lunes, 2 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
¡Me supo a gloria aquel rezo y recé también por todos, por la parroquia, por aquella feligresa que musitaba avemarías mientras pasaba las cuentas del Rosario con parsimonia. 
Al terminar los laudes y cerrar el breviario, volví a oír la voz que proseguía su relato:

“Allí, encima de otros troncos como yo, pasé varios meses. Casi me estaba cansando de mi quietud, cuando una tarde llegó un joven que me dio un pequeño empujón, justo para que me diera cuenta que aún contaban conmigo. 
La verdad es que durante aquellos meses que transcurrieron de aquella forma, tuve la ocasión de oír y contemplar muchas cosas. Algunas desagradables que prefiero olvidar; otras intrascendentes pero que quizás algún día merezca la pena recordar. Pero si quería contarte la conversación que escuché un día y que me llegó al alma.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=jD0GTyBQMM4