martes, 29 de enero de 2013

SENCILLAS VIVENCIAS


NO DEJES PARA MAÑANA,
LO QUE PUEDAS HACER HOY

Ayer se me olvidó instalar la alarma. Resultado: Me levanté una hora más tarde. Consecuencias: No pude rezar el oficio divino a la hora acostumbrada, tuve que desayunar más tarde y más rápido, cuando me fui a la Parroquia, no encontré a la señora que con su carro todos los días se dirige a la compra, ni a los niños y niñas que cada mañana van al Colegio, ni al jardinero que “siempre riendo” recoge las basuras de la calle, ni al dependiente que prepara las cajas de fruta en su tienda, ni al camión de la basura junto a los contenedores, ni a la joven que pasea a su perro….

Nada fue lo mismo esta mañana. Ni afuera en la calle ni dentro en el templo. Porque si fuera cambió el panorama, dentro no fue distinto. Allí estaba el fiel sacristán extrañado de que no llegase a la hora de siempre. Por su cabeza -luego me cometo- pasaron mil conjeturas: olvido, cambiado, enfermedad.

Al fin todo se arregló. Eso sí, recuperando el tiempo perdido. Y como además no hay mal que por bien no venga, saqué de nuevo la lección que recoge este refrán: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”.

PARA ESCUCHAR
http://www.opusdei.es/art.php?p=51865