jueves, 12 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES
 (12)



Nueva fotografía.

En el horizonte, un cielo negro, plomizo, cubierto de nubes densas. En primer plano, la sombra negra de la muerte. 

Todo un símbolo de la noche obscura del alma, también del alma sacerdotal. 

Pero entre la obscuridad y la niebla, el miedo y la duda, el Cristo resucitado. 

Hermosa imagen para unas Bodas de Oro Sacerdotales.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES
(11)



Nueva Fotografía de la serie. 

Al fondo de la imagen, Cristo Jesús. En primer plano, el sol rojizo que comienza a brillar y dar luz. Y más próximo a nosotros, el ramaje de esta vida que trata de ocultar la luz de la naturaleza y la salvación de la gracia.

Y Jesús, sacerdote eterno, colgado de la Cruz, salvando al mundo.

¡Que buena imagen para agradecer el don del sacerdocio cuando se cumplen cincuenta años de vida sacerdotal.
 
Ayudarme a decir: Por Cristo, con El, y en El, a ti Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.


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martes, 10 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES
(10)



Fotografía décima del reportaje.

El sol que aparece, lleno de fuerza y calor, allá en el horizonte lejano. Y Cristo que muere clavado en la Cruz para redimir al mundo entero.

Y en medio de la escena, el vuelo ligero de las aves que pasan entre el cielo y la tierra, imagen de la vida pasajera de los hombres.

En primer plano, la naturaleza silvestre figurada en los arbustos de abajo y en las sencillas hojas de arriba, que aparecen en ambos lados.

Y más allá de las imágenes y los símbolos la presencia de Cristo en la Hostia Santa, realmente presente, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Luz y calor, vida y muerte, amor y misericordia.
Te adoro con devoción Dios escondido.


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lunes, 9 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES
(9)


Una nueva fotografía del reportaje. La novena. Recordemos ese importante momento:

El sacerdote eleva primero el pan diciendo las palabras de la Consagración, hace una genuflexión, eleva el vino diciendo las palabras correspondientes y vuelve a hacer una genuflexión. 

La Consagración es el punto central de la Misa, la parte más importante, porque se vuelve a celebrar el sacrificio incruento de la Cruz. 

Al terminar el sacerdote dice: “Este es el misterio de nuestra fe”, como invitación a los fieles a que se adhieran conscientemente al misterio de la Iglesia. 

En esta parte se pide por los vivos, por los santos, se conmemoran a los difuntos y el sacerdote hace su petición personal. 

El rito de la consagración termina con las palabras: “Por Él, con Él y en Él, al Padre en unidad con el Espíritu Santo, todo honor y toda Gloria por los siglos de los siglos”, es la glorificación de la Trinidad (doxología). 

Si se analiza éste es el objeto de la creación: la Gloria de Dios.

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http://www.youtube.com/watch?v=_9ykBC0Mzuc

domingo, 8 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES
(8)


Ayer, las manos, hoy la persona. Él nos ha elegido. Lo recordaba en mis primeras palabras en la homilía de la Misa del día 24 de noviembre.

 "No me habéis elegido vosotros a mí, soy yo quien os he elegido y os he destinado a que vayáis y deis fruto, y un fruto que dure" (Jn 15,15).

Jesús entrega su amistad y pide la nuestra. Ha dejado de ser el Maestro para convertirse en amigo. 

Escuchad sus palabras: Vosotros sois mis amigos... No os llamo siervos, os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer…


En aras de esa amistad, que es entrañable, que es verdadera y ardorosa, desea atraer a todos. 


"No sois vosotros -dice- los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido".



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sábado, 7 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES 
(7)


La séptima fotografía nos muestra unas manos. Son manos sacerdotales. Las manos sacerdotales son las manos de Cristo.


"En el día de la ordenación sacerdotal -escribió en cierta ocasión el Papa emérito, Benedicto XVI-, se le ungen las manos al presbítero con el santo Crisma. 

Es el Espíritu Santo el que "habilita", el que "capacita" esas manos para que sean las manos de Cristo consagrando y ofreciendo el sacrificio eucarístico, derramando la misericordia en la absolución, comunicando el Espíritu Santo al enfermo en la Santa Unción... 


¡Manos sacerdotales, manos ungidas, manos de Cristo!

Así lo pronuncia el obispo en la crismación: "Jesucristo, el Señor, a quien el padre ungió con la fuerza del Espíritu Santo, te auxilie para santificar al pueblo cristiano y para ofrecer a Dios el sacrificio".

Ungido con el Espíritu Santo, ¡cuántas maravillas obrará un sacerdote, o mejor, obrará Cristo por medio del sacerdote!

¡Gracias, Señor, por haber ungido un día mis manos!

viernes, 6 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES
(6)


Sexta foto. Otra vez la torre de la Iglesia de mi pueblo. Detrás de la torre el templo. Una hermosa torre y un grandioso templo, de finales del siglo XVII y principios del XVIII.

El lugar donde recibí los sacramentos de la iniciación cristiana. El templo en el que celebré mi primera Misa un dos de julio de hace cincuenta años. 

¡Cómo no recordar las enramadas que me pusieron aquel día, de mi casa a la Iglesia, y los cantos de saludo de los jóvenes, cuando acompañado de mis padres y padrinos me dirigía a la Iglesia bajo un arco de flores, portado por otros jóvenes del pueblo. 

Y como no recordar el cántico del Veni Creatus Spiritus de aquella mañana.

En la fotografía, en la parte iluminada, aparece la cera por donde tantas veces caminé de mi casa a  la iglesia, a rezar la liturgia de las horas, a hacer oración, a rezar el Rosario y de la iglesia a mi casa a descansar con los míos.

Todo esto y muchas cosas más me recuerda esta torre, esta iglesia, esta calle: mi pueblo: Villasarracino.

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jueves, 5 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO  SACERDOTALES
(5)



La quinta fotografía que componía en el montaje que me ofrecieron el día que celebre mis Bodas de Oro sacerdotales, corresponde a mis años de Seminario.

La fotografía  –concretamente-  me recuerda un día en el que los seminaristas salimos de excursión al campo, a disfrutar del sol y del aire.

En un momento del día, el profesor que nos acompañaba, sacó varias fotografía por grupos. ¡Éramos tantos!

Una de ellas era esta. En blanco y negro. Aparecen mis mejores amigos. Muy jóvenes todos.

De izquierda a derecha: fila de arriba: Hipólito Rodríguez y Pedro Antonio Millán. En la fila de abajo: Anselmo Bellota, José Luis de Santiago (el siguiente soy yo) y el último Víctor Bustillo. Sólo éste, no se ordenó de sacerdote.

¡Qué recuerdos de aquellos años ¡ ¡Gracias Señor!


miércoles, 4 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES
(4)



La cuarta fotografía es una composición. Unas manos que sostienen un pan y a la vez rodean mi rostro. 

Todo un símbolo. 

Jesús sacerdote Eterno que se hace presente y se hace presente a través de mi persona. El se oculta y yo aparezco, pero el que realiza el misterio es El. 

Yo en su nombre pronunciaré las palabras de la Consagración y realizaré lo mandando en conmemoración suya. 

Dios y hombre mezclados en el misterio de la presencia del Señor, oculto en el Pan. 

En este momento de la celebración de las Bodas de Oro sacerdotales, brotan de mi alma una vez más las siguientes palabras: 

"Señor, gracias, perdón u ayúdame más". 

martes, 3 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES 
(3)


La fotografía de ayer, recogía a los padres, la de hoy nos presenta a toda la familia: padres e hijos. Ocho hijos, que se dice pronto. 

La fotografía quizás fue hecha por el Hermano Teódulo, Marista, en una de las visitas realizadas a la familia. Teódulo era hermano de mi padre.


Ocho hijos, ocho historias. Algunas (mejor, una) ya acabada; las otras siete en desarrollo.


Para quien no conozca los nombres de los padres y de los hijos, los transcribo a continuación, comenzando de izquierda a derecha, primero la fila de arriba, después la segunda fila y finalmente la fila de abajo.


En la fila de arriba: Teófila (la mayor), José María, el segundo, ya seminarista; a continuación María Consolación, la tercera.


En la segunda fila la primera la Judit; después Don Pedro (nuestro padre), a continuación, Estébana; luego Doña Mercedes (nuestra madre) y junta a ella, Martina.


En la tercera fila: Luis el pequeño de los hermanos y Mercedes la pequeña de las hermanas. 


Familia numerosa. Los padres murieron, también Judit. 


Para todos, en este día de mis Bodas de Oro sacerdotales, mi recuerdo y mi agradecimiento.


PARA ESCUCHAR
http://www.youtube.com/watch?v=zX74IBJoO0A

lunes, 2 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES 
(2)


La segunda fotografía corresponde a mis padres: Pedro y Mercedes. Al fondo de la fotografía, un tanto desdibujada, se percibe su casa. Era obligado traer en primer lugar, en fecha tan señalada, a mis padres y su hogar. A ellos les debo la vida, la formación cristiana y humana, y también la vocación sacerdotal. Gracias padres por todo.

Mi padre, fue labrador de origen, más tarde vendedor de frutas y otros productos, al final, otra vez, trabajador del campo. Siempre contento y feliz con su trabajo.

A lo sesenta años se jubiló y disfrutó con los suyos de un periodo largo de descanso, bien merecido y bien ganado. Leyó libros y leyó prensa. También rezó con piedad.

Hombre serio, noble, responsable, trabajador, discreto. Entregado a su esposa e hijos siempre. Terminó su peregrinación por esta vida, a los noventa años, en Pamplona, lleno de paz y consuelo.

Mi madre, hija de panaderos y también labradores. Fue siempre, esposa fiel, entregada a su esposo e hijos en cuerpo y alma. El cuidado del hogar fue su pasión.

Pasó siempre, en segundo plano, oculta, discreta y humilde. Preocupada por su esposo y sus hijos hasta el final. Piadosa y rezadora. Buena madre. Gozó con su esposo de una larga ancianidad. Ocupada en cosas del hogar y con el pensamiento en el cielo.

Terminó sus días en los brazos de Dios, Nuestro Padre, recién cumplidos los ochenta y ocho años, en Pamplona. 

¡Que en paz descansen!

PARA ESCUCHAR
http://www.youtube.com/watch?v=6ZRFpOUdbgE

domingo, 1 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCÍAS


BODAS DE ORO SACERDOTALES 
(1)


El día 24 de noviembre de 2013, celebré en la Parroquia de Santa Teresa de Jesús de Pamplona, mi Bodas de Oro sacerdotales. Cincuenta años de servicio a Dios y a las almas. 

Con ese motivo antes de la Misa, pasaron un pequeño reportaje que fue para mi muy hermoso y emocionante. Me propongo en esta nueva serie de "desde mi ventana" comentar las fotografías que fueron usadas en ese momento. 


La primera que aparecía es la que puede verse arriba. Es la torre de la Iglesia de mi pueblo. Lugar lleno de recuerdos y de vivencias. 

Era un día de verano. Se había desatado una tormenta. Nubes gordas en en cielo. Lluvia en los campos y en las casas. Pero pasó la tormenta y llegó la calma. El arco iris es la señal del cielo. Y el sol que se asomaba entre las nubes, nos regaló esta bella fotografía.

La torre herreriana, recién restaurada, brilla como el oro. Las casas del mismo color, ofrecían una estampa hermosa y llena de colorido. 

Al ver esta fotografía recordé las aguas bautismales, la confirmación, la primera comunión, la ordenación sacerdotal, que recibí en este templo. 

Y tantas otras cosas. Aquí dejo la foto y este breve comentario. 

PARA ESCUCHAR
http://www.youtube.com/watch?v=mnqCAPi5VzA

martes, 22 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

NOS LO PIDIÓ VARIAS VECES: 
REZAD POR ALEMANIA


Esta tarde he estado en la Clínica Universitaria. De médicos, como se suele decir. No había mucha gente, por lo que no he tenido que esperar largos ratos, como a veces ocurre en estos casos.

Me acompañaba mi hermana Ester. Merche y Teo, también mis hermanas, estaban con otros médicos y en otro Hospital. Al final nos juntamos los cuatro hermanos y merendamos juntos.

Pero no quería hablar ni de médicos, ni de hospitales. La vivencia de hoy está centrada en la presencia de un sacerdote que he conocido en la Clínica Universitaria esta tarde. Es español, pero reside en Alemania. Estaba haciéndose un chequeo rutinario.

Su presencia ofrecía paz, sus palabras ánimo, su sonrisa esperanza. Me habló, nos habló, me acompañaba mi hermana, del “soñar y quedarnos cortos”, de milagros diarios, de acción sobrenatural.

Por casualidad, mejor por providencia, nos encontramos varias veces, en distintos pasillos, plantas, lugares. Y siempre nos trasmitió la misma sensación: paz, alegría, sosiego.

Hablamos del Opus Dei, del Papa Francisco, de Roma, de Cavabianca, de Alemania, de la Universidad y de otras muchas cosas.  Y al final, siempre, la misma petición: “rezad por Alemania”.

Le prometimos oraciones. Y curiosamente, al despedirnos, él y nosotros, llevábamos en la mano el vídeo de Don Álvaro. 

Que Don Álvaro interceda por Alemania, por la Universidad, por nosotros.


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lunes, 21 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

JESÚS Y EL HARAPIENTO


Hoy he subido con cierto tiempo a Pamplona. Por eso, antes de dirigirme a Carlos III, 51, que era mi destino he pasado, para visitar al Señor, por la Capilla de la Adoración Perpetua. He entrado. Había poca gente. Tres minutos, arrodillado a los pies del Señor y una petición concreta.

Luego he salido a la calle. Y allí, a la puerta de la Capilla del Santísimo, acurrucado junto a la escalera, un pobre, de mediana edad, con barba espesa y la mano extendida pidiendo una limosna.

Le miré a los ojos, pero no le di nada. Ya le había visto al entrar y también le había saludado con suaves palabras. Pero nada más. Un leve deseo de ayudar, un ligero movimiento de piedad. Pero nada más.

Me pasa muchas veces. Tengo que hacer un acto de fe para adorar a Jesús Sacramentado, presente con su Cuerpo y su Sangre, su Alma y su Divinidad, oculto en el Pan Consagrado. Y del fondo de mi ser me brota una oración: “Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con la que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los Santos.

Y tengo que hacer también un acto de fe, para ver en cualquier pordiosero, sentado a la puerta de la Capilla, pidiendo limosna, para ver detrás de sus harapos, y hasta de “su mala pinta”, un hijo de Dios, un hermano mío.

Una vez más repito en mi interior: “Señor que vea, Señor, que veamos, Señor que vean. Que te veamos detrás del Pan y que te veamos detrás del harapiento que doblado, con el móvil en la mano, pide limosna.

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domingo, 20 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

A DIOS ROGANDO, 
PERO CON EL MAZO DANDO


Esta mañana día del Señor, como todos los domingos, desde hace ya muchos años, celebré la Misa de diez. Había menos gente. Razón: hoy se celebraba en nuestra comunidad, el día de la Parroquia y estaba programada una Misa solemne a las doce.

La liturgia de este domingo, ha incidido en la necesidad de orar. La primera lectura –del libro del Éxodo- ha tratado  de pelea y de oración; de acción del hombre y de intervención divina; y como consecuencia: la victoria de Israel sobre Amalec.

El Evangelio ha presentado la parábola de la viuda y el juez injusto, con ella la liturgia ha querido transmitir la necesidad de la oración: “es menester orar siempre y no desfallecer”.

La parábola es clara: un juez sin escrúpulos  -ni temía a Dios ni respetaba a los hombres- y una viuda, pobre y sencilla que implora justicia. El juez que se niega durante un tiempo -tal vez pensando en lo poco rentable del pleno- pero ante la insistencia de la vida –no por justicia- sino para quitársela de encima, sentencia en su favor.

Y concluye la parábola: Pues Dios, aunque parezca que tarda, que permanece en silencio –el silencio de Dios- nos hará justicia, nos escuchará y responderá a nuestros problemas. Solo exige una condición: la fe. Fe que reclama oración. 

Y es, “orando, una y otra vez”, como nos vamos haciendo a esa postura, tan necesaria –como Moisés- de tender a Dios las manos suplicantes. Acción y oración; súplica y pelea. Esa es nuestra vida. 

“A Dios rogando y con el mazo dando”. Realizar las cosas “como si dependiesen de nosotros, pero esperarlo todo como si dependiese sólo de Dios”. 

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sábado, 19 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


¡¡¡ DESCANSE PAZ!!!


Un día más me he visto obligado a usar el autobús público para realizar un necesario traslado. Hoy tenía que llegar hasta el Tanatorio San Alberto. Me encontraba en Orvina, de punta a punta de la ciudad, y opté por coger el número tres.

Llegué a la parada que tiene en la Calle San Cristóbal. Más de siete minutos de espera. Después un rato largo en el autobús. Llegué hasta la Parroquia de San Lorenzo.

Desde la Parroquia de San Lorenzo hasta San  Alberto, lo hice andando. Bordé el Hotel de los Tres Reyes, crucé la gran explanada del Parque de Antoniuti, sigue por la Avenida Bayona, hasta llegar al Iruña Park. Al lado está el Tanatorio de San Alberto.

El motivo: Acaba de morir Don Pedro Cruchaga Goñi, sacerdote al que conocí hace más de cuarenta años. Había trabajado con él en la Parroquia de Santa Teresa. Tras su jubilación, había mantenido amistad con él. Hacía pocos días que tuve la ocasión de visitarle y pasar un rato de amistad en el patio de la Residencia donde vivía.

Pot todas estas cosas, quería rezar un responso ante su cuerpo muerto. Allí, acompañándole, estaban su hermana y sobrinos. Rezamos juntos: ¡Concédele, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz eterna! ¡Descanse en paz! ¡Amén!


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http://www.opusdei.es/art.php?p=55668

viernes, 18 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

LA MIES ES MUCHA, 
LOS OBREROS POCOS


Hoy celebramos la fiesta de San Lucas, Evangelista. Ha amanecido una mañana agradable. El cielo casi totalmente azul. Alguna nube corretea por encima de nuestras cabezas, dibujando figuras caprichosas, para después de un rato desaparecer.

Como todas las mañanas, a las nueve en punto he llegado al templo parroquial de Santa Teresa de Jesús. El templo estaba en penumbra, tan solo la luz del Sagrario anunciaba claridad.

En un banco, sentado, recogido, se encontraba Lucas, el sacristán. Con una mirada sencilla le he felicitado. Más tarde, desde atrás, se ha adelantado otro feligrés a darle los parabienes. Luego llegó otro feligrés y otro más. Total cuatro personas estábamos metidos en la oración personal. 

Como se viene haciendo de un tiempo a esta parte, a las nueve y media en punto, puse en marcha el rezo del Santo Rosario, por los altavoces. Llegaron dos mujeres más. ¡¡¡Poca gente!!!

Finalizado el Rosario dio comienzo la Santa Misa. En el Evangelio de la Misa leíamos: “La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies”- Y en eso estamos.


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jueves, 17 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

TAMBIÉN ENTRE LOS AUTOBUSES 
ANDA DIOS


Desde hace unos días, me estoy acostumbrado a usar los autobuses públicos, para moverme de un lugar a otro de la ciudad. Cada viaje es una pequeña aventura. En cada parada bajan y suben nuevas gentes. Y cada una de las personas, aunque no te digan nada, te hablan de Dios.

Remedando a  Santa Teresa de Jesús que decía “entre los pucheros y las ollas anda Dios”, podíamos decir: también “entre los autobuses y paradas anda Dios”.

A veces es el rostro, otras veces los gestos, en ocasiones el silencio, te mandan un mensaje. Un mensaje que si sabemos descubrirlo, nos hace sentirnos hermanos de todos y, lo que es más importante nos hace pensar que somos hijos de Dios.

Esta mañana he tenido ocasión de comprobarlo. Y más de una vez me he acordado de nuestro Padre Dios, cercano, mensajero, padre. Y han llegado hasta mi memoria aquellas hermosas palabras de Camino:

“Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. —Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado.
Y está como un Padre amoroso —a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos—, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo... y perdonando.
¡Cuántas veces hemos hecho desarrugar el ceño de nuestros padres diciéndoles, después de una travesura: ¡ya no lo haré más! —Quizá aquel mismo día volvimos a caer de nuevo... Y nuestro padre, con fingida dureza en la voz, la cara seria, nos reprende..., a la par que se enternece su corazón, conocedor de nuestra flaqueza, pensando: pobre chico, ¡qué esfuerzos hace para portarse bien! Preciso es que nos empapemos, que nos saturemos de que Padre y muy Padre nuestro es el Señor que está junto a nosotros y en los cielos. (Camino 267)”

Es preciso empaparse, saturarse de que  Dios es nuestro Padre; siempre, también cuando viajamos en Villavesa, entre parada y parada.


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miércoles, 16 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

ASALTAR SAGRARIOS 
POR LA CALLE


Perdí la cinco. La tres llegó enseguida. En “un plisplás” nos pusimos en el Centro de Pamplona. Las paradas estaban sin gente. Me bajé en la cuesta Labrit, junto al Teatro Gayarre.

Y comencé a andar. Crucé Carlos III, bajé bajo los arcos de la Diputación, seguí Paseo Valencia adelante, hasta llegar al Hotel de los Tres Reyes. Un poco más y cruzaba el Parque Antoniute. A las dos y diez estaba llegando al número 13 de la Calle Barañain.

Lucía un sol espléndido. Mucha gente por la calle. Jóvenes y mayores, niños y ancianos. Muchas caras pero todas desconocidas. Con nadie puede conversar. Ni siquiera dirigir una palabra. En varias ocasiones, oía que alguien habla. Pero no era conmigo. Lo hacía con gente lejana, a través de su móvil.

Más no perdí el tiempo. Lo aproveché para decir jaculatorias y hacer algún acto de desagravio. Y de vez en cuando “asaltar algún Sagrario”.

Me vino a la cabeza aquel punto de camino: “Niño: no pierdas tu amorosa costumbre de "asaltar" Sagrarios”. Camino, 876. 

Y aquel otro: “No seas tan ciego o tan atolondrado que dejes de meterte dentro de cada Sagrario cuando divises los muros o torres de las casas del Señor. —El te espera. No seas tan ciego o tan atolondrado que dejes de rezar a María Inmaculada una jaculatoria siquiera cuando pases junto a los lugares donde sabes que se ofende a Cristo. Camino 269.

La vuelta a casa fue más lenta, más pesada. Pero dejémoslo aquí. Por hoy, basta.


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