jueves, 17 de abril de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS

JUEVES SANTO 2014


Oración para el lavatorio de los pies del Jueves Santo,
por Javier Leoz

A VUESTROS PIES, HERMANOS

Me rendiré, como sacerdote,
para recordarme a mí mismo
que, un sacerdocio sin obras,
son palabras que tal vez disipa el viento
Que una entrega clavada y escrita en discursos
exige como broche de oro el amor.
Un amor que es sacrificio y sufrimiento,
pasión, incomprensión e incluso rechazo.

¡A vuestros pies, hermanos!
Me inclinaré como cristiano
Sabiendo que, si digo ser de Cristo,
he de descender a la realidad del que llora
o desde la pobreza añora una mano amiga

¡A vuestros pies, hermanos!
Derramaré el agua de mi tiempo
cuando, la soledad que a tantos atenaza,
reclame mi atención, mi presencia o mi consejo
Enjugaré, con las lágrimas de mi compasión,
cuando encuentre peregrinos que han perdido el norte
almas que, por el camino, quedaron tibias
corazones que, en tantas traiciones,
quedaron enfundados en el pesimismo o el desamor

¡A vuestros pies, hermanos!
Caeré envuelto con la toalla de mi comprensión
ataviado con el traje del que sirve más y mejor
fortalecido con la jofaina de la oración
enriquecido con el agua de la fe
empujado con las armas de la oración
¡Sí! ¡A vuestros pies, como Jesús!

Me inclinaré para, en esos pies sufrientes
encontrar las huellas de un Dios invisible pero visible
triunfante pero presente en la humanidad doliente
celeste pero abrazado al hombre bajo mil cruces

¡A vuestros pies, hermanos!
Dirigiré mis ojos, mis manos y mi corazón
Mi ojos para ver en ellos el rostro de Cristo
Mis manos, para ser testigo de la fe y del Evangelio
Mi corazón, para no quedarme disfrazado en palabras

Gracias, Señor, porque al buscar mis pies
me indicas y sugieres el camino que he de seguir
para amarte, servirte y ofrendarte mi vida entera:

¡EL AMOR QUE SE DA CAYENDO A LOS PIES DE LOS DEMÁS!

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