miércoles, 12 de enero de 2011

JESUS CURA A UN LEPROSO
PRIMERA SEMANA DEL T. O.

JUEVES
SAN MARCOS 1, 40-45

CON UN SOLO GOLPE DE CLIK
http://www.youtube.com/watch?v=mzLaOTs6wAA&feature=related


Y vino hacia él un leproso que, rogándole de rodillas, le decía:
—Si quieres, puedes limpiarme.
Y, compadecido, extendió la mano, le tocó y le dijo:
—Quiero, queda limpio.
Y al instante, desapareció de él la lepra y quedó limpio. Enseguida le conminó y le despidió. Le dijo:
—Mira, no digas nada a nadie; pero anda, preséntate al sacerdote y lleva la ofrenda que ordenó Moisés para tu curación, para que les sirva de testimonio.
Sin embargo, en cuanto se fue, comenzó a proclamar y a divulgar la noticia, hasta el punto de que ya no podía entrar abiertamente en ninguna ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios. Pero acudían a él de todas partes.

A pesar de las leyes y las prohibiciones vigentes, hasta Ti llegó aquel leproso. Tenía el cuerpo deshecho y su alma dolorida. Puesto de rodillas, en actitud de humildad, te pidió con fe, con mucha fe, le curaras. Su oración fue deslumbrante: Si quieres, puedes limpiarme.

Tú, Señor, compadecido, extendiendo tu mano poderosa, tocando su repulsiva lepra, le dijiste: Quiero, queda limpio. Y al momento —dice el texto— desapareció la lepra y quedó limpio aquel hombre.

A continuación, dijiste al leproso que no lo contara a nadie; que fuera a presentarse al sacerdote, que ofreciera lo establecido en la Ley, que diera testimonio con obras.

Pero el leproso ¡qué contento debía estar!, tan pronto como se apartó de allí, comenzó a proclamar tu poder y a divulgar su curación. Y mucha gente se enteró del hecho. Tantos que no podías entrar en las ciudades sin que te conocieran, y tenías que quedarte por las afueras; en lugares solitarios. Llegaban hasta Ti, Señor, de todas las partes.

Enséñanos, ahora, a acudir a Ti, con la fe, con la confianza, con la humildad, con el amor con que acudió aquel leproso. Apiádate de nosotros, como te compadeciste de él; y extiende tu mano sobre nosotros como la extendiste sobre su lepra. Y ante nuestra petición, di como entonces: quiero queda limpio.