martes, 27 de julio de 2010

DÉCIMA SÉPTIMA SEMANA DEL T. O.

MIÉRCOLES
SAN MATEO 13, 44-46

CON UN SOLO GOLPE DE CLIK  http://www.archimeridabadajoz.org/

»El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en el campo que, al encontrarlo un hombre, lo oculta y, en su alegría, va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo.
»Asimismo el Reino de los Cielos es como un comerciante que busca perlas finas y, cuando encuentra una perla de gran valor, va y vende todo cuanto tiene y la compra.

“Con las parábolas del tesoro escondido y la perla, Jesús presenta el valor supremo del Reino de los cielos y la actitud del hombre para alcanzarlo. Hay ligeras diferencias en la enseñanza de ambas parábolas: el tesoro significa la abundancia de dones; la perla, la belleza del Reino. El tesoro se presenta de improviso, la perla supone una búsqueda”. “En todo caso, siempre se exige la generosidad por parte del hombre porque Dios “nunca falta de ayudar a quien por El se determina a dejarlo todo”. (Santa Teresa de Jesús, Camino de Perfección 1,2) .

He querido, Señor, iniciar esta reflexión con esta hermosa cita. Tesoro: abundancia, el cielo; la perla: belleza, del cielo, El tesoro: de improviso, de repente; la perla; búsqueda, toda una vida. ¡Reflexión personal!

¡Cuántas veces habremos oído narrar estas parábolas! Y siempre nos parecen nuevas. Vamos a parar un poco el reloj, el tiempo; pensemos en el tesoro; pensemos en la perla.

¿Qué hacemos por conseguir el tesoro, por adquirir la perla? ¿Vale la pena dejarlo todo, venderlo todo, jugárselo todo, por adquirir este tesoro, por conseguir esta perla?

Señor, cuéntanos de nuevo la parábola; dinos qué cosas debemos tirar por la borda, dinos qué objetos tenemos que quemar que nos estorban; dinos qué tenemos que destruir; dinos que asuntos tenemos que olvidar.