jueves, 19 de septiembre de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS

“SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS”


Pasó la primera semana de vacaciones. Del mismo modo, "mutatis mutandis", transcurrieron las siguientes. Por eso, para no caer en inútiles repeticiones, en los blogs siguientes, recordaré algunas cosas concretas que realizamos esos días.

Comienzo por el desguace. Teníamos dos sillones de una antigua sala de estar, que después de años habían dado con sus huesos en el patio de casa. Estaban viejos, sucios y además estorbaban.

Por eso, un día -la operación la habíamos pensado muchas veces-,  nos decidimos a desguazarlos. Merche y yo, armados de martillo y hacha, comenzamos la faena.

Hacia sol aquella tarde. Serían las cinco de la tarde. La hora de las faenas de los toreros. Martillazo por aquí, hachazo por allá. En poco más de una hora uno de los sillones quedó para el arrastre.

A decir verdad, la faena fue laboriosa. Vueltas, golpes, rasgones, cortes, sacudidas. Al fin, el primer sillón quedó hecho añicos. Nos costó –en frase de Winston Churchill- “sangre, sudor y lágrimas”. 

Habíamos triunfado. Como premio vuelta al ruedo y dos orejas para cada uno de los diestros que intervinimos aquella tarde la plaza del patio de nuestra casa.