miércoles, 27 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


UNA BUENA LECCIÓN

Cuando volvía, ayer por la mañana,  de la Iglesia a mi casa, me fijé en una pequeña camioneta aparcada cerca de la entrada de mi portal. La camioneta era del Ayuntamiento de Pamplona, de la sección de jardinería. Estaba cargada de un material granulado  de color amarillento.

En un primer momento, no advertí que podría ser aquello. Pocos minutos después, cuando bajé a la calle, observé que la camioneta seguía en el mismo sitio, pero ahora con las puertas traseras abiertas y una carretilla en el suelo que sujetaba un joven jardinero.

Muy cerca, en zona verde, dos jardineros trabajaban un espacio de rosales que habían cubierto del material granulado color amarillento que yo había visto en la camioneta y después en la carretilla.

Eché una ojeada alrededor y vi más espacios de rosales cubiertos con el mismo material y a otros dos jardineros que trabajaban en esta tarea en ellos. Entendí que estaban cuidando los rosales depositando  nuevos abonos, esta vez, de nuevos colores.

Más allá, tres jardineros más cavaban alrededor de pequeñas plantas y arrancaban las hierbas y ramujas, con el propósito, seguro, de echar a su alrededor el abono de marras.

Ante esta sencilla vivencia, pensé: ¡Cuánto cuidado, para mantener en forma a unas sencillos rosales! ¡Cuánto mimo para proteger unos pequeños árboles! ¡Buen ejemplo para los que nos dedicamos de la formación de los espíritus!. ¡Buena lección para ponerla en práctica, sin cansarnos!