miércoles, 15 de mayo de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


APRENDIENDO 
DE SAN JUAN DE ÁVILA



He comenzado a leer un pequeño libro, titulado San Juan de Ávila. Experiencia de fe. Nos lo regaló Don Esteban Escudero, Obispo de Palencia, a todos los sacerdotes palentinos, el día en el celebrábamos la fiesta de nuestro Patrono y las Bodas de Plaza, Oro y Diamante de veinticuatro sacerdotes diocesanos.

Recogeré algunos pensamientos de este libro.

PRIMERO

“Evangelizar no es otra cosa sino contagiar este amor que Dios le tiene a uno y la relación de amor que se establece con El. Por eso, en la evangelización y predicación lo importante no es lo qué se dice, sino cómo se dice. Es decir que San Juan de Ávila va a la predicación después de haber estado orando largo tiempo. Y lleva un pequeño esquema de su predicación. (…)

No es que el Santo Maestro no preparara los sermones, en cuanto a los contenidos. Claro que sí. Hasta incluso utilizaba las exégesis más avanzadas de su época. Pero sus sermones, perfectamente preparados en cuanto a las ideas manifestadas, siempre magistralmente conectadas, destacaban sobre todo por el ardor y el celo apostólico con el que son pronunciados.

Creo que deberíamos revisar todos, a la luz de San Juan de Ávila, nuestros sermones. A veces son una colección de textos, de documentos, comentarios exegéticos, homilías ya hechas, etc., que verdaderamente sermones que, llenos de celo apostólico, muevan el corazón” (pags. 34-35)