viernes, 4 de octubre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


EL PÁRAMO. EL PÁRAMO. 


Nos quedamos con las ganas. Quizás haya sido el primer año que no acudimos hasta el Páramo. El Páramo es un término del campo de Villasarracino. Un lugar que guarda recuerdos, sucedidos y anécdotas, de aquellos años que ya pasaron y que nunca más volverán.

Tenían nuestros padres, en el Páramo, guindaleras, viñas y tierras de cereal. Por eso, por una u otra razón, hasta allí llegábamos sus hijos. Unas veces, a recoger guindas, otras, uvas, las más, míeses.

Desde la altura del Páramo, se divisaba un extenso terreno. En días claros se veían las siluetas de las torres de las Iglesias de Carrión. Además, se respiraba aire puro y se abría el alma a nuevas ilusiones.

Entre recuerdos, alegres y agradables, ocurrieron hechos menos agradables, ratos de angustia y de miedo. Un ejemplo: el día que tuve que volver al Páramo a recoger una peonza que había olvidado y me encontré con un grupo de enormes buitres que banqueteaban delante de un animal muerto.

(seguirá)