viernes, 1 de julio de 2011

DESDE MI VENTANA

Vuelvo a mi lugar. A mi habitación. Vuelvo a mirar por mi ventana. La de todos los días, la de siempre.




DÍA 1 DE JULIO DE 2011

Hoy, al mirar desde mi ventana me he fijado en la parte de calle que contemplo desde mi observatorio. Más que calle, es una plaza. Una plaza singular, porque tiene nombre de calle y tiene apariencia de plaza. De todas formas, que sea calle, que sea plaza, para lo que me ha llamado la atención, es igual. Me ha llamado la atención lo limpia que está la calle y si se prefiere la plaza. Es de baldosa, hace rectágulos que están marcado por baldosas rojas, el resto de las baldosas son blancas. Parece la estancia de una casa. Al estar tan limpia y tan lisa se pasea por ella sin dificultad. Es, diríamos, un lugar por el que pueden caminar los ciegos, los niños, los ancianos. Los ciegos, porque no tienen peligro de chocarse con nada; los niños porque por estas calles no circulan los coches; los ancianos porque no tiene el peligro de tropezar con las piedras. Además de estas cosas, tiene otras ventajas. Se puede jugar a distintos juegos infantiles; se puede montar una corta tertulia, se puede dejar a los niños que corran y jueguen con el balón, se puede conversar con los vecinos, y otras miles de actividades. Cuando veo estas calles tan limpias, tan lisas, me acuerdo de las calles de los pueblos que me tocó vivir de muchacho. Eran de tierra, barro en invierno y polvo en verano. Cuando llegabas a casa los zapatos necesitaban una buena alimpieza, cuando salías de casa tenías que ir pisando con cuidado si querías llegar a la escuela o a la Iglesia con el calzado decente. Eran otros tiempos, otras calles. Gracias por la limpieza, gracias por la tranquilidad, gracias por los adelantos.


REFLEXIÓN

Las ciudades mejorar valoradas en cuanto a limpieza son Oviedo, Pamplona, Getxo, Vitoria y Bilbao. En el otro lado de la balanza se sitúan Guadalajara, Teruel, Alicante, Sevilla, Badajoz, Jaén y Toledo.



CAMINO

339 Libros: no los compres sin aconsejarte de personas cristianas, doctas y discretas. —Podrías comprar una cosa inútil o perjudicial.

¡Cuántas veces creen llevar debajo del brazo un libro... y llevan una carga de basura!