jueves, 5 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO  SACERDOTALES
(5)



La quinta fotografía que componía en el montaje que me ofrecieron el día que celebre mis Bodas de Oro sacerdotales, corresponde a mis años de Seminario.

La fotografía  –concretamente-  me recuerda un día en el que los seminaristas salimos de excursión al campo, a disfrutar del sol y del aire.

En un momento del día, el profesor que nos acompañaba, sacó varias fotografía por grupos. ¡Éramos tantos!

Una de ellas era esta. En blanco y negro. Aparecen mis mejores amigos. Muy jóvenes todos.

De izquierda a derecha: fila de arriba: Hipólito Rodríguez y Pedro Antonio Millán. En la fila de abajo: Anselmo Bellota, José Luis de Santiago (el siguiente soy yo) y el último Víctor Bustillo. Sólo éste, no se ordenó de sacerdote.

¡Qué recuerdos de aquellos años ¡ ¡Gracias Señor!


miércoles, 4 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES
(4)



La cuarta fotografía es una composición. Unas manos que sostienen un pan y a la vez rodean mi rostro. 

Todo un símbolo. 

Jesús sacerdote Eterno que se hace presente y se hace presente a través de mi persona. El se oculta y yo aparezco, pero el que realiza el misterio es El. 

Yo en su nombre pronunciaré las palabras de la Consagración y realizaré lo mandando en conmemoración suya. 

Dios y hombre mezclados en el misterio de la presencia del Señor, oculto en el Pan. 

En este momento de la celebración de las Bodas de Oro sacerdotales, brotan de mi alma una vez más las siguientes palabras: 

"Señor, gracias, perdón u ayúdame más". 

martes, 3 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES 
(3)


La fotografía de ayer, recogía a los padres, la de hoy nos presenta a toda la familia: padres e hijos. Ocho hijos, que se dice pronto. 

La fotografía quizás fue hecha por el Hermano Teódulo, Marista, en una de las visitas realizadas a la familia. Teódulo era hermano de mi padre.


Ocho hijos, ocho historias. Algunas (mejor, una) ya acabada; las otras siete en desarrollo.


Para quien no conozca los nombres de los padres y de los hijos, los transcribo a continuación, comenzando de izquierda a derecha, primero la fila de arriba, después la segunda fila y finalmente la fila de abajo.


En la fila de arriba: Teófila (la mayor), José María, el segundo, ya seminarista; a continuación María Consolación, la tercera.


En la segunda fila la primera la Judit; después Don Pedro (nuestro padre), a continuación, Estébana; luego Doña Mercedes (nuestra madre) y junta a ella, Martina.


En la tercera fila: Luis el pequeño de los hermanos y Mercedes la pequeña de las hermanas. 


Familia numerosa. Los padres murieron, también Judit. 


Para todos, en este día de mis Bodas de Oro sacerdotales, mi recuerdo y mi agradecimiento.


PARA ESCUCHAR
http://www.youtube.com/watch?v=zX74IBJoO0A

lunes, 2 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

BODAS DE ORO SACERDOTALES 
(2)


La segunda fotografía corresponde a mis padres: Pedro y Mercedes. Al fondo de la fotografía, un tanto desdibujada, se percibe su casa. Era obligado traer en primer lugar, en fecha tan señalada, a mis padres y su hogar. A ellos les debo la vida, la formación cristiana y humana, y también la vocación sacerdotal. Gracias padres por todo.

Mi padre, fue labrador de origen, más tarde vendedor de frutas y otros productos, al final, otra vez, trabajador del campo. Siempre contento y feliz con su trabajo.

A lo sesenta años se jubiló y disfrutó con los suyos de un periodo largo de descanso, bien merecido y bien ganado. Leyó libros y leyó prensa. También rezó con piedad.

Hombre serio, noble, responsable, trabajador, discreto. Entregado a su esposa e hijos siempre. Terminó su peregrinación por esta vida, a los noventa años, en Pamplona, lleno de paz y consuelo.

Mi madre, hija de panaderos y también labradores. Fue siempre, esposa fiel, entregada a su esposo e hijos en cuerpo y alma. El cuidado del hogar fue su pasión.

Pasó siempre, en segundo plano, oculta, discreta y humilde. Preocupada por su esposo y sus hijos hasta el final. Piadosa y rezadora. Buena madre. Gozó con su esposo de una larga ancianidad. Ocupada en cosas del hogar y con el pensamiento en el cielo.

Terminó sus días en los brazos de Dios, Nuestro Padre, recién cumplidos los ochenta y ocho años, en Pamplona. 

¡Que en paz descansen!

PARA ESCUCHAR
http://www.youtube.com/watch?v=6ZRFpOUdbgE

domingo, 1 de diciembre de 2013

SENCILLAS VIVENCÍAS


BODAS DE ORO SACERDOTALES 
(1)


El día 24 de noviembre de 2013, celebré en la Parroquia de Santa Teresa de Jesús de Pamplona, mi Bodas de Oro sacerdotales. Cincuenta años de servicio a Dios y a las almas. 

Con ese motivo antes de la Misa, pasaron un pequeño reportaje que fue para mi muy hermoso y emocionante. Me propongo en esta nueva serie de "desde mi ventana" comentar las fotografías que fueron usadas en ese momento. 


La primera que aparecía es la que puede verse arriba. Es la torre de la Iglesia de mi pueblo. Lugar lleno de recuerdos y de vivencias. 

Era un día de verano. Se había desatado una tormenta. Nubes gordas en en cielo. Lluvia en los campos y en las casas. Pero pasó la tormenta y llegó la calma. El arco iris es la señal del cielo. Y el sol que se asomaba entre las nubes, nos regaló esta bella fotografía.

La torre herreriana, recién restaurada, brilla como el oro. Las casas del mismo color, ofrecían una estampa hermosa y llena de colorido. 

Al ver esta fotografía recordé las aguas bautismales, la confirmación, la primera comunión, la ordenación sacerdotal, que recibí en este templo. 

Y tantas otras cosas. Aquí dejo la foto y este breve comentario. 

PARA ESCUCHAR
http://www.youtube.com/watch?v=mnqCAPi5VzA

martes, 22 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

NOS LO PIDIÓ VARIAS VECES: 
REZAD POR ALEMANIA


Esta tarde he estado en la Clínica Universitaria. De médicos, como se suele decir. No había mucha gente, por lo que no he tenido que esperar largos ratos, como a veces ocurre en estos casos.

Me acompañaba mi hermana Ester. Merche y Teo, también mis hermanas, estaban con otros médicos y en otro Hospital. Al final nos juntamos los cuatro hermanos y merendamos juntos.

Pero no quería hablar ni de médicos, ni de hospitales. La vivencia de hoy está centrada en la presencia de un sacerdote que he conocido en la Clínica Universitaria esta tarde. Es español, pero reside en Alemania. Estaba haciéndose un chequeo rutinario.

Su presencia ofrecía paz, sus palabras ánimo, su sonrisa esperanza. Me habló, nos habló, me acompañaba mi hermana, del “soñar y quedarnos cortos”, de milagros diarios, de acción sobrenatural.

Por casualidad, mejor por providencia, nos encontramos varias veces, en distintos pasillos, plantas, lugares. Y siempre nos trasmitió la misma sensación: paz, alegría, sosiego.

Hablamos del Opus Dei, del Papa Francisco, de Roma, de Cavabianca, de Alemania, de la Universidad y de otras muchas cosas.  Y al final, siempre, la misma petición: “rezad por Alemania”.

Le prometimos oraciones. Y curiosamente, al despedirnos, él y nosotros, llevábamos en la mano el vídeo de Don Álvaro. 

Que Don Álvaro interceda por Alemania, por la Universidad, por nosotros.


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lunes, 21 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

JESÚS Y EL HARAPIENTO


Hoy he subido con cierto tiempo a Pamplona. Por eso, antes de dirigirme a Carlos III, 51, que era mi destino he pasado, para visitar al Señor, por la Capilla de la Adoración Perpetua. He entrado. Había poca gente. Tres minutos, arrodillado a los pies del Señor y una petición concreta.

Luego he salido a la calle. Y allí, a la puerta de la Capilla del Santísimo, acurrucado junto a la escalera, un pobre, de mediana edad, con barba espesa y la mano extendida pidiendo una limosna.

Le miré a los ojos, pero no le di nada. Ya le había visto al entrar y también le había saludado con suaves palabras. Pero nada más. Un leve deseo de ayudar, un ligero movimiento de piedad. Pero nada más.

Me pasa muchas veces. Tengo que hacer un acto de fe para adorar a Jesús Sacramentado, presente con su Cuerpo y su Sangre, su Alma y su Divinidad, oculto en el Pan Consagrado. Y del fondo de mi ser me brota una oración: “Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con la que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los Santos.

Y tengo que hacer también un acto de fe, para ver en cualquier pordiosero, sentado a la puerta de la Capilla, pidiendo limosna, para ver detrás de sus harapos, y hasta de “su mala pinta”, un hijo de Dios, un hermano mío.

Una vez más repito en mi interior: “Señor que vea, Señor, que veamos, Señor que vean. Que te veamos detrás del Pan y que te veamos detrás del harapiento que doblado, con el móvil en la mano, pide limosna.

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domingo, 20 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

A DIOS ROGANDO, 
PERO CON EL MAZO DANDO


Esta mañana día del Señor, como todos los domingos, desde hace ya muchos años, celebré la Misa de diez. Había menos gente. Razón: hoy se celebraba en nuestra comunidad, el día de la Parroquia y estaba programada una Misa solemne a las doce.

La liturgia de este domingo, ha incidido en la necesidad de orar. La primera lectura –del libro del Éxodo- ha tratado  de pelea y de oración; de acción del hombre y de intervención divina; y como consecuencia: la victoria de Israel sobre Amalec.

El Evangelio ha presentado la parábola de la viuda y el juez injusto, con ella la liturgia ha querido transmitir la necesidad de la oración: “es menester orar siempre y no desfallecer”.

La parábola es clara: un juez sin escrúpulos  -ni temía a Dios ni respetaba a los hombres- y una viuda, pobre y sencilla que implora justicia. El juez que se niega durante un tiempo -tal vez pensando en lo poco rentable del pleno- pero ante la insistencia de la vida –no por justicia- sino para quitársela de encima, sentencia en su favor.

Y concluye la parábola: Pues Dios, aunque parezca que tarda, que permanece en silencio –el silencio de Dios- nos hará justicia, nos escuchará y responderá a nuestros problemas. Solo exige una condición: la fe. Fe que reclama oración. 

Y es, “orando, una y otra vez”, como nos vamos haciendo a esa postura, tan necesaria –como Moisés- de tender a Dios las manos suplicantes. Acción y oración; súplica y pelea. Esa es nuestra vida. 

“A Dios rogando y con el mazo dando”. Realizar las cosas “como si dependiesen de nosotros, pero esperarlo todo como si dependiese sólo de Dios”. 

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sábado, 19 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


¡¡¡ DESCANSE PAZ!!!


Un día más me he visto obligado a usar el autobús público para realizar un necesario traslado. Hoy tenía que llegar hasta el Tanatorio San Alberto. Me encontraba en Orvina, de punta a punta de la ciudad, y opté por coger el número tres.

Llegué a la parada que tiene en la Calle San Cristóbal. Más de siete minutos de espera. Después un rato largo en el autobús. Llegué hasta la Parroquia de San Lorenzo.

Desde la Parroquia de San Lorenzo hasta San  Alberto, lo hice andando. Bordé el Hotel de los Tres Reyes, crucé la gran explanada del Parque de Antoniuti, sigue por la Avenida Bayona, hasta llegar al Iruña Park. Al lado está el Tanatorio de San Alberto.

El motivo: Acaba de morir Don Pedro Cruchaga Goñi, sacerdote al que conocí hace más de cuarenta años. Había trabajado con él en la Parroquia de Santa Teresa. Tras su jubilación, había mantenido amistad con él. Hacía pocos días que tuve la ocasión de visitarle y pasar un rato de amistad en el patio de la Residencia donde vivía.

Pot todas estas cosas, quería rezar un responso ante su cuerpo muerto. Allí, acompañándole, estaban su hermana y sobrinos. Rezamos juntos: ¡Concédele, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz eterna! ¡Descanse en paz! ¡Amén!


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http://www.opusdei.es/art.php?p=55668

viernes, 18 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

LA MIES ES MUCHA, 
LOS OBREROS POCOS


Hoy celebramos la fiesta de San Lucas, Evangelista. Ha amanecido una mañana agradable. El cielo casi totalmente azul. Alguna nube corretea por encima de nuestras cabezas, dibujando figuras caprichosas, para después de un rato desaparecer.

Como todas las mañanas, a las nueve en punto he llegado al templo parroquial de Santa Teresa de Jesús. El templo estaba en penumbra, tan solo la luz del Sagrario anunciaba claridad.

En un banco, sentado, recogido, se encontraba Lucas, el sacristán. Con una mirada sencilla le he felicitado. Más tarde, desde atrás, se ha adelantado otro feligrés a darle los parabienes. Luego llegó otro feligrés y otro más. Total cuatro personas estábamos metidos en la oración personal. 

Como se viene haciendo de un tiempo a esta parte, a las nueve y media en punto, puse en marcha el rezo del Santo Rosario, por los altavoces. Llegaron dos mujeres más. ¡¡¡Poca gente!!!

Finalizado el Rosario dio comienzo la Santa Misa. En el Evangelio de la Misa leíamos: “La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies”- Y en eso estamos.


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jueves, 17 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

TAMBIÉN ENTRE LOS AUTOBUSES 
ANDA DIOS


Desde hace unos días, me estoy acostumbrado a usar los autobuses públicos, para moverme de un lugar a otro de la ciudad. Cada viaje es una pequeña aventura. En cada parada bajan y suben nuevas gentes. Y cada una de las personas, aunque no te digan nada, te hablan de Dios.

Remedando a  Santa Teresa de Jesús que decía “entre los pucheros y las ollas anda Dios”, podíamos decir: también “entre los autobuses y paradas anda Dios”.

A veces es el rostro, otras veces los gestos, en ocasiones el silencio, te mandan un mensaje. Un mensaje que si sabemos descubrirlo, nos hace sentirnos hermanos de todos y, lo que es más importante nos hace pensar que somos hijos de Dios.

Esta mañana he tenido ocasión de comprobarlo. Y más de una vez me he acordado de nuestro Padre Dios, cercano, mensajero, padre. Y han llegado hasta mi memoria aquellas hermosas palabras de Camino:

“Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. —Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado.
Y está como un Padre amoroso —a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos—, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo... y perdonando.
¡Cuántas veces hemos hecho desarrugar el ceño de nuestros padres diciéndoles, después de una travesura: ¡ya no lo haré más! —Quizá aquel mismo día volvimos a caer de nuevo... Y nuestro padre, con fingida dureza en la voz, la cara seria, nos reprende..., a la par que se enternece su corazón, conocedor de nuestra flaqueza, pensando: pobre chico, ¡qué esfuerzos hace para portarse bien! Preciso es que nos empapemos, que nos saturemos de que Padre y muy Padre nuestro es el Señor que está junto a nosotros y en los cielos. (Camino 267)”

Es preciso empaparse, saturarse de que  Dios es nuestro Padre; siempre, también cuando viajamos en Villavesa, entre parada y parada.


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miércoles, 16 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

ASALTAR SAGRARIOS 
POR LA CALLE


Perdí la cinco. La tres llegó enseguida. En “un plisplás” nos pusimos en el Centro de Pamplona. Las paradas estaban sin gente. Me bajé en la cuesta Labrit, junto al Teatro Gayarre.

Y comencé a andar. Crucé Carlos III, bajé bajo los arcos de la Diputación, seguí Paseo Valencia adelante, hasta llegar al Hotel de los Tres Reyes. Un poco más y cruzaba el Parque Antoniute. A las dos y diez estaba llegando al número 13 de la Calle Barañain.

Lucía un sol espléndido. Mucha gente por la calle. Jóvenes y mayores, niños y ancianos. Muchas caras pero todas desconocidas. Con nadie puede conversar. Ni siquiera dirigir una palabra. En varias ocasiones, oía que alguien habla. Pero no era conmigo. Lo hacía con gente lejana, a través de su móvil.

Más no perdí el tiempo. Lo aproveché para decir jaculatorias y hacer algún acto de desagravio. Y de vez en cuando “asaltar algún Sagrario”.

Me vino a la cabeza aquel punto de camino: “Niño: no pierdas tu amorosa costumbre de "asaltar" Sagrarios”. Camino, 876. 

Y aquel otro: “No seas tan ciego o tan atolondrado que dejes de meterte dentro de cada Sagrario cuando divises los muros o torres de las casas del Señor. —El te espera. No seas tan ciego o tan atolondrado que dejes de rezar a María Inmaculada una jaculatoria siquiera cuando pases junto a los lugares donde sabes que se ofende a Cristo. Camino 269.

La vuelta a casa fue más lenta, más pesada. Pero dejémoslo aquí. Por hoy, basta.


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martes, 15 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

LA VIRGEN DEL CÓLERA, 
PATRONA DE OLITE


Llegué con tiempo para coger la Villavesa del 7. La Villavesa del siete hace un recorrido de Villava a Barañain y de Barañáin a Villava. Yo en esta ocasión quería coger el autobús que viene de Barañain y se dirige a Villava.
Como venía diciendo, llegué con tiempo. Faltaban seis minutos hasta que llegara el bus. Debí de hacer un gesto de extrañeza, porque un joven, de unos treinta años, me dijo: Seis minutos se pasan en un momento. Como dicen ustedes los sacerdotes, mientras se rezan tres Avemarías y un Padrenuestro.
Acepté su proposición. Y enseguida le pregunté: ¿Eres navarro?  Me dijo que sí, que era de Olite, aunque hace ya unos años que vive en Pamplona. Me habló de su pueblo con cariño y afecto. Me dio datos de los turistas que todos años llegan a Olite y de los beneficios que dejan a sus habitantes.
Más tarde me preguntó  porque este año la fiesta del Pilar no había sido de precepto. Le aclaré el tema y seguimos hablando. Se habían pasado cinco minutos, sin darnos cuenta. Cuando ya se veía asomar la Villavesa del 7, añadió: Yo todos los años bajo a Olite el día de la Virgen del Cólera.
Me chcocó el título. Me dijo que era en Olite, en el único lugar donde se le honra a la Virgen con este título. Me dijo que se trataba de un favor que había hecho la Madre de Dios a antiguos habitantes de Olite.
Llegó la Villavesa. Nos montamos. El chico se bajó en la parada de la estación. Yo seguí. Cuando llegué a casa mire en internet y encontré estos datos: “La Virgen del Cólera es la patrona de Olite. La historia de la patrona se remonta a hace algo más de cien años. Ante la amenaza de peste que asolaba Navarra el pueblo sacó en rogativa a una imagen de la Inmaculada Concepción conservada en el Monasterio de San Francisco y que desde entonces se conoce con el nombre de Virgen del Cólera. En esa ocasión, Olite se salvó de la terrible peste”.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros y, en especial, por el chico que en la parada de la Villavesa, me habló de TI.

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lunes, 14 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

RETIRO MENSUAL EN CARLOS III



Hacia una semana que no subía a Pamplona. Hoy, víspera de Santa Teresa, lo hago de nuevo. Acompañado de mis hermanas me acerqué a tomar el autobús (aquí le decimos villavesa). A nuestros pies se escapó el número cinco. Enseguida vino el tres. Poco más tarde, además, llegaría el veintiuno.

Subimos al autobús. “Ticamos”, cada uno con nuestra tarjeta de jubilados, que los tres somos ya jubilados. Yo subí el primero. Me senté en un asiento libre. Teo se instaló en un asiento que mira al revés. Merche se colocó detrás de mi.

Durante el camino, me fui fijando en los árboles que comienzan a tirar sus hojas. También observé que la gente iba abrigada. Es que el otoño se va colando por nuestras calles y callejas. No había mucho público en las paradas, por lo que llegamos al Centro de la Ciudad en un santiamén.

Me bajé en la Plaza de Merindades. Teo y Merche siguieron hasta San Ignacio. Tuve que esperar que se abriera el semáforo. Enseguida, Carlos III arriba, llegué hasta el número 51. Me abrió la puerta un señor, que graciosamente me dijo que llevaba allí desde la siete de la mañana para abrir.

Subí. Preparé para el retiro. El retiro estupendo. Luego los saludos, las preguntas. Total: entré en la vida normal. La vida de siempre, llena de pequeñas cosas y abierta a nuevas ilusiones. Del fondo del alma, me ha salido esa hermosa jaculatoria aprendida de Don Álvaro: “gracias, perdón, ayúdame más”.


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domingo, 13 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

PASEO OTOÑAL ALREDEDOR 
DE MI CASA


Después de comer, he salido a dar un breve paseo. Eran las cuatro y media, lucía el sol y el cielo estaba adornado de nubes gruesas. Antes de comenzar a pasear, entré en la iglesia a hacer la visita a Jesús Sacramentado, a agradecer el regalo que esta mañana recibí en mi alma: el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

El templo estaba frío. Los bancos mudos y serios. En el Sagrario esperándonos el Señor. Me acordé de dos números de Camino: … el n. 537 que dice: “Cuando te acercas al Sagrario piensa que ¡El!... te espera desde hace veinte siglos”. Y del número 538 que dice: “Ahí lo tienes: es Rey de Reyes y Señor de Señores. -Está escondido en el Pan. Se humilló has extremos por amor a ti”-

Viva Jesús Sacramentado, Padrenuestro (tres veces). Hice una comunión espiritual. Recé las Preces. En total cinco minutos dedicados a Dios, al Amor de los amores. Me levanté, adoré al Señor, mediante una genuflexión bien hecha. Y salí de la Iglesia. Allí se quedaba el “Amigo que nunca falla”.

Desde un balcón me saludó una feligresa. Crucé la carretera y comencé el paseo. Un “buenas tardes” a tres personas que también estaban paseando. No los reconocí. Seguí caminando. A la vuelta me paré a hablar con ellos: era un matrimonio, habituales a Misa de doce, y uno de sus hijos. La mujer ya no conoce.

Seguí caminando un poco más. Poca gente por el paseo. Me fui entreteniendo con las hierbas y las hojas de los árboles. El otoño está haciendo ya de las suyas. Volví a casa por otro camino. No encontré a nadie con quien pudiera conversar. Aproveché para rezar a Don Álvaro.

Cuando entré en casa todavía estaba una de mis hermanas. Una pequeña gracia que le había pedido al Señor por medio de Don Álvaro, me fue concedida. Termino este breve relato de un paseo corto, después de varios días sin casi pisar la calle.


PARA VER Y ESCUCHAR

sábado, 12 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

¡¡¡ATENCIÓN!!!
 Hola de nuevo: El pasado día 8 de octubre pensaba finalizar la serie de recuerdos sobre mis últimas vacaciones. No lo pude hacer. Un virus maligno se cebó en mi cuerpo y me ha tenido postrado durante todos estos días. De nuevo estoy aquí, dispuesto a ofreceros "sencillas vivencias", que pueden ser útiles también para vosotros. Hoy te ofrezco este escrito de Juan García Inza (conocí a Juan hace muchos años), que seguro puede ayudarte, como dice el propio título "a interpretar bien al Papa Francisco

DATOS PARA INTERPRETAR BIEN AL PAPA FRANCISCO



Me he planteado varias veces lo importante que es captar la mentalidad del Papa Francisco para interpretar bien sus actitudes y sus enseñanzas. Tiene una personalidad que se sale de los moldes tradicionales de la historia vaticana. Seguramente muy cercanos a la espontaneidad de Juan XXIII y a la audacia de Juan Pablo II. Es necesario conocer un poco la historia de la acción jesuítica en la misión de la Iglesia desde su fundación, especialmente en sus singulares empresas misioneras en Hispanoamérica. 

Algunos pueden ver en Francisco un banderín de enganche para una acción de izquierdas. Otros lo pueden ver como un revolucionario que “pone en peligro” la imagen que tenemos, o hemos tenido, de la Iglesia tradicional. No faltarán quienes se escandalicen por sus frases lapidarias que nos suenan a novedad, cuando en realidad es el mismo Evangelio…

Sea como fuere, Francisco es un Papa que ha roto moldes, y que considero que va a realizar, si lo dejan, una labor de restauración a fondo de la Iglesia. Habían muchas puertas cerradas, incluso literalmente hablando (templos clausurados en la Europa “cristiana”, realidades eclesiales que hacen agua, comunidades fuera de camino, etc.). El Papa Francisco ha venido a abrir la auténtica puerta, que es Cristo.

Me encuentro con un diagnóstico que ofrece Umberto Eco en un artículo que ofrezco al lector. Es posible que haya criterios opinables, pero en líneas generales nos ayuda a poder comprender mejor lo que algunos opinan sobre el Papa Francisco.

Para el ensayista, que no es muy ortodoxo que digamos,  Francisco lleva a sus espaldas desafíos que podrían trascender la historia de la Iglesia si logra cumplirlos. Uno de ellos es llevar la "libertad democrática" a la Sede Santa. 

Umberto Eco:


"Es probable que su educación religiosa se viera influenciada por el ´sagrado experimento´ de los jesuitas paraguayos", dice Eco.


El papa Francisco es un jesuita que eligió un nombre franciscano y prefiere hospedarse en hoteles sencillos y no en los de lujo. Sólo le queda lucir un par de sandalias y hábito de monje, echar del templo a los cardenales que manejan un Mercedes Benz y regresar a la isla siciliana de Lampedusa para defender los derechos de los inmigrantes africanos detenidos allí.

Por momentos, parecería que Francisco fuera la única persona que queda que dice y hace “cosas de izquierda”. Sin embargo, también se lo ha criticado por no ser suficientemente de izquierda: por no alzar públicamente la voz contra la junta militar argentina de los años 70, por no apoyar la teología de la liberación, que busca ayudar a los pobres y los oprimidos, y por no realizar pronunciamientos definitivos sobre el aborto o la investigación con células madre. ¿Cuál es exactamente la postura del Papa Francisco?

En primer lugar, creo que es un error considerarlo un jesuita argentino. Tal vez deberíamos considerarlo un jesuita paraguayo. Después de todo, es probable que su educación religiosa se viera influenciada por el “sagrado experimento” de los jesuitas paraguayos. Hoy día, lo poco que sabe la mayoría de la gente sobre esos acontecimientos se debe a la película de 1986 La misión, que protagonizan Robert De Niro y Jeremy Irons y que –tomándose considerables licencias– condensa 150 años de historia en unas dos horas.

Para resumirla en pocas palabras: de México a Perú, los conquistadores españoles perpetraron masacres inenarrables con el apoyo de teólogos que veían a los pueblos indígenas como salvajes y pensaban que tenían justificación divina para conquistarlos. A comienzos del siglo XVI, el valiente misionero e historiador español Bartolomé de las Casas cambió de bando, renunció a sus siervos aborígenes y volvió a España para abogar por una forma de colonización más pacífica. Criticó la crueldad de conquistadores como Hernán Cortés y Francisco Pizarro y presentó a los indígenas bajo una luz totalmente nueva.

A comienzos del siglo XVII, los misioneros jesuitas decidieron reconocer los derechos de los aborígenes (en especial los guaraníes, que vivían principalmente en Paraguay en condiciones casi prehistóricas) y los organizaron en “reducciones” o comunidades autosuficientes. Los jesuitas les enseñaron a auto administrarse, en total comunión con los bienes que producían –aunque con la meta de “civilizarlos”, lo que quiere decir convertirlos–. A algunos indígenas también les enseñaron arquitectura, agricultura, el alfabeto, música y arte, produciendo en algunos casos escritores y artistas talentosos.
La estructura socialista de esas aldeas podría hacernos pensar en la Utopía de Tomás Moro o en La ciudad del sol de Tommaso Campanella, pero los jesuitas se inspiraban en las comunidades cristianas primitivas.

Aunque crearon consejos de aborígenes electivos, en última instancia eran los padres los que controlaban la administración de justicia. “Civilizar” a los guaraníes también significaba prohibir la promiscuidad, la pereza, la ebriedad ritual y a veces el canibalismo. En suma, los jesuitas establecieron un régimen paternalista estricto. Y por eso, como ocurre con todas las llamadas utopías, puede que desde afuera admiremos la perfección organizativa, pero de ningún modo querríamos vivir allí.

Más tarde, el conflicto por la esclavitud y la amenaza de los “bandeirantes” o cazadores de esclavos llevó a la creación de una milicia popular –respaldada por los jesuitas– que combatió valerosamente contra los dueños de esclavos y los colonos. Poco a poco, los países católicos de Europa llegaron a ver a los jesuitas como agitadores peligrosos y, en el siglo XVIII, siguiendo una directiva del papa Clemente XIV, España, Portugal, Francia y otros países los expulsaron. Con ello, el “sagrado experimento” llegó a su fin.

Muchos pensadores de la era del Iluminismo arremetieron contra el gobierno teocrático de los jesuitas considerándolo el régimen más monstruoso y tiránico que hubiese visto el mundo, pero otros tenían una visión distinta: Ludovico Antonio Muratori, por ejemplo, hablaba de comunismo voluntario inspirado por la religión, y Montesquieu dijo que los jesuitas habían comenzado a curar el flagelo de la esclavitud.

Ahora bien, si decidimos interpretar las acciones de Francisco desde este punto de vista, debemos tener en cuenta el hecho de que han pasado cuatro siglos desde el “sagrado experimento”; que la idea de libertad democrática hoy tiene amplio reconocimiento, incluso entre los integristas católicos; que el Papa actual seguramente no tiene intenciones de llevar a cabo experimentos similares en la isla de Lampedusa; y que sería bueno que lograra desarticular paulatinamente el Instituto per le Opere di Religione, el llamado Banco Vaticano.

Sin embargo, de vez en cuando, no es tan malo ver un atisbo de la historia en los acontecimientos que hoy se desarrollan a nuestro alrededor.

© T he New York Times Traducción: Elisa Carnelli
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Hasta aquí la opinión, discutible,  de Umberto Eco. Pero, ¿con qué nos quedamos? ¿Qué datos son los adecuados para interpretar al Papa Francisco?  

En primer lugar hay que evitar todo intento de politización de su programa pastoral. El Papa no tiene ni "izquierda" ni "derecha". El Papa es el representante de Jesucristo hoy. Su única inspiración está en el Evangelio. Pero el Evangelio es exigente, diríamos que radical a la hora de ofrecer un estilo de vida. El Camino es Jesucristo, y El escandalizaba porque exigía sinceridad, autenticidad, firmeza, desprendimiento material... "El que no está con migo está contra mí", "el que con migo no recoge desparrama"... "No se puede servir a dos señores". Etc. Y esto es lo que nos está recordando el Papa Francisco. El dato más importante para interpretar al Papa Francisco es el Evangelio. "El que cree en mí vivirá"... El que crea al Papa no va por mal camino. Y el camino del cristiano es la santidad.

Juan García Inza 

lunes, 7 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


EL VIEJO RINCÓN Y LA 

PEQUEÑA VERJA


Nuestra casa tiene una sencilla verja. Tras la verja un pequeño espacio. Este espacio está embaldosado. Con el agua y el polvo las baldosas van tomando color negro obscuro. Hay que limpiarlas de vez en cuando. Tarea esta que realizamos en vacaciones.

No es fácil hacer bien esta tarea. Se necesitan herramientas adecuadas de las que no disponemos. Una simple escoba de abaleo, y abalea que te abalea, al fin algo se consigue. Y las baldosas, poco a poco, van dando la cara.

Por este espacio de la verja, cuando el sol aún no pega fuerte o ya se ido al caer la tarde, se puede pasear y leer, o leer y pasear que viene a ser lo mismo. Cuando algún paisano pasa por la calle y te saluda, gentilmente le devuelves el saludo y sigues leyendo.

¡Cuántos libros habré leído paseando por esta verja en lo largos años de mi vida! 

No el momento de recordar títulos, ni las hazañas en estos libros contadas, ni citar alguno de sus pensamientos, baste agradecer su trabajo y conocimientos, hechos letras. ¡Gracias a todos!


A veces, en esta verja, hemos organizado sencillas tertulias nocturnas. Eran en esas noches de verano, después de un largo día de calor, y llegaban esos momentos en los que el aire fresco animaba a la conversación.

Sencilla verja de casa, contemplada por el escudo de nuestros apellidos, colocado en la pared, entre ventanas. Hoy desde la distancia, añoro el silencio y candor de esta pequeña verja de la casa de mi pueblo.