965, el Papa Pablo VI mediante el breve pontificio “Lumen Hispaniae” (Luz de España), en el que escribe: Luz de España y de toda la Iglesia se llama justamente a Santa Teresa de Jesús, no sólo por haber coronado las cumbres de la santidad y fecundísima de espíritu haber sido madre de los carmelitas, varones y mujeres, que practican la regla primitiva de su orden, sino porque, además, escribió libros llenos de admirable sabiduría. Todavía hoy con estas obras y con el fulgor nunca atenuado de su vida, continúa siendo aventajadísima maestra. Con oportuno recuerdo los escritores católicos de España, cuya profesión, ciertamente nobilísima, debe emplearse cada día más y más en la salvación y bien de los hombres, sobre todo en estos tiempos en que un aluvión tenebroso de libros y revistas influye tanto en la ruina de las almas, han manifestado el deseo de acogerse a su patrocinio. Y así, todos lo señores cardenales, arzobispos y obispo de España los ministros de Justicia e Información y Turismo, los presidentes y los miembros de las reales academias, los recotres de las universidades `pontificias y civiles, los directores de ateneso, sociedades y entidades literarias, buen número y selectísimo de escritores espñaoles, recordando el reciente Cuarto Centenario de la Reforma Teresiana, Nos han rogado que nombremos patrona de los escritores españoles católicos a esta ilustrísima virgen. Para que aquellos en quienes recae la mayor responsabilidad de los libros y revistas que se publican tengan a quien volver los ojos en tan importante tarea y encuentren refugio en donde ampararse, Nos accedemos gustosamente a este ruego. Así pues, oído el parecer de la Sagrada Congregación de ritos tras conocimiento cierto y madura deliberación, con la plenitud de nuestra Autoridad Apostólica, en vigor de este breve y de una vez para siempre, nombramos y declaramos a la virgen Santa Teresa de Jesús patrona principal de los escritores españoles católicos, con todos los honores y privilegios litúrgicos que corresponden a los patronos principales de organizaciones y asociaciones” Así pues, felicidades a todos los escritores españoles, entre los cuales, malo o bueno, me cuento también, en el día de su patrona. Y a todos ellos, como a Vds., mis mejores deseos de que también hoy, hagan Vds. mucho bien y no reciban menos. PARA ESCUCHAR https://www.youtube.com/watch?v=AgcPzd8UeRY&list=PLD5BEAEF419D8A615&index=8 |
miércoles, 15 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
Mensaje del Papa Francisco a Monseñor
Jesús García Burillo
Querido Hermano:
El 28 de marzo de 1515 nació en Ávila una
niña que con el tiempo sería conocida como santa Teresa de Jesús. Al acercarse
el quinto centenario de su nacimiento, vuelvo la mirada a esa ciudad para dar
gracias a Dios por el don de esta gran mujer y animar a los fieles de la
querida diócesis abulense y a todos los españoles a conocer la historia de esa
insigne fundadora, así como a leer sus libros, que, junto con sus hijas en los
numerosos Carmelos esparcidos por el mundo, nos siguen diciendo quién y cómo
fue la Madre Teresa y qué puede enseñarnos a los hombres y mujeres de hoy.
En la escuela de la santa andariega
aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la
lección de su vida y de su obra. Ella entendió su vida como camino de perfección
por el que Dios conduce al hombre, morada tras morada, hasta Él y, al mismo
tiempo, lo pone en marcha hacia los hombres. ¿Por qué caminos quiere
llevarnos el Señor tras las huellas y de la mano de santa Teresa? Quisiera
recordar cuatro que me hacen mucho bien: el camino de la alegría, de la
oración, de la fraternidad y del propio tiempo.
PRIMER CAMINO: EL CAMINO DE LA ALEGRÍA
Teresa de Jesús invita a sus monjas a «andar
alegres sirviendo» (Camino 18,5). La verdadera santidad es alegría, porque
"un santo triste es un triste santo". Los santos, antes que héroes
esforzados, son fruto de la gracia de Dios a los hombres. Cada santo nos
manifiesta un rasgo del multiforme rostro de Dios. En santa Teresa contemplamos
al Dios que, siendo «soberana Majestad, eterna Sabiduría» (Poesía 2), se
revela cercano y compañero, que tiene sus delicias en conversar con los
hombres: Dios se alegra con nosotros. Y, de sentir su amor, le nacía a la Santa
una alegría contagiosa que no podía disimular y que transmitía a su alrededor.
Esta alegría es un camino que hay que andar toda la vida. No es instantánea,
superficial, bullanguera. Hay que procurarla ya «a los principios»
(Vida 13,l). Expresa el gozo interior del alma, es humilde y «modesta»
(cf. Fundaciones 12,l). No se alcanza por el atajo fácil que evita
la renuncia, el sufrimiento o la cruz, sino que se encuentra padeciendo
trabajos y dolores (cf. Vida 6,2; 30,8), mirando al Crucificado y
buscando al Resucitado (cf. Camino 26,4). De ahí que la alegría de
santa Teresa no sea egoísta ni autorreferencial. Como la del cielo, consiste en
«alegrarse que se alegren todos» (Camino 30,5), poniéndose al servicio de
los demás con amor desinteresado. Al igual que a uno de sus monasterios en
dificultades, la Santa nos dice también hoy a nosotros, especialmente a los
jóvenes: «¡No dejen de andar alegres!» (Carta 284,4). ¡El Evangelio no es
una bolsa de plomo que se arrastra pesadamente, sino una fuente de gozo que
llena de Dios el corazón y lo impulsa a servir a los hermanos!
SEGUNDO CAMINO: EL CAMINO DE LA ORACIÓN
La Santa transitó también el camino de la
oración, que definió bellamente como un «tratar de amistad estando muchas veces
a solas con quien sabernos nos ama» (Vida 8,5). Cuando los tiempos son
"recios", son necesarios «amigos fuertes de Dios» para sostener a los
flojos (Vida 15,5). Rezar no es una forma de huir, tampoco de meterse en
una burbuja, ni de aislarse, sino de avanzar en una amistad que tanto más crece
cuanto más se trata al Señor, «amigo verdadero» y «compañero» fiel de viaje,
con quien «todo se puede sufrir», pues siempre «ayuda, da esfuerzo y nunca
falta» (Vida 22,6). Para orar «no está la cosa en pensar mucho sino en
amar mucho» (Moradas IV,1,7), en volver los ojos para mirar a quien no
deja de mirarnos amorosamente y sufrirnos pacientemente
(cf. Camino 26,3-4). Por muchos caminos puede Dios conducir las almas
hacia sí, pero la oración es el «camino seguro» (Vida 213). Dejarla es
perderse (cf. Vida 19,6). Estos consejos de la Santa son de perenne
actualidad. ¡Vayan adelante, pues, por el camino de la oración, con
determinación, sin detenerse, hasta el fin! Esto vale singularmente para todos
los miembros de la vida consagrada. En una cultura de lo provisorio, vivan la
fidelidad del «para siempre, siempre, siempre» (Vida1,5); en un mundo sin
esperanza, muestren la fecundidad de un «corazón enamorado» (Poesía 5); y
en una sociedad con tantos ídolos, sean testigos de que «solo Dios basta»
(Poesía 9).
TERCER CAMINO: EL CAMINO DE LA FRATERNIDAD
Este camino no podemos hacerlo solos, sino
juntos. Para la santa reformadora la senda de la oración discurre por la vía de
la fraternidad en el seno de la Iglesia madre. Esta fue su respuesta
providencial, nacida de la inspiración divina y de su intuición femenina, a los
problemas de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo: fundar pequeñas
comunidades de mujeres que, a imitación del "colegio apostólico",
siguieran a Cristo viviendo sencillamente el Evangelio y sosteniendo a toda la
Iglesia con una vida hecha plegaria. «Para esto os junto El aquí, hermanas»
(Camino 2,5) y tal fue la promesa: «que Cristo andaría con nosotras»
(Vida32,11). ¡Que linda definición de la fraternidad en la Iglesia: andar
juntos con Cristo como hermanos! Para ello no recomienda Teresa de Jesús muchas
cosas, simplemente tres: amarse mucho unos a otros, desasirse de todo y
verdadera humildad, que «aunque la digo a la postre es la base principal y las
abraza todas» (Camino 4,4). ¡Cómo desearía, en estos tiempos, unas comunidades
cristianas más fraternas donde se haga este camino: andar en la verdad de la
humildad que nos libera de nosotros mismos para amar más y mejor a los demás, especialmente
a los más pobres! ¡Nada hay más hermoso que vivir y morir como hijos de esta
Iglesia madre!
CUARTO CAMINO: EL CAMINO DEL PROPIO TIEMPO
Precisamente porque es madre de puertas
abiertas, la Iglesia siempre está en camino hacia los hombres para llevarles
aquel «agua viva» (cf. Jn 4,10) que riega el huerto de su corazón
sediento. La santa escritora y maestra de oración fue al mismo tiempo fundadora
y misionera por los caminos de España. Su experiencia mística no la separo del
mundo ni de las preocupaciones de la gente. Al contrario, le dio nuevo impulso
y coraje para la acción y los deberes de cada día, porque también «entre los
pucheros anda el Señor» (Fundaciones 5,8). Ella vivió las dificultades de
su tiempo -tan complicado- sin ceder a la tentación del lamento amargo, sino
más bien aceptándolas en la fe como una oportunidad para dar un paso más en el
camino. Y es que, «para hacer Dios grandes mercedes a quien de veras le sirve,
siempre es tiempo» (Fundaciones 4,6). Hoy Teresa nos dice: Reza más para
comprender bien lo que pasa a tu alrededor y así actuar mejor. La oración vence
el pesimismo y genera buenas iniciativas (cf. Moradas VII, 4,6).
¡Éste es el realismo teresiano, que exige obras en lugar de emociones, y amor
en vez de ensueños, el realismo del amor humilde frente a un ascetismo afanoso!
Algunas veces la Santa abrevia sus sabrosas cartas diciendo: «Estamos de
camino» (Carta 469,7.9), como expresión de la urgencia por continuar hasta
el fin con la tarea comenzada. Cuando arde el mundo, no se puede perder el
tiempo en negocios de poca importancia. ¡Ojalá contagie a todos esta santa
prisa por salir a recorrer los caminos de nuestro propio tiempo, con el
Evangelio en la mano y el Espíritu en el corazón!
«¡Ya es tiempo de caminar! » (Ana de San
Bartolomé, Últimas acciones de la vida de santa Teresa). Estas palabras de
santa Teresa de Ávila a punto de morir son la síntesis de su vida y se
convierten para nosotros, especialmente para la familia carmelitana, sus
paisanos abulenses y todos los españoles, en una preciosa herencia a conservar
y enriquecer.
Querido Hermano, con mi saludo cordial, a
todos les digo: ¡Ya es tiempo de caminar, andando por los caminos de la
alegría, de la oración, de la fraternidad, del tiempo vivido como gracia!
Recorramos los caminos de la vida de la mano de santa Teresa. Sus huellas nos
conducen siempre a Jesús.
Les pido, por favor, que recen por mí, pues
lo necesito. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.
martes, 14 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
Te ofrezco hoy, un breve comentario a este gran pensamiento
de Camino: 821: “No me olvides que en la tierra todo lo grande ha comenzado siendo
pequeño. —Lo que nace grande es monstruoso y muere”. (nm. 821)
Con frecuencia, olvidamos
este sabio consejo y nos lanzamos, atolondrados, a conseguir de inmediato cosas
grandes. Y nos olvidamos que entre nosotros, las cosas grandes siempre nacen
pequeñas. Lo que nace grande es
monstruoso.
De un grano de trigo, una
espiga; de una pequeña cepa, miles de racimos.
Acabo. Dime si lo entiendes.
lunes, 13 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
COMENZAR Y RECOMENZAR
Hoy voy a empezar de nuevo a escribir en mi blogg.
Mejor, voy a recomenzar.
Todo en la vida es recomenzar. Recomenzamos a vivir
cada mañana, cuando al sonar el despertador, nos tiramos de la cama. Recomenzamos,
cuando salimos al pasillo y pulsamos el botón del ascensor.
Recomenzamos, cuando pisamos de nuevo la calle mil veces transitada. Todo es recomenzar.
También vale esto para la vida interior. Me venía
a la memoria el número 292 de Camino: “Precisamente tu vida interior debe ser eso: comenzar... y recomenzar”.
En una
ocasión, le decían a san Josemaría. “Padre, Usted en "Camino" dice
que "comenzar una y otra vez es cosa de santos". Yo, Padre, muchas
veces dudo si el Señor no se cansará de ese comenzar nuestro, una y otra vez.
Y respondía el santo: “No,
no se cansa, se pone muy contento. Cada vez que tu recomienzas y que yo recomienzo,
porque yo tengo que recomenzar también - yo soy un pobre hombre pecador - cada
vez que recomenzamos tu y yo, el Señor se pone muy alegre como en la parábola
del hijo pródigo. De modo que quítate esos pensamientos nebulosos, y que vaya
la claridad a tu cabeza y que sepas con alegría que el Señor está con los
brazos abiertos para recibirte cada vez que vuelves.
Venga, pues, a
comenzar de nuevo.
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