martes, 14 de junio de 2011


DESDE MI VENTANA

Unas veces, desde mi ventana, veo cosas y lugares; otras veces, veo lugares donde han sucedido algunas cosas.  Hoy sucede lo segundo. Contemplo el pórtico de la Iglesia, donde hace apenas unas horas, tuve la suerte de recibir al Ángel de Aralar. Luego, dentro del templo, celebré la Eucaristía y veneré su imagen. Como recuerdo, cuelgo en mi blog, la homilía que pronuncié en la Misa.

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DÍA 14 DE JUNIO DE 2011


Un año más nos visita el ARCÁNGEL Miguel, el mensajero de Dios que tiene su trono en la cumbre de Aralar. Y lo hace, como siempre, por “la Pascua o rozando a la Pascua, como este año; por la Pascua, cuando se alegra la tierra y también el corazón de los hombres”; cuando el Ángel y el fuego anuncian que Cristo ha resucitado”.

Visita, que un año más también nosotros, Parroquia de Santa Teresa de Jesús, recibimos con alegría y entusiasmo; “con fe renovada”; con la promesa de ser testigos de la vida inmortal que nos anuncias.

Hemos cantado al recibir Ángel, volveremos a cantar cuando dentro de un rato le despidamos. Permitidme que en esta sencilla reflexión homilética, me dirija a vosotros y al Ángel, utilizando ideas y palabras de este hermoso himno a él dedicado.

Y lo primero que te decimos, ANGEL DE ARALAR, ya en nuestro templo, aquí, entre nosotros, es: gracias por tu presencia y por tu ayuda. Y a continuación, te pedimos que guardes a este pueblo, que sea siempre fiel; que todos enseñados por Ti, aprendamos que la Cruz de Cristo, leño sagrado y bendito, es la fuente de luz y unidad.


Escucha, Miguel Arcángel, nuestra cálida oración. En la que una vez más te pedimos, que ayudados por la Cruz de Cristo y por su fuerza salvadora, venzamos al dragón en las batallas.


Y que, escuchando los mensajes de amor y de paz que traes hasta nosotros, te veneremos siempre, los mayores y los pequeños, los abuelos y los nietos. Todos.


Que la fe que tu guardas en la altura de Aralar y hoy aquí siembras, produzca frutos de verdad y de justicia entre nosotros.


Bendice a Navarra, protege su fe, defiende esta tierra. Que el pueblo navarro, en estos tiempos duros y difíciles que le toca vivir, bajo el lema de Ti aprendido: “nadie como Dios” y por tú intercesión, consiga la gracia de ser fiel a Dios. Queremos ser testigos del Reino de Cristo: viviendo una fe y un bautismo y amando con un solo corazón a todas las gentes.


Y si en algún momento, nuestra vida siente el peso del dolor, despierta en ella, Ángel de Aralar, la virtud de la esperanza. Danos tu protección. Que nuestra fe esté cerca del pobre en su aflicción, y seamos testigos de tu amor. Y en el día, cercano o más lejano, de presentarnos a Dios, todos juntos vivamos la felicidad de la vida eterna.


REFLEXIÓN

En la evangelización de la tierra de los vascones la devoción a San Miguel tuvo su importancia y llegó a constituir, a partir del siglo X, uno de los cultos mayores impulsados por los reyes de Pamplona, junto al tributado a la Virgen María. Por eso, buena parte de las más antiguas iglesias y ermitas del reino se pusieron bajo la advocación del príncipe de la celestial milicia.




CAMINO

 
562 Ten confianza con tu Ángel Custodio. —Trátalo como un entrañable amigo —lo es— y él sabrá hacerte mil servicios en los asuntos ordinarios de cada día.