martes, 24 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
A la mañana siguiente, lo primero que hice al levantarme, fue mirar al cielo y dar gracias por el nuevo día. 
Me gustaba asomarme a la ventana y dar gracias por el sol y el viento, por las gentes que cruzaban la calle, por los trabajadores, por los niños, por la alegría y por la esperanza; por todo, porque todo es bueno.

A las nueve ya estaba otra vez en el templo. Me preparé para “tratar de amistad” con quien sabía me esperaba. Y no tardó en golpear mis oídos la voz acostumbrada. 
Oí que me decía: “Como decíamos ayer..., al principio no sabia hacer otra cosa que hablarme a mi mismo. Así estuve varios días desde la última visita. Pasados las primeras emociones me tranquilicé. Y me exigí a mi mismo, tranquilidad, sosiego y dar tiempo al tiempo. 
Así pasé -no sé cuantos días- un tiempo no muy largo. Permanecí sosegado e inmóvil, tranquilo, esperando. Al fin, un día, de par de mañana, comencé a oír de nuevo voces. Primero lejanas, después más próximas y, finalmente, a dos pasos de donde yo estaba. 
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=ten-Z3B78aE

lunes, 23 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
Aprovechando este momento, tan lleno de emoción y de misterio, salí del templo y me fui a pasear un poco por las afueras del barrio. La tarde estaba templada. Una suave brisa procedente del sur movía las ramas más delgadas de los árboles. Algunos niños jugaban entre un montón de cartones. La circulación en aquellas horas era escasa y por el aire cruzaba un avión a mis ojos diminuto. Junto a mi cruzó un perro negro y peludo. Detrás casi rozándome pasó un chico montado en su bicicleta negra.
Aquel paseo pacificó mi alma. A la vez, aproveché para poner en orden las cosas que había oído no mucho antes, procedentes de la voz que venía escuchando en el templo intermitentemente. Y sobre todo, aproveché esos momentos de paz y de tranquilidad, para comprometerme a seguir la huella de aquella historia. Por eso deseaba tener más noticias sobre el tema.

Aquella noche soñé con árboles tiernos y con troncos robustos, con imágenes en potencia y santos venerados, con alegrías de gargantas débiles y ruegos de gentes arremolinadas. 
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=C_1-JSQIUyo

domingo, 22 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Al fin, cerraron el trato. No pude enterarme del precio, cosa que agradecí, pero sí advertí que unos y otros estaban contentos. Marcharon de allí, con cierta rapidez, quizás a celebrarlo a algún lugar cercano. Sólo se despidió de mí el señor del calzón verde y blusa negra. Se acercó hasta mí, me dio unos golpecitos con un pequeño martillo, después hizo sobre mí una marca con un objeto punzante y me dijo, bajito, como al oído: Hasta luego hermoso tronco. Y que sepas que aunque eres añejo y vetusto, yo seré tu creador. Te infundiré un nuevo rostro, te daré vida y te mirarán con devoción y piedad mucha gente. Espero que me lo agradezcas algún día y cuando cuentes estas cosas, que algún día las contarás, me recuerdes con cariño, me recuerdes como a un padre.
Yo no me ví en aquel momento, porque lleno de vergüenza cerré los ojos. Luego, con el tiempo, me dijo mi padre que me había puesto totalmente rojo. Lo que sí recuerdo es que por mi interior sentí como un suave cosquilleo que recorrió todo mi ser. Que quise decir algo, preguntar algo, incluso quise protestar enérgicamente, pero no pude hacerlo, un grueso nudo se me puso en la garganta. Quedé completamente mudo.

sábado, 21 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
- Nos gusta este tronco -y me miraban a mí- para nuestro objetivo. Queremos una talla hermosa, alta, fuerte, que represente a una mujer castellana, aguerrida, suelta, valiente, alegre, decía uno de los frailes. A lo que el compañero contestó: - De los troncos aquí amontonados, el que más me gusta es este -y volvía sus ojos a mí-. Tiene anchura, tiene largura y todo muestra que está en perfectas condiciones para poder empezar de inmediato.
A mi amo le brillaban los ojos y asentía con la cabeza a lo que comentaban los frailes. El de calzón verde y blusa negra no dejaba de mirarme. Parece como si me comiera con su mirada, como si quisiera apoderarse de mí, y a la vez como si por dentro de mi corteza y primera capa viera algo más.

viernes, 20 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
Después del rato en el que los cuatro señores arriban descritos, estuvieron hablando de fiestas y de ferias, de limosnas y de contribuciones, uno de ellos, el fraile más regordete, dijo: Vayamos al grano.
Al principio pensé que iba a tratar de compras de trigo, avena, cebada u otros cereales -porque mi amo también poseía grandes campos de estas semillas- pero enseguida me di cuenta que no; que de lo que trataban era de mi. De poner precio a mí ser, a mí existir: cuánto pedían los vendedores y cuánto estaban dispuestos a dar los compradores por mí.

Hablaban que necesitaban un tronco hermoso de pino para hacer una imagen de la nueva santa carmelitana: Teresa de Ávila. 
Y la necesitaban ya. Habían pasado 40 años desde que se fundara el convento de Carmelitas de Pamplona en que tanto empeño puso Teresa de Ahumada, aunque no le vio erigido. Era de justicia y caridad dedicar un altar de la capilla del convento a la nueva santa y para ello había que hacer una imagen. Se habían fijado en mí.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=Cs9PwqgoeJA

jueves, 19 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Yo había tenido ocasión de conocer, de oídas, a unos y a otros. Pero hasta este momento, todos habían pasado de largo. Quizás me habían echado una mirada, entre curiosa e interesada, pero nada más. Buenas palabras, pero hechos nada.

En esta ocasión, la cosa fue distinta. Llegaron tres personas de cierta edad en compañía del dueño de la serrería. Dos de ellos eran, por su aspescto externo, frailes. Uno espigado y el otro regordete. Llevaban hábito de estameña parda, cordones a la cintura y pies descalzos. El otro, vestía de distinta manera: calzón verde, blusa negra y un gorro de lana en la cabeza. Su aspecto era jovial. Tenía ojos negros, pelo castaño y barba espesa. Y con ellos, como digo, mi amo. Mi amo presumía de ser buen comedor y buen bebedor, pero sin pasarse. Y, sobre todo, buen conocedor de maderas. Le conocían como el “Cuentista”, no sé si por que realizaba muchos negocios y por lo tanto  tenía que realizar muchas cuentas o por que era muy dicharachero y parlanchín. Siempre vestía de pana y siempre también calzaba botas de cuero. Sus manos eran gordas, sus mofletes sonrosados y su nariz chata.
PARA ESCUCHAR

miércoles, 18 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
Y así fue como siguió el relato: 
“En la serrería donde yo descansaba, además de los trabajos de encargo que se hacían, en su mayor parte consistía en trocear troncos y preparar tablas de distintos tamaños y grosores, se distribuía madera en bruto para otros lugares. A veces, eran pequeños ebanistas o carpinteros quienes acudían allí en busca de madera; otras veces, eran carreteros que necesitaban material para hacer nuevos carros o arreglar los viejos; en ocasiones acudían a comprar madera los panaderos. Esos dolían llevar recortes, trozos pequeños, madera en condiciones defectuosas, pero que para quemar era muy buena.

También acudían hasta allí, yo los había visto algunas veces, hombres de taller, artistas de arte sacro, escultores en madera con el fin de hacer provisión de buenos troncos, tanto por su aspecto exterior y clase de madera como por su aspecto interior y docilidad de la misma. Estos eran, las más de las veces, los compradores más exigentes y también los más agradecidos y estimados.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=z2jorWJy-vg

martes, 17 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

 Y ME HABLÓ LA MADERA


Durante la edificación de este convento las monjas residieron en la Calle del Carmen. (Pamplona antaño, J++. Ara suri Editorial Aranzadi, Pamplona 1967, pag. 105)
A la mañana siguiente cuando llegué a la Iglesia, volví a escuchar la voz interior de todos los días, voz ya familiar y conocida. Y como era de esperar -al menos yo así lo esperaba- siguió el relato justo en el punto que lo había dejado el día anterior, la fundación del convento de las carmelitas.

PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=l1EPqKRFZj4

VIEJOS ESCRITOS

 Y ME HABLÓ LA MADERA


Durante la edificación de este convento las monjas residieron en la Calle del Carmen. (Pamplona antaño, J++. Ara suri Editorial Aranzadi, Pamplona 1967, pag. 105)
A la mañana siguiente cuando llegué a la Iglesia, volví a escuchar la voz interior de todos los días, voz ya familiar y conocida. Y como era de esperar -al menos yo así lo esperaba- siguió el relato justo en el punto que lo había dejado el día anterior, la fundación del convento de las carmelitas.

PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=l1EPqKRFZj4

domingo, 15 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
(Resumen de cosas encontradas: El convento Carmelitas Descalzas fue fundado en el año 1583 por la Madre Catalina de Cristo. Justo un año después de la muerte de la Santa castellana. Este convento se construyó sobre los amplios terrenos hoy -año 1967- ocupados por el Palacio Provincial y la Caja de Ahorros; Avenida de Carlos III, en su trozo comprendido entre las Plaza del Castillo y la Calle de las Cortes de Navarra; manzana del Crédito Navarro; Teatro Gayarre y casas colindantes. Este Convento tenía una hermosa huerta. Las Carmelitas dedicaban tan amplia superficie de terreno al cultivo de hortalizas en más de sus dos terceras partes. El resto, sobre el que edificó el convento propiamente tal, era la parte lindante con la Plaza del Castillo que se prolongaba por la Calle del Abrevadero. (Pamplona antaño, J.J. Arazuri, Editorial Aranzadi, Pamplona 1967, pag. 105)

“En su arquitectura, el convento de las Carmelitas sería del mismo estilo que todos los de su época: triple puerta enrejada; hornacina con la imagen de San José; ventanas protegidas por celosías y fachada sencilla y austera rematada por un frontón de sillares coronado con una cruz.
PARA PREGUNTAR

domingo, 8 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Al llegar aquí, no sé si porque la voz dejo de hablar o porque el ruido de un taladro en el exterior del templo era tan fuerte, el caso es que dejé de oír, de momento, el relato. 
Entonces aproveché para despedirme del Señor presente en el Sagrario y me dirigí hacia mi casa. Se había hecho de noche y había que ir a reponer fuerzas. 
Aquella noche, después de cenar, procuré recabar datos sobre la fundación del convento carmelitano en Pamplona. 
Y encontré algunas cosas.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=sGZLWYKrRAs

sábado, 7 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Esta sencilla noticia volvió a refrescar en mi deseo de ser importante, de ser elegido para representar a algunas de los recientes santos de Dios. ¡cómo me gustaría ser imagen del sencillo labrador madrileño!, ¡cómo me gustaría a mi, tronco yerto y seco, hecho al frío y al calor, a las nieblas y a los vientos, ser imagen de Francisco de Javier, volcán de amor, hombre fogoso y fuerte! o al correoso y terco Ignacio de Loyola, fundador y maestro de santos! ¡ o tal vez, serlo de Felipe Neri o de la monja castellana!
Aquel día me enteré también -se lo oí a los que junto a mi hablaban- que muy cerca de donde yo estaba, se había fundado un convento de carmelitas. Uno de los palomarcicos que la santa de Avila había ido fundando por España, tales como San José de Avila, San José de Palencia..., etc.

Y me enteré además que dicha fundación había tenido lugar al año siguiente de la muerte de la monja andariga, Y que lo había fundado la Madre Catalina de Cristo discípula de Teresa de Ahumada. 
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=rWwuKM89oug

viernes, 6 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Aquel invierno fue muy lluvioso. Lo notaba porque siempre que llovía se acercaban hasta mí aquellos trabajadores que lo hicieran días atrás. 
Aquella tarde volvieron otra vez a mi lado. Y otra vez comenzaron a hablar de sus cosas. Como siempre, presté atención por si conseguía hacerme con nuevos datos.

EL más anciano rompió el silencio y dijo: dicen, y debe ser verdad, que la santa carmelita murió el año 1582. Y teniendo en cuenta que estamos en el año 1622, si echamos cuentas, han pasado desde la muerte hasta su canonización cuarenta años; muy poco tiempo, sobre todo si lo comparamos con el tiempo transcurrido desde el nacimiento de San Isidro, 1250  y su canonización.
PARA ESCUCHAR 
https://www.youtube.com/watch?v=l1EPqKRFZj4

jueves, 5 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Al llegar a, pero…, me llamaron desde la puerta de la sacristía. Había llegado un compañero sacerdote que requería mi presencia. Me dirigí hasta la sacristía y, en efecto, allí se encontraba un buen amigo mío: Jesús Mari.
Poco nos costó entrar en conversación. Entre otras cosas me contó que le habían regalado una reliquia de Santa Teresa y su relicario. Me lo enseñó de inmediato. El relicario era de plata, sencillo, pero digno. En su interior recogía una reliquia de la Santa castellana. Le di la enhorabuena y me llené de satisfacción y de alegría, porque hacía años que estaba esperando esta noticia.

Volví al templo. Y de nuevo llegó a mis oíos la voz que venía oyendo desde hacía unos días. Y como si la información no hubiera hecho más que pararse unos instantes, oí: “pero rechacé aquellos pensamientos, no sé si como sublimes o como inútiles. Y volví a dormir la quietud de la madera. De vez en cuando volvían a mi cabeza las biografías de aquellos personajes. Y daba vueltas a las cosas, a los datos, a las fechas, pero no acababa de aclararme. El tiempo para mí, desde que me cortaron las raíces, había dejado de ser algo importante.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=WSoKwWAYtGE

miércoles, 4 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
No pocos días después -otra tarde de recias lluvias- los dos hombres volvieron a sentarse junto a mí. Les noté contentos, alegres, felices. 
Al poco rato de llegar, el que era más viejo preguntó: ¿Puedes decirme algo más sobre los cuatro españoles recién canonizados? Entonces el más joven dijo: el uno. .....(breve biografía de cada uno).

Yo estuve perfectamente atenta aquella mañana. Cuando marcharon los hombres, repetí tanto aquellos datos que me aprendí de memoria aquellos relatos. No sé por qué, aunque todas las biografías me conmovieron, me quedé como más impresionado con la vida de la Santa de Ávila. Me pareció tan importante su obra, su labor, su vida, pero...
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=PwAe8gXJU68