viernes, 11 de abril de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

EN LOS UMBRALES 
DE SEMANA SANTA 
http://www.religionenlibertad.com/imagenes/sp.gif

Dentro de unos días, con la conmemoración de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, sobre una borriquilla y aclamado por el pueblo sencillo, comienza la Semana Santa, que año tras año llena de un hálito diferente la vida de nuestros pueblos, particularmente algunos de ellos, y los envuelve en una esfera distinta, sagrada. 

Semana, por excelencia, Santa. Sólo desde la fe cristiana se entiende la Semana Santa. Asombra y sobrecoge adentrase en la espesura del Misterio que estos días celebramos: es el misterio de Dios y del hombre, de la vida y de la muerte, del mal y de la gracia, del odio y del perdón. Toda la historia, todo su sentido, todo el drama del hombre y de la humanidad entera se concentra y esclarece ahí, en lo que celebramos estos días.

Estremece contemplar en silencio, a corazón abierto, sin prejuicios, con corazón sincero, los acontecimientos que esta semana evocamos: Jesucristo, el Hijo de Dios, que se rebaja hasta el extremo, por nosotros, que carga sobre sí todos nuestros males y pecados , sufrimientos y heridas, por nosotros; que se despoja de todo, lo da y se da todo, por nosotros; ahí está el abismo de un Amor sin límite ni medida, desbordante – Dios mismo que es Amor–, que nos rescata de los poderes infernales de la muerte, nos redime de la culpa, nos salva y plenifica con la paradoja de la cruz y la sabiduría más grande, la de la Verdad y del Amor, que en ella se contiene.