martes, 12 de febrero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


DIOS EXISTE, 
AUNQUE ME CIEGUE

Subía esta mañana por Carlos III arriba. Había gente paseando por la calle. No solo gente mayor, sino también gente menuda. La razón muy sencilla: Ayer, día muy cercano al Miércoles de Ceniza, los Colegios y Escuelas permanecían cerrados.

Pues bien, subía dirección del “Vaticanillo”. El sol entraba por el lado derecho del edificio, llenaba toda la calle y deslumbraba totalmente mi visión.

Tanta luz arrojaba el sol a esas horas, que ni siquiera me dejaba ver a las personas que avanzaban delante de mí. Además como los rayos del sol chocaban contra el suelo, la dificultad aumentaba.

No obstante, a pesar de mi ceguera o mejor dicho mi falta de visión, en ningún momento se me ocurrió negar la existencia del Astro Rey, que sé que alumbra, calienta y, a veces, ciega.

 “Aunque no puedo mirar hacia al Sol porque me deslumbra –dijo una vez un sabio-, no digo que no exista: Se que sigue allí y que sigue brillando porque Dios allí lo puso”.

Yo creo en Ti, Señor, yo creo en Ti. Dios vivo en el altar, presente en mí. Si ciegos al mirar, mis ojos no te ven, yo creo en Ti, Señor, aumenta mi fe”.