sábado, 5 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


AMISTAD


Es un buen amigo. Nos conocimos hace muchos años. Nos vemos con frecuencia por la calle. Nos saludamos siempre y, de vez en cuando, hablamos largamente. Hoy me lo encontré en la Caja de Ahorros. Llevaba una caja de pasteles en la mano. Hoy cumple 54 años. Le deseé buen día y un año más, por lo menos. Es lo que solemos decir en estos casos. Lleva nombre compuesto: Jesús Fernando. El cura, ya difunto, le bautizó con el nombre de Jesús Fernando.  Fernando, por un familiar y Jesús por el Niño nacido en Belén. Hablamos mientras nos tocaba el turno. Al despedirme le deseé de nuevo felicidades y un feliz año nuevo. Ahora mientras escribo esta “sencilla vivencia”, pido por Fernando, por su familia y recuerdo aquella sentencia de Aristóteles: La amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas”.