jueves, 2 de diciembre de 2010

CIEGOS ANTE JESUS
PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

VIERNES
SAN MATEO 9, 27-31

CON UN SOLO GOLPE DE CLIK
http://www.youtube.com/watch?v=gXy0b4X8p28

Al marcharse Jesús de allí, le siguieron dos ciegos diciendo a gritos:
—Ten piedad de nosotros, Hijo de David.
Cuando llegó a la casa se le acercaron los ciegos y Jesús les dijo:
—¿Creéis que puedo hacer eso?
—Sí, Señor —le respondieron.
Entonces les tocó los ojos diciendo:
—Que se haga en vosotros conforme a vuestra fe.
Y se les abrieron los ojos. Pero Jesús les ordenó severamente:
—Mirad que nadie lo sepa.
Ellos, en cambio, en cuanto salieron divulgaron la noticia por toda aquella comarca.

Al marcharte, Señor, te siguieron dos ciegos. Te siguieron a cierta distancia. Quizás porque Tú caminabas ligero o algo adelantado, tuvieron que gritar para que les oyeras. Este fue su grito: ten piedad de nosotros, Hijo de David. Creían en Ti aquellos ciegos, quizás te conocían, en todo caso algo esperaban de Ti. Si gritaban era para darle más fuerza a su petición. Pero Tú, Señor, hacías como que no les oías. Quizás ibas hablando con otros; quizás el griterío dificultaba la audición. Así las cosas, cuando llegaste a casa, se te acercaron de nuevo los ciegos.

Y llenos de esperanza te decían: ten piedad de nosotros. Y Tú: ¿creéis que puedo? Y ellos: ya lo creo que puedes. Y Tú, mientras ponías tus dedos en sus ojos, les dijiste: que se haga en vosotros conforme a vuestra fe.

Y se les abrieron los ojos. ¡Qué maravilla!

Y Tú, Señor, seguiste hablando y dijiste a los ciegos: sed felices, pero no lo digáis a nadie. No interesa pregonar ahora estas cosas. ¡Con esta advertencia, Señor, querías señalar que lo importante no era ver con los ojos de la cara, sino creer con los ojos del alma!

Pero ellos no te obedecieron, sino que salieron y divulgaron la noticia una y otra vez. Se enteró toda la comarca de la fe de aquellos hombres y de tu generosidad.

Te pedimos, Señor, que nos cures la ceguera del alma; que limpies nuestros ojos turbios por la tristeza y ayúdanos a publicar que Tú, Señor, sigues haciendo maravillas.