miércoles, 6 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

TODO ES BUENO


Vuelvo a los saludos rutinarios. Nos encontramos en medio de la plaza cuatro personas: un matrimonio entrado en años que se dirigía a la consulta médica; un hombre también mayor, soltero, que portaba en sus manos sendas bolsas de basura; y un servidor, sacerote, que volvía a la Parroquia, después de haber tomado mi media mañana.

Los cuatro para saludarnos, algo que está bien visto, dijimos, casi a la vez: “Buenos días”. Luego, con total naturalidad, cada uno añadió algo. La mujer dijo: “Buenos días, es un decir”; su marido apostilló: “Buenos días, por decir algo”, el soltero añadió: “Buenos días, es la costumbre”; y yo dije: “Buenos días, algo hay que decir”.

Después hablamos durante un breve rato. Más tarde cada uno nos fuimos a lo nuestro. El matrimonio al médico, el soltero a tirar la basura y yo a cumplir con mi ministerio.

Luego pensé: Buenos días (no eran buenos, pues hacia mucho frío): “Todo es bueno si nos lleva a Dios”.

PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=pSA7axDI2YU

martes, 5 de febrero de 2013

lunes, 4 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


UN BUEN EJEMPLO

Después de asearme, como todos los días, abrí la ventana para ventilar un poco mi habitación. Los aparcamientos que diviso desde mi ventana, totalmente llenos de coches. Las baldosas que cubren el suelo, casi todas libres. Solo una persona vestida de negro caminaba lentamente por la plaza. Llevaba en la mano izquierda una cartera de ordenador portátil. Se le notaba un poco cargado de hombros.

Enseguida me di cuenta que era el párroco de Santa Teresa de Jesús, que como de costumbre, a primeras horas de la mañana, cuando apenas se han levantado las primeras persianas, él se dirige a la Parroquia.

Le seguí con los ojos. No pudo saludar a nadie por el camino, porque nadie se cruzó con él. Enseguida, llegó a los escalones que conducen al pórtico. Los subió con decisión. Unos pasos más y estaba frente a la puerta principal.

Me dí cuenta que extrajo del bolso de su abrigo una llave. Ví que abrió la puerta con rapidez y entró dentro del templo. Ya no puede decir más. Lo que ocurrió dentro, lo adivino, pero no puedo afirmarlo. Sospecho que rezar.

Todavía no eran las ocho y media de la mañana y a buen seguro que el pastor de almas rezaba por sus feligreses. Para mi ha sido un buen ejemplo, una hermosa lección, hoy, Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

domingo, 3 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


UN AMIGO ESPECIAL

Casi todos los días, desde hace años, asiste a Misa de doce, en mi Parroquia: Santa Teresa de Jesús,  un joven corpulento, robusto, ya entrado en años. Suele colocarse en los últimos bancos del templo. Está siempre recogido y silencioso: rezando. No creo que entienda mucho las cosas que se realizan en la celebración, pero estoy seguro que la mirada de Dios descansará complaciente sobre él.

Siempre que paso a su lado, se coloca al extremo del banco, me mira con mirada acogedora y me saluda sonriente. Yo también correspondo a su saludo amablemente y con cariño.

Desde hace un tiempo, el saludo es más expresivo: Se pone de pie, sale del banco y me da un abrazo al que correspondo. Y entre dientes musita estas o parecidas palabras: “Eres mi amigo”. “Dios es nuestro Padre”. “La iglesia es una, santa, católica y apostólica”.

Así es, le digo yo. Y él, sonriente y contento, vuelve a sentarse. Yo me dirijo al confesonario y él sigue la Misa atentamente. Cuando llega el momento de la Comunión se acerca a comulgar. Creo que Jesús descansará feliz en su alma. ¡Qué hermosa es la inocencia!

Mi amigo es un “amigo” especial: enfermo deficiente.

PARA ESCUCHAR

sábado, 2 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


BARRER LA PORTADA

Hace unos días leí, con agrado, una breve entrevista que le hacían, en un medio de comunicación nacional, a Cuca García de Vinuesa, sobre su último libro: “Ordena tu casa para ordenar tu vida”

En él, la autora, una de las periodistas más respetadas del panorama nacional y madre de cuatro hijos, nos hace partícipes de sus trucos para conseguir vivir en un entorno ordenado sin perder la cabeza.

No enseña a aprende a confeccionar un plan de ataque para enfrentarte a la casa, a preparar el listado de la compra sin que nada falte, a reciclar, a cuidar de tus animales y plantas o a conocer tus principales armas contra el desorden.

Me acodaba ayer, precisamente, de este libro, al ver a una señora que barría la portada de su casa. ¡Interesante!

PARA ESCUCHAR

viernes, 1 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS



UNA LABOR CALLADA

Ayer era el último jueves del mes de enero. Todos los últimos jueves de mes, en nuestra Parroquia, se reparten alimentos a un grupo de familias necesitadas. Algunas son españolas, la mayoría son extrajeras. Los hay de religión católica, también ortodoxos y algunos musulmanes. Se le ayuda a todos.

Ayer jueves, a pesar del frío, a las siete y media de la mañana ya estaban los salones parroquiales abiertos. Cuando yo llegué a la Iglesia, hora y media más tarde, acudían hombres y mujeres con sus carros a recoger el lote para ellos preparado.

Finalizada la Misa regresé a casa. Volví de nuevo a la parroquia. Eran las once y media y seguían llegando gente a recoger alimentos. ¡Qué hermoso, pero qué pena!

A la una y media, más o menos, salí del despacho a despedir a una feligresa. En ese momento las encargadas de Caritas cerraban los locales parroquiales.
Hablé con ellas un poco  y me dijeron: Hoy han llegado diez familias más. En total son más de setenta familias a las que hemos ayudado.

Pensé: ¡Una gran labor, callada y humilde!.

PARA ESCUCHAR

jueves, 31 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS




LO GRANDE 
FUE PEQUEÑO

Será en primavera y verano, cuando disfrutemos de la fragancia y el color de las flores que ahora se preparan y plantan. Pero antes tiene que pasar el duro invierno, el recio temporal, el frío y el hielo. No hay fruto sin sementera, ni cosecha sin trabajo.

Estos pensamientos me vinieron a la cabeza ayer, a primera hora de la mañana, cuando de camino a mi trabajo, observé a dos jardineros que preparaban el pequeño trozo de tierra que existe en medio del extenso de jardín de hierba.

Estamos a finales de enero, falta mucho hasta mayo. Pero sin esta preparación, obscura y silenciosa, sin este cuidadoso esmero de la tierra, sin un seguimiento después, no nacería el rosal, ni brotarían las yemas, ni nacerían las rosas.

Mientras caminaba, en mi interior iban saltando pensamientos paralelos, referidos a distintas acciones humanas. Pensaba: yo no habría llegado al sacerdocio,  si antes no hubiera pasado doce años en el seminario; ni hubiera existido el conductor del camión que esos momentos pasaba a mi lado, sin una preparación precisa; ni el dentista que abría su oficina, si no hubiera dedicado años a prepararse; ni el abogado que trabaja en la calle de abajo, sin una preparación anterior.

En resumen: el éxito exige un proceso; el fin pide un principio, lo grande nace siempre pequeño.  Y me vino a a la memoria el número 821 de Camino que dice: No me olvides que en la tierra todo lo grande ha comenzado siendo pequeño. —Lo que nace grande es monstruoso y muere”.

PARA ESCUCHAR

miércoles, 30 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS



HAY SALUDOS Y SALUDOS

Hay saludos y saludos. No es lo mismo un saludo frío y seco que un saludo cordial y cariñoso. 

Digo esto, porque ayer cuando llegaba cerca de la Parroquia de Santa Teresa, me saludó una feligresa con un sencillo: buenos días, pero precedido, de mi nombre: Don José María, que hizo que el saludo resultase entrañable y familiar.

Traté de responder con parecida amabilidad, pero no fui capaz de decir su nombre. Es verdad que es más fácil que los feligreses conozcan el nombre de los sacerdotes de la Parroquia, que los sacerdotes conozcan el nombre de los feligreses.

Pero también es cierto, que si ponemos un poco de esmero, cuidado, conseguiríamos más. De hecho, tengo experiencia, y  algo he avanzado.

Sirva esta "sencilla vivencia" en este día 29 de enero, para recordar que hay saludos y saludos. 

PARA ESCUCHAR

martes, 29 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


NO DEJES PARA MAÑANA,
LO QUE PUEDAS HACER HOY

Ayer se me olvidó instalar la alarma. Resultado: Me levanté una hora más tarde. Consecuencias: No pude rezar el oficio divino a la hora acostumbrada, tuve que desayunar más tarde y más rápido, cuando me fui a la Parroquia, no encontré a la señora que con su carro todos los días se dirige a la compra, ni a los niños y niñas que cada mañana van al Colegio, ni al jardinero que “siempre riendo” recoge las basuras de la calle, ni al dependiente que prepara las cajas de fruta en su tienda, ni al camión de la basura junto a los contenedores, ni a la joven que pasea a su perro….

Nada fue lo mismo esta mañana. Ni afuera en la calle ni dentro en el templo. Porque si fuera cambió el panorama, dentro no fue distinto. Allí estaba el fiel sacristán extrañado de que no llegase a la hora de siempre. Por su cabeza -luego me cometo- pasaron mil conjeturas: olvido, cambiado, enfermedad.

Al fin todo se arregló. Eso sí, recuperando el tiempo perdido. Y como además no hay mal que por bien no venga, saqué de nuevo la lección que recoge este refrán: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”.

PARA ESCUCHAR
http://www.opusdei.es/art.php?p=51865

lunes, 28 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


HERMOSA SINFONÍA

El paraguas tiene, lo estoy comprobando, más recorrido vivencial del que a primera vista pudiera parecer. Hoy he vivido, bajo mi paraguas,  una sencilla experiencia.

Salí de casa camino del trabajo. Apenas caían unas gotas de agua, casi insignificantes, pero como siempre he oído que no es bueno mojarse la cabeza, abrí de inmediato mi viejo paraguas. Por cierto, mi viejo paraguas, aquí se lo agradezco, está lleno de años y también de servicios.

Como iba diciendo, abrí mi paraguas y comenzaron a caer sobre él finas gotas de agua, gotas que producían un ruido suave, agradable, encantador.

Desde el primer momento, aquel repiqueteo de gotas sobre mi paraguas, me pareció una hermosa sinfonía. Y aunque al parecer todas las gotas parecen iguales y caen igual sobre el mismo objeto, sin embargo producen o a mi me lo parece, distintos sonidos.

Seguí caminando, y he de decir que disfrutando enormemente. Es verdad que no duró mucho tiempo “el concierto”, no porque dejara de llover sino porque llegué al lugar al que me dirigía.

Vaya mi agradecimiento para el paraguas. Aunque a decir verdad, el ruido del agua y del viento me gustan mucho.

PARA ESCUCHAR

domingo, 27 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


UN SALUDO ROBADO

El paraguas, su mismo nombre lo indica, sirve para detener el agua que mansamente o con fuerza cae desde las nubes a la tierra. En ocasiones, su servicio es eficaz; en otras, cuando hace viento, el servicio es mínimo. En estos últimos casos, el agua se acurruca en la tela y baja revoltosa salpicando abrigo, pantalones, zapatos. 

Hoy he descubierto otro aspecto negativo del paraguas. Eran las nueve de la mañana. Salía al trabajo como de costumbre. Llovía suavemente. Una señora venía en dirección contraria  a la que yo llevaba. La misma señora que todos los días se dirige a la compra tirando de un carrito con ruedas pequeñas.

Al llegar a mi altura, todos los días, me da un “buenos días”, que yo correspondo con otro: “buenos días”. Pues bien, hoy, ambos hemos faltado al saludo. Los dos, porque llovía, llevábamos el paraguas abierto; y. además, los dos un tanto inclinado a causa del viento que soplaba de lado. Por eso, cuando nos hemos cruzado no ha habido saludo.

El paraguas ha sido el culpable: nos ha tapado la cara, nos ha robado el saludo. Algo de culpa, se llevará el viento y el agua. Sea lo que fuere, dicho robo me ha dado la oportunidad de escribir esta sencilla vivencia. 

PARA ESCUCHAR

sábado, 26 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS



NIEVE LLAMA NIEVE

Ayer nieve y lluvia, calles llenas de agua, hoy sol, goteras de los tejados y calles completamente limpias. Con la rapidez que vino se ha ido la nieve, aunque todavía queda algo en los jardines. Y según dice el refrán: “Nieve llama a nieve”, es decir, cuando no se va del todo la nieve es señal que pronto va a nevar más.

No estoy seguro que exista este refrán, aunque si lo he oído muchas veces. Es más, lo he comprobado, en ocasiones. Espero que alguno de mis lectores, con paciencia y tiempo, enriquezca mis conocimientos con los suyos. Esta sería una buena lección: “Saberse ayudar”.

Por otra parte, estas líneas que acabo de emborronar, me han hecho recordar aquellos años, ya lejanos, que pasé en el Seminario de Lebanza, situado en la montaña palentina. ¡Qué nevadas las de aquellos años! ¡Qué días tan alegres! Primero esperanzo que nevase y después, abriendo carretera hasta el pueblo más cercano. ¿Qué hermosas aquellas mañanas de sol en lo alto y nieve en las pistas cercanas!. Trineos, esquís, tablas…, todo era útil para deslizarse por la nieve y gozar del invierno.

Cierro aquí los recuerdos y la sencilla vivencia cotidiana y me quedo a la espera de recibir nuevas experiencias.

PARA ESCUCHAR

viernes, 25 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS



BUEN AMBIENTE

Me acodaba ayer de una estrofa de la canción infantil: “Vamos a contar mentiras”, que dice: “Por el mar corren las liebres, por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas, por el monte las sardinas”. 

Me acordaba, porque ayer las calles de la ciudad parecían una mar inmenso. Caminabas por encima de agua, por encima de nieve blanda, siempre con la sensación de no encontrar piso firme. Los viandantes, en estos casos, cuando transitan así por la calle, dan una imagen chusca, chocante, rara.

Pensaba yo que algo parecido nos ocurre cuando caminamos por la vida, recorriendo sendas extrañas, difíciles, disparatadas, no normales. En el mejor de los casos damos la sensación de gente chocante, rara, extraña. En una palabra, la sensación que dan las sardinas que corren por el monte o las liebres corren por el mar. Unas y otras viven fuera de su ambiente.

El video de abajo da respuesta a esta pregunta que le hicieron a San Josemaria en 1972: ¿Cómo mantener la dignidad, dando la cara en un ambiente poco cristiano? 

PARA ESCUCHAR

jueves, 24 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


UN BUEN CONSEJO

Recuerdo que mi padre, que en paz descanse, cuando éramos pequeños, para animarnos a vencer momentos de alguna dificultad, nos solía decir: “Agarraros a la orejas, que la cosa es difícil”. Y entendíamos perfectamente lo que nos quería advertir: Que había que poner los cinco sentido en lo que estábamos haciendo.  No cabe duda que la frase tiene su gracia y encierra su mensaje.

Si me he acordado hoy de este dicho paterno, ha sido porque cuando salía de casa y transitaba por la calle llena de nieve y agua, hubo un momento en que me resbalé y tambaleó mi cuerpo como un junco. Y como no me podía agarrar a ningún sitio, me vino a la cabeza el dicho de mi padre.

Ello hizo que pusiese más cuidado en el andar, que me fijase más donde pisaba y sortease las dificultades con destreza. Luego, cuando llegué al lugar de destino me hice la siguiente reflexión: “Que hermosos son los consejos de los mayores  y que eficaces cuando se poner por obra”. No pude menos de agradecer a mi padre el gracioso consejo de agarrarse a las orejas.

Nota: En la India, agarrarse la oreja es signo de sinceridad o de arrepentimiento, ya que los oídos son considerados sagrados.

PARA ESCUCHAR

miércoles, 23 de enero de 2013




LA SABIDURÍA DE LAS ABUELAS
 Muchas gracias, fiel seguidora de mi blogg. Lo que no supe buscar o encontrar, me lo trasladas claramente en tu comentario. De esta forma, no sólo enriqueces mis conocimientos sobre las picarazas, sino que además con ello, corroboras la sabiduría de las abuelas: Una vez más se comprueba, que no pasa día sin que algo no se aprenda. Muchas gracias de nuevo. Y como testimonio de su seguimiento, aquí en "nuestro blogg" dejo su atinado comentario:
"La urraca (Pica pica) también conocida como picaraza es una de las aves más comunes en Europa. Mide en torno a 46 cm de longitud con una envergadura de 60 cm y un peso de unos 250 gramos, llega a vivir unos 15 años. Es inconfundible con otra ave. Efectivamente ya decía mi abuela no te acostarás sin aprender una cosa más".
Nota: Ahora me explico que la débil rama del pino sostuviera a la picaraza de marras. Dos cientos cincuenta gramos de peso lo aguanta el más fino junco.

martes, 22 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


UN AMIGO Y SU BOINA


Me encontré con un amigo. Llevaba cubierta la cabeza con una hermosa boina. Yo iba bien abrigado con una bufanda negra. Mi amigo comenzó a cantar las grandezas de la boina y a meterse contra mi bufanda. Me dijo que en su pueblo se dice: “Este es tan tonto que no sabe ni llevar la boina”. Y al que lleva la bufanda como yo la llevaba también le dice cosas raras. Como yo no tenía ganas de discutir, aguanté sin más a sus palabras. Luego he ido a informarme un poco sobre la boina y para ti he sacado algunos datos: 
"La boina es una prenda que sirve para cubrir la parte alta de la cabeza. Su tamaño es reducido, cubre exclusivamente el cuero cabelludo, dejando muy poco espacio, no más de dos centímetros, entre su superficie interior y el cuero cabelludo. No cubre las orejas ni la nuca".
"En el País Vasco y Navarra se utiliza como distinción de campeón en competiciones y eventos deportivos y culturales recibiendo el nombre solo en este caso de "txapela" (del euskera txapeldun, "campeón")".

lunes, 21 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS



NO TE ACOSTARÁS...

Hoy la calle estaba desierta. Ni un alma andaba por la plaza. Algunos charcos de agua en el suelo y en lo alto de un pino chirriaba una urraca o picaraza. Volví los ojos al árbol, guiado por el ruido del animal y pude observar una imagen extraña. En la picota de rama más fina del árbol, posaba una urraca o picaraza chirriando alegremente. ¡Algo increíble!. ¿Cómo podía resistir aquella fina rama a un pajarraco al parecer grande y voluminoso?. Llegué a la conclusión que tal pajarraco urraca o picaraza, como quiera que se llame, es pura apariencia en cuanto al peso. He tratado de saber cuanto puede pesar  un pájaro como este y, hasta la ahora, no lo he logrado saber. Pero si he aprendido que las urracas se destacan por su excelente vista, por ser muy desconfiadas y ser  animales muy listos. Ya decía mi abuela que no te acostarás si saber alguna cosa más.

PARA ESCUCHAR

domingo, 20 de enero de 2013


INUNDACIONES

Y sigue lloviendo. Es obligado, por tanto, seguir hablando de la lluvia.
¡No para de llover!
¡Cómo cae!
¡Los pantanos estarán a rebosar!
¡Lo peor es que se desbordan los ríos!
¡Cierto!
¡Así es!.

Esta era la conversación que mantenía ayer en la calle con un amigo. Íbamos los dos con los paraguas abiertos. Llovía a cántaros. Nos paramos y hablamos.

Después de las frases arribas recogidas, mi buen amigo apostilló: “Y lo malo de las riadas para las huertas, es que se lleva la buena tierra por delante y luego cuesta mucho tiempo en restablecerlas”.

No se si por defecto profesional o porqué, lo cierto es que enseguida comparé los prejuicios de las riadas, con los desastres que dejan en el alma las malas costumbres. ¡Como con las huertas, cuánto cuesta volver a vivir las virtudes.

Moraleja: “Prepararse para evitar inundaciones en el alma y si llegan restablecer de inmediato el alma”.

PARA ESCUCHAR

sábado, 19 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


HERMOSA LECCIÓN

Alrededor del templo de la Parroquia de Santa Teresa de Jesús (Pamplona), hace ya unos cuantos años, plantaron pequeños árboles: pinos, acacias, sauces llorones, otros. Los conocí pequeños, cuando todavía no daban sombra. Ahora son grandes, fuertes, esbeltos. Adornan el contorno parroquial, ofrecen flores en su tiempo y sirven de hábitat a algunos pájaros, especialmente picarazas, pardales, palomas torcaces.

Hoy, al salir de la Iglesia por la puerta del despacho parroquial, observé que de un sauce llorón, se había desprendido una gran rama. Estaba en el suelo. Yacía muerta y triste.

Un señor que paseaba a un perrito por allí, me comentó: “Se ve que la rama no ha podido con el peso de la nieve”. Hizo una breve pausa y añadió: “Aunque tal vez la rama estaba ya en malas condiciones y le llegó la hora”. En efecto, dije yo: “Le llegó la hora”. Mientras me alejaba oí que el señor musitaba: "A todos nos llegará la hora”. Pensé para mis adentros, hermosa lección. Y seguí mi camino.

PARA ESCUCHAR 

viernes, 18 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


HAY SALUDOS Y SALUDOS

En la ciudad no es costumbre, de ordinario, saludarse por la calle. Así puede ocurrir que uno recorra una calle larga, pongamos por caso, Carlos III (Pamplona), y no salude a nadie. Y no es que el paseante de turno sea antipático o ruin de carácter, no; lo que ocurre es que no hay costumbre de saludarse por la calle. Costumbre, que no es mala ni buena; sino que al no existir tal costumbre, nadie se saluda.

Por otro lado, se entiende esta costumbre. ¿Qué sería pasear de la Plaza del Castillo hasta el Edificio de los Caídos, e ir saludando constantemente a todo el que se cruza contigo. Resultaría algo parecido a esto: ¡hola, hola!, buenos días, hola, qué tal, adiós, hola, hola, que tal, adiós, adiós, buenas tardes…., sería, como puedes apreciar, algo chocante, cargante, aburrido. ¿Lo entiendes? Yo si lo entiendo.

Lo que no puedo entender, es lo que me ocurrió ayer: al cruzarme por la calle, con un señor de mediana edad  (yo sacerdote católico), el buen señor (es un decir), profirió (en el mejor de los casos), el nombre de Dios en vano. ¡Vaya saludo!

Hice un acto de desagravio. Y sin que me oyera, como saludo, dije: “Bendito sea Dios, bendito sea su santo nombre”. Hay saludos y saludos.

PARA ESCUCHAR