viernes, 28 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

El Papa pide salir a evangelizar en la ciudad, cambiar horarios en parroquias y evitar clericalismos 


Rocío Lancho García/Zenit

El Papa Francisco recibió el jueves 27 de noviembre a los participantes de la segunda fase del Congreso Internacional de la Pastoral de la Grandes Ciudades, que se celebró en Barcelona del 24 al 26 de noviembre. 

En su discurso el Papa habló de su experiencia personal, como "pastor de una ciudad poblada y multicultural como es Buenos Aires". De este modo, aprovechó esta "óptima ocasión" para profundizar en los desafíos y posibles horizontes de una pastoral urbana.

El primer desafío del que ha hablado es "realizar un cambio en nuestra mentalidad pastoral". 

Notando el hecho de que "hoy ya no somos los únicos que producimos cultura, ni los primeros, ni los más escuchados". 

Por eso, "necesitamos un cambio de mentalidad pastoral", pero no de una "pastoral relativista" que por querer estar presente en la "cocina cultural" pierde el horizonte evangélico, dejando al hombre confiado en sí mismo y emancipado de la mano de Dios. 

De este modo, Francisco ha destacado que es necesario "tener la valentía de hacer una pastoral evangelizadora audaz y sin temor" porque, "el hombre, la mujer, las familias y los distintos grupos que viven en la ciudad esperan de nosotros, y necesitan para su vida la Buena Noticia que es Jesús y su Evangelio". Y para ello, ha añadido, "debemos trabajar para no tener vergüenza en el anunciar a Jesucristo". 

El segundo punto abordado por el Pontífice ha sido la multiculturalidad. Realidad con la que hay que dialogar "sin miedo". Se trata -ha afirmado Francisco- de adquirir un diálogo pastoral sin relativismos, que no negocia la propia identidad cristiana, pero que quiere llegar al corazón del otro, de los otros distintos a nosotros, y allí sembrar el Evangelio. A propósito ha puesto como ejemplo a Pablo en su discurso en Atenas, "pobrecito, salió mal...pero tuvo creatividad".

La religiosidad del pueblo ha sido el tercer aspecto sobre el que ha reflexionado. "Dios vive en la ciudad. Es necesario ir a buscarlo y pararse allí donde Él está trabajando", ha indicado. Además, ha advertido sobre las religiosidades que nos son cristianas. 
Pero, también ha precisado que "no podemos negar ni despreciar tal experiencia de Dios, que aún siendo a veces dispersa o mezclada, pide ser descubierta y no construida". 

Asimismo, ha recordado que para el diálogo evangelizador "es necesaria la conciencia de la propia identidad cristiana y también la empatía con la otra persona". 

Por otro lado, ha indicado otro doble desafío en las grandes ciudades: ser hospitalarios con los pobres y los inmigrantes y valorar su fe. Advirtiendo que es muy probable que esta fe esté mezclada con elementos del pensamiento mágico e inmanentista, "debemos buscarla, reconocerla, interpretarla y seguramente también evangelizarla".

Y finalmente el desafío de los pobres urbanos. "La ciudad, junto con la multiplicidad de preciosas ofertas para la vida, tiene una parte que no se puede esconder y que en muchas ciudades es cada vez más evidente: los pobres, los excluidos, los descartados", ha observado. 
A propósito ha afirmado que la Iglesia no puede ignorar su grito, ni entrar en el juego de los sistemas injustos, mezquinos e interesados que buscan hacerles invisibles.

Para finalizar su intervención ante los participantes del Congreso, el Pontífice ha dado dos propuestas para estos desafíos. 

En primer lugar: "salir y facilitar". 
Aspecto clave para Francisco, este cambio de mentalidad: "del recibir al salir, del esperar a que vengan a ir a buscarles".

Y para "facilitar el encuentro con el Señor" ha propuesto "hacer accesible el sacramento del bautismo", "iglesias abiertas", "secretarías con horarios para las personas que trabajan", "catequesis adaptadas en los contenidos y en los horarios de la ciudad"... 

De este modo, el Papa ha pedido "profundizar esos cambios necesarios en nuestras varias catequesis, sustancialmente en nuestras formas pedagógicas, para que los contenidos se comprendan mejor" y al mismo tiempo "aprender a despertar en nuestros interlocutores la curiosidad y el interés por Jesucristo".
La segunda propuesta es "la Iglesia samaritana. Estar". Este es un cambio en el sentido del testimonio. 

"Con el testimonio podemos incidir en los núcleos más profundos, allí donde nace la cultura", ha afirmado. Los cristianos contribuyen a construir una ciudad en la justicia, en la solidaridad y en la paz con "el testimonio concreto de misericordia y ternura que busca estar presente en las periferias existenciales y pobres" porque "actúa directamente en los imaginarios sociales, generando orientación y sentido para la vida de la ciudad".

Y en toda esta labor social de la Iglesia, es muy importante "el protagonismo de los laicos y de los mismos pobres. Y también la libertad del laico, porque eso que nos encarcela, que no abre las puertas, es la enfermedad del clericalismo. Es uno de los problemas más graves".


Para finalizar, Francisco ha recordado los escritos del beato Pablo VI, cuando era arzobispo de Milán, que pueden ayudar en este desafio pastoral.

PARA ESCUCHAR

jueves, 27 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS


La Medalla Milagrosa y la Iglesia hoy


La Medalla de la Virgen de las Gracias, más conocida como Medalla Milagrosa, tuvo origen en Francia, en 1830, cuando fue revelada por la Virgen a santa Catalina Labouré, joven religiosa en el convento parisino de las Hijas de la Caridad. Esta Medalla fue acuñada por orden de la propia Santísima Virgen, como signo de amor, prenda de protección y fuente de gracias.

La forma de la Medalla es oval. En una de las caras está representada la Virgen, con los brazos extendidos, mientras distribuye gracias a los fieles, representadas por la luz que irradia; al mismo tiempo, con su pie virginal aplasta la cabeza de la serpiente infernal.

Alrededor de la imagen, está circundada por esta invocación:

"Oh María, concebida sin pecado,
rezad por nosotros que recurrimos a Vos"

En la otra cara figuran la letra M coronada por la Cruz, y debajo los Sagrados Corazones llameantes de Jesús y María; este conjunto está rodeado por doce estrellas.

Las apariciones de la Medalla Milagrosa abrieron en 1830 un ciclo de grandes manifestaciones marianas, que siguieron con las apariciones de La Salette (1846), de Lourdes (1858) y culminadas finalmente en Fátima (1917).

La Iglesia en peligro

Para comprender bien los orígenes y el significado de la Medalla, hay que conocer algunas cosas sobre la vida de santa Catalina Labouré y sobre el contexto histórico de la época en la que vivió.

La Medalla fue dada a la Iglesia en un periodo de grandes desórdenes y turbulencias que afectaron a Francia y a toda Europa, un periodo por tanto de grandes peligros también para la Iglesia.

Desde la Revolución Francesa (1789) en adelante, una cadena de conspiraciones, revueltas, guerras había alterado al continente y se concretó en una feroz persecución no sólo contra el clero sino contra toda la Iglesia.

Las revoluciones liberales intentaban separar los Estados de la Iglesia para transformarlos en instrumentos de guerra contra la religión; intentaban destruir el orden de la Cristiandad para instaurar sobre sus ruinas una sociedad no fundada sobre el Decálogo, sino sobre una especie de anti-Decálogo, permitiendo por ley lo que Dios prohíbe como pecado y prohibiendo por ley lo que Dios prescribe como virtud.

En verdad, tras años de guerras y de revoluciones, en la época en la que tuvieron lugar las apariciones de la Medalla, la situación europea parecía haberse calmado. Pero se trataba sólo de una pausa: bien pronto la situación se precipitaría. En la vigilia de la nueva tempestad tuvieron lugar las apariciones de la Virgen a santa Catalina.

La primera aparición

La noche entre el 18 y el 19 de julio de 1830, hacia las once y media, Catalina oyó una voz que la llamaba por su nombre. Vio a un misterioso niño vestido de blanco que le dijo: "levántate en seguida y ve a la capilla, la Santísima Virgen te espera".

Este niño, que era su ángel custodio, la condujo a la capilla, en la que todas las velas y lámparas estaban encendidas. De repente el niño exclamó: "¡aquí está la Santísima Virgen!". Apareció entonces una señora maravillosa, sentada en un sillón colocado en el presbiterio.

Catalina corrió donde ella y se arrodilló en las gradas del altar; permaneció en esa postura escuchando, con las manos familiarmente apoyadas en las rodillas de la Virgen. "Ese momento fue el más dulce de mi vida y me es imposible describir lo que sentí ", afirmará después la vidente.

Durante la aparición que duró una hora y media, María le dijo: "Hija mía, el buen Dios quiere confiarte una misión. Tendrás muchos sufrimientos, pero los superarás pensando que los recibes para glorificar al buen Dios. Conocerás el mensaje que te viene de Él. Serás rechazada, pero la gracia te ayudará. ¡Confía y no temas! Da cuenta de todo lo que veas y oigas".
En este punto, la Virgen añadió con una expresión muy triste: "Los tiempos son malvados. Desgracias se abatirán sobre Francia, el trono será derribado, el mundo entero será alterado por desventuras de todo tipo. Pero venid a los pies de este altar; aquí se derramarán gracias sobre todos aquellos, grandes y pequeños, que las pidan con confianza y fervor."

Tras haberle hablado del futuro de su congregación, la Virgen retomó el tema: "Habrá muertos, el clero de París tendrá victimas, el monseñor arzobispo morirá. Hija mía, la Cruz será despreciada, la tirarán por tierra y correrá la sangre por las calles. Se abrirá de nuevo la herida en el costado de Nuestro Señor. Llegará el momento en que el peligro será tan grave, que creerán que todo está perdido. Hija mía, todo el mundo estará triste. Pero ¡tened confianza! Precisamente entonces yo estaré con vosotros; reconoceréis mi visita".

"Haz acuñar una medalla sobre este modelo "

El sábado 27 de noviembre de 1830, hacia las seis de la tarde, santa Catalina rezaba en la capilla, cuando se le apareció la Virgen a la altura del cuadro de san José. Su rostro con los ojos vueltos al cielo, era magníficamente bello. Estaba vestida de seda blanca y tenía en las manos una esfera dorada, que representaba el mundo y que ofrecía a Dios. Sus pies se apoyaban en una semiesfera.

En las manos tenía anillos con piedras preciosas de varias dimensiones; casi todas centelleaban y lanzaban rayos luminosos de diversa intensidad. Catalina comprendió que los rayos representaban las gracias derramadas por la Virgen en las almas devotas, mientras que las gemas que quedaban a oscuras simbolizaban las gracias que los hombres no le pedían.

Durante esta aparición se formó en torno a ella como un marco oval, en el que estaba escrito en caracteres dorados esta frase: "Oh María concebida sin pecado, orad por nosotros que recurrimos a vos".

Entonces se oyó una voz que decía: "Haz acuñar una medalla sobre este modelo. Todos los que la lleven al cuello recibirán grandes gracias, y estas serán abundantes para las personas que la lleven con confianza". Entonces la imagen pareció volverse, haciendo ver el reverso.

Apareció la letra M coronada con la Cruz, y representados debajo el Sagrado Corazón llameante de Jesús, coronado de espinas, y el de María traspasado por una espada. El conjunto estaba rodeado por una corona de doce estrellas que recordaban el pasaje del Apocalipsis: "Una Mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en la cabeza".

¿Qué significa la imagen? Los teólogos creen que es muy sencillo: M = María Madre; I = Iesus; + = Crucificado. El resultado es evidente: María Madre de Jesucristo crucificado Salvador.

PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=draMdfTrbB0

miércoles, 26 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

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REFLEXIONES EN VOZ ALTA
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Día tras día, desde que he llegado a España, muy a menudo escucho quejas sobre la situación que estamos atravesando. «Me preocupa España», decía yo mismo en esta misma página la semana pasada, haciéndome eco del ambiente que se respira. No es para menos, es cierto.

Porque a la situación de grave crisis económica con todas sus secuelas y compañías, para la que se atisba ya con realismo y verdad una salida cada día menos lejana, una luz que pudiera preludiar el final de un túnel, se unen otras crisis más hondas, de las que la económica es un reflejo visible, pero no lo más importante, para las que, sin embargo, a mi entender, no se están tomando mancomunadamente las medidas requeridas y posibles, ni se adoptan las respuestas que debieran ser prioritarias en estos momentos; es más, creo personalmente que esas otras crisis más hondas nos se las considera ni se las valora suficientemente como tales. Me refiero concretamente a las crisis de sentido de la vida, crisis humana, moral y de valores universales, crisis espiritual y social, crisis en los matrimonios y en las familias, sacudidas en su verdad más auténtica, crisis de sentido y del sentido de la verdad, crisis en la Educación y en las instituciones educativas, derrumbe de principios sólidos, confusión de conceptos y de derechos humanos fundamentales no creados por el hombre, relativismo moral y gnoseológico, nihilismo y vacío, disfrute a toda costa y dominio del tener y del bienestar sobre el ser, falta de esperanza, libertades sin norte y pérdida de la verdadera libertad, laicismo ideológico, pérdida u opacidad del sentido de trascendencia, etc. Todo ello, en su conjunto, está quebrando nuestra sociedad y el verdadero sentido del hombre.

Se está imponiendo o se ha impuesto una nueva cultura, un proyecto de humanidad que comparte una visión antropológica radical que cambia la visión que nos da identidad y nos configura como pueblo, y hasta como continente, me atrevo a decir: la identidad recibida de nuestros antecesores en nuestra historia común. En el fondo detrás de todo ello estimo está la pérdida grave o el oscurecimiento espeso del sentido de la persona y de su dignidad. Y añado más: detrás se encuentra la ofuscación, reducción e incluso abandono de la referencia del sentido de la trascendencia y de la razón natural, o más precisamente aún, el abandono y el olvido de Dios, que es olvido y negación del hombre, aunque no se quiera reconocer así. Todo esto conduce y nos está haciendo padecer una verdadera situación patológica.

Sé que me van a criticar –¿qué importa?–, pero nuestra sociedad está enferma, muy enferma y no podemos ocultarlo; y hay que decirlo, aunque resulte políticamente incorrecto decirlo o se me tilde de pesimista, de profeta de calamidades. Habría que estar ciego para no ver lo que nos pasa, para negarlo, porque tal vez se ha perdido capacidad para conocerlo o para afirmar lo contrario.

Estamos padeciendo una verdadera enfermedad, manifestada en diversos frentes, en nuestra sociedad, cuyo gran desafío o, mejor, grandes y nuevos desafíos se resumen en su sanación urgente, si es que de verdad estamos dispuestos a superar lo que nos aqueja. Hago mío, una vez más, enteramente el lúcido pensamiento del Papa Benedicto XVI expresado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en abril de 2008, que decía: «Cuando se está ante nuevos e insistentes desafíos, es un error retroceder hacia un planteamiento pragmático, limitado a determinar un ‘‘un terreno común’’ minimalista en los contenidos y débil en su efectividad».

No bastan, cierto, planteamientos pragmáticos de muy cortas miras y carentes de horizontes sobran estériles pragmatismos: la persona humana y su dignidad, base del bien común asentado en el reconocimiento real efectivo de los derechos humanos universales, son el fundamento que hemos de contemplar y poner en toda su consistencia, si queremos hallar el camino sanante y constructivo a seguir. Es fundamental y urgente un compromiso común en poner a la persona humana y su dignidad inviolable e inmanipulable en el corazón de las instituciones, leyes y actuaciones de la sociedad, y de considerar la persona humana y su verdad esencial para el mundo de la cultura, de la religión y la ciencia, de la política, de las relaciones humanas… Sobre esta base, amplia base, cuyo ámbito no se puede restringir, y sin ceder a una concepción relativista, habría que caminar y edificar para alcanzar y gozar de un futuro nuevo y esperanzador, una cultura y una civilización nuevas que entre todos hemos de configurar. La vasta variedad de opciones y puntos de vista no puede ni debe oscurecer el valor común y universal de la persona humana y su dignidad, que es la gran dirección que la comunidad humana, y la nuestra en España, ha de seguir: lo que es capaz de aunarnos a todos y sanar la patología que gravemente nos tiene preparados. Sin olvidar nunca que esto entraña la necesaria referencia a los derechos humanos, que son universales, como también es la persona humana, sujeto de estos derechos. Son muchas y muy sutiles las formas de obviar, dificultar o impedir la realización de estos derechos y la persona humana que la cultura dominante y los poderes imperantes tienen, pero que no son la última ni vencedora palabra y que, por lo demás, estamos llamados a cambiar y transformar.

Entre todos es necesario y posible hacerlo; es posible y necesario proteger y defender la dignidad de la persona humana, y no verse atrapado por la satisfacción de meros intereses, con frecuencia particulares. No es suficiente una sociedad del «bienestar», es necesario una sociedad del «bien ser», que se edifique sobre ese «bien ser»: lo bueno, lo verdadero, lo que le da su ser más propio. Esto exige un esfuerzo común educativo y la adopción de medidas sociales concretas y de estrategias mancomunadas pertinentes y que posibiliten y garanticen el logro de tal protección y defensa de la persona humana, de su verdad y dignidad.

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martes, 25 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

"Ha llegado la hora de construir la Europa que no gire en torno a la economía"





El Santo Padre ha intervenido ante la cámara. Un discurso que ha empezado con "junto a una UE más amplia, hay una Europa un poco envejecida y reducida". "Qué dignidad podrá encontrar quien no tiene qué comer o el mínimo necesario para vivir o el trabajo que le otorga dignidad".


El Papa a los europarlamentarios,"la familia unida, fértil e indisoluble es un elemento fundamental para mantener la esperanza en el futuro". "Europa no se construye desde la economía sino desde la sacralidad de la persona".

El pontífice, ha instado a una Europa "envejecida y reducida" a que "redescubra su alma buena" y que "no gire en torno a la economía" en el discurso pronunciado ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia).

"Ha llegado el momento de abandonar la idea de una Europa atemorizada", dijo el pontífice ante la representación de los ciudadanos de la Unión Europea (UE) a la que recordó que el mundo es ahora "menos eurocéntrico".

El papa Bergoglio envió un mensaje de "aliento" a los europeos y recordó que en la historia reciente del continente la palabra "dignidad" ha sido clave para explicar el proceso de recuperación de la segunda posguerra".

El papa argentino detectó en su discurso lo que calificó de "impresión general de cansancio y envejecimiento, de una Europa anciana, que ya no es fértil ni vivaz" por lo que pidió que se abra a lo que denominó "la dimensión transcendente de la vida".
Un discurso que ha sido aplaudido durante varios minutos por los europarlamentarios en pie.

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lunes, 24 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

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«Pese a debilidades y caídas, el pueblo español decidió ser católico varias veces en su historia»


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"No deja de ser lamentable que haya acontecimientos y personajes imponentes absolutamente desconocidos cuando hay cientos de calles dedicados a completas insignificancias. Esta ignorancia nos hace más imperfectos y más manipulables": lo afirma el escritor y periodista Pedro Fernández Barbadillo y lo afirma, por supuesto, respecto a la Historia de España, esa gran desconocida y esa gran menospreciada por los mismos españoles.

Lamenta, por ejemplo (y es sólo un ejemplo entre mil), en 1988 una producción televisiva española con actores españoles (Fernando Rey y Xavier Elorriaga) cantase las glorias del marinero inglés del siglo XVIII James Cooke, y sin embargo a los responsables de TVE no se les ocurriese hacer lo propio con la Real Expedición Filantrópica de la Viruela, que recorrió medio mundo a principios del siglo XIX llevando la vacuna.

"Por desgracia", comenta, "desde el siglo XIX los españoles estamos escindidos": "Parte del pueblo quiere destruir la nación o está descontenta con ella", y luego están los nacionalistas, que "quieren la disolución de España como condición necesaria para poder crear sus Estaditos. A los llamémosles ilustrados y progresistas lo español les da vergüenza o asco y preferirían que nos diluyéramos en entidades supranacionales como la Unión Europea o una cosmópolis utópica".

Para intentar paliar en lo posible esta situación, Pedro Fernández Barbadillo acaba de publicar Lecciones de España (Manuscritos), donde reúne, junto a algunos trabajos inéditos, sus colaboraciones más interesantes en diversos medios (Libertad Digital, Alba,etc.) sobre circunstancias o personalidades desconocidas o infravaloradas de la Historia de España.

Una visión de las cosas donde, como no podía ser de otra forma tratándose del pasado español, la religión está muy presente: "Se puede ser español y no católico, incluso no creyente, y también católico y antiespañol, como Sabino Arana y Jordi Pujol, pero la esencia de lo español está unido al catolicismo y a la Iglesia", apunta.

-¿Por qué esa unión?

-Pese a debilidades y caídas, el pueblo español decidió ser católico varias veces a lo largo de su historia: cuando acepta el cristianismo bajo el Imperio romano, cuando los godos abjuran del arrianismo, cuando resiste la invasión árabe, cuando se convierte en el defensor de la Iglesia frente a la Reforma y rechaza formar una iglesia nacional estilo inglés, cuando lleva la cruz a las Indias y a Filipinas, cuando se levanta contra Napoleón, que trae la Modernidad, y cuando se rebela contra un régimen decidido a erradicar la religión.

-Eso no lo hace precisamente simpático a ojos de dicha Modernidad... ¿España suscita aversión?

-Sin duda, en una época de la historia caracterizada en Occidente por su irreligiosidad, el catolicismo de España constituye un baldón, un “obstáculo tradicional” al progreso y la inserción “en el mundo de hoy”. Si los irlandeses hubieran renunciado al catolicismo, seguro que habrían recibido mejor trato de los ingleses. Si los cristeros mexicanos hubieran aceptado pedir licencia al Gobierno federal para celebrar sus ceremonias, no habrían sido masacrados. Y si el último emperador Habsburgo no hubiese sido un devoto católico quizás no habría muerto desterrado en Madeira.

-Para la izquierda, acabar con esa catolicidad se ha convertido en un objetivo nuclear...
-Yo no entiendo de otra manera la obsesión anticatólica, que no anticlerical, de la izquierda española en el momento en que la Iglesia tiene menos influencia. Bastaría con dejar que se extinguiese suavemente, como está ocurriendo en Suiza o Alemania.

-Ha habido otros momentos malos. El libro arranca con la batalla de Guadalete...

-La caída del Reino de los Godos debería inculcarse en todos los españoles desde la escuela, como lección para toda la vida. Por una rencilla entre dos oligarquías para hacerse con el poder, una de ellas llama (y no era la primera vez) a unos aliados extranjeros que, al final, lejos de conformarse con el botín, se quedan con el país entero. Y encima, por causas todavía no suficientemente explicadas, sin apenas resistencia. No es sorprendente que los españoles de la Edad Media atribuyesen la desaparición de los godos a un castigo divino.

-¿No hicimos luego méritos para compensar aquello?

-El español es uno de la media docena de pueblos sin los que no se puede entender la historia universal. Sus aportaciones son la Reconquista, el único país invadido por los árabes de donde se expulsa al islam; el Descubrimiento y la Colonización de América; y la defensa de la Iglesia frente al protestantismo.

-¿Están vinculadas esas aportaciones?
-Si España (y Portugal) se hubiera convertido definitivamente en un país musulmán, como ocurrió a otras regiones donde había unas comunidades cristianas más poderosas, como Egipto y Bizancio, cabe preguntarse quién habría descubierto América.

-¿Y ahora? ¿Nos sacará de la modorra religiosa el temor a la sharia?

-La violencia de grandes círculos del islam ha destrozado el discurso buenista sobre las bondades de las sociedades multiculturales. Pero no tengo esperanza en esa reacción.

-¿Por qué?
-Los cristianos europeos y americanos estamos asistiendo al exterminio de nuestros hermanos árabes sin hacer otras cosa que mandar cartas a la ONU y la Liga Árabe. Rezamos, sí, pero cuando los turcos sitiaron Viena en 1683 los polacos acudieron en su ayuda con oraciones y con espadas.

-Europa se ha rendido ahora preventivamente...
-La caída de la natalidad y el invierno demográfico, la renuncia de los europeos a perpetuarse en hijos, a mí me lleva a pensar que nuestro continente ha decidido suicidarse. Por aburrimiento, por asimilación de un complejo de culpa, por ateísmo (no hay nada después de la muerte, así que disfrutemos de la fiesta hasta que se acabe), por el discurso ecologista (la humanidad destruye el planeta)…

-¿No hay esperanza?
-Dios es el señor de la historia. En la Navidad de 1979, los paracaidistas del Ejército Rojo soviético aterrizaron en Kabul. ¡Quién podía pensar que en otra Navidad sólo doce años después asistiríamos al arriado de la bandera roja en el Kremlin y su sustitución por la bandera zarista!

-Una última curiosidad, ahora que el personaje está de actualidad. Usted apunta en su libro que Jordi Pujol no simpatizaba con Juan Pablo II. ¿Por qué?

-Para el Santo, tanto en política como en teología, el Mal existe y un católico debe colocarse ante él. En cambio, Pujol y otros democristianos prefieren creer que el Mal no existe o, en caso de que exista, se encuentra a su derecha.

-¿Y la cuestión de España?
-San Juan Pablo II demostró que estaba en contra de la fragmentación de España, con obras y palabras, y en cuanto comprendió el destrozo de la fe que había causado el clero nacionalista, en cuanto dispuso de recambios y contó con obispos fieles a su línea empezó a cambiar el perfil de los obispos nombrados para las diócesis catalanas y vascas.

-Algo que irrita profundamente a los nacionalistas...
-Pujol, como Javier Arzallus, presidente del PNV (partido confesional católico hasta 1977), terminan sustituyendo en sus partidos y sus sociedades el catolicismo por el nacionalismo, convertido en una religión laica.

-Además, Juan Pablo II reactivó las causas de canonización de los mártires españoles de la guerra...

-Cosa que también disgustaba muchísimo a Pujol, porque suponía reconocer que el bando nacional de la guerra tenía al menos algo de razón, que el régimen franquista había salvado a la Iglesia de un holocausto y que sus aliados de izquierdas, los esquerristas, los socialistas y los comunistas, estaban manchados por el pecado de las matanzas de católicos.

-¿Aumentará en el futuro el divorcio entre nacionalismo y catolicismo?
-Para mí constituye un cambio radical de la esencia del clero español que los seminaristas de Madrid, Getafe y Toledo, que reúnen estudiantes de toda España, sumen la cuarta parte de los seminaristas de toda España. Cabe esperar que dentro de unos años, los sacerdotes estén vacunados contra el sentimiento de campanario. 

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domingo, 23 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS


Iesu Communio pide ayuda para terminar la nueva iglesia... y sus dulces de Navidad son una idea


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"Nos parece un sueño ver alzarse ya la nueva iglesia en nuestra casa. Nuestro deseo es que en este templo consagrado al Señor, Él sea amado y bendecido; que sea un lugar de oración, donde se pueda celebrar la liturgia y los sacramentos con dignidad", explican las religiosas de Iesu Communio en su solicitud de ayuda para terminar la construcción del templo.

"La construcción de este nuevo templo era yaapremiante tanto para nosotras, las hermanas que pasamos largas horas del día en la iglesia, como para vosotros, que os acercáis sedientos de Cristo y de su Palabra a nuestras celebraciones y oraciones", añaden.

Pudieron iniciarlo gracias al apoyo inicial de un bienhechor, pero aún queda mucho: "Hemos tratado de hacer todo con sobriedad, pero con la dignidad propia de una casa de Dios. Después de pagar la construcción de la Iglesia, todavía necesitaríamos ayuda para bancos, confesionarios, megafonía, calefacción, etc. Por eso nos atrevemos a pedirte, si es posible, tu aportación económica –aunque sea pequeña, es mucho–, y sobre todo tu oración para que perseveremos en el amor a Cristo y a su Iglesia".

Una vía es la transferencia bancaria a través de  los datos que proponen en su página web. Y una vía complementaria es que los dulces que adornen la mesa esta Navidad sean los que fabrican en su obrador con la maestría propia de tantos conventos de monjas y religiosas.

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sábado, 22 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

Manifestación «por la vida, la mujer y la maternidad»

Llegó el gran día del 22-N: «El rechazo a la retirada de la ley es clamoroso», dice Benigno Blanco

Llegó el gran día del 22-N: «El rechazo a la retirada de la ley es clamoroso», dice Benigno Blanco
La manifestación de este sábado cuenta con un absoluto apoyo nacional e internacional del movimiento provida.


  
 Amaya Azcona en vísperas de Cada Vida Importa: «Si España es una democracia, Rajoy debería escuchar»
 Conozca los 19 políticos del PP (de los 4.300 que tiene) que se manifestarán por la vida el sábado
 Los voluntarios jóvenes de Cada Vida Importa: «El mensaje llega más si lo da un joven de tu edad»
 García-Juliá, de Foro de la Familia: «Un diputado tiene la obligación moral de rebelarse» al aborto
El lema escogido para la manifestación de Madrid este sábado 22 de noviembre (a las 12.00, desde la Glorieta de Ruiz Giménez -San Bernardo- a la Plaza de Colón) es el mismo que convocó la de 2009: Por la vida, la mujer y la maternidad. No en vano, y contra todo pronóstico, los miles de personas venidas de toda España yconvocadas por 81 asociaciones nacionales y 59 internacionales de 27 países se van a concentrar contra la misma ley socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, la denominada Ley Aido del derecho al aborto que el Gobierno de Mariano Rajoy ha asumido como propia tras retirar la reforma que proyectaba el ex ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón.

Hartazgo en el propio Partido Popular
En declaraciones a ReL, Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia, ha expresado la voluntad de los convocantes de que "la vida y el aborto no desaparezcan de la agenda electoral", donde siempre han estado, sobre todo desde que "el PP lo incluyese en su programa para las últimas elecciones generales porque había visto unos meses antes, en las grandes manifestaciones por la vida, que se trataba de un factor movilizador de la sociedad española".


Benigno Blanco: "Rajoy se ha equivocado".


En opinión de Benigno Blanco, la reacción esta semana de varios dirigentes del PP contra la retirada de la reforma es sólo "la punta del iceberg" de lo que se piensa en el partido sostén del Ejecutivo: "A todos los que tenemos amigos entre los militantes y dirigentes del Partido Popular nos consta que la decisión del presidente Rajoy ha desatado una enorme indignación. Es evidente que en un partido tan jerarquizado, el hecho de que veintitantos cargos públicos se decidan a manifestar públicamente su disconformidad implica que en sectores muy extendidos del partido y de toda la sociedad española el rechazo a la retirada de la ley es clamoroso".

En ese sentido, apuntó, "si la retirada de la ley se ha hecho por cálculos electorales, creo que Rajoy se ha equivocado, porque muchos de los votantes del PP y en general en toda la sociedad española le dan a esta cuestión una enorme importancia".

Nunca acostumbrarnos al aborto
Es muy notable el número de asociaciones internacionales que se han adherido al 22-N. A lo largo de los últiimos meses, tanto Rajoy como Gallardón se habían convertido en referencia para el movimiento provida internacional, y era palpable su emoción ante el significativo cambio legislativo en favor del derecho a la vida que había recibido el aval del Consejo de Estado y la aprobación como anteproyecto por parte del Consejo de Ministros: "Muchos países estaban viendo a España con ilusión, porque era el primer país que daba un primer paso en el camino de la reversión de la muerte, y se esperaba ver qué hacíamos nosotros para seguir ese modelo", apunta Blanco.

De ahí que las adhesiones al 22-N lleguen ahora de lugares tan dispares como Kenia, Australia o Corea. Ante el mundo entero, "los españoles vamos seguir reivindicando el derecho a la vida. No podemos ni queremos acostumbrarnos al derecho al aborto", subrayó.

No están solas
Por último, y más allá de la cuestión política, Benigno Blanco recalcó el compromiso de todas las asociaciones provida con la mujer embarazada: "Expresamente, el lema de esta convocatoria es un mensaje a todas las mujeres para que, si pasan por dificultades en su embarazo, sepan que no están solas, que estamos a su disposición todos los que nos vamos a manifestar hoy. No se trata sólo de una cuestión política, sino que nos implicamos en la defensa de la vida ofreciendo a toda mujer embarazada, a través de distintas asociaciones, como Red Madre y otras, todo tipo de ayuda ante cualquier problema".


PARA VER Y ESCUCHAR

https://www.youtube.com/watch?v=llpgDqaDszM

viernes, 21 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS



Jesús lloró ante Jerusalén y llora ante aquellos que no se dejan sorprender por Él, dice el Papa


Jesús llora también hoy cuando las puertas de nuestro corazón, de los pastores, de la Iglesia, se cierran a sus sorpresas no reconociendo a Aquel que trae la paz. 

Fue el tema central de la homilía del Papa Francisco enla Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta este jueves 20 de noviembre.

Jesús llora por Jerusalén, porque no ha reconocido a Aquel que trae la paz. Comentando el Evangelio del día, el Papa explicó que el Señor llora por “la cerrazón del corazón” de la “ciudad elegida,del pueblo elegido. Porque ¡no tenía tiempo de abrirle la puerta! Estaba demasiado ocupada y muy satisfecha de sí misma. Y Jesús sigue llamando a las puertas, como ha llamado a la puerta del corazón de Jerusalén: a las puertas de sus hermanos, de sus hermanas; a nuestras puertas, a las puertas de nuestro corazón, a las puertas de su Iglesia. Jerusalén se sentía contenta, tranquila con su vida y no tenía necesidad del Señor: no se había dado cuenta de la necesidad de salvación que tenía. Y por esta razón cerró su corazón ante el Señor”. “El llanto de Jesús” por Jerusalén – afirmó Francisco – es “el llanto por su Iglesia, hoy, por nosotros”.

“¿Y por qué Jerusalén no había recibido al Señor? Porque estaba tranquila con lo que tenía, no quería problemas. Pero también – lo dice el Señor en el Evangelio – ‘si hubieras comprendido también tú, en este día, lo que te trae la paz. No has reconocido el tiempo en el que has sido visitada’. Tenía miedo de ser visitada por el Señor; tenía miedo de la gratuidad de la visita del Señor. Estaba segura en las cosas que ella podía administrar. Estamos seguros en las cosas que nosotros podemos administrar… Pero nosotros no podemos administrar la visita del Señor, sus sorpresas”.

A lo que el Papa Francisco añadió: “Y de esto tenía miedo Jerusalén: de ser salvada por el camino de las sorpresas del Señor. Tenía miedo del Señor, de su Esposo, de su Amado. Y así Jesús llora. Cuando el Señor visita a su pueblo, nos trae la alegría, nos trae la conversión. Y todos nosotros tenemos miedo no de la alegría, ¡no! – pero sí de la alegría que trae el Señor, porque no podemos controlarla. Tenemos miedo de la conversión, porque convertirse significa dejar que el Señor nos conduzca”.

“Jerusalén estaba tranquila, contenta – prosiguió diciendo el Papa –, el templo funcionaba. Los sacerdotes hacían sacrificios, la gente iba en peregrinación, los doctores de la ley habían organizado todo, ¡todo! ¡Todo claro! Todos los mandamientos claros… Y con todo esto Jerusalén tenía la puerta cerrada”. La cruz, “precio de aquel rechazo” – observó Francisco – nos muestra el amor de Jesús, lo que lo lleva “a llorar también hoy – tantas veces – por su Iglesia”.

“Yo me pregunto: hoy nosotros los cristianos, que conocemos la fe, el catecismo, que vamos a Misa todos los domingos, nosotros los cristianos, nosotros los pastores, ¿estamos contentos de nosotros? Porque tenemos todo ordenado y no tenemos necesidad de nuevas visitas del Señor… Y el Señor sigue llamando a la puerta, de cada uno de nosotros y de su Iglesia, de los pastores de la Iglesia. Eh, sí, la puerta de nuestro corazón, de la Iglesia, de los pastores no se abre: el Señor llora, también hoy”.

Por último el Papa invitó a hacer un examen de conciencia: “Pensemos en nosotros – dijo –, ¿cómo estamos en este momento ante Dios?”

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jueves, 20 de noviembre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

Texto completo de la catequesis del Santo Padre en la audiencia general


"Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Un gran don del Concilio Vaticano II ha sido el de haber recuperado una visión de Iglesia fundada en la comunión, y de hacer entendido de nuevo también el principio de  la autoridad y de la jerarquía en esta perspectiva. Este nos ha ayudado a entender mejor que todos los cristianos, en cuanto bautizados, tienen igual dignidad delante del Señor y están unidos por la misma vocación, que es la de la santidad. Ahora nos preguntamos: ¿en qué consiste esta vocación universal a ser santos? ¿Y cómo podemos realizarla?
En primer lugar debemos tener muy presente que la santidad no es algo que conseguimos nosotros, que obtenemos nosotros con nuestras cualidades y nuestras capacidades. La santidad es un don, es el don que nos hace el Señor Jesús, cuando nos toma consigo y nos reviste de sí mismo, nos hace como Él. En la Carta a los Efesios, el apóstol Pablo afirma que "Cristo ha amado a la Iglesia y se ha dado a sí mismo por ella, para hacerla santa". Así es, realmente la santidad es el rostro más bello de la Iglesia, el rostro más bello: es descubrirse de nuevo en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y de su amor. Se entiende, por tanto, que la santidad no es una prerrogativa solamente de algunos: la santidad es un don que es ofrecido a todos, ningún excluido, por lo que constituye el carácter distintivo de cada cristiano.
Todo esto nos hace comprender que, para ser santos, no es necesario por fuerza ser obispo, sacerdote o religioso… No ¡Todos estamos llamados a ser santos! Muchas veces, antes o después, estamos tentados a pensar que la santidad está reservada solamente a los que tienen la posibilidad de despegarse de los quehaceres diarios, para dedicarse exclusivamente a la oración. ¡Pero no es así! Alguno piensa que la santidad es cerrar ojos, poner cara de estampita, así. No, no es esa la santidad. La santidad es algo más grande, más profundo que nos da Dios.
Es más, es precisamente viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio cristiano en las ocupaciones de cada día que estamos llamados a ser santos. Y cada uno en las condiciones y en el estado de vida en el que se encuentra. ¿Eres consagrado, consagrada? Sé santo viviendo con alegría tu donación y tu ministerio. ¿Estás casado? Sé santo amando y cuidando a tu marido o a tu mujer, como Cristo ha hecho con su Iglesia. ¿Eres un bautizado no casado? Sé santo cumpliendo con honestidad y competencia tu trabajo ofreciendo tiempo al servicio de los hermanos 'Pero padre, yo trabajo en una fábrica, yo trabajo como contable, siempre con los números, allí no se puede ser santo'. ¡Sí, se puede! Allí donde trabajas, puedes ser santo. Dios te da la gracia para ser santo Dios se comunica contigo, siempre, en cualquier lugar se puede ser santo. Abrirse a esta gracia que trabaja dentro y nos lleva a la santidad. ¿Eres padre o abuelo? Sé santo enseñando con pasión a los hijos y a los nietos a conocer y a seguir a Jesús. Y es necesaria mucha paciencia para esto, para ser buen padre, o un buen abuelo, una buena madre, una buena abuela, es necesaria mucha paciencia.  Y en esta paciencia viene la santidad, ejercitando la paciencia. ¿Eres catequista, educador o voluntario? Sé santo convirtiéndote en signo visible del amor de Dios y de su presencia junto a nosotros. Así es: cada estado de vida lleva a la santidad, siempre. En tu casa, en la calle, en el trabajo,  en la Iglesia, en ese momento, en el estado de vida que tienes se ha abierto el camino a la santidad. No os desaniméis de ir sobre este camino, es precisamente Dios quien te da la gracia. Y lo único que pide el Señor es que estemos en comunión con Él y al servicio de los hermanos
En este punto, cada uno de nosotros puede hacer un poco examen de conciencia. Y ahora podemos hacerlo, cada uno se responde así mismo, dentro, en silencio. ¿Cómo hemos respondido hasta ahora a la llamada del Señor a la santidad?  ¿Tengo ganas de hacerme un poco mejor, de ser más cristiano, más cristiana? Este es el camino a la santidad. Cuando el Señor nos invita a ser santos, no nos llama a algo pesado, triste. ¡Todo lo contrario! ¡Es la invitación a compartir su alegría, a vivir y a ofrecer con alegría cada momento de nuestra vida, haciéndolo convertirse al mismo tiempo en un don de amor por las personas que están cerca de nosotros. Si comprendemos esto, todo cambia y adquiere un significado nuevo, un significado hermoso, comenzando por las pequeñas cosas de cada día. Un ejemplo: una señora va al mercado a hacer la compra y encuentra a una vecina y empiezan a hablar y después llegan los chismorreos. Y esta señora dice, no, yo no hablaré mal de nadie. Esto es un paso a la santidad, esto te ayuda a ser más santo. Después en tu casa, el hijo te pide hablar un poco de sus cosas fantasiosas, 'estoy cansado, he trabajado mucho hoy'. Pero tú, acomódate y escucha tu hijo, que lo necesita, te pones cómodo, le escuchas con paciencia. Esto es un paso a la santidad. Después termina el día, estamos todos cansados, pero la oración, hacemos la oración. Eso es un paso a la santidad. Después llega el domingo, vamos a misa a tomar la comunión, a veces antes una confesión que nos limpie un poco. Y después la Virgen, tan buena, tan hermosa, tomo el rosario y la rezo. Esto es un paso a la santidad. Y tantos pasos a la santidad, pequeños. Después voy por la calle veo un pobre, un necesitado, me paro y le pregunto algo. Es un paso a la santidad. Pequeñas cosas. Son pequeños pasos hacia la santidad. Cada paso a la santidad nos hará personas mejores, libres del egoísmo y de la clausura en sí mismos, y abiertos a los hermanos y a sus necesidades.
Queridos amigos, en la Primera Lectura de san Pedro se nos dirige esta exhortación: "Cada uno viva según la gracia recibida, poniéndola al servicio de los otros, como buenos administradores de una multiforme gracia de Dios. Quien habla, lo haga como con palabras de Dios; quien ejercita un oficio, lo haga con la energía recibida de Dios, para que en todo sea glorificado Dios por medio de Jesucristo".
¡Es esta la invitación a la santidad! Acojámosla con alegría, y apoyémonos los unos a los otros, porque el camino hacia la santidad no se recorre solos, cada uno por su cuenta no puede hacerlo, sino que se recorre juntos, en ese único cuerpo que es la Iglesia, amada y hecha santa por el Señor Jesús.
Vamos adelante con valentía en este camino de la santidad".
(Traducido y transcrito del audio por ZENIT)
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