jueves, 22 de enero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Esto fue, más o menos, lo que le dije: Querida Santa Teresa, ya sé que a ti te importan más los hombres y las mujeres, los niños y las niñas, los jóvenes y los ancianos, que vienen a la iglesia, que el adorno de tu hornacina. 

Pero déjame que te diga dos palabras sobre ese fondo: “Está formado por seis tablas de roble de iguales dimensiones. Están unidas entre sí, aunque el tiempo, el calor o la humedad, han hecho que en algunos puntos aparezcan levemente desunidas. Sobre estas tablas, una mano primorosa de artista y pintor, fue dejando en calles paralelas rosas de formas un tanto rebuscadas pero iguales, rosas que aún pintadas de varios colores, ha conseguido un fondo de una elegancia exquisita, semejante a una tela de rico damasco, o un tapiz de finos contrastes”.

A la mañana siguiente, volví a escuchar a Santa Teresa que me decía: “El trayecto fue largo. Lo más costoso fue salir del centro del bosque y llegar al camino limpio y andadero. Una y otra vez tuvieron que parar la carreta para separar troncos y ramas que dificultaban el paso. Algunas de estas paradas eran aprovechadas para refrescar un poco sus secas gargantas con cortos tragos de vino. Los hombres mayores también para liar sus gordos cigarros que fumaban con pausa mientras seguían a los bueyes monte abajo. Los jóvenes a ratos hablaban de sus cosas, en otros momentos cantaban conocidas canciones populares.
PARA ESCUCHAR
http://www.nazaret.tv/video/16/pope-francis-general-audience-20150121