jueves, 1 de julio de 2010

DÉCIMA TERCERA SEMANA DEL T. O.

VIERNES
SAN MATEO 9, 9-13

CON UN SOLO GOLPE DE CLIK http://www.vatican.va/news_services/or/home_esp.html

Al marchar Jesús de allí, vio a un hombre sentado al telonio, llamado Mateo, y le dijo:
—Sígueme.
Él se levantó y le siguió.
Ya en la casa, estando a la mesa, vinieron muchos publicanos y pecadores y se sentaron también con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al ver esto, decían a sus discípulos:
—¿Por qué vuestro maestro come con publicanos y pecadores?
Pero él, lo oyó y dijo:
—No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Id y aprended qué sentido tiene: Misericordia quiero y no sacrificio; porque no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores.

Tu vida, Señor, era una vida agitada. No parabas. De aquí para allá. La gente te esperaba y tenías que llegar a todos, también a los descarriados, a los extranjeros, a los de cerca y también a los lejanos. No perdías el tiempo. Hoy “al pasar” viste a Mateo y le dijiste “sígueme”; él se levantó y te siguió. Luego te invitó a comer a su casa. Debía tener una buena casa, una casa elegante.

A la comida acudieron publicanos, recaudadores, pecadores. ¡Gentes de buen comer y de buen beber! Fuiste Tú y tus discípulos. De entre todos, Tú, Señor, eras el centro de las miradas, el tema de las conversaciones, el invitado principal.

Se había preparado un buen banquete y habían asistido muchos comensales. Los fariseos, que acechaban tus pasos, que te seguían a todas partes, que no te dejaban ni a sol ni a sombra, estaban fuera. En esto se acercaron a tus discípulos y les dijeron que ya estaba bien de comer con “publicanos” y “pecadores”, que por qué hacía eso su Maestro.

Entonces Tú, Señor, que estabas en todo, que no se te pasaba una, te dirigiste a aquellos acusadores y les dijiste: “No necesitan médico los que están fuertes sino los que están débiles”. Y sabed, amigos, que yo he venido a dar la vida por todos y a darla abundantemente.

Fariseos ilustres, reparad lo que significa misericordia quiero y no sacrificio. No olvidéis que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.