jueves, 20 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

Texto completo de la catequesis del Santo Padre en la audiencia general


"Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Un gran don del Concilio Vaticano II ha sido el de haber recuperado una visión de Iglesia fundada en la comunión, y de hacer entendido de nuevo también el principio de  la autoridad y de la jerarquía en esta perspectiva. Este nos ha ayudado a entender mejor que todos los cristianos, en cuanto bautizados, tienen igual dignidad delante del Señor y están unidos por la misma vocación, que es la de la santidad. Ahora nos preguntamos: ¿en qué consiste esta vocación universal a ser santos? ¿Y cómo podemos realizarla?
En primer lugar debemos tener muy presente que la santidad no es algo que conseguimos nosotros, que obtenemos nosotros con nuestras cualidades y nuestras capacidades. La santidad es un don, es el don que nos hace el Señor Jesús, cuando nos toma consigo y nos reviste de sí mismo, nos hace como Él. En la Carta a los Efesios, el apóstol Pablo afirma que "Cristo ha amado a la Iglesia y se ha dado a sí mismo por ella, para hacerla santa". Así es, realmente la santidad es el rostro más bello de la Iglesia, el rostro más bello: es descubrirse de nuevo en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y de su amor. Se entiende, por tanto, que la santidad no es una prerrogativa solamente de algunos: la santidad es un don que es ofrecido a todos, ningún excluido, por lo que constituye el carácter distintivo de cada cristiano.
Todo esto nos hace comprender que, para ser santos, no es necesario por fuerza ser obispo, sacerdote o religioso… No ¡Todos estamos llamados a ser santos! Muchas veces, antes o después, estamos tentados a pensar que la santidad está reservada solamente a los que tienen la posibilidad de despegarse de los quehaceres diarios, para dedicarse exclusivamente a la oración. ¡Pero no es así! Alguno piensa que la santidad es cerrar ojos, poner cara de estampita, así. No, no es esa la santidad. La santidad es algo más grande, más profundo que nos da Dios.
Es más, es precisamente viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio cristiano en las ocupaciones de cada día que estamos llamados a ser santos. Y cada uno en las condiciones y en el estado de vida en el que se encuentra. ¿Eres consagrado, consagrada? Sé santo viviendo con alegría tu donación y tu ministerio. ¿Estás casado? Sé santo amando y cuidando a tu marido o a tu mujer, como Cristo ha hecho con su Iglesia. ¿Eres un bautizado no casado? Sé santo cumpliendo con honestidad y competencia tu trabajo ofreciendo tiempo al servicio de los hermanos 'Pero padre, yo trabajo en una fábrica, yo trabajo como contable, siempre con los números, allí no se puede ser santo'. ¡Sí, se puede! Allí donde trabajas, puedes ser santo. Dios te da la gracia para ser santo Dios se comunica contigo, siempre, en cualquier lugar se puede ser santo. Abrirse a esta gracia que trabaja dentro y nos lleva a la santidad. ¿Eres padre o abuelo? Sé santo enseñando con pasión a los hijos y a los nietos a conocer y a seguir a Jesús. Y es necesaria mucha paciencia para esto, para ser buen padre, o un buen abuelo, una buena madre, una buena abuela, es necesaria mucha paciencia.  Y en esta paciencia viene la santidad, ejercitando la paciencia. ¿Eres catequista, educador o voluntario? Sé santo convirtiéndote en signo visible del amor de Dios y de su presencia junto a nosotros. Así es: cada estado de vida lleva a la santidad, siempre. En tu casa, en la calle, en el trabajo,  en la Iglesia, en ese momento, en el estado de vida que tienes se ha abierto el camino a la santidad. No os desaniméis de ir sobre este camino, es precisamente Dios quien te da la gracia. Y lo único que pide el Señor es que estemos en comunión con Él y al servicio de los hermanos
En este punto, cada uno de nosotros puede hacer un poco examen de conciencia. Y ahora podemos hacerlo, cada uno se responde así mismo, dentro, en silencio. ¿Cómo hemos respondido hasta ahora a la llamada del Señor a la santidad?  ¿Tengo ganas de hacerme un poco mejor, de ser más cristiano, más cristiana? Este es el camino a la santidad. Cuando el Señor nos invita a ser santos, no nos llama a algo pesado, triste. ¡Todo lo contrario! ¡Es la invitación a compartir su alegría, a vivir y a ofrecer con alegría cada momento de nuestra vida, haciéndolo convertirse al mismo tiempo en un don de amor por las personas que están cerca de nosotros. Si comprendemos esto, todo cambia y adquiere un significado nuevo, un significado hermoso, comenzando por las pequeñas cosas de cada día. Un ejemplo: una señora va al mercado a hacer la compra y encuentra a una vecina y empiezan a hablar y después llegan los chismorreos. Y esta señora dice, no, yo no hablaré mal de nadie. Esto es un paso a la santidad, esto te ayuda a ser más santo. Después en tu casa, el hijo te pide hablar un poco de sus cosas fantasiosas, 'estoy cansado, he trabajado mucho hoy'. Pero tú, acomódate y escucha tu hijo, que lo necesita, te pones cómodo, le escuchas con paciencia. Esto es un paso a la santidad. Después termina el día, estamos todos cansados, pero la oración, hacemos la oración. Eso es un paso a la santidad. Después llega el domingo, vamos a misa a tomar la comunión, a veces antes una confesión que nos limpie un poco. Y después la Virgen, tan buena, tan hermosa, tomo el rosario y la rezo. Esto es un paso a la santidad. Y tantos pasos a la santidad, pequeños. Después voy por la calle veo un pobre, un necesitado, me paro y le pregunto algo. Es un paso a la santidad. Pequeñas cosas. Son pequeños pasos hacia la santidad. Cada paso a la santidad nos hará personas mejores, libres del egoísmo y de la clausura en sí mismos, y abiertos a los hermanos y a sus necesidades.
Queridos amigos, en la Primera Lectura de san Pedro se nos dirige esta exhortación: "Cada uno viva según la gracia recibida, poniéndola al servicio de los otros, como buenos administradores de una multiforme gracia de Dios. Quien habla, lo haga como con palabras de Dios; quien ejercita un oficio, lo haga con la energía recibida de Dios, para que en todo sea glorificado Dios por medio de Jesucristo".
¡Es esta la invitación a la santidad! Acojámosla con alegría, y apoyémonos los unos a los otros, porque el camino hacia la santidad no se recorre solos, cada uno por su cuenta no puede hacerlo, sino que se recorre juntos, en ese único cuerpo que es la Iglesia, amada y hecha santa por el Señor Jesús.
Vamos adelante con valentía en este camino de la santidad".
(Traducido y transcrito del audio por ZENIT)
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martes, 18 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS


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Francisco, en Santa Marta, señala tres llamadas de Jesús: a tibios, a comodones y a los que aparentan


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El Santo Padre en la homilía de Santa Marta de este martes por la mañana ha pedido precaución para no convertirnos en cristianos tibios, cómodos o de apariencia.

De este modo, ha recordado que los cristianos deben responder siempre a la llamada de Jesús, a la conversión. De lo contrario, dejarían de ser meros pecadores que a veces caen para ser corruptos.

Haciendo referencia a la liturgia del día -un pasaje del apocalipsis de Juan y el encuentro entre Jesús y Zaqueo- el Papa ha hablado del tema de las conversiones.

"Convertirse es una gracia, es una visita de Dios", ha afirmado.

Al hablar de la primera lectura, Francisco ha explicado que el Señor pide a los cristianos de Laodicea convertirse porque han caído en la "tibieza". Viven en la "espiritualidad de la comodidad".

Y piensan, dice el Papa: "hago las cosas como puedo, pero estoy en paz que nadie venga a molestarme con cosas raras". El Santo Padre ha señalado que quien vive así piensa que no "falta nada: voy a misa los domingos, rezo algunas veces, me siento bien, estoy en gracia de Dios, soy rico" y "no necesito nada, estoy bien". Al respecto, el Papa ha advertido que este estado del alma es un estado de pecado: "la comodidad espiritual es un estado de pecado".

Tal y como ha recordado el Francisco en su homilía, a estos el Señor les dice: "Porque eres tibio te vomitaré de mi boca" y les aconseja "vestirse", porque "los cristianos cómodos están desnudos".

A continuación, ha explicado que "hay una segunda llamada" a "los que viven de las apariencias, los cristianos de las apariencias". Estos -ha advertido el Papa- se creen vivos pero están muertos, y el Señor les pide estar vigilantes. "Las apariencias son el sudario de estos cristianos: están muertos" y el Señor "les llama a la conversión", ha indicado.

De este modo, Francisco ha invitado a la reflexión: "¿Yo soy de estos cristianos de las apariencias? ¿Tengo vida dentro, tengo una vida espiritual? ¿Siento al Espíritu Santo, escucho al Espíritu Santo, voy adelante, o...? Pero, si todo aparece bien, no tengo nada que reprocharme: tengo una buena familia, la gente no habla mal de mí, tengo todo lo necesario, estoy casado por la Iglesia... estoy ´en gracia de Dios´, estoy tranquilo". Por eso, el Papa ha recordado que los cristianos de apariencia "¡están muertos!" Pero, "buscar algo vivo dentro y con la memoria y el estado de alerta, vigorizar esto para que se pueda ir hacia adelante. Conversión: desde las apariencias a la realidad. De la tibieza al fervor".

La tercera llamada a la conversión es con Zaqueo, "jefe de los publicanos y rico". Un corrupto que trabajaba para los extranjeros, para los romanos, traicionaba a su patria, ha recordado el Papa.

De esto modo, Francisco ha afirmado: "Era uno como tantos dirigentes que conocemos: corruptos. En vez de servir a su pueblo, explotan al pueblo para servirse a sí mismo. En el mundo hay algunos... Y la gente no lo quería. Esto, sí, no era tibio; no estaba muerto. Estaba en estado de putrefacción. Corrupto. Pero sintió algo dentro: ¡Pero, este sanador, este profeta que dicen que habla tan bien, yo quisiera verlo, por curiosidad´. El Espíritu Santo es astuto ¡eh! Y plantó la semilla de la curiosidad, y ese hombre para verlo también hace un poco el ridículo. Pensad a un dirigente que sea importante, y también que sea un corrupto, un jefe de los dirigentes --este era jefe-- pero, subir a un árbol para mirar una procesión: pero pensad esto. ¡Qué ridículo!"

A propósito el Pontífice ha explicado que Zaqueo no tuvo vergüenza, quería verlo y "dentro trabajaba el Espíritu Santo". Y después, "la Palabra de Dios entró en ese corazón y con la Palabra, la alegría". Y a Zaqueo le cambia el corazón, se convierte, y promete devolver cuatro veces lo robado.

"Cuando la conversión llega a los bolsillos, es segura. ¿Cristianos de corazón? Sí, todos. Cristianos de alma? Todos. Pero, cristianos de bolsillos, pocos ¡eh! Pocos. Pero la conversión... y aquí, ha llegado en seguida: la palabra auténtica. Se ha convertido. Pero delante de esta palabra, la otra palabra, de los que no querían la conversión, que no querían convertirse: Viendo eso, murmuraban: ´¡Ha entrado en casa de un pecador!: se ha manchado, ha perdido la pureza. Debe purificarse porque ha entrado en casa del pecador´", ha explicado.

El Obispo de Roma ha indicado que son "tres llamadas a la conversión", que el mismo Jesús hace "a los tibios, a los de la comodidad, a los de la apariencia, a los que se creen ricos pero son pobres, no tienen nada, están muertos". Asimismo, ha indicado que la Palabra de Dios, "es capaz de cambiar todo", pero "no siempre tenemos la valentía de creer en la Palabra de Dios, de recibir esa Palabra que sana dentro".

Finalmente, al concluir la homilía, Francisco ha recordado que la Iglesia quiere en estas últimas semanas del Año litúrgico que "pensemos mucho, muy seriamente en nuestra conversión, para que podamos ir adelante en el camino de nuestra vida cristiana". Y nos pide "recordar la Palabra de Dios, hace llamamiento a la memoria, de cuidarla, vigilar y también obedecer a la Palabra de Dios, para que comencemos una vida nueva, convertida".

lunes, 17 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

"Necesitamos como pueblo una regeneración moral"
Lunes, 17 de Noviembre de 2014


Discurso inauguración Asamblea Plenaria

En el discurso de inauguración de la Asamblea Plenaria, que se celebra desde hoy y hasta el próximo viernes en Madrid, el Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española ha abordado cuestiones de actualidad social y eclesial, entre las que destacan sus palabras sobre la corrupción y el derecho a la vida de los más débiles.

Mons. Blázquez ha afirmado que “no podemos inhibirnos de la situación de la sociedad de la que formamos parte y a la que queremos servir. Es una convicción generalizada y un clamor que resuena en todos los rincones, el que necesitamos como pueblo una regeneración moral. La noticia de tantos hechos que nos abochornan, desmoralizan y entristecen debe llevarnos a detectar las causas y a cambiar el curso de las cosas (…) Sin conducta moral, sin honradez, sin respeto a los demás, sin servicio al bien común, sin solidaridad con los necesitados, nuestra sociedad se degrada (…) ¡Cuánto despiertan, vigorizan y rearman moralmente la conciencia, el reconocimiento y el respeto de Dios!”.

No es un tumor, sino un hijo
Sobre la retirada por parte del Gobierno del proyecto de ley en defensa del niño concebido y no nacido, y de la ayuda a la madre que se siente angustiada ante el nacimiento de su hijo en gestación, el Presidente de la CEE ha señalado que en su día fue un hecho que nos entristeció y desconcertó, y que hoy “continuamos padeciendo el mismo desconcierto y reclamando lo prometido en el programa electoral” (…) “¿Cómo es posible –se ha preguntado Mons. Blázquez- que el Tribunal Constitucional no haya respondido todavía al recurso que hace cuatro años le fue presentado contra la segunda ley del aborto? Los cristianos, junto con otras muchas personas, queremos que la persona nunca sea considerada como medio, sino como fin.  (…) Con predilección queremos defender la vida de los más débiles, entre los que se encuentran los niños concebidos y no nacidos. También a estos debe llegar la defensa de los pobres y excluidos. La ciencia enseña que desde la concepción hay un tercer ser humano distinto de los padres. No es un tumor, sino un hijo. Deseo que cuanto antes sea cambiada eficazmente la legislación en el sentido de defender la vida de los niños en camino y de ayudar a las madres para llevar a término el embarazo”.

Ante nuevos desafíos, actitudes renovadas
El Arzobispo de Valladolid ha dedicado una parte de su discurso a informar sobre el Sínodo Extraordinario de los Obispos que se acaba de celebrar en El Vaticano sobre la familia en el marco de la evangelización. Como miembro de la Asamblea, Mons. Blázquez ha contextualizado lo que allí se ha trabajado. “Los riesgos que corren el matrimonio y la familia – ha apuntado-, y la esperanza que debemos mantener en estas realidades básicas, reclamaban un esfuerzo renovado e intenso”.
 El Presidente de la CEE ha destacado que, como ha sucedido en el Sínodo, “cuando se invita a participar desde el principio se propicia la atención al recorrido posterior”. Ha ido desgranando las distintas etapas y la perspectiva en que debe ser interpretada la Relación final, de cara a la Asamblea Ordinaria que, sobre el mismo tema general, se celebrará en octubre de 2015.

Mons. Blázquez ha querido poner el acento en que la Asamblea debe ser vista como “un ejercicio de colegialidad y sinodalidad (…) Debemos caminar juntos: la gente, los obispos y el Papa”. Y en este sentido, ha explicado como el Sínodo “se ha acercado compasivamente a las llagas de las familias, que necesitan samaritanos para curarlas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza (…) El Evangelio muestra con claridad la diferencia entre el dinamismo legalista y el dinamismo de la misericordia. Fidelidad al Evangelio y compasión con los que sufren son inseparables (…) No se trataba tanto de repetir la doctrina católica sobre la familia cuanto de escuchar los desafíos pastorales que plantean determinadas situaciones de las familias”.

 Así, por ejemplo, Mons. Blázquez ha subrayado la importancia de tomarse en serio la profunda crisis cultural que atraviesa la familia y revisar los motivos por los cuáles ha descendido entre nosotros el número de matrimonios canónicos y de matrimonios en general. “Es necesario ahondar en la relación entre fe cristiana y sacramento del matrimonio”, como se pide en la Relación del Sínodo. “Si la identidad cristina está oscurecida, lo estará obviamente el sacramento del matrimonio”.

 Los desafíos que nos plantean las nuevas situaciones son muchos y es necesario abordarlos con “actitudes renovadas”, entendiendo, como muestra el estilo de la propia Relación final del Sínodo, que estamos ante documento que no está cerrado, “sino abierto al estudio y a la reflexión”.

Mons. Blázquez se ha referido, por último, al V Centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús, que se inició con la celebración de una Eucaristía en Ávila el pasado 15 de octubre. Con palabras de Santa Teresa, “¡ya es tiempo de caminar!”. Recordar hoy a Santa Teresa, una mujer del siglo XVI, “nos enseña a aprender del pasado, si le diéramos la espalda, recortaríamos las posibilidades de nuestro presente y de nuestro futuro”.

 El Presidente de la CEE ha recordado que los obispos peregrinarán a Ávila al final de la próxima Asamblea Plenaria, en abril de 2015, y se ha mostrado confiado en que durante la efeméride del V Centenario, el Papa Francisco pueda visitar la cuna de santa Teresa, en Ávila, y su sepulcro, en Alba de Tormes (Salamanca).

PARA ESCUCHAR


domingo, 16 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS



La Manif Pour Tous' 
denuncia el proyecto de 'deconstrucción' de la familia


La presidenta del colectivo, Ludovine Dutheil de la Rochère, interviene en el XVI Congreso Católicos y Vida Pública. Afirma que 'la Ley Taubira es aberrante y debe ser combatida'

La presidenta de "La Manif Pour Tous", Ludovine Dutheil de la Rochère, ha advertido este sábado que "en Francia ya no se habla de la familia sino de familias". "Se dice que hay muchos tipos de familia, que esto es maravilloso y que no tiene repercusiones, cuando es absolutamente falso", ha señalado. "Los niños y los jóvenes lo están pasando mal", ha asegurado, y este hecho no puede desconectarse de la crisis que sufre el concepto de familia como resultado de su equiparación con otros modelos de convivencia.

Durante su intervención en el XVI Congreso Católicos y Vida Pública, que se está celebrando estos días en Madrid, la presidenta de "La Manif Pour Tous" ha lamentado que el gobierno francés asuma "todas las reivindicaciones de la ideología de género". En esta línea, ha criticado "el proyecto de deconstrucción de la familia" que trata de llevar a término el ejecutivo galo. "Los jóvenes son los primeros en valorar la familia, pero no hay propuestas políticas para la familia exceptuando la de la deconstrucción", ha reiterado. Ante esta situación, ha pedido a las familias que reaccionen contra "el individualismo, el materialismo y el libertinaje".

La activista francesa ha constado también la necesidad que tiene cada niño de disfrutar de la protección y acompañamiento de un padre y una madre. "Más que un derecho, es una necesidad, y el legislador ha aceptado de forma consciente la privación de este derecho", ha dicho en alusión a la denominada Ley Taubira, por la que se legalizan las uniones homosexuales. Pese a la aprobación de dicha norma, Dutheil de la Rochère ha apuntado que "La Manif Pour Tous" está lejos de anunciar el fin de la lucha, y ha insistido en que este movimiento cívico "sigue su camino". "La Ley Taubira es una ley aberrante que no se basa en la realidad y que debe ser combatida", ha explicado.

Asimismo, la líder de este colectivo se ha referido a la cuestión de los vientres de alquiler como uno de los flancos en los que se puede plantar batalla. "El reconocimiento de la filiación a las parejas homosexuales requerirá de la práctica de este bricolaje de la concepción", ha expuesto. "Si actuamos rápidamente, podremos llegar a impedir que se utilicen vientres de alquiler y quizás podremos cambiar el rumbo de las cosas". Sobre este tema también ha querido dejar claro que "no hay un vientre de alquiler ético". Por lo general, esta práctica supone "una explotación de las mujeres pobres". "Los vientres de alquiler --ha añadido-- convierten a la mujer en un mero instrumento y al niño en un producto comercial". "Por eso nos apoyan algunos grupos feministas y ecologistas", ha revelado.


Duthiel de la Rochère ha sido presentada por la exministra de Medio Ambiente, Isabel Tocino, que ha prevenido del "efecto contagio" que generan este tipo de normas "contra natura". Además, la actual miembro del Consejo de Estado ha llamado a la movilización de los que creen en la familia. "No dejemos que los que se manifiestan sean sólo los que piensan de forma distinta a nosotros, pienso que somos una mayoría demasiado silenciosa", ha concluido.

PARA ESCUCHAR
http://www.romereports.com/pg159099-ocho-consejos-del-papa-francisco-para-mejorar-la-vida-en-familia-es

CURIOSIDAD
http://www.romereports.com/pg159101-guardia-suizo-publica-libro-de-cocina-con-las-recetas-favoritas-de-francisco-y-benedicto-xvi-es

sábado, 15 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

Francisco en Sta. Marta: para transmitir la fe a los niños es necesario el ejemplo

En la homilí­a de este viernes, el Santo Padre ha predicado a un grupo de niños y adolescentes de una parroquia de Roma
¿Cómo enseñar la fe a los niños y jóvenes de hoy en día? Es la pregunta que el papa Francisco se ha hecho esta mañana en la homilía de la misa de Santa Marta, a la que han asistido un grupo de niños y adolescentes de una parroquia romana. Y para transmitir la fe y ayudarles a hacer experiencia de la verdad y del amor -ha afirmado- los adultos deben dar ejemplo más que palabras.

El Papa ha preguntado a los pequeños ¿qué dejamos al futuro? "¿Enseñamos lo que hemos escuchado en la primera lectura: caminar en el amor y en la verdad? ¿O lo enseñamos con las palabras, pero nuestra vida va por otra parte? ¡Pero para nosotros mirar a los niños es una responsabilidad! Un cristiano debe cuidar a los adolescentes, a los niños y transmitir la fe, transmitir lo que vive, que está en su corazón. ¡No podemos ignorar las plantas que crecen!", ha exclamado el Santo Padre.

Tal y como ha afirmado el Papa en la homilía, todo depende de asumir la actitud justa con los jóvenes. Y nuevamente se ha preguntado "¿cómo es mi actitud? ¿Es la actitud de un hermano, de padre, de madre, de hermana, que lo hace crecer o es una actitud de desapego: 'ellos crecen, yo hago mi vida...?"

Por eso, el Pontífice ha asegurado que "todos nosotros tenemos una responsabilidad de dar lo mejor que tenemos y lo mejor que tenemos es la fe: dársela a ellos, ¡pero darla con el ejemplo!" Y es que -ha indicado- con las palabras no sirve, con las palabras... ¡Hoy las palabras no sirven! En este mundo de la imagen, todos estos tienen móviles y las palabras no sirven... ¡Ejemplo, ejemplo! ¿Qué les doy?

El Papa ha preguntado a los niños por qué estaban en misa y alguno se ha animado a responder "para verte". A lo que el Papa ha respondido: "también yo estoy contento de veros". Y así les ha preguntado quién de ellos había recibido la primera comunión, la confirmación y a continuación ha recordado que el bautismo "abre la puerta a la vida cristiana" y que justo después comienza un "camino a lo largo de toda la vida". Caminar en la verdad y en el amor, como se ha escuchado en la pasaje de la Carta de Juan. Más adelante, llegarán otros sacramentos como el matrimonio. Este camino -ha precisado- es importarte saber vivirlo, saber vivirlo como Jesús.

Finalmente, prosiguiendo el diálogo, Francisco ha añadido: "en estos sacramentos, ¿la oración es un sacramento?... ¡Fuerte!... ¡No! ¡Es verdad, no! La oración no es un sacramento pero debemos rezar. ¿No sabéis si debéis rezar? Vale, bien... ¡Sí! Rezar al Señor, rezar a Jesús, rezar a la Virgen para que nos ayuden en este camino de la verdad y del amor. ¿Habéis entendido?"
Y así ha concluido: "habéis venido para verme, ¿quién lo había dicho? Tú, es verdad. Pero también para ver a Jesús. ¿De acuerdo? ¿O dejamos a Jesús aparte?" Pregunta a la que los niños han respondido: "¡No!"
De este modo, el Pontífice ha recordado a los pequeños: ahora viene Jesús al altar. ¡Y lo veremos todos! ¡Es Jesús! En este momento debemos pedir a Jesús que nos enseñe a caminar en la verdad y en el amor. ¿Lo decimos juntos? (todos juntos) 'Caminar en la verdad y en el amor'".

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viernes, 14 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

La CEE lanza su App 
para dispositivos móviles y tablets


PostDateIcon14 de Noviembre de 2014  


La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha lanzado un nuevo canal de comunicación que permitirá la interacción a través de una nueva aplicación móvil.

Se trata de un proyecto creado por la empresa Eventelling

La descarga de la aplicación es totalmente gratuita. Permitirá al usuario disfrutar de varios servicios de movilidad, como el acceso a la información ordenada dentro de la propia aplicación o la comunicación de jornadas, actividades y novedades de la CEE.

La App permitirá también una interacción constante, en particular, con los medios de comunicación y periodistas, que accederán a los materiales de interés, notas de prensa y documentos, y recibirán alertas de los eventos y ruedas de prensa.

El nombre de la App es 
Conferencia Episcopal Española. 

En ella se podrá tener acceso directo a todas las redes sociales de la CEE y a su web. Ya esa disponible tanto en Google Play para Android 
como en el Apple Store para IOS.


jueves, 13 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS



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El cardenal Cañizares llama a «fortalecer España» y que «no continúe por esta pendiente a la ruina»

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El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha hecho hoy un llamamiento a ejercer “una responsabilidad común todos, que es la de salvar, fortalecer y hacer avanzar en todos los órdenes a España” y ha advertido que “España debe cambiar de rumbo, clarÍsimamente” para evitar “continuar por esta pendiente que nos conduce a la ruina”.

Durante la inauguración del congreso internacional sobre la propuesta filosófica de Julián Marías (Valladolid, 1914, - Madrid, 2005) organizado por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV), el purpurado ha animado, cómo hacía Marías, a “ver la España real, desde la perspectiva histórica, y el recorrido de varios siglos para recuperar aquella identidad perdida o robada” con el fín de “iluminar nuestro presente y abrir horizontes para atraer un gran futuro”, ha subrayado.

En este sentido, ha precisado que “ese futuro es posible cambiando de rumbo y España debe cambiar de rumbo, clarísimamente, aunque otros se empeñen en que no cambie y aunque gestores de la cosa pública estén empeñados en continuar por esta pendiente que nos conduce a la ruina”.

El purpurado ha confesado que comparte con Julián Marías su “preocupación por España” y por las “situaciones que parecen desangrarla y destruirla” y ha citado “los asuntos económicos, con las causas que los han originado y con las consecuencias humanas y situaciones familiares tan lacerantes que afligen a nuestra nación”, así como “la secularización y laicismo creciente y radical en nuestro pueblo español, que está siendo sometido a una presión difícilmente soportable para olvidar, y el abandono de lo que le es más propio, su sentido y sus razones de fe cristiana”.

Ante esta situación, el arzobispo de Valencia ha apremiado a “renovar nuestra sociedad, imprimirle nuevo vigor y esperanza de futuro, avivar y vigorizar sus raíces y su identidad, llevar a cabo ese proyecto común que es el de nuestra Historia, que queda tan reflejado en la Constitución de 1978 que salvó a esta nación después de una contienda”, ha dicho.

En su intervención, el purpurado ha felicitado a la UCV por organizar este congreso “en homenaje y memoria agradecida a la figura de Julián Marías, que tanta falta nos hace en los momentos que atravesamos en la realidad de España, a la que tanto amó y tan bien entendió en sus raíces más hondas y en el proyecto y empresa común que la constituye”.

Más adelante, ha expresado que “necesitamos rehacer nuestro camino y reemprenderlo con la esperanza de un proyecto y de una fe en común, la esperanza que ha hecho posible un gran proyecto común de todos y que ha hecho de nuestra nación una pieza básica de la cultura y realidad de Europa”.
“Hora de unidad y responsabilidad, no de lamentos ni condenas”
Además, el Cardenal ha explicado que en estos momentos “no podemos quedarnos en lamentos y condenas, porque hay excesivos lamentos y excesivas condenas, y es hora de unidad y de responsabilidad de todos”, y ha indicado que “España es una realidad histórica, un proyecto común y los españoles compartimos una base de Historia común que, como en todas y no menos que en otras, se encuentran momentos brillantes y zonas de sombra, que no se pueden ocultar y que hay que saber aprenderlas y corregirlas”.

España ha pasado “situaciones muy difíciles en momentos de su Historia, incluso con fracasos muy notables, y ha habido etapas de gloria, y siempre las hemos sabido afrontar, juntos, con generosidad y con gran sentido de la responsabilidad por parte de todos”, ha aseverado.

Igualmente, “la respuesta individualista de `cada uno a la suya y sálvese quién pueda´ no es humana, ni solidaria ni menos aún cristiana, carece de futuro y aboca al fracaso, al caos y a la disgregación” mientras que la respuesta “de culparse unos a otros y buscar chivos expiatorios retarda la respuesta que todos estamos esperando, una respuesta de todos, en unidad, de todas las instituciones, Gobierno, oposición, partidos políticos, fuerzas sociales y económicas, empresariales y sindicales, instituciones universitarias y culturales, Iglesia, etc.”.

La tarea “es de todos” y, por parte de la Iglesia, “evangelizada y evangelizadora, aportando el evangelio de la caridad y de la esperanza, el testimonio de Dios que es amor” y, por su lado, “las fuerzas políticas y sociales, la universidad, la escuela, cada una en su papel y responsabilidad propia”.

Finalmente, ha señalado que la figura de Julián Marías “es una figura emblemática que arroja una luz enorme en estos momentos”. Por ello, es necesario que esta luz se difunda y que haya muchos `Julián Marías´ que continúen esta tarea por el proyecto común por el que tanto luchó él desde su pensamiento bien fundado y sólido que es el futuro”.

 PARA ESCUCHAR

miércoles, 12 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS


Audiencia general del Papa Francisco del miércoles 12 de noviembre de 2014


Queridos hermanos y hermanas: ¡Buenos días!

En la catequesis anterior pusimos de relieve que el Señor sigue apacentando a su rebaño a través del ministerio de los obispos, coadyuvados por los presbíteros y los diáconos. En ellos Jesús se hace presente con el poder de su Espíritu y sigue sirviendo a la Iglesia, alimentando en ella la fe, la esperanza y el testimonio de la caridad. Estos ministerios constituyen, pues, un gran don del Señor a cada comunidad cristiana y a toda la Iglesia, ya que son un signo vivo de su presencia y de su amor.

Hoy queremos preguntarnos: ¿Qué es lo que se exige a estos ministros de la Iglesia, para que puedan vivir de manera auténtica y fecunda su servicio?

1. En las «Cartas pastorales» que envía a sus discípulos Timoteo y Tito, el apóstol Pablo examina con detenimiento la figura de los obispos, de los presbíteros y de los diáconos, pero también la de los fieles, la de los ancianos y la de los jóvenes. Traza una descripción de cada cristiano en la Iglesia, delineando para los obispos, los presbíteros y los diáconos aquello a lo que están llamados y las prerrogativas que han de reconocerse en aquellos que son escogidos para estos ministerios e investidos de ellos. Ahora bien; resulta emblemático que, junto con las dotes inherentes a la fe y a la vida espiritual –que no pueden ser desatendidas, pues son la vida misma–, se enumeren algunas cualidades típicamente humanas: la hospitalidad, la sobriedad, la paciencia, la mansedumbre, la fiabilidad, la bondad de corazón. ¡Esto es el alfabeto, la gramática básica de todo ministerio! Ha de ser la gramática básica de todo obispo, de todo cura, de todo diácono. Sí, porque, sin esta predisposición hermosa y auténtica al encuentro, al conocimiento, al diálogo, a apreciar y a relacionarse respetuosa y sinceramente con los hermanos, no es posible ofrecer un servicio y un testimonio realmente gozosos y creíbles.

2. Hay, además, una actitud fundamental que Pablo recomienda a sus discípulos y, por consiguiente, a cuantos son investidos del ministerio pastoral, ya se trate de obispos, de presbíteros o de diáconos. El Apóstol exhorta a reavivar continuamente el don  que se ha recibido (cf. 1 Tim 4, 14; 2 Tim 1, 6). Esto significa que uno ha de ser siempre muy consciente de que no es obispo, sacerdote o diácono por ser más inteligente, más bueno y mejor que los demás, sino solo en virtud de un don, de un don otorgado por Dios, con el poder de su Espíritu, por el bien de su pueblo. ¡Esta toma de conciencia es realmente importante, y constituye una gracia que hay que pedir día tras día! Y es que un pastor consciente de que su propio ministerio procede únicamente de la misericordia y del corazón de Dios nunca  podrá asumir una actitud autoritaria, como si todos estuvieran a sus pies y la comunidad fuera su propiedad, su reino personal.

3. La toma de conciencia de que todo es don, de que todo es gracia, ayuda también a un pastor a no caer en la tentación de ponerse en el centro de la atención y de confiar solo en sí mismo. Son las tentaciones de la vanidad, del orgullo, de la suficiencia, de la soberbia. ¡Mal iría si un obispo, un sacerdote o un diácono se pensara que se lo sabe todo, que tiene siempre la respuesta adecuada para todo y que no necesita a nadie! Al contrario, la toma de conciencia de ser él, el primero, objeto de la misericordia y de la compasión de Dios, ha de impulsar a un ministro de la Iglesia a ser siempre humilde y comprensivo para con los demás. Aun siendo consciente de estar llamado a guardar con valentía el depósito de la fe (cf. 1 Tim 6, 20), se pondrá a escuchar a la gente. En efecto, es consciente de que tiene siempre algo que aprender, incluso de aquellos que pueden estar aún lejos de la fe y de la Iglesia. Además, todo esto ha de impulsarlo a adoptar, hacia sus propios hermanos en el ministerio, una actitud nueva, inspirada en la compartición, en la corresponsabilidad y en la comunión.

Queridos amigos: Debemos estar siempre agradecidos al Señor, porque,  en la persona y en el ministerio de los obispos, de los sacerdotes y de los diáconos, sigue guiando y formando a su Iglesia, haciendo que crezca por el camino de la santidad. Al mismo tiempo, debemos seguir rezando para que los pastores de nuestras comunidades puedan ser imagen viva de la comunión y del amor de Dios

PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=b85_KUlW6rk

https://www.youtube.com/watch?v=RQAFlrb4oj8

martes, 11 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

El Papa Francisco anima a que la pereza y el poder no distraigan al cristiano 
de ser servidores


Jesús habla de la fuerza de la fe, explicando que debe ser enmarcada en el servicio. El Papa Francisco se inspiró en el Evangelio del día sobre “el siervo inútil” para detenerse precisamente en lo que significa servir para un cristiano, en su homilía en la misa matinal de la residencia Santa Marta este martes 11 de noviembre.

El Santo Padre añadió que Jesús habla de este siervo que después de haber trabajado durante toda la jornada, una vez que llega a su casa, en lugar de descansar, debe aún servir a su señor:

“Alguno de nosotros aconsejaría a este siervo que vaya a pedir algún consejo al sindicato,para ver cómo hacer con un patrón de este tipo. Pero Jesús dice: ‘No, El servicio es total’, porque Él ha hecho camino con esta actitud de servicio; Él es el siervo. Él se presenta como el siervo, aquel que ha venido a servir y no a ser servido: así lo dice, claramente. Y así, el Señor hace sentir a los apóstoles el camino de aquellos que han recibido la fe, aquella fe que hace milagros. Sí, esta fe hará milagros por el camino del servicio”.

El Papa afirmó además que un cristiano que recibe el don de la fe en el Bautismo, pero que “no lleva adelante este don por el camino del servicio, se convierte en un cristiano sin fuerza, sin fecundidad”.

Y al final, dijo, se convierte en “un cristiano para sí mismo, para servirse a sí mismo”. De modo que su vida es una “vida triste”, puesto que “tantas cosas grandes del Señor” son “derrochadas”. Y observó que el Señor nos dice que “el servicio es único”, porque no se puede servir a dos patrones: “O a Dios, o a las riquezas”.

Nosotros – prosiguió explicando el Pontífice –, podemos alejarnos de esta “actitud de servicio, ante todo, por un poco de pereza”. Y ésta – afirmó – “hace tibio el corazón, la pereza te vuelve cómodo”.

“La pereza nos aleja del servicio y nos lleva a la comodidad, al egoísmo. Tantos cristianos así… son buenos, van a Misa, pero el servicio hasta acá… Y cuando digo servicio, digo todo: servicio a Dios en la adoración, en la oración, en las alabanzas; servicio al prójimo, cuando debo hacerlo; servicio hasta el final, porque Jesús en esto es fuerte: ‘Así también ustedes, cuando habrán hecho todo aquello que les ha sido ordenado, ahora digan somos siervos inútiles’. Servicio gratuito, sin pedir nada”.

La otra posibilidad de alejarnos de la actitud de servicio – añadió Francisco – “es un poco la de adueñarnos de las situaciones”. Algo que – recordó – “ha sucedido a los discípulos, a los mismos apóstoles”: “Alejaban a la gente para que no molestaran a Jesús, pero para estar cómodos ellos”.

Los discípulos – añadió el Papa – “se adueñaban del tiempo del Señor, se adueñaban del poder del Señor: lo querían para su grupito”. Y después – dijo – “se adueñaban de esta actitud de servicio, transformándolo en una estructura de poder”.

Algo que se comprende observando la discusión acerca de quién era el más grande entre Santiago y Juan. Y la madre – afirmó el Santo Padre – que “va a pedir al Señor que uno de sus hijos sea el primer ministro y el otro el ministro de economía,con todo el poder en sus manos”. Esto sucede también hoy cuando “los cristianos se vuelven patrones: patrones de la fe, patrones del Reino, patrones de la Salvación”. Esto – constató el Papa – “sucede, es una tentación para todos los cristianos”. En cambio el Señor – dijo – nos habla de servicio: “servicio en humildad”, “servicio en esperanza, y ésta es la alegría del servicio cristiano”:

“En la vida debemos luchar tanto contras las tentaciones que tratan de alejarnos de esta actitud de servicio. La pereza lleva a la comodidad: servicio a mitad; y al adueñarnos de la situación, y de siervo convertirse en patrón, que lleva a la soberbia, al orgullo, a tratar mal a la gente, a sentirse importantes ‘porque soy cristiano, tengo la salvación, y tantas cosas así. Que el Señor nos dé estas dos gracias grandes: la humildad en el servicio, a fin de que podamos decir: ‘Somos siervos inútiles – pero siervos – hasta el final; y la esperanza en espera de la manifestación, cuando el Señor venga a encontrarnos”.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

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lunes, 10 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

NUESTRA SEÑORA DE LA ALMUDENA,
PATRONA DE MADRID



El arzobispo diocesano de Madrid, Carlos Osoro, ha pronunciado este domingo la homilía en la misa dedicada a Santa María la Real de la Almudena, donde ha advertido de que la sociedad atraviesa una "crisis profunda, que incluye la económica" que hace necesario "renovar al hombre por dentro".

Osoro, que ha presidido la misa en honor a la Patrona de Madrid en la Plaza Mayor, ha incidido en que la crisis "ha puesto a prueba el corazón y el alma de tantos que han salido a los caminos de los hombres para ayudar a quienes más necesitaban, mostrando el rostro generoso y solidario de personas, instituciones y familias".



Además, el arzobispo ha hecho hincapié en que, pese a las "historias con problemas, con tristezas y alegrías, con esperanzas y desesperanzas", hay que estar atentos a la "mirada de María", que es "mirada de consuelo en el largo camino de la historia de cada ser humano y en nuestra historia colectiva", una mirada que es "un regalo permanente, es el regalo de la misericordia de Dios".


En su homilía, Osoro ha recordado la caída del Muro de Berlín hace hoy 25 años, "un muro que separaba a los hombres, que hacía vivir en enemistad, en exclusión y en desencuentro". Con un paralelismo, ha llamado a "romper los muros que habitan en nosotros, que están construidos dentro de nosotros", para lo que hay que "acoger y anunciar a Jesucristo".

Por ello, ha pedido a la Virgen que ayude a la sociedad a "vivir como hermanos". "Que nunca nos falte el clima de hermanos que se ayudan los unos a los otros y en donde nadie pasa necesidad, porque lo mucho o lo poco que tenemos lo ponemos a disposición de los que más lo necesitan".

En su sermón, Osoro ha agradecido a su antecesor al frente de la Archidiócesis, Antonio María Rouco Varela, su "trabajo en el acrecentamiento de la devoción a Nuestra Señora de la Almudena", y ha recordado el legado de San Juan Pablo II, que "nos invitó a construir la civilización del amor", así como al Papa Francisco, que "nos invita a construir la cultura del encuentro, a romper los muros que nos seperan y dividen".

La misa ha sido concelebrada por los obispos auxiliares de Madrid, vicarios Episcopales, miembros del Cabildo Catedral, y sacerdotes diocesanos. Al finalizar la Eucaristía, la Virgen es llevada en Procesión hasta la Catedral recorriendo las calles del centro de la ciudad. Durante el mismo, hay coros que cantarán a la Virgen la ´Salve Marinera´, la ´Salve rociera´, e interpretan distintos bailes castizos.

Finalmente, la Catedral de la Almudena permanece abierta en esta jornada hasta las 20 horas, para que los fieles que lo deseen puedan acercarse a besar la medalla de la Virgen, en el Altar de la Almudena.


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