lunes, 18 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


UNA RESPUESTA Y CAMINO

Las dos iban a Misa: Madre e hija. Yo también me dirigía hacia la Iglesia. Tras el saludo habitual de “Buenos días”, les pregunté. ¿Qué tal? ¿Todo va bien? Al unísono me contestaron: “Sí, todo va bien”. “Bueno, lo que único que pasa –dijo la joven- es que no puedo correr”. “Lo importante, dije yo, es que te puedas mover de un sitio para otro con normalidad”.

“En efecto. Además, si no puedo correr –dijo la joven-, que espere la Villavesa”. Y se sonrió. Yo también me sonreí y se sonrió la madre.
Hablamos de otras cosas: de la familia, del trabajo... Más tarde, cuando me separé de madre e hija y repensé la respuesta de la joven, llegué a esta conclusión: “Que hermoso es aceptar, con alegría, la voluntad de Dios”.

Y me acordé de unos puntos de Camino que a continuación te copio para que los leas, medites y vivas:

 “Resignación?... ¿Conformidad?... ¡Querer la Voluntad de Dios!” (757).

 “Acto de identificación con la Voluntad de Dios: ¿Lo quieres, Señor?... ¡Yo también lo quiero!” (762)”.

“Escalones: Resignarse con la Voluntad de Dios: Conformarse con la Voluntad de Dios: Querer la Voluntad de Dios: Amar la Voluntad de Dios”.(774).