viernes, 27 de mayo de 2011

DESDE MI VENTANA

Un día más, describo lo que ven mis ojos, en un golpe de vista, desde mi ventana. Mi ventana que da a una plaza, en este momento con una vegetación exhuberante.



DÍA 27 DE MAYO DE 2011

Si ayer era una señora, hoy es un señor. Está sentado en el mismo banco que la anciana estaba ayer. Se oculta detrás de una papelera verde, que cuelga del palo de una farola. También tiene un bastón entre sus manos. Lleva visera gris y gersey negro. Junto a él, un carrito con ruedas viejas. El señor, me consta, espera a que los comerciantes más cercanos a este lugar, arrojen sobras de comida en los contenedores de basura, para él recogerlas. Tiene una paciencia sin límites. Aguarda vigilante como el cazador el momento de dar con una pieza. Es algo admirable, a la vez que descorazonador. ¿Hasta cuando permanecerá así el señor de la visera gris y gersey negro, sentado en el banco, oculto entre la papelera, con el bastón en la mano y la esperanza viva? Horas..., lo que haga falta. El hambre no mide el tiempo. Se acaba de levantar. Toma el carro y se aleja. Hoy no ha habido suerte.


REFLEXIÓN

El problema de ser pobre es que te ocupa todo el tiempo. (Willem de Kooning).


CAMINO

630 No lo olvides: aquel tiene más que necesita menos. —No te crees necesidades.

632 No consiste la verdadera pobreza en no tener, sino en estar desprendido: en renunciar voluntariamente al dominio sobre las cosas.
—Por eso hay pobres que realmente son ricos. Y al revés.