“ALSERDELAPALABRA” presenta a sus seguidores, breves reflexiones nacidas de la experiencia de la vida ordinaria. Las escribiré con la frescura de lo sencillo y con la esperanza de lo sublime. Espero que mi pluma sea dócil y vuestra aceptación generosa.
domingo, 21 de agosto de 2011
sábado, 20 de agosto de 2011
DIA 20 DE AGOSTO DE 2011
¿Quién es más libre el pájaro o el hombre?
Ayer, cuando después de la Misa de la tarde, me dirigía a mi casa, me encontré con unos amigos en la plaza. Nos saludamos afablemente y me preguntaron por los días de descanso. Les dije que muy bien, pero que me habían sabido a poco.
Ayer, cuando después de la Misa de la tarde, me dirigía a mi casa, me encontré con unos amigos en la plaza. Nos saludamos afablemente y me preguntaron por los días de descanso. Les dije que muy bien, pero que me habían sabido a poco.
Seguimos hablamos durante un buen rato, de muchas cosas. En un momento, salió el tema de las monjas y monjes de clausura.
viernes, 19 de agosto de 2011
DÍA 19 DE AGOSTO DE 2011
UNA SEMANA DESPUÉS
Ha pasado casi una semana desde que llegué de disfrutar unos días de descanso, en mi querido pueblo de Villasarracino (Palencia).
Además, previendo que iba a disponer, durante esta semana, de menos tiempo para escribir nuevos textos para el blog, he dividido en varias entregas, la crónica del plan de un domingo de un sacerdote en un pueblo de Palencia. Lo que me ha supuesto un breve respiro.
jueves, 18 de agosto de 2011
DÍA 18 DE AGOSTO DE 2011
UN DOMINGO DE UN SACERDOTE EN UN PUEBLO DE PALENCIA
Como todos los domingos, en mi pueblo, hay costumbre de rezarle a la Virgen de la Piedad, en la ermita, allá, nos fuimos. Por el trayecto, volvimos a encontrar a gente del pueblo que bajaba de rezar o que subía de haberlo hecho. Nuevos saludos, más recuerdos, nuevas anécdotas de tiempos pasados. Ya en la ermita, rezamos a la Virgen una Salve y algo más; y le pedimos por los difuntos que a sus plantas tenemos enterrados.
Al salir de la ermita, nos encontramos con dos niños que habían cogido tres sietecolores por lo que estaban entusiasmados. Luego nos encontramos con el abuelo de uno de ellos, que nos hizo las delicias de su nieto.
miércoles, 17 de agosto de 2011
DÍA 17 DE AGOSTO DE 2011
UN DOMINGO DE UN SACERDOTE EN UN PUEBLO DE PALENCIA
Finalizada la Misa dominical, camino ya de mi casa, saludé a varios parientes con los hacía algún tiempo que no hablaba y también a otras personas del pueblo que pasan sus vacaciones aquí estos días.
Al ser domingo y no disponer de prensa, mientras preparaban la comida, aún me dio tiempo para leer un capítulo del libro arriba señalado. La comida tuvo como tema casi monográfico la situación económica en las familias, propias y ajenas. Tras los postres, una larga sobremesa, seguida de un “si no es” de descanso.
martes, 16 de agosto de 2011
DÍA 16 DE AGOSTO DE 2011
UN DOMINGO DE UN SACERDOTE EN UN PUEBLO DE PALENCIA
Así las cosas, se había hecho la hora del desayuno. Desayuno que compartí con mis tres hermanas, en paz y concordia, mientras escuchaba las noticias que ofrecía la Cadena Cope de Burgos. Terminado el desayuno aproveché para hacer la oración de la mañana. Terminada esta seguí leyendo el libro que estos días de vacaciones tengo entre manos: “Segunda navegación” del Prof. Alejando Llano, que por cierto me está gustando mucho, por lo que cuenta y como lo cuenta.
lunes, 15 de agosto de 2011
DÍA 15 DE AGOSTO DE 2011
UN DOMINGO DE UN SACERDOTE EN UN PUEBLO DE PALENCIA
crónicas que se escriben sobre sucesos acaecidos. Cada uno lo cuenta según propia apreciación y según sus determinados puntos de vista. Eso es lo que voy a hacer yo en el siguiente relato de un domingo de un sacerdote en un pueblo de Palencia.
Para empezar diré, aunque muchos de mis lectores ya lo conocen, soy de Villasarracino. En él nací, hace más de setenta años. Eran los años de la post-guerra civil española. Era mayo, mes de las flores y de las esperanzas. La cosecha de aquel año había sido bien recibida.
domingo, 14 de agosto de 2011
DÍA 13 y 14 DE AGOSTO DE 2011
Hoy es día 13 de agosto. Han pasado quince días desde que llegué, procedente de Pamplona, a pasar unos días de descanso en mi pueblo natal, Villasarracino (Palencia). Como siempre, cuando llego al pueblo, tengo la impresión de que el tiempo programado para descansar, aunque, intelectualmente sé que es limitado, no va a terminarse tan pronto.
Pero cada año, experimento que también en verano, o acaso más en verano, el tiempo pasa y de qué manera. Una vez más me viene a la memoria aquel lema grabado en el reloj de pared, colocado a la entrada de la casa de unos viejos amigos: tempus fugit, que podría traducirse leguaje paladino: el tiempo no para, el tiempo corre que se las pela.
viernes, 12 de agosto de 2011
DÍA 11 y 12 DE AGOSTO DE 2011
PASEO Y LECTURA EN UN
LUGAR DE PAZ
Once de agosto, jueves, mercadillo en Carrión de los Condes. Asistir al mercadillo es una de las aficiones veraniegas de mis hermanas, especialmente de la mayor. Visitan, durante un buen rato, los puestos instalados en la Plaza junto a la Iglesia de Santa María; compran cuatro “cosillas” y vuelven a casa, con menos dinero, pero con más alegría. Y esta misma función, la repiten jueves tras jueves, mientras duran las vacaciones.
miércoles, 10 de agosto de 2011
DÍA 10 DE AGOSTO DE 2011
Todos los años, un día de los que paso de vacaciones en el pueblo, tía Benedicta me pide que le diga varias Misas en acción de gracias a la Virgen de Nuestra Señora de la Piedad, en la ermita del pueblo, dedicada a la Virgen María, bajo esta advocación.
AÑO, TRAS AÑO…, SIEMPRE IGUAL.
Todos los años, un día de los que paso de vacaciones en el pueblo, tía Benedicta me pide que le diga varias Misas en acción de gracias a la Virgen de Nuestra Señora de la Piedad, en la ermita del pueblo, dedicada a la Virgen María, bajo esta advocación.
Casi siempre procede del mismo modo. Unas jornadas antes de realizar el encargo, terminada la Misa en la Iglesia parroquial, se acerca al banco donde estoy dando gracias después de la Comunión, y me saluda efusivamente.
martes, 9 de agosto de 2011
DÍA 9 DE AGOSTO DE
UN PASEO POR LA CARRETERA
DE CARRIÓN DE LOS CONDES
Durante años esta calzada fue de tierra y piedra; de piedras partidas en trozos pequeños por los duros picapedreros. Otrora, eran abundantes los carros, tirados por mulas, que rodaban por su piel. Hoy son contados los coches y los tractores que circulan por ella.
Eran las siete y media de la tarde, cuando comenzamos el paseo; se trataba de hacer un poco de ejercicio físico y distraernos un rato. Caminábamos a paso lento y sin hacer demasiado esfuerzo. Un suave viento proveniente del sur soplaba sobre nosotros. A la vez que movíamos nuestros pies, movíamos también nuestras lenguas en amena conversación.
Los campos de labranza, a uno y otro lado del recorrido, aparecían segados. Pequeños matorrales por las linderas rompían el color monótono de los rastrojos y a los lados de la carretera, despuntaban hierbas verdes, recién retoñadas. Sólo alguna finca sembrada de girasoles rompía la monotonía de las tierras de blanca paja. Las cabezas amarillas de los girasoles daban un tinte dorado y brillante al contorno.
Pequeños chopos y acacias custodiaban, desde las orillas de un arroyuelo casi seco, los terrenos de cereal que se extienden ampliamente hasta juntarse en el horizonte la tierra con el cielo.
En lo alto de un cerro se alzaba una pequeña "casetucha", donde, dicen, que las abejas fabrican miel de tomillo. Un labrador con el rastro enganchado a un tractor, arañaba una finca de trigo ya cosechado.
El paseo se hacía tranquilo y suave. De vez en vez, un coche nos hacía orillarnos para evitar el peligro. Conversamos sobre los pinos plantados a la izquierda de la carretera, en una finca del Ayuntamiento, hace treinta años. Nos parecía que no estaban bien cuidados. Hierbajos comían parte de sus raíces. Habría que esperar más tiempo para poder extraer de esta plantación algún rendimiento, en madera o en resina. Todavía es pronto.
Hablamos también sobre la labor que hacía el labrador que conducía el tractor y que araba su finca. Y decíamos: el trabajo que acaba de realizar este labrador con su tractor, le habría durado a nuestro padre al menos tres días enteros. ¡Cómo han cambiado las cosas!
Hicimos algunas fotografías que acompañan este escrito. Era la hora de volver. Habíamos pasado un buen rato de la tarde.
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lunes, 8 de agosto de 2011
DÍA 8 DE AGOSTO DE 2011
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| VILLASARRACIO |
Él pasado día 6 de agosto fue el cumpleaños de Merche. Fue un día de alegría y de celebración en la familia. Recibió muchas felicitaciones desde las primeras horas de la mañana, felicitaciones que siguieron durante el día. Unas fueron simples llamadas de móviles o teléfonos fijos; otras felicitaciones en persona. Todo muy sencillo, pero entrañable, como suelen ser siempre los días en los que los humanos cumplimos años.
viernes, 5 de agosto de 2011
DÍA 5 DE AGOSTO DE 2011
Durante este tiempo de descanso, casi todos los días me doy un paseo por los caminos o carreteras que salen de mi pueblo y se abren en abanico en todas las direcciones. Este año paseo más por las carreteras que por los caminos, porque los caminos están llenos de piedras, canto liso, y caminar por ellos se hace insoportable.
En estos paseos, reconfortables y distendidos, además de hablar, de conversar con los acompañantes, dejo que mis ojos se llenen de paisaje y campo. Al estar en verano, los campos de mi tierra ofrecen un aspecto monótono y uniforme: tierras de rastrojos, paja blanca y amarilla, solo rota por alguna finca sembrada de girasoles, que con sus cabezas amararillas y tallos verdes ofrecen un aspecto un tanto restos de los trigos y cebadas cosechados recientemente.
En alguna finca todavía pueden verse hileras de paja, o rollos empaquetados, esperando que lleguen sus amos a recogerlos o para ser vendidos.
Reflexionando un poco en la realidad pura y dura del campo en estos momentos pienso en las faenas agrícolas anteriores. Y me digo: No habría rastrojos sin cortar las espigas, no habría espigas sin una anterior siembra, y no habría siembra sin una anterior ruptura de las tierras, sin un abrir los surcos de la tierra.
PASEOS DE VERANO
Dicen los lugareños, lo han comprobado ellos mismos, que este invierno ha llovido mucho y las aguas posteriores han arrastrado la tierra blanda, dejando al descubierto las piedras o los cantos lisos, convirtiendo así los caminos en auténticos cascajales, haciéndolos como hemos dicho más arriba, en lugares incómodos para andar.
En estos paseos, reconfortables y distendidos, además de hablar, de conversar con los acompañantes, dejo que mis ojos se llenen de paisaje y campo. Al estar en verano, los campos de mi tierra ofrecen un aspecto monótono y uniforme: tierras de rastrojos, paja blanca y amarilla, solo rota por alguna finca sembrada de girasoles, que con sus cabezas amararillas y tallos verdes ofrecen un aspecto un tanto restos de los trigos y cebadas cosechados recientemente.
En alguna finca todavía pueden verse hileras de paja, o rollos empaquetados, esperando que lleguen sus amos a recogerlos o para ser vendidos.
Reflexionando un poco en la realidad pura y dura del campo en estos momentos pienso en las faenas agrícolas anteriores. Y me digo: No habría rastrojos sin cortar las espigas, no habría espigas sin una anterior siembra, y no habría siembra sin una anterior ruptura de las tierras, sin un abrir los surcos de la tierra.
Esta breve reflexión me venía a la cabeza después de ver en Palencia la fotografía que te ofrezco más arriba. Se trata de una obra de un afamado pintor palentino, Meneses. Un labrador apoya su mano habría ver, ni derecha en el arado que tirado por dos hermosas mulas, una blanca y otra negra, abre la tierra para que posteriormente reciba los rayos del sol y posteriormente la semilla, el abono apropiado y el agua necesaria del suelo.
Sin esta primera labor, ni habría verdes tallos en primavera, ni granos dorados en verano, ni cosechas.
Termino el paseo y termino también este escrito. Solo un pensamiento: Para conquistar la meta se requiere esfuerzo.
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miércoles, 3 de agosto de 2011
DÍA 3 DE AGOSTO DE 2011
UNA REFLEXION IMPORTANTE
Los pueblos, como las personas, envejecen, se desgastan, enferman, y al final mueren.
Dicen que la cara es el espejo del alma y muestra salud. Cuando la cara se llena de arrugas, cuando cambia de color, cuando pierde frescura, el fin terreno del hombre está cercano. Y poco después, pasa un tiempo y llega la muerte: el alma se separa del cuerpo.
Con anterioridad, en estas casas, se han realizado arreglos diversos, en más de una ocasión se han restaurado sus fachadas, y tras una pintura externa, han cobrado su nuevo aspecto. Pero al fin, llega un momento que sufren los cimientos, se deshacen las paredes se desmoronan los muros, y acaban siendo derribadas si antes no han caído ellas mismas derrumbadas.
Estas reflexiones me hacía esta tarde, cuando subiendo por la Calle Mayor Antigua, me fijaba en dos edificios que aparecen en las fotografías que arriba presento.
Una de las casas, como puede verse, está en ruinas. Hace años que murieron sus dueños y poco a poco ha ido perdiendo brillantez, hasta llegar a las condiciones externas que ahora ofrece. Aspecto que se hizo totalmente visible en el momento en que derribaron el solar contiguo, para levantar una casa de planta baja.
Los que conocimos el pueblo hace medio siglo y lo visitamos hoy, advertimos que el aspecto externo ha cambiado de forma apreciable. Nuevas casas en los mismos solares, nuevas viviendas, si, pero con aspectos distintos. No nos extraña que con frecuencia se profiera la siguiente expresión: “Ha cambiado tanto el pueblo, que no le conozco”.
Algo parecido pasa con las personas, cuando después de mucho tiempo sin verlas, te encuentras con ellas, solemos decir la misma expresión: “Estás tan desconocido que no te conozco”.
Una y otra experiencia, del ser humano y de las casas, nos hace recordar lo caducas que son nuestras vidas. Y una vez más pensamos que somos criaturas que tienen en cuanto al cuerpo los días contados. No en vano, hemos sido creados: para “servir a Dios en esta vida y después gozarle en la eterna”.
Es decir, no tenemos aquí ciudad permanente, como nos lo recuerda el prefacio de la Misa de difuntos: “La vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma; y, al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo”.
Dos fotografías, dos casas. Una reflexión importante.
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martes, 2 de agosto de 2011
DÍA 2 DE AGOSTO DE 2011
LA PAZ DE LOS PUEBLOS
Los pueblos de mi tierra chica, Palencia, como otos muchos pueblos de España, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y la década del siglo XXI que llevamos a cuestas, han disminuido de manera llamativa en número de vecinos. Sirva como ejemplo mi pueblo natal, Villasarracino: hace sesenta años tenía una población que rondaba los mil habitantes. Hoy, a 2 de agosto de 2011, no pasarán mucho de doscientos.
Esta notable disminución, la comprobé de forma evidente y clara el viernes pasado, cuando llegaba con mis hermanas al pueblo que me vio nacer, procedente de la ciudad de Pamplona, a pasar unos días de, es mi parecer, merecido descanso.
Entramos en el casco urbano, esta vez, por el acceso abierto recientemente de la carretera que viene de Villaherreros. Me encontré con las calles completamente vacías de gentes, ni una persona por señal, ni siquiera un perro corretón o un gato distraído.
Una casa sí y otra también, sin vida. Lo pregonaban las ventanas y las puertas cerradas a cal y canto. Y, sobre todo, lo anunciaba el silencio que era cada vez más elocuente. Sólo algún coche aparcado y un avión que cruzaba por el cielo dejando una estela de humo, anunciaban existencia.
Todo era paz, tranquilidad, silencio. Características estas presentes en los desiertos y en los cementerios. Entre tanta soledad, descubrí una nota positiva: los edificios me parecían más esbeltos y las calles mejor que nunca.
Nos recibieron nuestros familiares. Y el Turco, perrito de más de catorce años, movió su cola en señal de saludo y aprecio. Almuerzo, tertulia. Pasó la tarde del viernes y la jornada del sábado. Todo igual siguió igual. Soledad, tranquilidad, paz.
Y se multiplicaron los coches en las calles, y en la Misa de una se triplicaron los feligreses en la Iglesia, y el bar hirvió con más fuerza, y el vendedor ambulante, comenzaba a hacer el agosto, y a las cinco de la tarde, se oyó, por primera vez este verano, el toque del campanillo de la ermita. Era una llamada a la oración.
En efecto, poco después, comenzaron a subir en hilera, hombres y mujeres a la ermita a rezar a la Virgen de la Piedad, hilera que duraría hasta el anochecer. Es una antigua costumbre, que con el tiempo ha ido recobrando fuerza y autenticidad.
La tarde de este domingo fue calurosa. Salí a dar un paseo con mi hermana, por la carretera de Castrillo de Villavega. Gentes en las bodegas del norte y más abajo, fincas sembradas de girasoles. Bastante tráfico por la carretera y pequeños saltamontes brincando a nuestro lado.
Un poco más allá del tercer puente, nos volvimos. Seguía haciendo calor. Cerca de la ermita, el paseo estaba lleno de gentes: Primos y parientes, vecinos del pueblo, también desconocidos. Parecía que el pueblo había retrocedido cincuenta años atrás. Avanzamos hasta la ermita: más personas, más primos y más parientes.
Una Salve a Nuestra Señora de la Piedad en el interior del templo, y, al salir, nuevos saludos. Era ya la hora de cenar. Mientras preparaban la mesa, tracé esta breve reseña. Unas gotas de nostalgia se me escaparon de los ojos, las recogí en el pañuelo de este blog. Te ruego me escribas y llores conmigo.
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lunes, 1 de agosto de 2011
DÍA 1 DE AGOSTO DE 2011
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| VISTA DESDE EL PARAMO |
MI PRIMER PASEO POR EL CAMPO
Los paseos por las afueras de la ciudad son muy distintos que los paseos por las afueras de los pueblos. Los paseos que circundan los cascos urbanos, suelen estar muy solicitados por gente mayor y también por madres con sus hijos pequeños; son paseos llenos de ruidos de coches y de dueños con sus perros. De vez en cuando, te encuentras con un banco de madera o hierro que te ofrece un descanso gratificante.
domingo, 31 de julio de 2011
PROPINA DE JULIO DE 2011
EL VALOR DE LA VIDA ORDINARIA
El cielo estaba completamente azul. Un suave viento movía las ramas de los árboles y acariciaba el rostro de las personas y de las cosas. Paseando por el patio de mi casa, recé parte del oficio divino. Una y otra vez se clavaron en mi alma mensajes sálmicos. Valga como ejemplo este trozo del Salmo 118: “Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables; hace tiempo comprendí que tus preceptos los fundaste para siempre”.
sábado, 30 de julio de 2011
DIA 31 DE JULIO DE 2011
VIAJE AL PUEBLO
Desde Pamplona a Villasarracino hay, más o menos, unos 320 kilómetros de distancia. En la actualidad, este trayecto se puede hacer en tres horas, por autovía o autopista, lo que hace el viaje bastante cómodo.
Muy distinto era hace unos cuantos años, cuando para hacer este mismo recorrido, había que gastar más tiempo, y, sobre todo, sufrir la presencia angustiosa de camiones, y esperar el momento propicio para adelantarlos, siempre con el riesgo de que apareciera defrente el coche más inoportuno.
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