sábado, 21 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
- Nos gusta este tronco -y me miraban a mí- para nuestro objetivo. Queremos una talla hermosa, alta, fuerte, que represente a una mujer castellana, aguerrida, suelta, valiente, alegre, decía uno de los frailes. A lo que el compañero contestó: - De los troncos aquí amontonados, el que más me gusta es este -y volvía sus ojos a mí-. Tiene anchura, tiene largura y todo muestra que está en perfectas condiciones para poder empezar de inmediato.
A mi amo le brillaban los ojos y asentía con la cabeza a lo que comentaban los frailes. El de calzón verde y blusa negra no dejaba de mirarme. Parece como si me comiera con su mirada, como si quisiera apoderarse de mí, y a la vez como si por dentro de mi corteza y primera capa viera algo más.

viernes, 20 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
Después del rato en el que los cuatro señores arriban descritos, estuvieron hablando de fiestas y de ferias, de limosnas y de contribuciones, uno de ellos, el fraile más regordete, dijo: Vayamos al grano.
Al principio pensé que iba a tratar de compras de trigo, avena, cebada u otros cereales -porque mi amo también poseía grandes campos de estas semillas- pero enseguida me di cuenta que no; que de lo que trataban era de mi. De poner precio a mí ser, a mí existir: cuánto pedían los vendedores y cuánto estaban dispuestos a dar los compradores por mí.

Hablaban que necesitaban un tronco hermoso de pino para hacer una imagen de la nueva santa carmelitana: Teresa de Ávila. 
Y la necesitaban ya. Habían pasado 40 años desde que se fundara el convento de Carmelitas de Pamplona en que tanto empeño puso Teresa de Ahumada, aunque no le vio erigido. Era de justicia y caridad dedicar un altar de la capilla del convento a la nueva santa y para ello había que hacer una imagen. Se habían fijado en mí.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=Cs9PwqgoeJA

jueves, 19 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Yo había tenido ocasión de conocer, de oídas, a unos y a otros. Pero hasta este momento, todos habían pasado de largo. Quizás me habían echado una mirada, entre curiosa e interesada, pero nada más. Buenas palabras, pero hechos nada.

En esta ocasión, la cosa fue distinta. Llegaron tres personas de cierta edad en compañía del dueño de la serrería. Dos de ellos eran, por su aspescto externo, frailes. Uno espigado y el otro regordete. Llevaban hábito de estameña parda, cordones a la cintura y pies descalzos. El otro, vestía de distinta manera: calzón verde, blusa negra y un gorro de lana en la cabeza. Su aspecto era jovial. Tenía ojos negros, pelo castaño y barba espesa. Y con ellos, como digo, mi amo. Mi amo presumía de ser buen comedor y buen bebedor, pero sin pasarse. Y, sobre todo, buen conocedor de maderas. Le conocían como el “Cuentista”, no sé si por que realizaba muchos negocios y por lo tanto  tenía que realizar muchas cuentas o por que era muy dicharachero y parlanchín. Siempre vestía de pana y siempre también calzaba botas de cuero. Sus manos eran gordas, sus mofletes sonrosados y su nariz chata.
PARA ESCUCHAR

miércoles, 18 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
Y así fue como siguió el relato: 
“En la serrería donde yo descansaba, además de los trabajos de encargo que se hacían, en su mayor parte consistía en trocear troncos y preparar tablas de distintos tamaños y grosores, se distribuía madera en bruto para otros lugares. A veces, eran pequeños ebanistas o carpinteros quienes acudían allí en busca de madera; otras veces, eran carreteros que necesitaban material para hacer nuevos carros o arreglar los viejos; en ocasiones acudían a comprar madera los panaderos. Esos dolían llevar recortes, trozos pequeños, madera en condiciones defectuosas, pero que para quemar era muy buena.

También acudían hasta allí, yo los había visto algunas veces, hombres de taller, artistas de arte sacro, escultores en madera con el fin de hacer provisión de buenos troncos, tanto por su aspecto exterior y clase de madera como por su aspecto interior y docilidad de la misma. Estos eran, las más de las veces, los compradores más exigentes y también los más agradecidos y estimados.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=z2jorWJy-vg

martes, 17 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

 Y ME HABLÓ LA MADERA


Durante la edificación de este convento las monjas residieron en la Calle del Carmen. (Pamplona antaño, J++. Ara suri Editorial Aranzadi, Pamplona 1967, pag. 105)
A la mañana siguiente cuando llegué a la Iglesia, volví a escuchar la voz interior de todos los días, voz ya familiar y conocida. Y como era de esperar -al menos yo así lo esperaba- siguió el relato justo en el punto que lo había dejado el día anterior, la fundación del convento de las carmelitas.

PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=l1EPqKRFZj4

VIEJOS ESCRITOS

 Y ME HABLÓ LA MADERA


Durante la edificación de este convento las monjas residieron en la Calle del Carmen. (Pamplona antaño, J++. Ara suri Editorial Aranzadi, Pamplona 1967, pag. 105)
A la mañana siguiente cuando llegué a la Iglesia, volví a escuchar la voz interior de todos los días, voz ya familiar y conocida. Y como era de esperar -al menos yo así lo esperaba- siguió el relato justo en el punto que lo había dejado el día anterior, la fundación del convento de las carmelitas.

PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=l1EPqKRFZj4

domingo, 15 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
(Resumen de cosas encontradas: El convento Carmelitas Descalzas fue fundado en el año 1583 por la Madre Catalina de Cristo. Justo un año después de la muerte de la Santa castellana. Este convento se construyó sobre los amplios terrenos hoy -año 1967- ocupados por el Palacio Provincial y la Caja de Ahorros; Avenida de Carlos III, en su trozo comprendido entre las Plaza del Castillo y la Calle de las Cortes de Navarra; manzana del Crédito Navarro; Teatro Gayarre y casas colindantes. Este Convento tenía una hermosa huerta. Las Carmelitas dedicaban tan amplia superficie de terreno al cultivo de hortalizas en más de sus dos terceras partes. El resto, sobre el que edificó el convento propiamente tal, era la parte lindante con la Plaza del Castillo que se prolongaba por la Calle del Abrevadero. (Pamplona antaño, J.J. Arazuri, Editorial Aranzadi, Pamplona 1967, pag. 105)

“En su arquitectura, el convento de las Carmelitas sería del mismo estilo que todos los de su época: triple puerta enrejada; hornacina con la imagen de San José; ventanas protegidas por celosías y fachada sencilla y austera rematada por un frontón de sillares coronado con una cruz.
PARA PREGUNTAR

domingo, 8 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Al llegar aquí, no sé si porque la voz dejo de hablar o porque el ruido de un taladro en el exterior del templo era tan fuerte, el caso es que dejé de oír, de momento, el relato. 
Entonces aproveché para despedirme del Señor presente en el Sagrario y me dirigí hacia mi casa. Se había hecho de noche y había que ir a reponer fuerzas. 
Aquella noche, después de cenar, procuré recabar datos sobre la fundación del convento carmelitano en Pamplona. 
Y encontré algunas cosas.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=sGZLWYKrRAs

sábado, 7 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Esta sencilla noticia volvió a refrescar en mi deseo de ser importante, de ser elegido para representar a algunas de los recientes santos de Dios. ¡cómo me gustaría ser imagen del sencillo labrador madrileño!, ¡cómo me gustaría a mi, tronco yerto y seco, hecho al frío y al calor, a las nieblas y a los vientos, ser imagen de Francisco de Javier, volcán de amor, hombre fogoso y fuerte! o al correoso y terco Ignacio de Loyola, fundador y maestro de santos! ¡ o tal vez, serlo de Felipe Neri o de la monja castellana!
Aquel día me enteré también -se lo oí a los que junto a mi hablaban- que muy cerca de donde yo estaba, se había fundado un convento de carmelitas. Uno de los palomarcicos que la santa de Avila había ido fundando por España, tales como San José de Avila, San José de Palencia..., etc.

Y me enteré además que dicha fundación había tenido lugar al año siguiente de la muerte de la monja andariga, Y que lo había fundado la Madre Catalina de Cristo discípula de Teresa de Ahumada. 
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=rWwuKM89oug

viernes, 6 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Aquel invierno fue muy lluvioso. Lo notaba porque siempre que llovía se acercaban hasta mí aquellos trabajadores que lo hicieran días atrás. 
Aquella tarde volvieron otra vez a mi lado. Y otra vez comenzaron a hablar de sus cosas. Como siempre, presté atención por si conseguía hacerme con nuevos datos.

EL más anciano rompió el silencio y dijo: dicen, y debe ser verdad, que la santa carmelita murió el año 1582. Y teniendo en cuenta que estamos en el año 1622, si echamos cuentas, han pasado desde la muerte hasta su canonización cuarenta años; muy poco tiempo, sobre todo si lo comparamos con el tiempo transcurrido desde el nacimiento de San Isidro, 1250  y su canonización.
PARA ESCUCHAR 
https://www.youtube.com/watch?v=l1EPqKRFZj4

jueves, 5 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Al llegar a, pero…, me llamaron desde la puerta de la sacristía. Había llegado un compañero sacerdote que requería mi presencia. Me dirigí hasta la sacristía y, en efecto, allí se encontraba un buen amigo mío: Jesús Mari.
Poco nos costó entrar en conversación. Entre otras cosas me contó que le habían regalado una reliquia de Santa Teresa y su relicario. Me lo enseñó de inmediato. El relicario era de plata, sencillo, pero digno. En su interior recogía una reliquia de la Santa castellana. Le di la enhorabuena y me llené de satisfacción y de alegría, porque hacía años que estaba esperando esta noticia.

Volví al templo. Y de nuevo llegó a mis oíos la voz que venía oyendo desde hacía unos días. Y como si la información no hubiera hecho más que pararse unos instantes, oí: “pero rechacé aquellos pensamientos, no sé si como sublimes o como inútiles. Y volví a dormir la quietud de la madera. De vez en cuando volvían a mi cabeza las biografías de aquellos personajes. Y daba vueltas a las cosas, a los datos, a las fechas, pero no acababa de aclararme. El tiempo para mí, desde que me cortaron las raíces, había dejado de ser algo importante.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=WSoKwWAYtGE

miércoles, 4 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
No pocos días después -otra tarde de recias lluvias- los dos hombres volvieron a sentarse junto a mí. Les noté contentos, alegres, felices. 
Al poco rato de llegar, el que era más viejo preguntó: ¿Puedes decirme algo más sobre los cuatro españoles recién canonizados? Entonces el más joven dijo: el uno. .....(breve biografía de cada uno).

Yo estuve perfectamente atenta aquella mañana. Cuando marcharon los hombres, repetí tanto aquellos datos que me aprendí de memoria aquellos relatos. No sé por qué, aunque todas las biografías me conmovieron, me quedé como más impresionado con la vida de la Santa de Ávila. Me pareció tan importante su obra, su labor, su vida, pero...
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=PwAe8gXJU68

martes, 3 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
Había llovido mucho aquella mañana y en el exterior de la serrería apenas se podía estar. Quizás por eso, dos obreros, veteranos ellos y curtidos en el trabajo, se acercaron al montón de troncos donde yo estaba y se sentaron apoyando sus espaldas junto a mí. 

El latir de sus corazones llegó hasta el mío. Luego escuché que uno de ellos decía: “el día 12 de marzo de este año de gracia de 1622 han sido canonizados por el Papa Gregorio XV cuatro españoles y un italiano. ¡Qué alegría! Cinco testimonios de heroicidad -¿Y quienes son los cuatro españoles?, preguntó el más viejo. -Te diré: uno Isidro Labrador, otro Ignacio de Loyola, y los otros dos, Francisco Javier  y Teresa de Ávila. El italiano se llama Felipe Neri.
-Me gustaría saber más cosas sobre ellos. -Procuraré documentarme y te tendré al corriente. Y así siguieron en una conversación entretenida y esperanzadora.

A mí a pesar de ser tronco seco, inerte y duro, me llegó al alma aquella agradable noticia. Tanto me agradó que di por buenos todos los malos ratos pasados en el bosque, el dolor del tajo, el día que me contaron, y hasta el aburrimiento de permanecer inmóvil aquí tanto tiempo. 

Y a lo largo de muchos días no se me iba de la cabeza la noticia escuchada. Y deseaba conocer más detalles de aquellos cuatro españoles que habían llegado a los altares.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=r7fhf_Nmfpc

lunes, 2 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
¡Me supo a gloria aquel rezo y recé también por todos, por la parroquia, por aquella feligresa que musitaba avemarías mientras pasaba las cuentas del Rosario con parsimonia. 
Al terminar los laudes y cerrar el breviario, volví a oír la voz que proseguía su relato:

“Allí, encima de otros troncos como yo, pasé varios meses. Casi me estaba cansando de mi quietud, cuando una tarde llegó un joven que me dio un pequeño empujón, justo para que me diera cuenta que aún contaban conmigo. 
La verdad es que durante aquellos meses que transcurrieron de aquella forma, tuve la ocasión de oír y contemplar muchas cosas. Algunas desagradables que prefiero olvidar; otras intrascendentes pero que quizás algún día merezca la pena recordar. Pero si quería contarte la conversación que escuché un día y que me llegó al alma.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=jD0GTyBQMM4

domingo, 1 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA 
Con atención escuchaba este relato, cuando sentí que golpeaban en la puerta de entrada. Me levanté con rapidez y me dirigí al lugar donde sonaban los golpes. Enseguida advertí que la puerta estaba cerrada y era ya la hora de abrir el templo al culto. 
Saqué mi manojo de llaves y di con la que necesitaba, a la primera. Abrí la puerta y me encontré con una buena mujer que como cada día llegaba a rezar. La gustaba madrugar. Se coloca en el último banco y comienza a rezar rosarios hasta que comienza la Misa. 
A veces, pienso que esta buena mujer está perdiendo el tiempo, pero no; estoy seguro que su comportamiento es de singular importancia para la vida de la parroquia y en concreto para mi vida. En el reiterado “ruega por nosotros” dirigido a la Virgen me veo en ellos. 
Como otras veces, le saludé. Ella me respondió, pero sin perdida de tiempo comenzó sus rezos. Yo me volví al banco y comencé a rezar el Breviario. Aquel día, por providencia, que no por casualidad, me tocó rezar el Salmo 5 que empieza así:
Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío.
A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás mi voz,
por la mañana te expongo mi causa,
y me quedo aguardando.


PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=l7qyBuUjDdA