domingo, 19 de septiembre de 2010

LÁMPARA/LUZ
VIGÉSIMA QUINTA SEMANA DEL T. O.
LUNES SAN LUCAS 8, 16-18

CON UN SOLO GOLPE DE CLIK http://www.youtube.com/watch?v=XWz21hqfnOA&feature=player_embedded#!

»Nadie que ha encendido una lámpara la oculta con una vasija o la pone debajo de la cama, sino que la coloca sobre un candelero para que los que entran vean la luz. Porque nada hay escondido que no acabe por saberse; ni secreto que no acabe por conocerse y hacerse público. Mirad, pues, cómo oís: porque al que tiene se le dará; y al que no tiene incluso lo que piensa tener se le quitará.

Señor, te servías para tu predicación y para tu enseñanza, de las cosas de la vida ordinaria, de las labores del campo, de las faenas de los pescadores. Todo te era conocido y de todo sacabas alguna lección. En ocasiones las comparaciones que usabas parecían espontáneas, otras veces eran más pensadas, más elaboradas.

En esta circunstancia nos hablas de lámparas y de sus utilidades. Cuántas veces habrías visto poner la lámpara encendida en un lugar visible, alto, para que diera luz a todos los de casa; para que vieran los de dentro y los que llegaban de fuera. Quizás tu madre, Señor, o tu padre adoptivo, te habían dicho: Jesús, la luz es para alumbrar, para darla a conocer, no para ocultarla.

Ahora, Tú nos recuerdas las buenas obras. Hay que mostrarlas, hay que enseñarlas. No se pueden, no se deben ocultar. Al fin, todo ha de saberse, todo ha de ser conocido. Nada habrá que no acabe por conocerse. Merece la pena vivir la claridad, la honradez, la apertura, la trasparencia.

Y dijiste también: al que tiene se le dará y al que no tiene incluso lo que piensa tener se le quitará.

Después de reflexionar un rato, esta es mi interpretación: al que tiene luz y la regala, la entrega, la ofrece, se le aumenta la luz en los demás; al que no tiene luz, es decir, no la ofrece, no la entrega, no la regala, la luz que tiene se le acaba, se le agota.

Señor, Tú, además de predicar das la luz y la entregas, ayúdanos a ser luces entregadas, serviciales, útiles. Y que, gracias a las luces entregadas, ofrecidas, regaladas, crezca la luz en el mundo y en las almas.