sábado, 18 de octubre de 2014

SENCILLAS VIVENCIAS


El Papa Francisco se examina



por Julio Sáinz Torres

En la homilía del 10 de octubre comentando el texto de San Lucas 11, 14-26, el papa Francisco tuvo unas palabras muy certeras sobre el examen de conciencia.

 “El examen de conciencia es una práctica muy antigua pero muy buena que hace que el mal no entre en nuestro corazón. Así lo ha recordado el papa Francisco esta mañana en la homilía celebrada en Santa Marta”.

Comenzaba el Papa su homilía observando que el diablo siempre vuelve a nosotros, que no para de tentar al hombre. Tiene paciencia y nunca renuncia a lo que quiere para sí: nuestra alma.

En la vida de Jesús actúa. San Lucas que, después de las tentaciones del desierto, le dejó por algún tiempo. Pero volvía y volvía de diversas maneras. Incluso en los últimos momentos de la Cruz estuvo presente y desafiante: “Si eres Hijo de Dios, baja, te creeremos. No lo eres”.

La finalidad del examen de conciencia es guardar el corazón donde mora el Espíritu Santo para que entren otros espíritus. “Cuidar el corazón como se cuida una casa, con llave. Y después vigilar el corazón, como un centinela: Cuántas veces -ha observado- entran los malos pensamientos, las malas intenciones, los celos, las envidias. Entran muchas cosas. Pero ¿quién ha abierto la puerta? ¿Por dónde han entrado? Si yo no me doy cuenta de cuanto entre en mi corazón, se convierte en una plaza, donde todos van y vienen. Un corazón sin intimidad, un corazón donde el Señor no puede hablar y tampoco ser escuchado”.

Pero Jesús decía más en el Evangelio: “Usa la palabra . Tener un corazón recogido un corazón sobre el que no sabemos qué sucede, y aquí y allá, se puede hacer la práctica tan antigua de la Iglesia pero buena: el examen de conciencia. ¿Quién de nosotros, en la noche, antes de terminar la jornada, permanece solo, sola, y se hace la pregunta: ¿qué ha sucedido en mi corazón? ¿Qué ha sucedido? ¿Qué ha pasado en mi corazón? Si no lo hacemos, realmente no sabemos vigilar bien ni cuidar bien.

No nos puede extrañar que el Papa hable del examen de conciencia como un elemento clave de la vida espiritual. Es un elemento primordial en los Ejercicios de San Ignacio. Bastantes números de los Ejercicios están dedicados al discernimiento. A él se llega examinando las situaciones concretas. Lo considera elemento importante para quitar los impedimentos que impiden la acción de Dios. Buscar las causas de las consolaciones y desolaciones implican examinar para saber cuando actúa el espíritu malo y el Espíritu bueno.

Termina el Papa con unas palabras iluminadoras:“Nosotros sabemos, Jesús habla claramente, que el diablo vuelve siempre. También al final de la vida. El nos da ejemplo-Jesús- de esto. Y para custodiar , para vigilar, para que no entren los demonios, es necesario saber recogerse, es decir, estar en silencio delante de uno mismo y delante de Dios, y al final de la jornada preguntarse: ¿qué ha sucedido en mi corazón? ¿Ha entrado alguien que no conozco? ¿La llave está en su sitio?



Esta reflexión –ha asegurado el Papa- ayudará a defendernos de muchas maldades, también de las que nosotros podemos hacer, si entran estos demonios, que son muy astutos, y al final nos engañan a todos”.

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