viernes, 29 de marzo de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS




Según relata la revista Palabra Nueva, de la archiciócesis de La Habana, durante la homilía que pronunciara en la Misa Crismal, primera que celebrara en Cuba tras varias semanas en Roma para despedir a Benedicto XVI y participar en el cónclave que eligió al papa Francisco, el cardenal Jaime Ortega reveló las palabras del cardenal Jorge Mario Bergoglio en su intervención en la congregación general de cardenales previa al cónclave y que, más tarde, el hoy papa Francisco entregara por escrito, de puño y letra, al arzobispo de La Habana.

Al referirse al momento de “novedad” que vive la Iglesia por la elección del nuevo sucesor de Pedro al frente de la Iglesia, el cardenal Ortega dijo: “Permítanme que les haga conocer como primicia casi absoluta, el pensamiento del Santo Padre Francisco sobre esta misión de la Iglesia”, y añadió que lo hacía público con la autorización del propio Francisco.

Ante los centenares de fieles que asistieron a la celebración en la catedral de La Habana en la mañana del sábado 23 de marzo; en presencia del nuncio apostólico en Cuba, monseñor Bruno Musaró; los obispos auxiliares habaneros Alfredo Petit y Juan de Dios Hernández, y el clero habanero que renovó sus promesas sacerdotales, el arzobispo de La Habana agregó que, durante una de las reuniones de los cardenales previas al cónclave, “el cardenal Bergoglio hizo una intervención que me pareció magistral, esclarecedora, comprometedora y cierta”.

Un texto casi programático

A continuación leyó íntegramente el texto que le entregara el futuro papa, donde se recogen en cuatro puntos el pensamiento que el cardenal Bergoglio deseaba compartir con sus hermanos cardenales y que expresa su visión personal sobre la Iglesia en el tiempo presente. El primero de esos puntos es sobre la evangelización, y expresa que “la Iglesia debe salir de sí misma e ir a las periferias” no solo geográficas, sino también las existenciales, manifestadas en el misterio del pecado, el dolor, la injusticia y la ignorancia, entre otras.

El punto dos señala una crítica a la Iglesia “autorreferencial”, que se mira a sí misma en una especie de “narcisismo teológico” que la aparta del mundo y “pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir”.

Como consecuencia de esto, se dan dos imágenes de Iglesia según indica el punto tres de la intervención del cardenal Bergoglio: una es “la Iglesia evangelizadora que sale de sí” y otra es “la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí”. Y es esta consideración dual la que debe “dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer” en la Iglesia.