viernes, 4 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


AIROSO VUELO DE PALOMAS


Hoy el cielo estaba limpio de nubes, totalmente azul. A pesar del sol se nota que es invierno porque un aire corta el rostro, protegido por una sencilla bufanda. En la plaza por la que paso todos los días una bandada de palomas picotean en el suelo de forma rítmica. Al parecer nada se veía por el suelo, pero las palomas persisten en su labor acogedora. Al aproximarme  las  palomas elevaron el vuelo realizando un gran ruido y desapareciendo al instante . Mientras avanzaba por la calle pensé en lo duro que es el frío y lo duro que es el hambre, la pobreza.  Al llegar a la Iglesia, le di gracias a Dios porque dispongo de lo suficiente para vivir. Cuando estaba ensimismado en mis oraciones, un enfermo me vino a saludar y me dijo: “Bienaventurados los pobres del espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos, los pobres –matizó-, no los miserables. Y me acordé de las palomas que picoteaban en la plaza y de su airoso vuelo. Y volví a dar gracias Dios por todo. 


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