miércoles, 26 de febrero de 2020

26 DE FEBRERO DE 2020

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PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 26 de febrero de 2020


Queridos hermanos y hermanas:
Comenzamos hoy la Cuaresma, un camino de cuarenta días hacia la Pascua, hacia el corazón del año litúrgico. En este camino, tenemos presente los cuarenta días que Jesús se retiró al desierto para orar y ayunar, y allí fue tentado por el diablo. Hoy, Miércoles de Ceniza, reflexionamos sobre el significado espiritual del desierto.

Imaginemos que estamos en un desierto: nos alejamos de los ruidos, de todo lo que nos rodea habitualmente y nos envuelve un gran silencio. En el desierto hay ausencia de palabras, y así podemos hacer espacio para que el Señor nos hable al corazón: es el lugar de la Palabra de Dios. En el desierto, también nos alejamos de tantas realidades superfluas que nos rodean, aprendemos a “ayunar”, que es renunciar a las cosas vanas para ir a lo esencial. Por último, el desierto es un lugar de soledad. Allí podemos encontrar y ayudar a tantos hermanos descartados por la sociedad y tantos hermanos solos, que viven en el silencio y la marginalidad.

El camino a través del desierto cuaresmal es un tiempo propicio en nuestra vida para apagar la televisión y abrir la Biblia; para desconectarnos del celular y conectarnos al Evangelio; para renunciar a tanto palabrerío, a tanta crítica inútil para estar más tiempo con el Señor y dejar que transforme nuestro corazón.





martes, 25 de febrero de 2020

25 DE FEBRERO DE 2020


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Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, nombre con el que se conoce al período de preparación antes de la Semana Santa. Se trata de un ritual católico y anglicano que también se practica entre los llamados protestantes (luteranos) y bautistas. Para este 2020, la Iglesia Católica ya realizó la quema de palmas y estampas de santos, cuya ceniza será colocada en la frente de todos los católicos.  Si quieres saber cuándo es Miércoles de Ceniza 2020 y en qué día cae, aquí te lo explicamos.  Te recomendamos: Iglesia Católica efectúa quema de palmas para Miércoles de Ceniza 

lunes, 24 de febrero de 2020

24 DE FEBRERO DE 2020



¿QUÉ ES LA CUARESMA?      
Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.
La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.
En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.
Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.
40 días
La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.
En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.
La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.


domingo, 23 de febrero de 2020

23 DE FEBRERO DE 2020






«En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20)

Queridos hermanos y hermanas:

El Señor nos vuelve a conceder este año un tiempo propicio para prepararnos a celebrar con el corazón renovado el gran Misterio de la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria.

Debemos volver continuamente a este Misterio, con la mente y con el corazón. De hecho, este Misterio no deja de crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos involucrar por su dinamismo espiritual y lo abrazamos, respondiendo de modo libre y generoso.

1.    El Misterio pascual, fundamento de la conversión
La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la Buena Noticia de la muerte y resurrección de Jesús: el kerygma.


En este se resume el Misterio de un amor «tan real, tan verdadero, tan concreto, que nos ofrece una relación llena de diálogo sincero y fecundo» (Exhort. ap. Christus vivit, 117). Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia (cf. Jn 10,10). En cambio, si preferimos escuchar la voz persuasiva del «padre de la mentira» (cf. Jn 8,45) corremos el riesgo de hundirnos en el abismo del sinsentido, experimentando el infierno ya aquí en la tierra, como lamentablemente nos testimonian muchos hechos dramáticos de la experiencia humana personal y colectiva.
Por eso, en esta Cuaresma 2020 quisiera dirigir a todos y cada uno de los cristianos lo que ya escribí a los jóvenes en la Exhortación apostólica Christus vivit: «Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Y cuando te acerques a confesar tus pecados, cree firmemente en su misericordia que te libera de la culpa. Contempla su sangre derramada con tanto cariño y déjate purificar por ella. Así podrás renacer, una y otra vez» (n. 123). La Pascua de Jesús no es un acontecimiento del pasado: por el poder del Espíritu Santo es siempre actual y nos permite mirar y tocar con fe la carne de Cristo en tantas personas que sufren.


2.    Urgencia de conversión
Es saludable contemplar más a fondo el Misterio pascual, por el que hemos recibido la misericordia de Dios. La experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado «que me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal. Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene.

De hecho, el cristiano reza con la conciencia de ser amado sin merecerlo. La oración puede asumir formas distintas, pero lo que verdaderamente cuenta a los ojos de Dios es que penetre dentro de nosotros, hasta llegar a tocar la dureza de nuestro corazón, para convertirlo cada vez más al Señor y a su voluntad.
Así pues, en este tiempo favorable, dejémonos guiar como Israel en el desierto (cf. Os 2,16), a fin de poder escuchar finalmente la voz de nuestro Esposo, para que resuene en nosotros con mayor profundidad y disponibilidad. Cuanto más nos dejemos fascinar por su Palabra, más lograremos experimentar su misericordia gratuita hacia nosotros. No dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él.

3.    La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos
El hecho de que el Señor nos ofrezca una vez más un tiempo favorable para nuestra conversión nunca debemos darlo por supuesto. Esta nueva oportunidad debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifiesta la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación con nosotros. En Jesús crucificado, a quien «Dios hizo pecado en favor nuestro» (2 Co 5,21), ha llegado esta voluntad hasta el punto de hacer recaer sobre su Hijo todos nuestros pecados, hasta «poner a Dios contra Dios», como dijo el papa Benedicto XVI (Enc. Deus caritas est, 12). En efecto, Dios ama también a sus enemigos (cf. Mt 5,43-48).

El diálogo que Dios quiere entablar con todo hombre, mediante el Misterio pascual de su Hijo, no es como el que se atribuye a los atenienses, los cuales «no se ocupaban en otra cosa que en decir o en oír la última novedad» (Hch 17,21). Este tipo de charlatanería, dictado por una curiosidad vacía y superficial, caracteriza la mundanidad de todos los tiempos, y en nuestros días puede insinuarse también en un uso engañoso de los medios de comunicación.

4.    Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo
Poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría.
Hoy sigue siendo importante recordar a los hombres y mujeres de buena voluntad que deben compartir sus bienes con los más necesitados mediante la limosna, como forma de participación personal en la construcción de un mundo más justo. Compartir con caridad hace al hombre más humano, mientras que acumular conlleva el riesgo de que se embrutezca, ya que se cierra en su propio egoísmo. Podemos y debemos ir incluso más allá, considerando las dimensiones estructurales de la economía. Por este motivo, en la Cuaresma de 2020, del 26 al 28 de marzo, he convocado en Asís a los jóvenes economistas, empresarios y change-makers, con el objetivo de contribuir a

diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual. Como ha repetido muchas veces el magisterio de la Iglesia, la política es una forma eminente de caridad (cf. PÍO XI, Discurso a la FUCI, 18 diciembre 1927). También lo será el ocuparse de la economía con este mismo espíritu evangélico, que es el espíritu de las Bienaventuranzas.
Invoco la intercesión de la Bienaventurada Virgen María sobre la próxima Cuaresma, para que escuchemos el llamado a dejarnos reconciliar con Dios, fijemos la mirada del corazón en el Misterio pascual y nos convirtamos a un diálogo abierto y sincero con el Señor. De este modo podremos ser lo que Cristo dice de sus discípulos: sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-14).


Francisco
Roma, junto a San Juan de Letrán, 7 de octubre de 2019
Memoria de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario



sábado, 22 de febrero de 2020

22 DE FEBRERO DE 2020



Vicente del Bosque transmite a  los jóvenes del club Tempero los valores del deporte

El exseleccionador impartió una charla bajo el título 'Lo que de verdad importa' y animó a los jóvenes a ser «responsables y leales».

viernes, 21 de febrero de 2020


21 DE FEBRERO DE 2020

Opus Dei - Cátedra de San Pedro

https://www.youtube.com/watch?v=EsusZr2QnfU

Cátedra de San Pedro

A través de dos mil años de historia, en la Iglesia se conserva la sucesión apostólica. Y, entre los Apóstoles, el mismo Cristo hizo objeto a Simón de una elección especial: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Pedro se traslada a Roma y fija allí la sede del primado, del Vicario de Cristo.

jueves, 20 de febrero de 2020

20 DE FEBRERO DE 2020

Opus Dei - Selección de textos del prelado, entre 2017 y 2019

https://www.youtube.com/watch?v=GeOjRbcYBLw

Selección de textos del prelado, entre 2017 y 2019

Se han reunido en un libro electrónico algunas intervenciones del prelado publicadas en distintos medios de comunicación, así como una selección de homilías y artículos de prensa.

miércoles, 19 de febrero de 2020

19 DE FEBRERO DE 2020




Beato Álvaro de Córdoba


Álvaro de Córdoba, el beato, nació a mediados del siglo XIV, en Zamora (1360?) y murió en Córdoba el año 1430. Perteneció a la noble familia Cardona. Entró en el convento dominico de S. Pedro en Córdoba, en el año 1368. Fue un famoso y ardiente predicador, y con su ejemplo y sus obras, contribuyó a la reforma de la Orden, iniciada por el Beato Raimundo de Capua y sus discípulos. Después de volver de una peregrinación a Tierra Santa, quedó impactado en el corazón por el doloroso Camino del Calvario, recorrido por nuestro Salvador. Deseoso de vivir una existencia en soledad y perfección, donde poder templar el espíritu para un apostolado más provechoso, con el favor del rey D. Juan II de Castilla, del que era su confesor, pudo fundar a tres millas de Córdoba el famoso y observante convento de Sto. Domingo Escalaceli (Escalera del Cielo), donde había varios oratorios que reproducían la “vía dolorosa”, por él venerada en Jerusalén. Esta sagrada representación fue imitada en otros conventos, dando origen a la devoción tan bella del “Vía Crucis”, apreciadísima en la piedad cristiana. De noche, se retiraba a una gruta distante del convento donde, a imitación de su Sto. Padre Domingo, oraba y se flagelaba. Con el tiempo, ésta se convirtió en meta de peregrinaciones para los fieles. Poseía el don de profecía y obró milagros. Murió el 19 de febrero y fue sepultado en su convento. El Papa Benedicto XIV, aprobó su culto el 22 de septiembre de 1741.

Pasa primero su vida entre el claustro y la docencia en la Universidad de Salamanca. En los albores del siglo XV deja la cátedra para recorrer los senderos de España, Provenza, Saboya e Italia, vibrante de inquietud y con dinamismo paulino, aguijoneado por la urgencia del apostolado. Los tiempos son difíciles, malos; pasó la peste negra asolando Europa y dejando los conventos vacíos que luego intentaron llenarse con gente no preparada con lo que decayó la tensión religiosa. La corrupción de costumbres es un hecho generalizado; los pastores sestean. Hay, con ínfulas de legitimidad, tres tiaras; unos obedecen como legítimo al papa de Avignón, otros al de Roma y otros al que está en Pisa. A Álvaro le duele el alma; predica, observa, reza y hace penitencia por la unidad tan deseada.

A su vuelta a España, lo nombran confesor de la reina Catalina de Lancáster y de su hijo Juan II. Pero Álvaro deja pronto la corte porque anhela la reforma dominicana. Ya obtiene los permisos para establecer conventos reformados en los reinos de España; Martín V lo hace prior de todos los conventos dominicos reformados en España; funda Escalaceli a siete kilómetros de Córdoba, primero de los reformados de la Orden dominicana que muy pronto se extenderá con Portaceli en Sevilla. Enamorado de la Pasión de Cristo -la que le llevó a Tierra Santa- planta pasos que recuerdan la Pasión de Jesús en la sierra de Córdoba desde Getsemaní hasta la cruz del Gólgota; piadosamente reza, medita y recorre una y otra vez los distintos momentos o pasos o estaciones del itinerario doloroso del Señor. Era para Álvaro y sus religiosos la “Vía dolorosa”... Luego, el holandés Adricomio y el P. Daza darán la forma y fijarán en catorce las estaciones al primer Via Crucis que Leonardo de Porto Mauricio popularizará más adelante también en Italia, importándolo de España.

Escalaceli es centro de peregrinaciones de las gentes que, cada vez desde sitios más distantes, pasan noches en vela, rezan, lloran sus pecados, piden perdón, expían y luego cantan. De ella recibió buen influjo y enseñanza la devoción del pueblo andaluz por sus Macarenas, sus Cristos crucificados y sus «pasos» de Semana Santa. Sí, aquello abrió tan profundo surco en la cristiana alma andaluza como las heridas que hicieron en la madera las gubias de Martínez Montañés, Juan de Mesa y Cristóbal de Mora
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martes, 18 de febrero de 2020

18 DE FEBRERO DE 2020



«Sentirse hijo de Dios es la clave de la felicidad del cristiano»
El vicario del Opus Dei en España, Ignacio Barrera, ha bendecido la nueva imagen de san Josemaría Escrivá que desde hoy está expuesta a la veneración de los fieles en la Colegiata de Santa María de Gandía. La ceremonia ha tenido lugar durante la misa dominical, a la que asistieron numerosos vecinos de Gandía y de poblaciones cercanas.
La imagen, obra del pintor valenciano José Manuel Pozo, representa al fundador del Opus Dei arrodillado en una de las capillas de la Colegiata, junto al altar del Cristo crucificado. Lleva inscrita una frase del Salmo 2: “Filius meus es tu”, tu eres mi hijo, que responde a una vivencia espiritual clave en el carisma del fundador del Opus Dei y en su predicación: el sentido de la filiación divina que debe impregnar la vida de todos los bautizados.
En su homilía, don Ignacio Barrera recordó que “saberse amado por toda la fuerza divina hace que vivamos felices y abandonados con confianza en las manos de nuestro Padre Dios. Como con tanta insistencia nos enseñó san Josemaría, sentirse hijos de Dios es la clave para entender nuestra relación con Él: un Padre que nos quiere con locura. Por eso podemos convertir todos los avatares de la vida ordinaria en ocasión de encuentro con Dios, y ahí es donde nos santificamos”.

La imagen, obra del pintor valenciano José Manuel Pozo, representa al fundador del Opus Dei arrodillado en una de las capillas de la Colegiata
Al término de la ceremonia se impartió la bendición con la reliquia del santo, y se procedió a su veneración en un ambiente de piedad y alegría.

lunes, 17 de febrero de 2020

17 DE FEBRERO DE 2020

https://www.youtube.com/watch?v=ntwncXj8DTE

“La Iglesia en España está viva” dice el Obispo de Córdoba

Arranca en Madrid el Congreso de Laicos 2020 que se desarrollará desde hoy hasta el 16 de febrero y para el que está prevista la participación de 2.000 personas, 80% laicos y 20% sacerdotes y consagrados.
Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano
Durante 3 días la capital de España acogerá el Congreso de Laicos 2020 que tiene por objetivo suscitar y alimentar una toma de conciencia por parte de los laicos sobre la propia identidad cristiana y misionera. Bajo el título “Pueblo de Dios en salida”, la Comisión Episcopal para el Apostolado Seglar de la Conferencia Episcopal Española ha organizado este congreso llamando a la participación a todas las Diócesis de España, Congregaciones, Movimientos, Comunidades y Asociaciones de laicos.  

Aumentar la conciencia del papel de los laicos en la Iglesia

"La Iglesia está viva en España” ha afirmado Monseñor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba asegurando además que este Congreso – que representa una invitación a reflexionar sobre la vida que nos rodea, sobre los desafíos y las esperanzas de hoy – “surge del deseo de que los laicos adquieran una mayor conciencia de su propia identidad, para hacerlos protagonistas en la vida de la Iglesia y en la obra de evangelización”.

El congreso concluye el Plan Pastotal 2016-2020

Este congreso además es el broche final del Plan Pastoral que ha seguido la CEE entre los años 2016-2020 y que bajo el título “Iglesia en misión al servicio de nuestro pueblo” ha intentado responder a la llamada a la conversión misionera del Papa Francisco. Con este Congreso, por tanto, se concluye la reflexión en torno al laicado – parte fundamental del Pueblo de Dios – y a su papel en la Iglesia y en el mundo, para dar inicio a la puesta en práctica en cada una de las diócesis y movimientos laicales del país.

Necesaria formación para impregnar la alegría del Evangelio

"Identificados con Cristo a través del bautismo y otros sacramentos, los laicos viven en el mundo, en la familia, en el trabajo, en la cultura, en la vida pública, y es aquí donde se santifican a sí mismos y a su entorno", expresa el Obispo de Córdoba. Sin embargo, para establecer un diálogo constructivo con todas las personas y grupos de nuestra sociedad, especialmente con los más pobres de la tierra, para mostrarles "el rostro más amable de la Iglesia" - puntualiza Monseñor Fernández - "es necesario formarse, conocer el Evangelio vivido y meditado, que impregna cada fibra de nuestro ser y nuestra sociedad". "La Iglesia es una casa abierta, como el corazón de Dios, como el corazón de Cristo, que quiere distribuir el bálsamo del amor, la hospitalidad, el perdón a todos, proclamando la verdad de Dios y la verdad del hombre para salvarnos. de nuestra esclavitud" concluye.

domingo, 16 de febrero de 2020

16 DE FEBRERO DE 2020




El Congreso de Laicos 2020 ha finalizado con una Eucaristía presidida por el cardenal Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE.
En su homilía, el cardenal Blázquez ha enviado un mensaje inicial: "Somos enviados pero elegidos por Jesús. Él se fía de nosotros y nos confía el ministerio. No somos espontáneos, somos elegidos, llamados y enviados" y ha destacado las palabras de San Pablo: "Cristo se fía de mí y me confió este ministerio y sé de quién me he fiado".
El cardenal Blázquez ha resaltado que la fe en Dios es fecunda en buenas obras. "La adoración de Dios conduce al servicio de los hombres. El encuentro con Dios nos impulsa a ayudar a los demás. La acogida del Padre Dios revelado en Jesucristo es fundamento de fraternidad", ha afirmado. 
Además, el presidente de la CEE ha puesto como eje central de la vida de las personas y la sociedad al matrimonio y la familia. "No podemos olvidar que de la familia unida y saludable depende la salud ética de la sociedad", ha resaltado. En esta línea, ha afirmado: "El adulterio comienza en el corazón. ¿Por qué no nos detenemos a mirar con sinceridad y amor compasivo y esperanzado al matrimonio y la familia?".
En la actualidad, ha recordado, se multiplican las rupturas de los matrimonios y, por ende, de las familias. "Las rupturas llevan consigo el sufrimiento de los esposos, de los hijos  y de la sociedad", ha señalado. Por otra parte, ha destacado que la educación de los hijos depende del hogar porque este es el lugar dónde se aprenden las "grandes lecciones para la vida".
Por último, el cardenal Blázquez ha concluido su homilía con un resumen de lo que ha supuesto este encuentro. "Nos hemos sentido encantados en este Congreso por el ambiente que se ha respirado. Estamos, probablemente, en el comienzo de una etapa preciosa y esperanzadora para nuestras Iglesias".

sábado, 15 de febrero de 2020

15 DE FEBRERO DE 2020

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El Congreso de Laicos “Pueblo de Dios en salida, que se celebrará los días 14, 15 y 16 de febrero de 2020 en Madrid, se encuentra finalizando su fase diocesana. Las diócesis españolas, movimientos y asociaciones laicales están trabajando en las respuestas del documento-cuestionario para poder realizar el “Instrumentum Laboris” que será la base del congreso.
El Congreso nacional está planteado para 2.000 personas y a él acudirán representantes de las delegaciones de apostolado seglar y una representación de movimientos y asociaciones laicales de ámbito nacional. La organización del Congreso ya ha asignado las plazas y han confirmado la participación la casi totalidad de las diócesis españolas y otras realidades laicales.
El 15 de noviembre, fecha límite para el envío de respuestas
En los encuentros diocesanos por grupos, que se están celebrando durante estos meses, las delegaciones de Apostolado Seglar están recogiendo estas aportaciones que guiarán los cuatro itinerarios del Congreso: primer anuncio, acompañamiento, formación y vida pública.
Este cuestionario se ha realizado mediante la metodología sinodal, que el Papa está proponiendo: reconocer, interpretar y elegir. Invita a los laicos a una mayor participación para reconocer durante estos meses cuáles son las necesidades e inquietudes para una vivencia de la fe, tanto desde dentro de la Iglesia como hacia fuera en todos los ámbitos de la sociedad (política, educación, comunicación, familia…).
Los temas principales en los que se está trabajando son los jóvenes, las mujeres y la presencia de los laicos en la vida pública como han subrayado en las diferentes ponencias de las jornadas de delegados diocesanos de Apostolado Seglar y responsables de movimientos y asociaciones que han tenido lugar en Madrid del 25 al 27 de octubre. Estas Jornadas han servido como preparación al Congreso.
El 15 de noviembre será la fecha límite para el envío a las delegaciones diocesanas de apostolado seglar de cada diócesis de las respuestas al documento-cuestionario trabajado en los diferentes consejos y grupos parroquiales, colegios, hermandades o movimientos y asociaciones.
Según el coordinador del Congreso de Laicos 2020 y director de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, Luis Manuel Romero, este Congreso no es solo un evento sino todo un proceso. “Queremos el laicado -señala- en acción. Lo fundamental es lo que se está reflexionando en las diócesis. Destacamos en este proceso de trabajo la sinodalidad y la necesidad de impulsar un laicado en salida.”


viernes, 14 de febrero de 2020

14 DE FEBRERO DE 2020




Del 14 de febrero al 16 de febrero se celebra en Madrid el 'Congreso de Laicos: Pueblo de Dios en Salida'. Con motivo de este evento, el papa Francisco ha querido enviar un mensaje a todos sus participantes, en especial a los laicos españoles. Francisco ha puesto en evidencia el largo camino de preparación del congreso, así como la experiencia de “hacer sínodo” a través del compartir ideas y experiencias, “para hacer crecer la comunidad en que uno vive”.

Llevar el Evangelio a quienes no lo conocen

Es muy significativo para el Papa el día en que se inicia este congreso, la memoria de santos Cirilo y Metodio, patronos de Europa. Ellos, prosigue: “impulsaron una gran evangelización en este continente, llevando el mensaje del Evangelio a quienes no lo conocían, haciéndolo comprensible y cercano a las gentes de su tiempo, con un lenguaje y formas nuevas”.
El fruto del trabajo evangelizador de estos dos santos, afirma el Papa, “fue ver cómo muchos creían y adherían a la fe, formando una comunidad; una porción del Pueblo de Dios comenzó a caminar en esa amplia región del continente, y lo sigue haciendo todavía hoy bajo el amparo de esos dos hermanos evangelizadores”.

“Somos pueblo de Dios”

El Papa insistió en la necesidad de tener conciencia de ser Pueblo de Dios, y como tal, estamos llamados a “vivir la fe, no de forma individual ni aislada, sino en la comunidad, como pueblo amado y querido por Dios. Para ello es fundamental tomar conciencia de que formamos parte de una comunidad cristiana”.

Pueblo de Dios en salida

Para Francisco tener conciencia de ser pueblo de Dios en salida significa que “ese pueblo vive en una historia concreta, que nadie ha elegido, sino que le viene dada, como una página en blanco donde escribir. Está llamado a dejar atrás sus comodidades y dar el paso hacia el otro, intentando dar razón de la esperanza (cf. 1 P 3,15), no con respuestas prefabricadas, sino encarnadas y contextualizadas para hacer comprensible y asequible la Verdad que como cristianos nos mueve y nos hace felices”.
En esto consiste la misión a la que estamos llamados, afirmó Francisco: “en dejarse tocar por la realidad de nuestro tiempo (…) “para hacer resonar la voz siempre nueva del Evangelio en este mundo en el que vivimos, particularmente en esta vieja Europa, en la que la Buena Noticia se ve sofocada por tantas voces de muerte y desesperación”.

Anunciar la Palabra de Dios con Pasión y alegría

Para el Obispo de Roma, “La Palabra viva de Dios necesita ser predicada con pasión y alegría a través del testimonio cristiano para poder derrumbar hasta los muros más altos que aíslan y excluyen”. Por eso les anima a “vivir inmersos en el mundo, escuchando, con Dios y con la Iglesia, los latidos de sus contemporáneos, del pueblo”.

Tentaciones del laico

El Papa enumera algunas tentaciones y llama a los laicos a evitarlas. La primera, el clericalismo, porque nos encierra en nosotros mismos, querer hacer carrera eclesial, la rigidez y la negatividad, “que asfixian lo específico de su llamada a la santidad en el mundo actual”.
Finalizó su mensaje llamando a los laicos a no tener miedo “de patear las calles, de entrar en cada rincón de la sociedad, de llegar hasta los límites de la ciudad, de tocar las heridas de nuestra gente… esta es la Iglesia de Dios, que se arremanga para salir al encuentro del otro, sin juzgarlo, sin condenarlo, sino tendiéndole la mano, para sostenerlo, animarlo o, simplemente, para acompañarlo en su vida”. El Papa terminó animándolos en su labor y les pidió rezar por él.

jueves, 13 de febrero de 2020

13 DE FEBRERO DE 2020

Me pongo en contacto con Usted en nombre de la revista Palabra. Por indicación de su director, don Alfonso Riobó, me complace invitarle a la sesión de formación convocada por “ForoPalabra” el martes 10 de marzo de 2020, en el auditorio del Banco Sabadell, a las 19:30 h, en la calle Serrano 71, Madrid.

El tema de la sesión será la “Implantación de un programa de Compliance en una entidad eclesiástica. Case Study”

Después de una primera jornada del ForoPalabra (mayo de 2019) sobre la implantación de programas de compliance en entidades de la Iglesia, muchos de los asistentes manifestaron su interés en seguir profundizando en la materia. Para ello hemos preparado un caso práctico sobre la eventual implantación de un programa de compliance en una diócesis. Analizaremos de la mano de Alain Casanovas y de Diego Zalbidea los pasos que deben darse para llegar a contar con esta herramienta tan útil para la misión de la Iglesia.

Esperamos contar con Usted en esta sesión y en las conversaciones que podremos mantener posteriormente durante el cóctel que se servirá a los asistentes. Los datos aparecen en la invitación que se adjunta.

Es imprescindible registrarse en el correo: revistapalabra@palabra.es. La inscripción se irá realizando por riguroso orden de solicitud hasta completar el aforo.

Reciba un cordial saludo,

J. Carlos Antón