miércoles, 4 de marzo de 2015

VIEJOS ESCRTOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
El taller en cuestión tenía unos portales de madera vieja en la que aparecían de forma destacada muchos herrajes. Uno de los jóvenes dio tres aldabonazos con gran fuerza.
Al poco rato, apareció el hombre del calzón verde y blusa negra que se había adelantado de nosotros en un negro caballo de raza árabe. Saludó a los jóvenes con palabras amables y a mi me miró con ojos complacidos. Enseguida ordenó la forma de trasladarse del carro al interior del taller. Para ello, volvieron a utilizar el tablón de madera sujeto a seis ruedas. La operación de descargue fue similar a la de cargue. Todo salió con exquisita perfección. Se ve que aquellas personas además de habilidad tenían una gran experiencia en estas cosas.

Situado otra vez sobre el tablero colocado sobre ruedas y tirado de la manilla por los jóvenes me fueron introduciendo hasta el salón amplio. El salón era rectangular. estaba lleno de cosas: tallas terminadas, otras a medio hacer; troncos en el suelo, muchas herramientas pequeñas colgadas en otra pared; algunos bancos de carpintería y por el suelo virutas y trozos de madera. En un rincón había un furgón, es esos momentos, apagado. Junto a él varios badiles y un fuelle para dar aire.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=qSrwEVqzyvk

martes, 3 de marzo de 2015

VIEJOS ESCRITOS



Y ME HABLÓ LA MADERA...

Así fuimos caminando durante un tiempo, hasta que llegáramos a la entrada de la ciudad. La calle por donde cruzamos estaba llena de gentes. Unos albergaban las paredes de las fachadas de sus casas; otros limpiaban la calle de restos de basuras. algunas mujeres colgaban en las ventanas adornos, al día siguiente iba a pasar por allí la Procesión del Corpus y querían tener todo a punto. 

Tal vez por eso, cuando el carro en el que yo iba cruzó por aquella calle, las personas mayores nos miraban con cierta extrañeza y hasta con rechazo. Quizás pensaban que la limpieza que ellos procuraban se iría al traste con nuestro paso.

Procuramos pasar con la mayor rapidez que pudimos por aquella calle. Al fondo de la misma, giramos a la izquierda y nos metimos por la que se encontraban los talleres de imágenes, a uno de los cuales nos dirigíamos.
PARA ESCUCHAR

lunes, 2 de marzo de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA ...

Al fin, a la voz de arre, los bueyes, animales obedientes, a una voz conocida comenzaron a andar. 
Las ruedas chirriaron en un primer momento, pero enseguida desapareció aquel ruido y sólo se oía la voz de mi amo que desde su casa, me decía: hasta siempre, hasta siempre.
Yo no pude decir nada, pero internamente pensé que quizás algún día volveríamos a vernos.

El pisar de los bueyes se oía claramente. Los jóvenes que caminaban detrás comenzaron a cantar. A duras penas entendí la letra, porque seguía conmovido, aunque si recuerdo que uno de los jóvenes el más alto cantaba: el aire cruza los montes/ las emociones el alma/ olores lloran las flores/ y los ojos lloran lágrimas.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=3yuTYg58MCw

domingo, 1 de marzo de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA ...

Así lo hicieron los jóvenes y el resultado fue todo un éxito. Plataforma y tronco y los dos jóvenes estaban arriba en el carro; otros dos abajo sujetando los bueyes, el hombre del calzón verde hablando con mi amo y yo tranquilo, sereno, contento.
Antes de arrancar de aquel lugar carro y caballeros, mi amo se llegó hasta mí, pasó su mano por encima de mi superficie y dijo en voz baja: Adiós, que seas útil y que te miren muchos ojos a lo largo de los siglos. Yo es posible que sea la última vez que te mire. Aunque quien sabe las vueltas que pueden dar las cosas.

A lo que yo respondí: hasta siempre o hasta que la providencia nos depare un nuevo encuentro. De los ojos de mi amo cayeron dos lágrimas. Yo también lloré para adentro.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=xpRvnBS98IE

sábado, 28 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA...
A continuación con cuatro maromas gordas, pero suaves, me rodearon quedando yo fijo, inamovible, pero sereno.
A continuación, ambos jóvenes tiraron de la manilla y toda mi existencia, iba sobre ruedas, Llegó hasta la salida de aquel amplio almacén. Allí en la calle, nos esperaban otros dos jóvenes y un viejo carro de madera al que estaban uncidos unos bueyes, al parecer entrados en años.

Al llegar a este lugar, otra vez el hombre del calzón verde y blusa negra comenzó a dar órdenes: Arrimad el caro a aquel promontorio, ponedlo hacia a tras de suerte que la base del carro llegue hasta la parte alta del promontorio. Antes corred la plataforma hasta arriba del promontorio de suerte que con facilidad pueda correr la plataforma y el tronco hasta dentro del interior del carro.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=w9Bs0MTT7AE

viernes, 27 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Esta vez la espera fue corta. A los veinte minutos estaban allí, de nuevo, los dos jóvenes, el hombre del gabán verde y mi amo. Además traían una especie de transportador manual. 

Se trataba de un tablero ancho, plano y de cinco centímetros de espesor, colocado sobre ocho ruedas de tamaño pequeño. En la parte más estrecha sobresalía una manilla que servía para tirar de ella y poder así arrastrar con facilidad el peso que se pusiera sobre el tablero.

Enseguida me di cuenta que aquel mamotreto iba a ser mi silla gestatoria. En efecto, así fue. Los dos jóvenes siguiendo siempre las órdenes del hombres de calzón verde y blusa negra y bajo la atenta mirada de mi amo, gordinflón y sereno, consiguieron, con facilidad y sin molestarme lo más mínimo, pasarme del montón donde me hallaba a la plataforma en cuestión. 

Para ello se colocaron a mi vera, y sirviéndose de unos trozos de madera apropiados, casi sin esfuerzo rodaron mi voluminoso perímetro hasta llegar a la plataforma de madera. 
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=merNu7LS-vA

miércoles, 25 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
Hasta mi llegaron cuatro personas. Mi amo, feliz y sonriente; el hombre del calzón verde y blusa negra, que no dejaba de mover sus manos; y dos jóvenes que por su aspecto externo parecían alegres, contentos y llenos de fuerza. 
El hombre del calzón verde y blusa negra se dirigió a los dos jóvenes y les dijo: es éste. Y me señaló a mí. Y siguió: tratádmelo bien. No le hagáis daño. Procurad que no sufra. Sobre todo en el traslado, porque en su interior, estoy seguro, lleva una imagen fina y delicada.
Esta observación me llenó de alegría y me dio tranquilidad y ánimos. Sabía que iba a sufrir un nuevo traslado pero me consolaba que iba a ser realizado con delicadeza y esmero, lo que me llenaba de paz y de felicidad.

Y en esos momentos, comencé a sentir que algo hermoso iba a brotar de dentro de mí y me puse orgulloso. Cuando quise darme cuenta, los cuatro hombres habían desaparecido. 
Otra vez solo y a esperar...
PARA ESCUCHAR

martes, 24 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
A la mañana siguiente, lo primero que hice al levantarme, fue mirar al cielo y dar gracias por el nuevo día. 
Me gustaba asomarme a la ventana y dar gracias por el sol y el viento, por las gentes que cruzaban la calle, por los trabajadores, por los niños, por la alegría y por la esperanza; por todo, porque todo es bueno.

A las nueve ya estaba otra vez en el templo. Me preparé para “tratar de amistad” con quien sabía me esperaba. Y no tardó en golpear mis oídos la voz acostumbrada. 
Oí que me decía: “Como decíamos ayer..., al principio no sabia hacer otra cosa que hablarme a mi mismo. Así estuve varios días desde la última visita. Pasados las primeras emociones me tranquilicé. Y me exigí a mi mismo, tranquilidad, sosiego y dar tiempo al tiempo. 
Así pasé -no sé cuantos días- un tiempo no muy largo. Permanecí sosegado e inmóvil, tranquilo, esperando. Al fin, un día, de par de mañana, comencé a oír de nuevo voces. Primero lejanas, después más próximas y, finalmente, a dos pasos de donde yo estaba. 
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=ten-Z3B78aE

lunes, 23 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
Aprovechando este momento, tan lleno de emoción y de misterio, salí del templo y me fui a pasear un poco por las afueras del barrio. La tarde estaba templada. Una suave brisa procedente del sur movía las ramas más delgadas de los árboles. Algunos niños jugaban entre un montón de cartones. La circulación en aquellas horas era escasa y por el aire cruzaba un avión a mis ojos diminuto. Junto a mi cruzó un perro negro y peludo. Detrás casi rozándome pasó un chico montado en su bicicleta negra.
Aquel paseo pacificó mi alma. A la vez, aproveché para poner en orden las cosas que había oído no mucho antes, procedentes de la voz que venía escuchando en el templo intermitentemente. Y sobre todo, aproveché esos momentos de paz y de tranquilidad, para comprometerme a seguir la huella de aquella historia. Por eso deseaba tener más noticias sobre el tema.

Aquella noche soñé con árboles tiernos y con troncos robustos, con imágenes en potencia y santos venerados, con alegrías de gargantas débiles y ruegos de gentes arremolinadas. 
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=C_1-JSQIUyo

domingo, 22 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Al fin, cerraron el trato. No pude enterarme del precio, cosa que agradecí, pero sí advertí que unos y otros estaban contentos. Marcharon de allí, con cierta rapidez, quizás a celebrarlo a algún lugar cercano. Sólo se despidió de mí el señor del calzón verde y blusa negra. Se acercó hasta mí, me dio unos golpecitos con un pequeño martillo, después hizo sobre mí una marca con un objeto punzante y me dijo, bajito, como al oído: Hasta luego hermoso tronco. Y que sepas que aunque eres añejo y vetusto, yo seré tu creador. Te infundiré un nuevo rostro, te daré vida y te mirarán con devoción y piedad mucha gente. Espero que me lo agradezcas algún día y cuando cuentes estas cosas, que algún día las contarás, me recuerdes con cariño, me recuerdes como a un padre.
Yo no me ví en aquel momento, porque lleno de vergüenza cerré los ojos. Luego, con el tiempo, me dijo mi padre que me había puesto totalmente rojo. Lo que sí recuerdo es que por mi interior sentí como un suave cosquilleo que recorrió todo mi ser. Que quise decir algo, preguntar algo, incluso quise protestar enérgicamente, pero no pude hacerlo, un grueso nudo se me puso en la garganta. Quedé completamente mudo.

sábado, 21 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
- Nos gusta este tronco -y me miraban a mí- para nuestro objetivo. Queremos una talla hermosa, alta, fuerte, que represente a una mujer castellana, aguerrida, suelta, valiente, alegre, decía uno de los frailes. A lo que el compañero contestó: - De los troncos aquí amontonados, el que más me gusta es este -y volvía sus ojos a mí-. Tiene anchura, tiene largura y todo muestra que está en perfectas condiciones para poder empezar de inmediato.
A mi amo le brillaban los ojos y asentía con la cabeza a lo que comentaban los frailes. El de calzón verde y blusa negra no dejaba de mirarme. Parece como si me comiera con su mirada, como si quisiera apoderarse de mí, y a la vez como si por dentro de mi corteza y primera capa viera algo más.

viernes, 20 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
Después del rato en el que los cuatro señores arriban descritos, estuvieron hablando de fiestas y de ferias, de limosnas y de contribuciones, uno de ellos, el fraile más regordete, dijo: Vayamos al grano.
Al principio pensé que iba a tratar de compras de trigo, avena, cebada u otros cereales -porque mi amo también poseía grandes campos de estas semillas- pero enseguida me di cuenta que no; que de lo que trataban era de mi. De poner precio a mí ser, a mí existir: cuánto pedían los vendedores y cuánto estaban dispuestos a dar los compradores por mí.

Hablaban que necesitaban un tronco hermoso de pino para hacer una imagen de la nueva santa carmelitana: Teresa de Ávila. 
Y la necesitaban ya. Habían pasado 40 años desde que se fundara el convento de Carmelitas de Pamplona en que tanto empeño puso Teresa de Ahumada, aunque no le vio erigido. Era de justicia y caridad dedicar un altar de la capilla del convento a la nueva santa y para ello había que hacer una imagen. Se habían fijado en mí.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=Cs9PwqgoeJA

jueves, 19 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Yo había tenido ocasión de conocer, de oídas, a unos y a otros. Pero hasta este momento, todos habían pasado de largo. Quizás me habían echado una mirada, entre curiosa e interesada, pero nada más. Buenas palabras, pero hechos nada.

En esta ocasión, la cosa fue distinta. Llegaron tres personas de cierta edad en compañía del dueño de la serrería. Dos de ellos eran, por su aspescto externo, frailes. Uno espigado y el otro regordete. Llevaban hábito de estameña parda, cordones a la cintura y pies descalzos. El otro, vestía de distinta manera: calzón verde, blusa negra y un gorro de lana en la cabeza. Su aspecto era jovial. Tenía ojos negros, pelo castaño y barba espesa. Y con ellos, como digo, mi amo. Mi amo presumía de ser buen comedor y buen bebedor, pero sin pasarse. Y, sobre todo, buen conocedor de maderas. Le conocían como el “Cuentista”, no sé si por que realizaba muchos negocios y por lo tanto  tenía que realizar muchas cuentas o por que era muy dicharachero y parlanchín. Siempre vestía de pana y siempre también calzaba botas de cuero. Sus manos eran gordas, sus mofletes sonrosados y su nariz chata.
PARA ESCUCHAR

miércoles, 18 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
Y así fue como siguió el relato: 
“En la serrería donde yo descansaba, además de los trabajos de encargo que se hacían, en su mayor parte consistía en trocear troncos y preparar tablas de distintos tamaños y grosores, se distribuía madera en bruto para otros lugares. A veces, eran pequeños ebanistas o carpinteros quienes acudían allí en busca de madera; otras veces, eran carreteros que necesitaban material para hacer nuevos carros o arreglar los viejos; en ocasiones acudían a comprar madera los panaderos. Esos dolían llevar recortes, trozos pequeños, madera en condiciones defectuosas, pero que para quemar era muy buena.

También acudían hasta allí, yo los había visto algunas veces, hombres de taller, artistas de arte sacro, escultores en madera con el fin de hacer provisión de buenos troncos, tanto por su aspecto exterior y clase de madera como por su aspecto interior y docilidad de la misma. Estos eran, las más de las veces, los compradores más exigentes y también los más agradecidos y estimados.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=z2jorWJy-vg

martes, 17 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

 Y ME HABLÓ LA MADERA


Durante la edificación de este convento las monjas residieron en la Calle del Carmen. (Pamplona antaño, J++. Ara suri Editorial Aranzadi, Pamplona 1967, pag. 105)
A la mañana siguiente cuando llegué a la Iglesia, volví a escuchar la voz interior de todos los días, voz ya familiar y conocida. Y como era de esperar -al menos yo así lo esperaba- siguió el relato justo en el punto que lo había dejado el día anterior, la fundación del convento de las carmelitas.

PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=l1EPqKRFZj4

VIEJOS ESCRITOS

 Y ME HABLÓ LA MADERA


Durante la edificación de este convento las monjas residieron en la Calle del Carmen. (Pamplona antaño, J++. Ara suri Editorial Aranzadi, Pamplona 1967, pag. 105)
A la mañana siguiente cuando llegué a la Iglesia, volví a escuchar la voz interior de todos los días, voz ya familiar y conocida. Y como era de esperar -al menos yo así lo esperaba- siguió el relato justo en el punto que lo había dejado el día anterior, la fundación del convento de las carmelitas.

PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=l1EPqKRFZj4

domingo, 15 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
(Resumen de cosas encontradas: El convento Carmelitas Descalzas fue fundado en el año 1583 por la Madre Catalina de Cristo. Justo un año después de la muerte de la Santa castellana. Este convento se construyó sobre los amplios terrenos hoy -año 1967- ocupados por el Palacio Provincial y la Caja de Ahorros; Avenida de Carlos III, en su trozo comprendido entre las Plaza del Castillo y la Calle de las Cortes de Navarra; manzana del Crédito Navarro; Teatro Gayarre y casas colindantes. Este Convento tenía una hermosa huerta. Las Carmelitas dedicaban tan amplia superficie de terreno al cultivo de hortalizas en más de sus dos terceras partes. El resto, sobre el que edificó el convento propiamente tal, era la parte lindante con la Plaza del Castillo que se prolongaba por la Calle del Abrevadero. (Pamplona antaño, J.J. Arazuri, Editorial Aranzadi, Pamplona 1967, pag. 105)

“En su arquitectura, el convento de las Carmelitas sería del mismo estilo que todos los de su época: triple puerta enrejada; hornacina con la imagen de San José; ventanas protegidas por celosías y fachada sencilla y austera rematada por un frontón de sillares coronado con una cruz.
PARA PREGUNTAR

domingo, 8 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Al llegar aquí, no sé si porque la voz dejo de hablar o porque el ruido de un taladro en el exterior del templo era tan fuerte, el caso es que dejé de oír, de momento, el relato. 
Entonces aproveché para despedirme del Señor presente en el Sagrario y me dirigí hacia mi casa. Se había hecho de noche y había que ir a reponer fuerzas. 
Aquella noche, después de cenar, procuré recabar datos sobre la fundación del convento carmelitano en Pamplona. 
Y encontré algunas cosas.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=sGZLWYKrRAs

sábado, 7 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Esta sencilla noticia volvió a refrescar en mi deseo de ser importante, de ser elegido para representar a algunas de los recientes santos de Dios. ¡cómo me gustaría ser imagen del sencillo labrador madrileño!, ¡cómo me gustaría a mi, tronco yerto y seco, hecho al frío y al calor, a las nieblas y a los vientos, ser imagen de Francisco de Javier, volcán de amor, hombre fogoso y fuerte! o al correoso y terco Ignacio de Loyola, fundador y maestro de santos! ¡ o tal vez, serlo de Felipe Neri o de la monja castellana!
Aquel día me enteré también -se lo oí a los que junto a mi hablaban- que muy cerca de donde yo estaba, se había fundado un convento de carmelitas. Uno de los palomarcicos que la santa de Avila había ido fundando por España, tales como San José de Avila, San José de Palencia..., etc.

Y me enteré además que dicha fundación había tenido lugar al año siguiente de la muerte de la monja andariga, Y que lo había fundado la Madre Catalina de Cristo discípula de Teresa de Ahumada. 
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=rWwuKM89oug

viernes, 6 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Aquel invierno fue muy lluvioso. Lo notaba porque siempre que llovía se acercaban hasta mí aquellos trabajadores que lo hicieran días atrás. 
Aquella tarde volvieron otra vez a mi lado. Y otra vez comenzaron a hablar de sus cosas. Como siempre, presté atención por si conseguía hacerme con nuevos datos.

EL más anciano rompió el silencio y dijo: dicen, y debe ser verdad, que la santa carmelita murió el año 1582. Y teniendo en cuenta que estamos en el año 1622, si echamos cuentas, han pasado desde la muerte hasta su canonización cuarenta años; muy poco tiempo, sobre todo si lo comparamos con el tiempo transcurrido desde el nacimiento de San Isidro, 1250  y su canonización.
PARA ESCUCHAR 
https://www.youtube.com/watch?v=l1EPqKRFZj4

jueves, 5 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Al llegar a, pero…, me llamaron desde la puerta de la sacristía. Había llegado un compañero sacerdote que requería mi presencia. Me dirigí hasta la sacristía y, en efecto, allí se encontraba un buen amigo mío: Jesús Mari.
Poco nos costó entrar en conversación. Entre otras cosas me contó que le habían regalado una reliquia de Santa Teresa y su relicario. Me lo enseñó de inmediato. El relicario era de plata, sencillo, pero digno. En su interior recogía una reliquia de la Santa castellana. Le di la enhorabuena y me llené de satisfacción y de alegría, porque hacía años que estaba esperando esta noticia.

Volví al templo. Y de nuevo llegó a mis oíos la voz que venía oyendo desde hacía unos días. Y como si la información no hubiera hecho más que pararse unos instantes, oí: “pero rechacé aquellos pensamientos, no sé si como sublimes o como inútiles. Y volví a dormir la quietud de la madera. De vez en cuando volvían a mi cabeza las biografías de aquellos personajes. Y daba vueltas a las cosas, a los datos, a las fechas, pero no acababa de aclararme. El tiempo para mí, desde que me cortaron las raíces, había dejado de ser algo importante.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=WSoKwWAYtGE

miércoles, 4 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
No pocos días después -otra tarde de recias lluvias- los dos hombres volvieron a sentarse junto a mí. Les noté contentos, alegres, felices. 
Al poco rato de llegar, el que era más viejo preguntó: ¿Puedes decirme algo más sobre los cuatro españoles recién canonizados? Entonces el más joven dijo: el uno. .....(breve biografía de cada uno).

Yo estuve perfectamente atenta aquella mañana. Cuando marcharon los hombres, repetí tanto aquellos datos que me aprendí de memoria aquellos relatos. No sé por qué, aunque todas las biografías me conmovieron, me quedé como más impresionado con la vida de la Santa de Ávila. Me pareció tan importante su obra, su labor, su vida, pero...
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=PwAe8gXJU68

martes, 3 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
Había llovido mucho aquella mañana y en el exterior de la serrería apenas se podía estar. Quizás por eso, dos obreros, veteranos ellos y curtidos en el trabajo, se acercaron al montón de troncos donde yo estaba y se sentaron apoyando sus espaldas junto a mí. 

El latir de sus corazones llegó hasta el mío. Luego escuché que uno de ellos decía: “el día 12 de marzo de este año de gracia de 1622 han sido canonizados por el Papa Gregorio XV cuatro españoles y un italiano. ¡Qué alegría! Cinco testimonios de heroicidad -¿Y quienes son los cuatro españoles?, preguntó el más viejo. -Te diré: uno Isidro Labrador, otro Ignacio de Loyola, y los otros dos, Francisco Javier  y Teresa de Ávila. El italiano se llama Felipe Neri.
-Me gustaría saber más cosas sobre ellos. -Procuraré documentarme y te tendré al corriente. Y así siguieron en una conversación entretenida y esperanzadora.

A mí a pesar de ser tronco seco, inerte y duro, me llegó al alma aquella agradable noticia. Tanto me agradó que di por buenos todos los malos ratos pasados en el bosque, el dolor del tajo, el día que me contaron, y hasta el aburrimiento de permanecer inmóvil aquí tanto tiempo. 

Y a lo largo de muchos días no se me iba de la cabeza la noticia escuchada. Y deseaba conocer más detalles de aquellos cuatro españoles que habían llegado a los altares.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=r7fhf_Nmfpc

lunes, 2 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
¡Me supo a gloria aquel rezo y recé también por todos, por la parroquia, por aquella feligresa que musitaba avemarías mientras pasaba las cuentas del Rosario con parsimonia. 
Al terminar los laudes y cerrar el breviario, volví a oír la voz que proseguía su relato:

“Allí, encima de otros troncos como yo, pasé varios meses. Casi me estaba cansando de mi quietud, cuando una tarde llegó un joven que me dio un pequeño empujón, justo para que me diera cuenta que aún contaban conmigo. 
La verdad es que durante aquellos meses que transcurrieron de aquella forma, tuve la ocasión de oír y contemplar muchas cosas. Algunas desagradables que prefiero olvidar; otras intrascendentes pero que quizás algún día merezca la pena recordar. Pero si quería contarte la conversación que escuché un día y que me llegó al alma.
PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=jD0GTyBQMM4

domingo, 1 de febrero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA 
Con atención escuchaba este relato, cuando sentí que golpeaban en la puerta de entrada. Me levanté con rapidez y me dirigí al lugar donde sonaban los golpes. Enseguida advertí que la puerta estaba cerrada y era ya la hora de abrir el templo al culto. 
Saqué mi manojo de llaves y di con la que necesitaba, a la primera. Abrí la puerta y me encontré con una buena mujer que como cada día llegaba a rezar. La gustaba madrugar. Se coloca en el último banco y comienza a rezar rosarios hasta que comienza la Misa. 
A veces, pienso que esta buena mujer está perdiendo el tiempo, pero no; estoy seguro que su comportamiento es de singular importancia para la vida de la parroquia y en concreto para mi vida. En el reiterado “ruega por nosotros” dirigido a la Virgen me veo en ellos. 
Como otras veces, le saludé. Ella me respondió, pero sin perdida de tiempo comenzó sus rezos. Yo me volví al banco y comencé a rezar el Breviario. Aquel día, por providencia, que no por casualidad, me tocó rezar el Salmo 5 que empieza así:
Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío.
A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás mi voz,
por la mañana te expongo mi causa,
y me quedo aguardando.


PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=l7qyBuUjDdA

sábado, 31 de enero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Las pisadas de los bueyes dejaban sobre el suelo de tierra las señales de las herraduras que llevaban en sus pezuñas. Las ruedas de este carruaje, más silenciosas que las de la carreta, ofrecían ánimos a los transportistas.

Yo a la vez que me iba fijando en todo, no dejaba de acordarme de la conversación que sobre la imagen de la Virgen del Río habían mantenido mis dueños. 
Así, pensando, creo que me dormí, porque cuando abrí los ojos estaba encima de otros troncos similares al mío, dentro de un almacén de madera. 
Lo primero que advertí fue el olor a cerrado, a serrín, a virutas. Ver, no ví nada. Todo estaba oscuro. Decidí seguir durmiendo, pero no pude, porque en aquel mismo momento un ruido espantoso, largo y chirriante llegó hasta mis oídos. Luego me enteré que era el ruido de una sierra. 
PARA LEER Y MEDITAR
https://www.youtube.com/watch?v=9tUZA56_CzI

viernes, 30 de enero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Comentaron también que aunque en algunas iglesias se estaban quitando las imágenes, quizás por influencia protestante, el negocio de imágenes estaba en alza y las cosas marchaban bien. 

También oí decir a los más jóvenes que les hubiera gustado conocer a maestros imagineros como Berrugüete, Hernández, Alejo de Vahía y otros. Yo como nunca había oído hablar de aquellos artistas me pareció una conversación inútil.
Entendí mejor a uno de los hombres mayores que aseveró con gran rotundidad que había que seguir el camino para llegar cuanto antes a la meta. Se ve que los demás también lo oyeron porque al instante todos se pusieron de pie y los bueyes, rehechos, comenzaron a caminar.

Aunque el sol caía sobre los bueyes con fuerza y ganas, estos iniciaron el paso, un poco lento pero firme, como siempre. Una abubilla cruzó por encima de mi cabeza. A su paso dejó un olor fuerte y recio. El perro ladró sin demasiada fuerza y el hombre más viejo tosió dos veces seguidas.
PARA SABER
http://www.stj500.com/cantata-en-alba-de-tormes-en-homenaje-a-santa-teresa-de-jesus-en-su-v-centenario/

jueves, 29 de enero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA
Al terminar, volví a escuchar a la Santa que hablaba de nuevo en mi interior, decía: “A las afueras del pueblo se alzaba una pequeña ermita. Era toda ella de piedra labrada. Según me enteré después había sido construida con limosnas de las gentes del lugar. Estaba dedicada a la Virgen, bajo la advocación de Nuestra Señora del Río. A su alrededor crecían recios árboles que además de ofrecer sombra a los romeros que allí acudían, adornaban el contorno de la ermita y la protegían de los vientos y de los rayos directos del sol. Entre los árboles brotaba una fuente cuyas aguas corrían por una regata hasta el final del prado.

Allí paramos un rato. Los hombres comentaron que la Virgen de aquella ermita la habían hecho ellos. Que había salido de un tronco e madera parecido a este -y con el dedo me señalaban a mi-. Entonces, por primera vez en todo el camino, pensé que merecía la pena dar la vida para ser imagen de una persona tan singular. Aunque enseguida sentí vergüenza y creo me puse sonrojada por el atrevimiento a pensar tal situación.
PARA ESCUCHAR
http://www.rtve.es/alacarta/videos/uned/uned-v-centenario-santa-teresa-jesus-14-11-14/2859274/

miércoles, 28 de enero de 2015

VIEJOS ESCRITOS

Y ME HABLÓ LA MADERA

Me agradaba escuchar a la Santa, pero había que seguir el ritmo de los actos litúrgicos de la parroquia. Por eso, me levanté del banco donde estaba sentado y me dirigí a la sacristía. Allí me revestí y al poco rato salí al altar a celebrar la Santa Misa. 

Es para mi este momento, el rato mejor del día. Es para mi la Santa Misa el centro y raíz de mi vida interior. Por eso, procuro celebrarla con piedad, atención y sosiego. También con esfuerzo y trabajo. Y en la Misa rezo por la Iglesia, por el mundo, por la parroquia, por la familia. Y también por mis pequeñas cosas y sencillos problemas.
A veces, mis ojos se distraen con el colorido vario pinto de las vidrieras que contemplo allá al fondo de la iglesia; otras veces, el ruido de una tos, el lloriqueo de un niño, me hacen distraerme, pero siempre vuelvo mi atención al sacrificio del altar.
Y a mi alrededor contemplo a María y a los ángeles y a la Iglesia entera y junto con toda la Iglesia le doy gracias a Dios por la ayuda, le adoro y pido perdón.

Poco después, despojado de las vestiduras sagradas me entretengo un buen rato dando gracias a Dios a quien he recibido sacramentalmente.

PARA ESCUCHAR
https://www.youtube.com/watch?v=AgcPzd8UeRY

martes, 27 de enero de 2015

VIEJOS ESCRITOS



Y ME HABLÓ LA MADERA




Algunas veces, pensé que llegaría a ser la más importante de entre todas mis compañeras. Lo que nunca pensé fue que un día me iban a cortar a ras de tierra, que iban a dejar enterradas en el suelo mis raíces y que iban a cortar mis cabelleras y mis extremidades.
Lo que nunca pensé es que tendría que pasar una noche sola, en un camino, llena de sueño pero imposible de pegar ojo. 
En estas estaba entretenida, cuando advertí las primeras claridades de la aurora, y escuché que los hombres mayores bostezaban tras despertar de un sueño profundo. Luego oí las primeras voces de los jóvenes y sentí el vaho caliente y el respirar profundo de los bueyes que a ráfagas llegaba gasta mi rostro.
Un pajarillo cruzó por encima de mi. Y por encima de mi también corría enloquecida una fila de hormigas. Poco después llegaron gentes del pueblo. Venían con otro carruaje, en el que pide observar a una persona conocida. Era aquel hombre que llegó a mi vera en el bosque y marcó mi piel con una cruz. Parecía que era el que mandaba la comitiva pues a una insinuación todos los demás comenzaron a actuar con diligencia.
Cuando quise darme cuenta me estaban trasladando desde la vieja carreta al nuevo carruaje. Como eran varios los hombres y todos fuertes lo hicieron con cierta rapidez. Sujeta con cuerdas y trabas de madera quedé en una posición inmóvil. El que llevaba las riendas dio órdenes de iniciar el camino.