viernes, 24 de octubre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

Benedicto XVI: No evangelizamos para ganar fieles, sino para transmitir la alegría que nos han dado


Un poco largo, pero merece la pena recogerlo y propagarlo.

Por primera vez después de su renuncia a la Sede de Pedro, el Papa emérito Benedicto XVI ha hecho público un mensaje. Lo ha enviado a la Pontificia Universidad Urbaniana, que este miércoles inauguró su recién restaurada aula magna, a la que se le ha puesto el nombre del Papa alemán. 


El mensaje del Santo Padre emérito fue leído por monseñor Georg Gänswein, prefecto de la Casa Pontificia, presente en la inauguración. 

El mensaje de Benedicto XVI recuerda que «no anunciamos a Jesucristo para que nuestra comunidad tenga el máximo de miembros posibles, ni mucho menos por el poder. Hablamos de Él porque sentimos el deber de transmitir la alegría que nos ha sido donada». 

La definición de la Iglesia como católica nos recuerda que la Iglesia de Jesucristo ya no comprende un solo pueblo o una sola cultura, «sino que desde el inicio estaba destinada a la humanidad». Desde entonces, la Iglesia ha crecido en todos los continentes, como mostraban los rostros de los estudiantes reunidos en el aula. 

Sin embargo, hoy surge la pregunta de si «de verdad la misión sigue siendo algo de actualidad. ¿No sería más apropiado encontrarse en el diálogo entre las religiones y servir junto las causa de la paz en el mundo?» Este modo de pensar presupone, la mayoría de las veces, que «las distintas religiones sean una variante de una única y misma realidad». Esta renuncia a la verdad «parece real y útil para la paz entre las religiones del mundo. Y aún así sigue siendo letal para la fe». 

Sin embargo, los cristianos «estamos convencidos que, en el silencio», las demás religiones «esperan el encuentro con Jesucristo, la luz que viene de Él, que sola puede conducirles completamente a su verdad. Y Cristo les espera. El encuentro con Él no es la irrupción de un extraño que destruye su propia cultura o su historia». El cristianismo, «por un lado mira con gran respeto a la profunda espera y la profunda riqueza de las religiones, pero, por otro lado, ve en modo crítico también lo que es negativo. Sin decir que la fe cristiana debe siempre desarrollar de nuevo esta fuerza crítica respecto a su propia historia religiosa».

Otro argumento «más simple» del Papa emérito a favor de la labor misionera de la Iglesia es que «la alegría exige ser comunicada. El amor exige ser comunicado. La verdad exige ser comunicada. Quien ha recibido una gran alegría, no puede guardársela solo para sí mismo, debe transmitirla. Lo mismo vale para el don del amor, para el don del reconocimiento de la verdad que se manifiesta».

Mensaje íntegro de Benedicto XVI


Quisiera en primer lugar expresar mi cordial agradecimiento al Rector Magnífico y a las autoridades académicas de la Pontificia Universidad Urbaniana, a los oficiales mayores, y a los representantes de los estudiantes por su propuesta de titular en mi nombre el Aula Magna reestructurada. Quisiera agradecer de modo particular al Gran Canciller de la Universidad, el Cardenal Fernando Filoni, por haber acogido esta iniciativa. Es motivo de gran alegría para mí poder estar siempre así presente en el trabajo de la Pontificia Universidad Urbaniana.


En el curso de las diversas visitas que he podido hacer como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, siempre me ha impresionado la atmosfera de la universalidad que se respira en esta universidad, en la cual jóvenes provenientes prácticamente de todos los países de la tierra se preparan para el servicio al Evangelio en el mundo de hoy. También hoy veo interiormente ante mí, en este aula, una comunidad formada por muchos jóvenes que nos hacen percibir de modo vivo la estupenda realidad de la Iglesia Católica.

Católica: Esta definición de la Iglesia, que pertenece a la profesión de fe desde los tiempos antiguos, lleva consigo algo del Pentecostés. Nos recuerda que la Iglesia de Jesucristo no miró a un solo pueblo o a una sola cultura, sino que estaba destinada a la entera humanidad. Las ultimas palabras que Jesús dice a sus discípulos fueron: Id y haced discípulos a todos los pueblos. Y en el momento del Pentecostés los apóstoles hablaron en todas las lenguas, manifestando por la fuerza del Espíritu Santo, toda la amplitud de su fe.

Desde entonces la Iglesia ha crecido realmente en todos los continentes. Vuestra presencia, queridos estudiantes, refleja el rostro universal de la Iglesia. El profeta Zacarías anunció un reino mesiánico que habría ido de mar a mar y sería un reino de paz. Y en efecto, allá donde es celebrada la Eucaristía y los hombres, a partir del Señor, se convierten entre ellos un solo cuerpo, se hace presente algo de aquella paz que Jesucristo había prometido dar a sus discípulos. Vosotros, queridos amigos, sed cooperadores de esta paz que, en un mundo rasgado y violento, hace cada vez más urgente edificar y custodiar. Por eso es tan importante el trabajo de vuestra universidad, en la cual queréis aprender a conocer más de cerca de Jesucristo para poder convertiros en sus testigos.

El Señor Resucitado encargó a sus discípulos, y a través de ellos a los discípulos de todos los tiempos, que llevaran su palabra hasta los confines de la tierra y que hicieran a los hombres sus discípulos. El Concilio Vaticano II, retomando en el decreto Ad Gentes una tradición constante, sacó a la luz las profundas razones de esta tarea misionera y la confió con fuerza renovada a la Iglesia de hoy.

¿Pero todavía sirve? Se preguntan muchos hoy dentro y fuera de la Iglesia ¿de verdad la misión sigue siendo algo de actualidad? ¿No sería más apropiado encontrarse en el diálogo entre las religiones y servir junto las causa de la paz en el mundo? La contra-pregunta es: ¿El diálogo puede sustituir a la misión? Hoy muchos, en efecto, son de la idea de que las religiones deberían respetarse y, en el diálogo entre ellos, hacerse una fuerza común de paz. En este modo de pensar, la mayoría de las veces se presupone que las distintas religiones sean una variante de una única y misma realidad, que religión sea un género común que asume formas diferentes según las diferentes culturas, pero que expresa una misma realidad. La cuestión de la verdad, esa que en un principio movió a los cristianos más que a nadie, viene puesta entre paréntesis. Se presupone que la auténtica verdad de Dios, en un último análisis es alcanzable y que en su mayoría se pueda hacer presente lo que no se puede explicar con las palabras y la variedad de los símbolos. Esta renuncia a la verdad parece real y útil para la paz entre las religiones del mundo. Y aún así sigue siendo letal para la fe.

En efecto, la fe pierde su carácter vinculante y su seriedad si todo se reduce a símbolos en el fondo intercambiables, capaces de posponer solo de lejos al inaccesible misterio divino.

Queridos amigos, veis que la cuestión de la misión nos pone no solamente frente a las preguntas fundamentales de la fe, sino también frente a la pregunta de qué es el hombre. En el ámbito de un breve saludo, evidentemente no puedo intentar analizar de modo exhaustivo esta problemática que hoy se refiere a todos nosotros. Quisiera al menos hacer mención a la dirección que debería invocar nuestro pensamiento. Lo hago desde dos puntos de partida.

PRIMER PUNTO DE PARTIDA

1. La opinión común es que las religiones estén por así decirlo, una junto a otra, como los continentes y los países en el mapa geográfico. Todavía esto no es exacto. Las religiones están en movimiento a nivel histórico, así como están en movimiento los pueblos y las culturas. Existen religiones que esperan. Las religiones tribales son de este tipo: tienen su momento histórico y todavía están esperando un encuentro mayor que les lleve a la plenitud.

Nosotros como cristianos, estamos convencidos que, en el silencio, estas esperan el encuentro con Jesucristo, la luz que viene de Él, que sola puede conducirles completamente a su verdad. Y Cristo les espera. El encuentro con Él no es la irrupción de un extraño que destruye su propia cultura o su historia. Es, en cambio, el ingreso en algo más grande, hacia el que están en camino. Por eso, este encuentro es siempre, al mismo tiempo, purificación y maduración. Por otro lado, el encuentro es siempre recíproco. Cristo espera su historia, su sabiduría, su visión de las cosas.

Hoy vemos cada vez más nítido otro aspecto: mientras en los países de su gran historia, el cristianismo se convirtió en algo cansado y algunas ramas del gran árbol nacido del grano de mostaza del Evangelio se secan y caen a la tierra, del encuentro con Cristo de las religiones en espera brota nueva vida. Donde antes solo había cansancio, se manifiestan y llevan alegría las nuevas dimensiones de la fe.

2. La religiones en sí mismas no son un fenómeno unitario. En ellas siempre van distintas dimensiones. Por un lado está la grandeza del sobresalir, más allá del mundo, hacia Dios eterno. Pero por otro lado, en esta se encuentran elementos surgidos de la historia de los hombres y de la práctica de las religiones. Donde pueden volver sin lugar a dudas cosas hermosas y nobles, pero también bajas y destructivas, allí donde el egoísmo del hombre se ha apoderado de la religión y, en lugar de estar en apertura, la ha transformado en un encerrarse en el propio espacio.

Por eso, la religión nunca es un simple fenómeno solo positivo o solo negativo: en ella los dos aspectos se mezclan. En sus inicios, la misión cristina percibió de modo muy fuerte sobretodo los elementos negativos de las religiones paganas que encontró. Por esta razón, el anuncio cristiano fue en un primer momento estrechamente critico con las religiones. Solo superando sus tradiciones que en parte consideraba también demoníacas, la fe pudo desarrollar su fuerza renovadora. En base a elementos de este tipo, el teólogo evangélico Karl Barth puso en contraposición religión y fe, juzgando la primera en modo absolutamente negativo como comportamiento arbitrario del hombre que trata, a partir de sí mismo, de apoderarse de Dios. Dietrich Bonhoeffer retomó esta impostación pronunciándose a favor de un cristianismo sin religión. Se trata sin duda de una visión unilateral que no puede aceptarse. Y todavía es correcto afirmar que cada religión, para permanecer en el sitio debido, al mismo tiempo debe también ser siempre crítica de la religión. Claramente esto vale, desde sus orígenes y en base a su naturaleza, para la fe cristiana, que, por un lado mira con gran respeto a la profunda espera y la profunda riqueza de las religiones, pero, por otro lado, ve en modo crítico también lo que es negativo. Sin decir que la fe cristiana debe siempre desarrollar de nuevo esta fuerza crítica respecto a su propia historia religiosa.

Para nosotros los cristianos, Jesucristo es el Logos de Dios, la luz que nos ayuda a distinguir entre la naturaleza de las religiones y su distorsión.

3. En nuestro tiempo se hace cada vez más fuerte la voz de los que quieren convencernos de que la religión como tal está superada. Solo la razón crítica debería orientar el actuar del hombre. Detrás de símiles concepciones está la convicción de que con el pensamiento positivista la razón en toda su pureza se ha apoderado del dominio. En realidad, también este modo de pensar y de vivir está históricamente condicionado y ligado a determinadas culturas históricas. Considerarlo como el único válido disminuiría al hombre, sustrayéndole dimensiones esenciales de su existencia. El hombre se hace más pequeño, no más grande, cuando no hay espacio para un ethos que, en base a su naturaleza auténtica retorna más allá del pragmatismo, cuando no hay espacio para la mirada dirigida a Dios. El lugar de la razón positivista está en los grandes campos de acción de la técnica y de la economía, y todavía esta no llega a todo lo humano. Así, nos toca a nosotros que creamos abrir de nuevo las puertas que, más allá de la mera técnica y el puro pragmatismo, conducen a toda la grandeza de nuestra existencia, al encuentro con Dios vivo.

SEGUNDO PUNTO DE PARTIDA

1. Estas reflexiones, quizá un poco difíciles, deberían mostrar que hoy, en un modo profundamente mutuo, sigue siendo razonable el deber de comunicar a los otros el Evangelio de Jesucristo.

Todavía hay un segundo modo, más simple, para justificar hoy esta tarea. La alegría exige ser comunicada. El amor exige ser comunicado. La verdad exige ser comunicada. Quien ha recibido una gran alegría, no puede guardársela solo para sí mismo, debe transmitirla. Lo mismo vale para el don del amor, para el don del reconocimiento de la verdad que se manifiesta.

Cuando Andrés encontró a Cristo, no pudo hacer otra cosa que decirle a su hermano: «Hemos encontrado al Mesías». Y Felipe, al cual se le donó el mismo encuentro, no pudo hacer otra cosa que decir a Bartolomé que había encontrado a aquél sobre el cual habían escrito Moisés y los profetas. No anunciamos a Jesucristo para que nuestra comunidad tenga el máximo de miembros posibles, y mucho menos por el poder. Hablamos de Él porque sentimos el deber de transmitir la alegría que nos ha sido donada.

Seremos anunciadores creíbles de Jesucristo cuando lo encontremos realmente en lo profundo de nuestra existencia, cuando, a través del encuentro con Él, nos sea donada la gran experiencia de la verdad, del amor y de la alegría.

2. Forma parte de la naturaleza de la religión la profunda tensión entre la ofrenda mística de Dios, en la que se nos entrega totalmente a Él, y la responsabilidad para el prójimo y para el mundo por Él creado. Marta y María son siempre inseparables, también si, de vez en cuando, el acento puede recaer sobre la una o la otra. El punto de encuentro entre los dos polos es el amor con el cual tocamos al mismo tiempo a Dios y a sus Criaturas. ‘Hemos conocido y creído al amor’: esta frase expresa la auténtica naturaleza del cristianismo. El amor, que se realiza y se refleja de muchas maneras en los santos de todos los tiempos, es la auténtica prueba de la verdad del cristianismo.

Traducción realizada por Aci

PARA VER Y LEER 

jueves, 23 de octubre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS



INTERESANTE


¿Es posible todavía una rectificación? El Presidente Rajoy tiene la palabra.

La decisión del Presidente Rajoy de mantener vigente la ley Aído/ZP del aborto, incumpliendo –a pesar de su mayoría absoluta– un compromiso nuclear del programa electoral que le llevó a Moncloa, va a provocar un vuelco en el panorama político español de grandes dimensiones que va mucho más allá de la cuestión del aborto. Para entender esta afirmación conviene analizar con cierto detalle lo que supone esta decisión del presidente del Gobierno y del PP:

A) Un PP que hace suya la ley Aído/ZP al renunciar a derogarla, se transforma de la noche a la mañana en un partido que suscribe una de las leyes más abortistas del mundo. Recordemos que la ley Aído –ahora ya Aído/Rajoy– no sólo despenaliza el aborto, sino que lo convierte en un derecho subjetivo financiado por el Estado, no contempla ni una sola alternativa al aborto dejando abandonadas a las embarazadas, convierte en algo irrelevante para el Derecho al no nacido durante sus primeras 14 semanas de vida permitiendo su libre destrucción y, además, legaliza en sus primeros 11 artículos la ideología que lleva a ver el aborto como un derecho, algo que no se atreve a hacer ninguna otra ley del aborto de ninguno de los países de nuestro entorno. Debo suponer que Mariano Rajoy, presidente de un partido que en sus estatutos se define como «defensor de la vida» conoce la ley que acaba de avalar puesto que firmó un detallado recurso de inconstitucionalidad contra ella que la analizaba artículo a artículo. No es un pequeño salto evolutivo de tipo darwiniano, es la gran mutación por sorpresa y sin explicación razonable.

B) El abandono por el PP de su compromiso de derogar la ley Aído/ZP se suma a otros profundos cambios ideológicos del PP en esta legislatura que afectan a la sensibilidad del sector del partido más identificado con el humanismo cristiano: ratificación política del llamado «matrimonio homosexual», a pesar de que el TC dijo que también era constitucional la opción legal que el PP había siempre defendido: el matrimonio como institución específica para la unión entre un hombre y una mujer; la total ausencia de una política específica de apoyo a la familia; una reforma educativa tímida y menor que ha dejado en el tintero parte de los postulados clásicos del PP en defensa de la libertad de educación; y unos recortes sociales (asistencia sanitaria, inmigración, becas, comedores escolares, etc) que han dolido profundamente a la conciencia social cristiana de muchos militantes y votantes. El giro copernicano en materia de aborto incide sobre una llaga que ya estaba abierta y dolorida.

C) Así, el PP abandona en un brusco cambio no explicado, una de sus señas de identidad histórica y programática. Y lo hace sin debate alguno en sus órganos de dirección (esos que tienen definido al PP como un partido que se inspira en el humanismo cristiano y como defensor de la vida), en un canutazo de un minuto en la calle a la salida de un acto ajeno a esta materia, por sorpresa y antes de coger un avión para China. Hasta la estética del anuncio resulta ofensiva y desconcertante para los votantes y militantes que dan a la defensa de la vida mucha importancia, que no son pocos en el caso del PP. No es de extrañar que incluso muchos altos cargos y parlamentarios estén estos días mostrando su discrepancia y enfado en las redes sociales y en artículos periodísticos y que empiece el goteo de dimisiones y bajas de militantes.

D) El PP representaba en el panorama político español una cierta mentalidad conservadora (que desaparece con esta súbita conversión a la revolución cultural zapaterista), una cierta adhesión a la visión del hombre y la sociedad de raíz más o menos cristiana (que resulta pisoteada con la asunción del planteamiento antropológico de ZP basado en la agenda más radical de la ideología de género), una sensibilidad liberal en lo económico (que muchos perciben incompatible con las políticas fiscales y de gasto público de un Gobierno que ha centrado el ajuste en las familias y las empresas y no en las administraciones) y una cierta idea de nación (que muchos creen se ha abandonado y sustituido por una visión tecnocrática y jurídico-formal de defensa de un orden jurídico constitucional carente de contenido emotivo, político, ideológico e histórico). Así, para muchos, el PP resulta irreconocible; ya es otro partido distinto del que se presentó a las elecciones en 2011 a pesar de que el nombre, el logo y el presidente sean los mismos.

Resumiendo: para muchos españoles, incluyendo militantes y votantes del PP, este partido se ha rendido ante la cultura ideológica de la izquierda y sucumbido ante esa presunta «superioridad moral de la izquierda» que, a pesar de carecer de todo fundamento objetivo, hasta ahora el propio PP (al menos, los más lúcidos de sus portavoces) venían denunciando.

Las consecuencias de esta metamorfosis son inevitables: el PP que conocíamos ya no existe y una parte de su electorado está huérfana y carente de representación política en las instituciones. Este vacío de representación genera un daño grave a la democracia española pues no se ha producido en virtud de unas elecciones (ni de un referéndum como el de la OTAN de Felipe González) sino por el travestismo ideológico sobrevenido de quien recibió el apoyo mayoritario del electorado para cumplir un programa que ahora queda tirado en la papelera de la Historia, por razones inexplicables e inexplicadas.

Si a esta profunda conmoción en el espectro sociológico de la derecha, se añade la convulsión que se vive en la izquierda a raíz del ascenso de Podemos en las europeas, la profunda crisis de identidad del PSOE y la deriva del nacionalismo independentista, no es aventurado prever que la democracia española tal y como la conocemos desde 1978 ya es historia. Cómo será el futuro nadie puede predecirlo, pero las causas producen efectos; como dice el refranero «de aquellos polvos, estos lodos». El polvo ya está en el suelo; el lodo ya veremos cómo será y cuanto destrozo genera.

VOLVAMOS A LA POSTURA sobre el aborto con que comencé este artículo. Doy por supuesto que quien asesora a Rajoy en este tema es incapaz de entender y detectar lo importante que el asunto es para una parte del electorado del PP. Hay sentimientos y convicciones que las encuestas no son capaces de reflejar pues están más allá de los términos convencionales y restrictivos del marco de una encuesta telefónica con preguntas y opciones predeterminadas (ahí está el resultado imprevisto de Podemos para demostrarlo); supongo que Rajoy, aislado en Moncloa y tributario de unos informes escuetos y simplistas (y quizá manipulados), ha perdido la conexión con la sensibilidad de sus votantes y militantes; puedo suponer que determinados altos cargos del Gobierno que han llegado al poder casi por oposición (por su cualificación técnica) y no desde las bases, el contacto con la calle y la tradición intelectual del partido al que deben sus puestos, no saben ni de qué hablo. Pero todo esto (que puedo entender) no quita que la decisión de Rajoy sobre la ley del aborto sea objetivamente un anuncio de una fractura del PP y de una convulsión profunda del sistema de partidos que hasta ahora hemos conocido en la reciente historia democrática de España.

A la reconfiguración del mapa de la izquierda que estamos viviendo, seguirá la reconstrucción del mapa de la derecha a la que Rajoy –con su decisión sobre el aborto– obliga. La renuncia a su programa por parte del PP en materias tan sensibles y que afectan a su identidad –como es la defensa de la vida– genera un vacío; y los vacíos se llenan tanto en la mecánica de fluidos ...como en la vida política.

¿Es posible todavía una rectificación? El Presidente Rajoy tiene la palabra.

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miércoles, 22 de octubre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

SAN JUAN PABLO II
EL PAPA DE LA FAMILIA


Hoy, miércoles, 22 de octubre del 2014 es el primer día que la Iglesia universal celebra la fiesta litúrgica de San Juan Pablo II, el Papa "viajero", "grande", "de los jóvenes", gran defensor de la familia y vencedor de la ideología comunista en Europa del Este. 

Juan Pablo II se forjó como seminarista clandestino bajo la ocupación nazi de Polonia, apasionado en esa etapa por los místicos españoles, y fue ordenado en 1946, bajo el acoso comunista a la Iglesia. Escapaba de los espías comunistas llevando los jóvenes en excursiones prolongadas al bosque, y formándoles como líderes laicos y en los valores del Evangelio de la vida y la familia. 

Fue arzobispo de Cracovia y creado cardenal por el beato Pablo VI. Fue elegido Papa en 1978 y su pontificado duró 26 años. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia y 146 en ese país. Sus viajes a Polonia impulsaron el movimiento democrático que llevó a la caída de los regímenes comunistas en Europa Oriental en 1989. 

Impulsó las Jornadas Mundiales de la Juventud y creó los Encuentros Mundiales de las Familias. Muchos consideran que su mayor legado es su "teología del cuerpo", una visión positiva y espiritual de la corporalidad y la sexualidad.

Murió en 2005. Fue beatificado por el Papa Benedicto XVI y canonizado en abril de 2014 por el Papa Francisco, quien en la ceremonia de canonización dijo: “San Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia”.

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martes, 21 de octubre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

21 DE OCTUBRE DE 2014
Homilía de la Misa matutina 
http://www.news.va/static/portal/img/mp3_icon.gifen Santa Marta
  


“El cristiano es un hombre o una mujer que sabe esperar a Jesús y por esta razón es un hombre o una mujer de esperanza”. Lo reafirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa de la mañana, celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.

El Papa también dijo que con su sacrificio, Cristo nos ha hecho “amigos cercanos, en paz”. Personas que saben esperar y, en la espera, cultivan una sólida esperanza. Éstos son los cristianos, un pueblo unido por Jesús más allá de toda enemistad – explicó Francisco –; servido por Él y dotado de un nombre. El Santo Padre reflexionó inspirándose en el Evangelio de Lucas y en la Carta de san Pablo a los Efesios.

Ante todo, recordó, Cristo habla a sus discípulos comparándose con el patrón que regresa tarde, por la noche, de la fiesta de matrimonio y llama “bienaventurados” a los siervos que lo esperan despiertos y con las lámparas encendidas. En la escena siguiente Jesús se hace siervo de sus servidores, llevándoles la comida a la mesa.

El Papa Bergoglio observó que el primer servicio que el Maestro hace a los cristianos es darles “la identidad”. “Nosotros sin Cristo – dijo – no tenemos identidad”. Mientras destacando las palabras de Pablo a los paganos, el Papa dijo “recuerden que en aquel tempo estaban sin Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel”, y reafirmó que “lo que ha venido a hacer Jesús con nosotros es daros una ciudadanía, la pertenencia, a un pueblo, un nombre, un apellido”. Y así, de “enemigos sin paz”, Cristo “nos ha unido” con “su sangre”, “derribando el muro de separación que divide”:

“Todos nosotros sabemos que cuando no estamos en paz con las personas, hay un muro. Hay un muro que nos divide. Pero Jesús nos ofrece su servicio, el de derribar este muro, para que podamos encontrarnos. Y si estamos divididos, no somos amigos: somos enemigos. Y ha hecho mucho más, para reconciliar a todos en Dios. Nos ha reconciliado con Dios: de enemigos, amigos; de extraños, hijos”.

De “gente de la calle”, de personas que ni siquiera eran “huéspedes”, a “conciudadanos de los Santos y familiares de Dios”, dijo también el Papa recordando a San Pablo, y añadió que esto es lo que ha hecho Jesús con su venida. “Pero, ¿a qué condición?, se preguntó: a condición de “esperarlo”, esperarlo como los siervos con el patrón:

“Esperar a Jesús. Quien no espera a Jesús, cierra la puerta a Jesús, no le deja hacer esta obra de paz, de comunidad, de ciudadanía, es más: de nombre. Nos da un nombre. Nos hace hijos de Dios. Ésta es la actitud para esperar a Jesús, que está dentro de la esperanza cristiana. El cristiano es un hombre o una mujer de esperanza. Sabe que el Señor vendrá. Verdaderamente vendrá, ¡eh! No conocemos la hora, como esos. No conocemos la hora, pero vendrá, vendrá a encontrarnos, pero no para encontrarnos aislados, enemigos, no. A encontrarnos como Él ha hecho con su servicio: amigos cercanos, en paz”.

El Papa Francisco concluyó con otra pregunta que el cristiano podría hacerse: ¿cómo espero a Jesús? Y antes aún: ¿Lo “espero o no lo espero?”:


“¿Yo creo en esta esperanza, que Él vendrá? ¿Tengo el corazón abierto, para oír cuando llama a la puerta, cuando abre la puerta? El cristiano es un hombre o una mujer que sabe esperar a Jesús y por esto es hombre o mujer de esperanza. En cambio el pagano – y tantas veces nosotros los cristianos nos comportamos como paganos – se olvida de Jesús, piensa en sí mismo, en sus cosas, no espera a Jesús. El egoísta pagano hace como si fuera un dios: ‘Yo me las arreglo solo’. Y así termina mal, termina sin nombre, sin cercanía, sin ciudadanía”.


(María Fernanda Bernasconi - RV).

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lunes, 20 de octubre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

Cinco propuestas para celebrar 
el V Centenario del nacimiento 
de Santa Teresa de Jesús


1.- Ruta teresiana. Las 17 ciudades en las que fundó Santa Teresa, y que actualmente conservan un importante patrimonio en torno a su vida, se han unido en una red de rutas teresianas para fomentar el turismo espiritual.

2.- Visitas virtuales. A través de la web www.lugaresteresianos.com se puede realizar una visita virtual al convento de la santa y a su capilla natal en Ávila, Alba de Tormes, ec.

3.- Lecturas continuadas. Con el objetivo de conocer mejor el contenido de las obras de la santa abulense y su profundidad espiritual, la fundación del V Centenario ha organizado lecturas continuadas de sus libros en Alba de Tormes y Ávila.

4.- Exposición «Las Edades del Hombre». La Junta de Castilla y León y la dióceis, junto a la Fundación Edades del Hombre, han llegado a un acuerdo para que se lleve a cabo una exposición monográfica de Santa Teresa. 


5.- Congreso Internacional de Mística. Se celebrará el próximo mes de abril en la ciudad de Ávila, coincidiendo con el IV Centenario de la beatificación de la santa abulense. La conferencia inaugural estará a cargo de Víctor García de la Concha, presidente del Intistuto Cervantes y exdirector de la Real Academia Española.
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domingo, 19 de octubre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

OCHO COSAS SOBRE PABLO VI


En honor del nuevo Beato Pablo VI

El beato Pablo VI, Giovanni Battista Montini, beatificado este domingo 19 de octubre por el Papa Francisco, es conocido por ser el Pontífice que llevó a término el Concilio Vaticano II que había comenzado su predecesor Juan XXIII. Aunque fue Pontífice durante 15 años hay cosas interesantes de su pontificado que no son muy conocidas, Aciprensa ha seleccionado 8 cosas curiosas "que probablemente no conocías de Pablo VI".

1. El 27 de noviembre de 1970, en el Aeropuerto Internacional de Manila (Filipinas), Pablo VI recibió dos puñaladas por parte del pintor boliviano Benjamín Mendoza y Amor Flores, que sufría de problemas mentales y que disfrazado de sacerdote intentó asesinar al Pontífice con una daga.

2. Fue el primer Sumo Pontífice en usar un avión en sus viajes.

3. Fue el primer Pontífice en visitar los cinco continentes, y, antes que San Juan Pablo II, él ya había recibido el apodo de “Papa peregrino”. Realizó una visita pastoral al continente africano; y también visitó Colombia y Estados Unidos, en América; Portugal, en Europa; Australia, en Oceanía; Filipinas e India, en Asia.

4. Fue además el primer Papa en visitar Tierra Santa desde San Pedro. En Jerusalén, en 1964, se encontró con el Patriarca ortodoxo Atenágoras I, con quien celebraron el levantamiento de las mutuas excomuniones impuestas tras el Gran Cisma entre oriente y occidente, en 1054. El Papa Francisco visitó tierra Santa hace unos meses para celebrar los 50 años de este acontecimiento.

5. Fue el último Pontífice en tener una ceremonia de coronación y el primero en prescindir del uso de la tiara, durante las sesiones del Concilio Vaticano II. Eventualmente donó su tiara, un regalo de su antigua Arquidiócesis de Milán, a la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington (Estados Unidos), como señal de su aprecio a los católicos estadounidenses.

6. Ejerció el ministerio sacerdotal durante 58 años. Fue ordenado el 29 de mayo de 1920 y falleció el 6 de agosto de 1978.

7. Nino Lo Bello, veterano “vaticanista” estadounidense, aseguró que Pablo VI, un apasionado de la lectura, llevaba en su equipaje, durante sus viajes, hasta 75 libros para poder elegir cuáles leer.



8. Pablo VI creó cardenales a Karol Wojtyla, en 1967, y a Joseph Ratzinger, en 1977, quienes serían luego sus sucesores San Juan Pablo II y Benedicto XVI, respectivamente.

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sábado, 18 de octubre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS


El Papa Francisco se examina



por Julio Sáinz Torres

En la homilía del 10 de octubre comentando el texto de San Lucas 11, 14-26, el papa Francisco tuvo unas palabras muy certeras sobre el examen de conciencia.

 “El examen de conciencia es una práctica muy antigua pero muy buena que hace que el mal no entre en nuestro corazón. Así lo ha recordado el papa Francisco esta mañana en la homilía celebrada en Santa Marta”.

Comenzaba el Papa su homilía observando que el diablo siempre vuelve a nosotros, que no para de tentar al hombre. Tiene paciencia y nunca renuncia a lo que quiere para sí: nuestra alma.

En la vida de Jesús actúa. San Lucas que, después de las tentaciones del desierto, le dejó por algún tiempo. Pero volvía y volvía de diversas maneras. Incluso en los últimos momentos de la Cruz estuvo presente y desafiante: “Si eres Hijo de Dios, baja, te creeremos. No lo eres”.

La finalidad del examen de conciencia es guardar el corazón donde mora el Espíritu Santo para que entren otros espíritus. “Cuidar el corazón como se cuida una casa, con llave. Y después vigilar el corazón, como un centinela: Cuántas veces -ha observado- entran los malos pensamientos, las malas intenciones, los celos, las envidias. Entran muchas cosas. Pero ¿quién ha abierto la puerta? ¿Por dónde han entrado? Si yo no me doy cuenta de cuanto entre en mi corazón, se convierte en una plaza, donde todos van y vienen. Un corazón sin intimidad, un corazón donde el Señor no puede hablar y tampoco ser escuchado”.

Pero Jesús decía más en el Evangelio: “Usa la palabra . Tener un corazón recogido un corazón sobre el que no sabemos qué sucede, y aquí y allá, se puede hacer la práctica tan antigua de la Iglesia pero buena: el examen de conciencia. ¿Quién de nosotros, en la noche, antes de terminar la jornada, permanece solo, sola, y se hace la pregunta: ¿qué ha sucedido en mi corazón? ¿Qué ha sucedido? ¿Qué ha pasado en mi corazón? Si no lo hacemos, realmente no sabemos vigilar bien ni cuidar bien.

No nos puede extrañar que el Papa hable del examen de conciencia como un elemento clave de la vida espiritual. Es un elemento primordial en los Ejercicios de San Ignacio. Bastantes números de los Ejercicios están dedicados al discernimiento. A él se llega examinando las situaciones concretas. Lo considera elemento importante para quitar los impedimentos que impiden la acción de Dios. Buscar las causas de las consolaciones y desolaciones implican examinar para saber cuando actúa el espíritu malo y el Espíritu bueno.

Termina el Papa con unas palabras iluminadoras:“Nosotros sabemos, Jesús habla claramente, que el diablo vuelve siempre. También al final de la vida. El nos da ejemplo-Jesús- de esto. Y para custodiar , para vigilar, para que no entren los demonios, es necesario saber recogerse, es decir, estar en silencio delante de uno mismo y delante de Dios, y al final de la jornada preguntarse: ¿qué ha sucedido en mi corazón? ¿Ha entrado alguien que no conozco? ¿La llave está en su sitio?



Esta reflexión –ha asegurado el Papa- ayudará a defendernos de muchas maldades, también de las que nosotros podemos hacer, si entran estos demonios, que son muy astutos, y al final nos engañan a todos”.

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viernes, 17 de octubre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

 EL PAPA PABLO VI SERÁ BEATIFICADO 
EL PRÓXIMO 19 DE OCTUBRE 

"De niño era un pequeño travieso"

Por Renzo Allegri

ROMA, 16 de octubre de 2014 (Zenit.org) - Pablo VI será beatificado por el papa Francisco el domingo 19 de octubre, a las 10.30 horas, durante la misa conclusiva del Sínodo extraordinario sobre la familia, en la plaza de San Pedro. Bresciano, nacido el 26 de septiembre de 1987, Giovanni Battista Enrico Antonio Maria Montini, pertenecía a una familia burguesa. El padre, Giorgio Montini, era un abogado, y fue durante varios años director del periódico católico “Il cittadino di Brescia”, y durante tres legislaturas, diputado en el parlamento italiano en el partido de Don Sturzo. Tenía dos hermanos, Ludovico, abogado y hombre político y Francesco, médico.

Montino fue elegido Papa el 21 de junio de 1963, sucediendo a Juan XXIII. Estuvo en el trono de Pedro hasta el 6 de agosto de 1978, cuando murió en Castel Gandolfo. Tenía 80 años.

Es uno de los grandes papas de la historia. No muy popular entre el gran público, porque se conoce poco. Era por naturaleza humilde y reservado, y a muchos le parecía "frío y calculador", "un intelectual despegado". Pero aquellos que tuvieron la suerte de verlo de cerca y conocerlo bien, lo consideraban de otra manera. Un hombre muy amable, sensible y extremadamente culto. Generoso, listo para hacer las cosas con total discreción y como un don. Un hombre de un grandísimo afecto. Cultivador de la amistad. "La vida de la amistad es una segunda vida", afirmaba. Jean Guitton, el gran académico francés que fue su amigo, lo definió como "un aristócrata del espíritu, un verdadero artista".

Los historiadores están de acuerdo en afirmar que su importancia en el mundo, para su cultura, sus documentos de gran valor también social y para ser el timonel del Concilio Vaticano II, ha sido gigantesca. Lo han definido "Papa de la Iglesia", "Papa de la humanidad", "Papa de la paz". Es el Papa que ha inaugurado el "ministerio itinerante", exaltado después por Karol Wojtyla. Pablo VI realizó nueve peregrinaciones fuera de Italia, entre las que destaca el viaje a Tierra Santa en 1964. Ningún Pontífice, excepto San Pedro, había estado nunca en le tierra donde nació Jesús.

Por el hecho de que era humilde y reservado, nunca tuvo la gran popularidad de masa, que afecta a las personas en los vértices de la visibilidad mundial, como sucede en general también a los Papas. Desde un punto de vista humano, de la persona privada de Giovanni Battista Montini se conoce muy poco. A lo largo de los años, como periodista me he interesado en varias ocasiones en él, entrevistando a quien lo conocía bien por haber estado cerca suyo, y encontrando cada vez detalles interesantísimos e inéditos, que me fascinaban.

En 1968, supe que estada aún vivo el maestro de la escuela elemental de Pablo VI. El que le había enseñado los primeros elementos de la escritura, de la lectura, que le había abierto al mundo del saber. Lo busqué y fui a verlo.
Se llamaba Ezechiele Malizia, vivía en Camignone, en la provincia de Brescia. Era septiembre, y el señor Malizia había cumplido recientemente 89 año, pero no aparentaba  más de 70. Mente lúcida, sonrisa deslumbrante y la pipa siempre encendida en la boca. Hablaba enunciando claramente todas las palabras y buscando con insistencia los vocablos más apropiados. Recordaba meticulosamente los sucesos a los que había asistido durante su larga existencia y los contaba con gran detalle. Caminaba derecho, sin cansancio, y su mano, cuando encendía la pipa o se llevaba a los labios un vaso de vino, estaba quieta como la de un jovencito.

"Tenía 24 años cuando la madre de Giambattista Montini me llevó a su niño que debía comenzar la primera clase de elemental", me dijo Ezechiele Malizia. "Era maestro en el Colegio Arici, en Brescia. Conocía la familia Montini porque había tenido como alumno también al hermano mayor de Giovanni Battista, Ludovico. El futuro Papa hizo conmigo la primera y la segunda elemental".

Las preguntas que le hice a lo largo de la larga conversación eran las lógicas para esa circunstancia. Le pregunté cómo se comportaba en la escuela, si era bueno, inteligente, disciplinado y si por casualidad desde entonces se podía intuir que comenzaría una carrera eclesiástica.

Ezechiele Malizia me sorprendió afirmando categóricamente: "Oh no, no habría pensado nunca que se haría sacerdote y después Papa. Desde cuando lo vi por primera vez han pasado exactamente 65 años. Y, después de tanto tiempo, no es fácil recordar todo. Por tanto, el pequeño Giambattista no lo he olvidado nunca. ¿Y sabe por qué? Porque se distinguía entre todos, y no por ser un niño tranquilo. Era un pequeño travieso. Muy delgado, esquelético, parecía tener azogue. Era muy vivaz, de una vivacidad que casi preocupaba. La madre, cuando lo llevó a la escuela, vino a confiármelo. Temía que ninguno consiguiera ponerle freno. Debo decir que me costó también a mí, tanto que para tenerlo quieto y para que estuviera atento a las clases, me vi obligado a sentarle en primera fila, delante del encerado: así está bajo control continuamente".

"Los niños, en aquella época, entraban en clase a las nueve de la mañana y salían a medio día, retomaban a las 2 y volvían a casa a las 4. No había ninguna pausa durante las clases. Fui el primero en trasgredir el reglamento y llevar a mis alumnos, después de una hora y media de clase, al patio de la escuela para que, jugando, descargaran su tensión y después estuvieran más atentos. Yo también jugaba con ellos. Giambattista era uno de los más revoltosos. Le dejaba correr como una peonza, así se descargaba y después en el aula estaba atento".

"Diría que los resultados fueron óptimos, al menos así fueron juzgados por la madre de Giambattista que, después, para darme las gracias, me invitó una semana en su villa en Verola Vecchina. Creo que Giambattista también entendió que el método usado por mí era apropiado para él".
"Después de la elemental no vi más a Giambattista, pero él no se olvidó de mí. Cuando fue elegido Papa fui a verlo, y él, recordando los tiempo de la escuela elemental me dijo: 'Querido maestro, ¿se acuerda cuando me tiraba de las orejas porque estaba siempre distraído?'"

"Estaba conmovido y también confuso. No pensaba que el Papa se acordara de mí. Sin embargo fue muy amable. Continuaba hablando y recordando y, por la emoción, me parecía estar dormido y soñar. Me quedé con el Papa más de media hora. Y en un momento, me puso en el cuello un collar con un escudo y me dijo algunas cosas. No entendí nada. Cuando salí, los monseñores que me había acompañado, me llamaron 'comendador'. Me infor­mé, y supe que el Papas, dándome ese collar, me había nombrado 'Comendador de San Silvestre'".

"No podía creerlo. '¡Yo, comendador! El colmo para mí, que soy hijo de un campesino. Mi padre, hasta los 20 años, trabajaba para los condes Duco. Después partió, para combatir con el ejército de Víctor Manuel II. Hizo las campañas del 1859, del 1860 del 1861. Comenzó como soldado sencillo y volvió a casa con el grado de capitán. Durante la guerra de 1915, yo quise imitar a mi padre. Era hijo único y por tanto exento de hacer el servicio militar, pero me uní como voluntario. Volví a casa con el grado de capitán yo también. Son glorias de familia a las cuales siempre he estado muy unido, pero este honor que me dio el Papa, recordando los días de su infancia, cuando venía a la escuela y yo le "tiraba de las orejas"  para que estuviera atento y no se equivocara al escribir las letras del alfabeto, es el título honorífico del que estoy más orgulloso".



jueves, 16 de octubre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

De la patrona de los escritores españoles, con ocasión de su festividad

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 (Tomado de religión en libertad)

Sí señores, porque si ayer veíamos la estrecha relación que tiene con el patronazgo ni más ni menos que de la patria común de todos (pinche aquí si se lo perdió), toca hoy conocer otro de los patronazgos que caben a la excelente escritora Teresa de Cepeda y Ahumada, a la sazón Santa Teresa de Jesús, que no es otro que, precisamente, el de los escritores españoles.

Y lo es, patrona de los escritores españoles, porque así lo proclama el 14 de octubre de 1965, el Papa Pablo VI mediante el breve pontificio “Lumen Hispaniae” (Luz de España), en el que escribe:

Luz de España y de toda la Iglesia se llama justamente a Santa Teresa de Jesús, no sólo por haber coronado las cumbres de la santidad y fecundísima de espíritu haber sido madre de los carmelitas, varones y mujeres, que practican la regla primitiva de su orden, sino porque, además, escribió libros llenos de admirable sabiduría. Todavía hoy con estas obras y con el fulgor nunca atenuado de su vida, continúa siendo aventajadísima maestra.

Con oportuno recuerdo los escritores católicos de España, cuya profesión, ciertamente nobilísima, debe emplearse cada día más y más en la salvación y bien de los hombres, sobre todo en estos tiempos en que un aluvión tenebroso de libros y revistas influye tanto en la ruina de las almas, han manifestado el deseo de acogerse a su patrocinio. Y así, todos lo señores cardenales, arzobispos y obispo de España los ministros de Justicia e Información y Turismo, los presidentes y los miembros de las reales academias, los recotres de las universidades `pontificias y civiles, los directores de ateneso, sociedades y entidades literarias, buen número y selectísimo de escritores espñaoles, recordando el reciente Cuarto Centenario de la Reforma Teresiana, Nos han rogado que nombremos patrona de los escritores españoles católicos a esta ilustrísima virgen.

Para que aquellos en quienes recae la mayor responsabilidad de los libros y revistas que se publican tengan a quien volver los ojos en tan importante tarea y encuentren refugio en donde ampararse, Nos accedemos gustosamente a este ruego. Así pues, oído el parecer de la Sagrada Congregación de ritos tras conocimiento cierto y madura deliberación, con la plenitud de nuestra Autoridad Apostólica, en vigor de este breve y de una vez para siempre, nombramos y declaramos a la virgen Santa Teresa de Jesús patrona principal de los escritores españoles católicos, con todos los honores y privilegios litúrgicos que corresponden a los patronos principales de organizaciones y asociaciones”


Así pues, felicidades a todos los escritores españoles, entre los cuales, malo o bueno, me cuento también, en el día de su patrona. Y a todos ellos, como a Vds., mis mejores deseos de que también hoy, hagan Vds. mucho bien y no reciban menos.


PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=AgcPzd8UeRY&list=PLD5BEAEF419D8A615&index=8

miércoles, 15 de octubre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

Mensaje del Papa Francisco a Monseñor Jesús García Burillo
Obispo de Ávila



PRECIOSO DOCUMENTO. MERECE LA PENA MEDITARLO. 
LOS LADILLOS SON MÍOS. 

Querido Hermano:

El 28 de marzo de 1515 nació en Ávila una niña que con el tiempo sería conocida como santa Teresa de Jesús. Al acercarse el quinto centenario de su nacimiento, vuelvo la mirada a esa ciudad para dar gracias a Dios por el don de esta gran mujer y animar a los fieles de la querida diócesis abulense y a todos los españoles a conocer la historia de esa insigne fundadora, así como a leer sus libros, que, junto con sus hijas en los numerosos Carmelos esparcidos por el mundo, nos siguen diciendo quién y cómo fue la Madre Teresa y qué puede enseñarnos a los hombres y mujeres de hoy.
En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida y de su obra. Ella entendió su vida como camino de perfección por el que Dios conduce al hombre, morada tras morada, hasta Él y, al mismo tiempo, lo pone en marcha hacia los hombres.  ¿Por qué caminos quiere llevarnos el Señor tras las huellas y de la mano de santa Teresa? Quisiera recordar cuatro que me hacen mucho bien: el camino de la alegría, de la oración, de la fraternidad y del propio tiempo.

PRIMER CAMINO: EL CAMINO DE LA ALEGRÍA

Teresa de Jesús invita a sus monjas a «andar alegres sirviendo» (Camino 18,5). La verdadera santidad es alegría, porque "un santo triste es un triste santo". Los santos, antes que héroes esforzados, son fruto de la gracia de Dios a los hombres. Cada santo nos manifiesta un rasgo del multiforme rostro de Dios. En santa Teresa contemplamos al Dios que, siendo «soberana Majestad, eterna Sabiduría» (Poesía 2), se revela cercano y compañero, que tiene sus delicias en conversar con los hombres: Dios se alegra con nosotros. Y, de sentir su amor, le nacía a la Santa una alegría contagiosa que no podía disimular y que transmitía a su alrededor. Esta alegría es un camino que hay que andar toda la vida. No es instantánea, superficial, bullanguera. Hay que procurarla ya «a los principios» (Vida 13,l). Expresa el gozo interior del alma, es humilde y «modesta» (cf.  Fundaciones 12,l). No se alcanza por el atajo fácil que evita la renuncia, el sufrimiento o la cruz, sino que se encuentra padeciendo trabajos y dolores (cf. Vida 6,2; 30,8), mirando al Crucificado y buscando al Resucitado (cf. Camino 26,4). De ahí que la alegría de santa Teresa no sea egoísta ni autorreferencial. Como la del cielo, consiste en «alegrarse que se alegren todos» (Camino 30,5), poniéndose al servicio de los demás con amor desinteresado. Al igual que a uno de sus monasterios en dificultades, la Santa nos dice también hoy a nosotros, especialmente a los jóvenes: «¡No dejen de andar alegres!» (Carta 284,4). ¡El Evangelio no es una bolsa de plomo que se arrastra pesadamente, sino una fuente de gozo que llena de Dios el corazón y lo impulsa a servir a los hermanos!

SEGUNDO CAMINO: EL CAMINO DE LA ORACIÓN

La Santa transitó también el camino de la oración, que definió bellamente como un «tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabernos nos ama» (Vida 8,5). Cuando los tiempos son "recios", son necesarios «amigos fuertes de Dios» para sostener a los flojos (Vida 15,5). Rezar no es una forma de huir, tampoco de meterse en una burbuja, ni de aislarse, sino de avanzar en una amistad que tanto más crece cuanto más se trata al Señor, «amigo verdadero» y «compañero» fiel de viaje, con quien «todo se puede sufrir», pues siempre «ayuda, da esfuerzo y nunca falta» (Vida 22,6). Para orar «no está la cosa en pensar mucho sino en amar mucho» (Moradas IV,1,7), en volver los ojos para mirar a quien no deja de mirarnos amorosamente y sufrirnos pacientemente (cf. Camino 26,3-4). Por muchos caminos puede Dios conducir las almas hacia sí, pero la oración es el «camino seguro» (Vida 213). Dejarla es perderse (cf. Vida 19,6). Estos consejos de la Santa son de perenne actualidad. ¡Vayan adelante, pues, por el camino de la oración, con determinación, sin detenerse, hasta el fin! Esto vale singularmente para todos los miembros de la vida consagrada. En una cultura de lo provisorio, vivan la fidelidad del «para siempre, siempre, siempre» (Vida1,5); en un mundo sin esperanza, muestren la fecundidad de un «corazón enamorado» (Poesía 5); y en una sociedad con tantos ídolos, sean testigos de que «solo Dios basta» (Poesía 9).

TERCER CAMINO: EL CAMINO DE LA FRATERNIDAD

Este camino no podemos hacerlo solos, sino juntos. Para la santa reformadora la senda de la oración discurre por la vía de la fraternidad en el seno de la Iglesia madre. Esta fue su respuesta providencial, nacida de la inspiración divina y de su intuición femenina, a los problemas de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo: fundar pequeñas comunidades de mujeres que, a imitación del "colegio apostólico", siguieran a Cristo viviendo sencillamente el Evangelio y sosteniendo a toda la Iglesia con una vida hecha plegaria. «Para esto os junto El aquí, hermanas» (Camino 2,5) y tal fue la promesa: «que Cristo andaría con nosotras» (Vida32,11). ¡Que linda definición de la fraternidad en la Iglesia: andar juntos con Cristo como hermanos! Para ello no recomienda Teresa de Jesús muchas cosas, simplemente tres: amarse mucho unos a otros, desasirse de todo y verdadera humildad, que «aunque la digo a la postre es la base principal y las abraza todas» (Camino 4,4). ¡Cómo desearía, en estos tiempos, unas comunidades cristianas más fraternas donde se haga este camino: andar en la verdad de la humildad que nos libera de nosotros mismos para amar más y mejor a los demás, especialmente a los más pobres! ¡Nada hay más hermoso que vivir y morir como hijos de esta Iglesia madre!

CUARTO CAMINO: EL CAMINO DEL PROPIO TIEMPO

Precisamente porque es madre de puertas abiertas, la Iglesia siempre está en camino hacia los hombres para llevarles aquel «agua viva» (cf. Jn 4,10) que riega el huerto de su corazón sediento. La santa escritora y maestra de oración fue al mismo tiempo fundadora y misionera por los caminos de España. Su experiencia mística no la separo del mundo ni de las preocupaciones de la gente. Al contrario, le dio nuevo impulso y coraje para la acción y los deberes de cada día, porque también «entre los pucheros anda el Señor» (Fundaciones 5,8). Ella vivió las dificultades de su tiempo -tan complicado- sin ceder a la tentación del lamento amargo, sino más bien aceptándolas en la fe como una oportunidad para dar un paso más en el camino. Y es que, «para hacer Dios grandes mercedes a quien de veras le sirve, siempre es tiempo» (Fundaciones 4,6). Hoy Teresa nos dice: Reza más para comprender bien lo que pasa a tu alrededor y así actuar mejor. La oración vence el pesimismo y genera buenas iniciativas (cf. Moradas VII, 4,6). ¡Éste es el realismo teresiano, que exige obras en lugar de emociones, y amor en vez de ensueños, el realismo del amor humilde frente a un ascetismo afanoso! Algunas veces la Santa abrevia sus sabrosas cartas diciendo: «Estamos de camino» (Carta 469,7.9), como expresión de la urgencia por continuar hasta el fin con la tarea comenzada. Cuando arde el mundo, no se puede perder el tiempo en negocios de poca importancia. ¡Ojalá contagie a todos esta santa prisa por salir a recorrer los caminos de nuestro propio tiempo, con el Evangelio en la mano y el Espíritu en el corazón!

«¡Ya es tiempo de caminar! » (Ana de San Bartolomé, Últimas acciones de la vida de santa Teresa). Estas palabras de santa Teresa de Ávila a punto de morir son la síntesis de su vida y se convierten para nosotros, especialmente para la familia carmelitana, sus paisanos abulenses y todos los españoles, en una preciosa herencia a conservar y enriquecer.

Querido Hermano, con mi saludo cordial, a todos les digo: ¡Ya es tiempo de caminar, andando por los caminos de la alegría, de la oración, de la fraternidad, del tiempo vivido como gracia! Recorramos los caminos de la vida de la mano de santa Teresa. Sus huellas nos conducen siempre a Jesús.

Les pido, por favor, que recen por mí, pues lo necesito. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.

Fraternalmente,


FRANCISCO

PARA ESCUCHAR

https://www.youtube.com/watch?v=l1EPqKRFZj4