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Jesús da
la paz a sus discípulos
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“ALSERDELAPALABRA” presenta a sus seguidores, breves reflexiones nacidas de la experiencia de la vida ordinaria. Las escribiré con la frescura de lo sencillo y con la esperanza de lo sublime. Espero que mi pluma sea dócil y vuestra aceptación generosa.
martes, 20 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
lunes, 19 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
DE ROMERIA, ERMITA DE EUNATE
La ermita de Eunate, situada en el valle de
Valdizarbe, muy cerca de Puente La Reina, está enclavada en un paraje en cuyas
inmediaciones se produce una importante encrucijada de caminos. En su entorno
se unen las dos vías que procedentes respectivamente de Roncesvalles y Somport
se encaminan a Santiago de Compostela. Las potentes energías que recorren el
Valdizarbe y el singular emplazamiento de Eunate hacen que las doctrinas
esotéricas lo consideren como uno de los santuarios telúricos más atrayentes y
visitados del iniciático Camino de Santiago.
domingo, 18 de mayo de 2014
SENCILLAS PALABRAS
CAMINO, VERDAD Y VIDA
«No se turbe vuestro
corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas
mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y
cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para
que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino».
Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino
por mí.
Oración introductoria
Señor, sosteniéndome con tu gracia me das la vida y, porque me amas, quieres mostrarme el camino, la verdad y el estilo de vida que me puede llevar a la felicidad. Ilumina mi oración, aparta la distracción para que pueda experimentar tu presencia y tu cercanía.
Oración introductoria
Señor, sosteniéndome con tu gracia me das la vida y, porque me amas, quieres mostrarme el camino, la verdad y el estilo de vida que me puede llevar a la felicidad. Ilumina mi oración, aparta la distracción para que pueda experimentar tu presencia y tu cercanía.
sábado, 17 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
SAN PASCUAL BAILÓN
Querido San Pascual:
consíguenos del buen Dios
un inmenso amor por la Sagrada Eucaristía,
un fervor muy grande
en nuestras frecuentes visitas al Santísimo
y una grande estimación por la Santa Misa.
Amén.
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San Pascual nació en 1540 en Torre Hermosa (España) y murió en
1592 en Villareal (España). Fue un religioso franciscano que dedicó la mayor
parte de su vida a la adoración eucarística. Llamado bailón porque danzaba
delante de la Santísima Virgen, compuso bellas oraciones al Santísimo Sacramento.
Su festividad se celebra el 17 de mayo.
PARA ESCUCHAR
viernes, 16 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
JESÚS, CAMINO, VERDAD Y VIDA
Señor, tu pasaste un día
por este mundo
y quisiste recorrer
nuestros caminos
Tu comprendes
todo lo que nos pasa
no nos dejes solos.
Contigo todo será mejor
porque Tu eres para nosotros
CAMINO VERDAD Y VIDA,
Queremos ir contigo,
acompañarte en cada una de las
personas que van a nuestro lado
trabajando y luchando
por la construcción y la realización
de tu reino. Señor.
Amen.
PARA ESCUCHAR
jueves, 15 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
SAN ISIDRO, LABRADOR
Glorioso San Isidro,
tu vida fue un ejemplo de humildad y sencillez,
de trabajo y oración;
enséñanos a compartir el pan de cada día
con nuestros hermanos los hombres,
y haz que el trabajo de nuestras manos
humanice nuestro mundo y sea,
al mismo tiempo, plegaria de alabanza
al nombre de Dios.
Como tú, queremos acudir confiadamente
a la bondad de Dios
y ver su mano providente en nuestras vidas.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
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Los restos de San Isidro Labrador están, en un arca, en el Altar Mayor de
la Real Colegiata de San Isidro, en la calle Toledo nº 37, Madrid (España). Su
festividad se celebra el 15 de mayo.
PARA ESCUCHAR
miércoles, 14 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
SAN MATÍAS, APÓSTOL
Fiesta de san Matías, apóstol, que siguió al Señor Jesús desde el bautismo
de Juan hasta el día en que Cristo subió a los cielos y, por esta razón,
después de la Ascensión del Señor fue puesto por los apóstoles en el lugar que
había ocupado Judas, el traidor, para que, formando parte del grupo de los
Doce, fuese testigo de la Resurrección.
Patronazgo:
Patrono de Tréveris (que dice tener sus reliquias) y otras ciudades
europeas, de los constructores, carpinteros, ebanistas, herreros, carniceros,
porquerizos, sastres y confiteros; de los chicos que comienzan la escuela,
protector contra la viruela, la tos ferina, y para pedir la fecundidad
matrimonial.
Oración:
Oh Dios, que quisiste
agregar a san Matías al colegio de los apóstoles, concédenos, por sus ruegos,
que podamos alegrarnos de tu predilección al ser contados entre tus elegidos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PARA ESCUCHAR
martes, 13 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
NUESTRA SEÑORA DE FATIMA
El trece de mayo la Virgen
María
bajó de los cielos a Cova de Iría.
/ AVE, AVE, AVE MARÍA. / (2)
A tres pastorcitos la Madre de Dios
descubre el misterio de su corazón.
ESTRIBILLO.
Haced penitencia, haced oración;
por los pecadores implorad perdón.
ESTRIBILLO.
El Santo Rosario constante rezad
y la paz del mundo el Señor dará.
ESTRIBILLO.
PARA ESCUCHAR
lunes, 12 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
JESÚS, EL BUEN PASTOR
Jesús, Buen Pastor,
queremos seguir tus pasos.
Danos tu Espíritu,
para aprender a vivir en la misericordia.
Ayúdanos
a descubrir la gratuidad de tu amor,
entrega generosa, don de vida que se regala.
Queremos
compartir tu sueño
de construir un mundo justo,
donde exista igualdad
y una fraternidad real,
donde haya pan para todos
y la libertad sea una luz
que ilumine a todas las personas.
Danos
tu Espíritu, Jesús, Buen Pastor,
para perseverar
en nuestra búsqueda,
para seguir en camino,
para animarnos a la esperanza activa
de hacer un Reino de paz
y de bondad para todos.
Jesús,
Buen Pastor,
que pasaste haciendo el bien,
viviendo la misericordia
en la atención a los enfermos,
en la búsqueda de los marginados,
en la denuncia de las injusticias,
en la apertura al Dios de la vida,
en la enseñanza paciente de los discípulos,
en el anuncio del Reino para todos.
Danos
tu Espíritu, Jesús,
para seguirte,
para imitar tu entrega,
para hacer el bien en nuestros días,
en el camino de cada uno,
para vivir en la bondad,
caminando hacia tu Reino. Amén
PARA ESCUCHAR
domingo, 11 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
"YO SOY EL BUEN PASTOR"
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Oración del Buen Pastor
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No te alejes de nosotros, Señor...
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PARA ESCUCHAR
sábado, 10 de mayo de 2014
viernes, 9 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
¿CÓMO PUEDE ÉSTE DARNOS A
COMER SU CARNE?
Hoy, Jesús hace tres
afirmaciones capitales, como son: que se ha de comer la carne del Hijo del
hombre y beber su sangre; que si no se comulga no se puede tener vida; y que
esta vida es la vida eterna y es la condición para la resurrección (cf. Jn
6,53.58). No hay nada en el Evangelio tan claro, tan rotundo y tan definitivo
como estas afirmaciones de Jesús.
No siempre los católicos estamos a la altura de lo que merece la Eucaristía: a veces se pretende “vivir” sin las condiciones de vida señaladas por Jesús y, sin embargo, como ha escrito Juan Pablo II, «la Eucaristía es un don demasiado grande para admitir ambigüedades y reducciones».
“Comer para vivir”: comer la carne del Hijo del hombre para vivir como el Hijo del hombre. Este comer se llama “comunión”. Es un “comer”, y decimos “comer” para que quede clara la necesidad de la asimilación, de la identificación con Jesús. Se comulga para mantener la unión: para pensar como Él, para hablar como Él, para amar como Él. A los cristianos nos hacía falta la encíclica eucarística de Juan Pablo II, La Iglesia vive de la Eucaristía. Es una encíclica apasionada: es “fuego” porque la Eucaristía es ardiente.
«Vivamente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer» (Lc 22,15), decía Jesús al atardecer del Jueves Santo. Hemos de recuperar el fervor eucarístico. Ninguna otra religión tiene una iniciativa semejante. Es Dios que baja hasta el corazón del hombre para establecer ahí una relación misteriosa de amor. Y desde ahí se construye la Iglesia y se toma parte en el dinamismo apostólico y eclesial de la Eucaristía.
Estamos tocando la entraña misma del misterio, como Tomás, que palpaba las heridas de Cristo resucitado. Los cristianos tendremos que revisar nuestra fidelidad al hecho eucarístico, tal como Cristo lo ha revelado y la Iglesia nos lo propone. Y tenemos que volver a vivir la “ternura” hacia la Eucaristía: genuflexiones pausadas y bien hechas, incremento del número de comuniones espirituales... Y, a partir de la Eucaristía, los hombres nos aparecerán sagrados, tal como son. Y les serviremos con una renovada ternura.
No siempre los católicos estamos a la altura de lo que merece la Eucaristía: a veces se pretende “vivir” sin las condiciones de vida señaladas por Jesús y, sin embargo, como ha escrito Juan Pablo II, «la Eucaristía es un don demasiado grande para admitir ambigüedades y reducciones».
“Comer para vivir”: comer la carne del Hijo del hombre para vivir como el Hijo del hombre. Este comer se llama “comunión”. Es un “comer”, y decimos “comer” para que quede clara la necesidad de la asimilación, de la identificación con Jesús. Se comulga para mantener la unión: para pensar como Él, para hablar como Él, para amar como Él. A los cristianos nos hacía falta la encíclica eucarística de Juan Pablo II, La Iglesia vive de la Eucaristía. Es una encíclica apasionada: es “fuego” porque la Eucaristía es ardiente.
«Vivamente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer» (Lc 22,15), decía Jesús al atardecer del Jueves Santo. Hemos de recuperar el fervor eucarístico. Ninguna otra religión tiene una iniciativa semejante. Es Dios que baja hasta el corazón del hombre para establecer ahí una relación misteriosa de amor. Y desde ahí se construye la Iglesia y se toma parte en el dinamismo apostólico y eclesial de la Eucaristía.
Estamos tocando la entraña misma del misterio, como Tomás, que palpaba las heridas de Cristo resucitado. Los cristianos tendremos que revisar nuestra fidelidad al hecho eucarístico, tal como Cristo lo ha revelado y la Iglesia nos lo propone. Y tenemos que volver a vivir la “ternura” hacia la Eucaristía: genuflexiones pausadas y bien hechas, incremento del número de comuniones espirituales... Y, a partir de la Eucaristía, los hombres nos aparecerán sagrados, tal como son. Y les serviremos con una renovada ternura.
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jueves, 8 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
"YO SOY EL PAN VIVO
BAJADO
DEL CIELO"
Hoy cantamos al Señor de
quien nos viene la gloria y el triunfo. El Resucitado se presenta a su Iglesia
con aquel «Yo soy el que soy» que lo identifica como fuente de salvación: «Yo
soy el pan de la vida» (Jn 6,48). En acción de gracias, la comunidad reunida en
torno al Viviente lo conoce amorosamente y acepta la instrucción de Dios,
reconocida ahora como la enseñanza del Padre. Cristo, inmortal y glorioso,
vuelve a recordarnos que el Padre es el auténtico protagonista de todo. Los que
le escuchan y creen viven en comunión con el que viene de Dios, con el único
que le ha visto y, así, la fe es comienzo de la vida eterna.
El pan vivo es Jesús. No es un alimento que asimilemos a nosotros, sino que nos asimila. Él nos hace tener hambre de Dios, sed de escuchar su Palabra que es gozo y alegría del corazón. La Eucaristía es anticipación de la gloria celestial: «Partimos un mismo pan, que es remedio de inmortalidad, antídoto para no morir, para vivir por siempre en Jesucristo» (San Ignacio de Antioquía). La comunión con la carne del Cristo resucitado nos ha de acostumbrar a todo aquello que baja del cielo, es decir, a pedir, a recibir y asumir nuestra verdadera condición: estamos hechos para Dios y sólo Él sacia plenamente nuestro espíritu.
Pero este pan vivo no sólo nos hará vivir un día más allá de la muerte física, sino que nos es dado ahora «por la vida del mundo» (Jn 6,51). El designio del Padre, que no nos ha creado para morir, está ligado a la fe y al amor. Quiere una respuesta actual, libre y personal, a su iniciativa. Cada vez que comemos de este pan, ¡adentrémonos en el Amor mismo! Ya no vivimos para nosotros mismos, ya no vivimos en el error. El mundo todavía es precioso porque hay quien continúa amándolo hasta el extremo, porque hay un Sacrificio del cual se benefician hasta los que lo ignoran.
El pan vivo es Jesús. No es un alimento que asimilemos a nosotros, sino que nos asimila. Él nos hace tener hambre de Dios, sed de escuchar su Palabra que es gozo y alegría del corazón. La Eucaristía es anticipación de la gloria celestial: «Partimos un mismo pan, que es remedio de inmortalidad, antídoto para no morir, para vivir por siempre en Jesucristo» (San Ignacio de Antioquía). La comunión con la carne del Cristo resucitado nos ha de acostumbrar a todo aquello que baja del cielo, es decir, a pedir, a recibir y asumir nuestra verdadera condición: estamos hechos para Dios y sólo Él sacia plenamente nuestro espíritu.
Pero este pan vivo no sólo nos hará vivir un día más allá de la muerte física, sino que nos es dado ahora «por la vida del mundo» (Jn 6,51). El designio del Padre, que no nos ha creado para morir, está ligado a la fe y al amor. Quiere una respuesta actual, libre y personal, a su iniciativa. Cada vez que comemos de este pan, ¡adentrémonos en el Amor mismo! Ya no vivimos para nosotros mismos, ya no vivimos en el error. El mundo todavía es precioso porque hay quien continúa amándolo hasta el extremo, porque hay un Sacrificio del cual se benefician hasta los que lo ignoran.
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miércoles, 7 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
VIDA ETERNA
Hoy vemos
cuánto le preocupan a Dios nuestro hambre y nuestra sed. ¿Cómo podríamos
continuar pensando que Dios es indiferente ante nuestros sufrimientos? Más aún,
demasiado frecuentemente "rehusamos creer" en el amor tierno que Dios
tiene por cada uno de nosotros. Escondiéndose a Sí mismo en la Eucaristía, Dios
muestra la increíble distancia que Él está dispuesto a recorrer para saciar
nuestra sed y nuestro hambre.
Pero, ¿de qué "sed" y qué "hambre" se trata? En definitiva, son el hambre y la sed de la "vida eterna". El hambre y la sed físicas son sólo un pálido reflejo de un profundo deseo que cada hombre tiene ante la vida divina que solamente Cristo puede alcanzarnos. «Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna» (Jn 6,39). ¿Y qué debemos hacer para obtener esta vida eterna tan deseada? ¿Algún hecho heroico o sobre-humano? ¡No!, es algo mucho más simple. Por eso, Jesús dice: «Al que venga a mí no lo echaré fuera» (Jn 6,37). Nosotros sólo tenemos que acudir a Él, ir a Él.
Estas palabras de Cristo nos estimulan a acercarnos a Él cada día en la Misa. ¡Es la cosa más sencilla en el mundo!: simplemente, asistir a la Misa; rezar y entonces recibir su Cuerpo. Cuando lo hacemos, no solamente poseemos esta nueva vida, sino que además la irradiamos sobre otros. El Papa Francisco, el entonces Cardenal Bergoglio, en una homilía del Corpus Christi, dijo: «Así como es lindo después de comulgar, pensar nuestra vida como una Misa prolongada en la que llevamos el fruto de la presencia del Señor al mundo de la familia, del barrio, del estudio y del trabajo, así también nos hace bien pensar nuestra vida cotidiana como preparación para la Eucaristía, en la que el Señor toma todo lo nuestro y lo ofrece al Padre».
Pero, ¿de qué "sed" y qué "hambre" se trata? En definitiva, son el hambre y la sed de la "vida eterna". El hambre y la sed físicas son sólo un pálido reflejo de un profundo deseo que cada hombre tiene ante la vida divina que solamente Cristo puede alcanzarnos. «Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna» (Jn 6,39). ¿Y qué debemos hacer para obtener esta vida eterna tan deseada? ¿Algún hecho heroico o sobre-humano? ¡No!, es algo mucho más simple. Por eso, Jesús dice: «Al que venga a mí no lo echaré fuera» (Jn 6,37). Nosotros sólo tenemos que acudir a Él, ir a Él.
Estas palabras de Cristo nos estimulan a acercarnos a Él cada día en la Misa. ¡Es la cosa más sencilla en el mundo!: simplemente, asistir a la Misa; rezar y entonces recibir su Cuerpo. Cuando lo hacemos, no solamente poseemos esta nueva vida, sino que además la irradiamos sobre otros. El Papa Francisco, el entonces Cardenal Bergoglio, en una homilía del Corpus Christi, dijo: «Así como es lindo después de comulgar, pensar nuestra vida como una Misa prolongada en la que llevamos el fruto de la presencia del Señor al mundo de la familia, del barrio, del estudio y del trabajo, así también nos hace bien pensar nuestra vida cotidiana como preparación para la Eucaristía, en la que el Señor toma todo lo nuestro y lo ofrece al Padre».
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martes, 6 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
"YO SOY EL PAN DE VIDA"
«¿Qué señal haces
para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas?» (Jn 6,30), exigen
incrédulos e impertinentes los judíos. ¿Les ha parecido poco el signo de la
multiplicación de los panes y los peces obrada por Jesús el día anterior? ¿Por
qué ayer querían proclamar rey a Jesús y hoy ya no le creen? ¡Qué inconstante
es a menudo el corazón humano! Dice san Bernardo de Claraval: «Los impíos andan
alrededor, porque naturalmente, quieren dar satisfacción al apetito, y
neciamente despreciar el modo de conseguir el fin». Así sucedía con los judíos:
sumergidos en una visión materialista, pretendían que alguien les alimentara y
solucionara sus problemas, pero no querían creer; eso era todo lo que les
interesaba de Jesús. ¿No es ésta la perspectiva de quien desea una religión
cómoda, hecha a medida y sin compromiso?
«Señor, danos siempre de este pan» (Jn 6,34): que estas palabras, pronunciadas por los judíos desde su modo materialista de ver la realidad, sean dichas por mí con la sinceridad que me proporciona la fe; que expresen de verdad un deseo de alimentarme con Jesucristo y de vivir unido a Él para siempre.
«Señor, danos siempre de este pan» (Jn 6,34): que estas palabras, pronunciadas por los judíos desde su modo materialista de ver la realidad, sean dichas por mí con la sinceridad que me proporciona la fe; que expresen de verdad un deseo de alimentarme con Jesucristo y de vivir unido a Él para siempre.
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lunes, 5 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
"NO SOLO DE PAN VIVE EL HOMBRE"
Hoy, después
de la multiplicación de los panes, la multitud se pone en busca de Jesús, y en
su búsqueda llegan hasta Cafarnaúm. Ayer como hoy, los seres humanos han
buscado lo divino. ¿No es una manifestación de esta sed de lo divino la
multiplicación de las sectas religiosas, el esoterismo?
Pero algunas personas quisieran someter lo divino a sus propias necesidades humanas. De hecho, la historia nos revela que algunas veces se ha intentado usar lo divino para fines políticos u otros. Hoy, en el Evangelio proclamado, la multitud se ha desplazado hacia Jesús. ¿Por qué? Es la pregunta que hace Jesús afirmando: «Vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado» (Jn 6,26). Jesús no se engaña. Sabe que no han sido capaces de leer las señales del pan multiplicado. Les anuncia que lo que sacia al hombre es un alimento espiritual que nos permite vivir eternamente (cf. Jn 6,27). Dios es el que da ese alimento, lo da a través de su Hijo. Todo lo que hace crecer la fe en Él es un alimento al que tenemos que dedicar todas nuestras energías.
Entonces comprendemos por qué el Papa nos anima a esforzarnos para re-evangelizar nuestro mundo que frecuentemente no acude a Dios por los buenos motivos. En la constitución "Gaudium et Spes" ("La Iglesia en el mundo actual") los Padres del Concilio Vaticano II nos recuerdan: «Bien sabe la Iglesia que sólo Dios, al que ella sirve, responde a las aspiraciones más profundas del corazón humano, el cual nunca se sacia plenamente con solo los alimentos terrenos». Y nosotros, ¿por qué continuamos siguiendo a Jesús? ¿Qué es lo que nos proporciona la Iglesia? ¡Recordemos lo que dice el Concilio Vaticano II! ¿Estamos convencidos del bienestar que proporciona este alimento que podemos dar al mundo?
Pero algunas personas quisieran someter lo divino a sus propias necesidades humanas. De hecho, la historia nos revela que algunas veces se ha intentado usar lo divino para fines políticos u otros. Hoy, en el Evangelio proclamado, la multitud se ha desplazado hacia Jesús. ¿Por qué? Es la pregunta que hace Jesús afirmando: «Vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado» (Jn 6,26). Jesús no se engaña. Sabe que no han sido capaces de leer las señales del pan multiplicado. Les anuncia que lo que sacia al hombre es un alimento espiritual que nos permite vivir eternamente (cf. Jn 6,27). Dios es el que da ese alimento, lo da a través de su Hijo. Todo lo que hace crecer la fe en Él es un alimento al que tenemos que dedicar todas nuestras energías.
Entonces comprendemos por qué el Papa nos anima a esforzarnos para re-evangelizar nuestro mundo que frecuentemente no acude a Dios por los buenos motivos. En la constitución "Gaudium et Spes" ("La Iglesia en el mundo actual") los Padres del Concilio Vaticano II nos recuerdan: «Bien sabe la Iglesia que sólo Dios, al que ella sirve, responde a las aspiraciones más profundas del corazón humano, el cual nunca se sacia plenamente con solo los alimentos terrenos». Y nosotros, ¿por qué continuamos siguiendo a Jesús? ¿Qué es lo que nos proporciona la Iglesia? ¡Recordemos lo que dice el Concilio Vaticano II! ¿Estamos convencidos del bienestar que proporciona este alimento que podemos dar al mundo?
domingo, 4 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
MARÍA, VIRGEN Y MADRE
(Oración de San Juan Balo II)
Oh Virgen santísima,
Madre de Dios, Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
míranos clemente en esta hora.
Virgo fidélis, Virgen fiel, ruega por nosotros.
Enséñanos a creer como has creído tu.
Haz que nuestra fe
en Dios, en Cristo, en la Iglesia,
sea siempre límpida, serena, valiente, fuerte, generosa.
Mater amábilis, Madre digna de amor.
Mater pulchrae dilectiónis, Madre del Amor Hermoso,
¡ruega por nosotros!
Enséñanos a amar a Dios y a nuestros hermanos
como les amaste tú;
haz que nuestro amor a los demás
sea siempre paciente, benigno, respetuoso.
Causa nostrae laetítiae, causa de nuestra
alegría,
¡ruega por nosotros!
Enséñanos a saber captar, en la fe,
la paradoja de la alegría cristiana,
que nace y florece en el dolor,
en la renuncia,
en la unión con tu Hijo crucificado:
¡haz que nuestra alegría
sea siempre auténtica y plena
para podérsela comunicar a todos!
Amén.
PARA ESCUCHAR Y REZAR
sábado, 3 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
APÓSTOLES FELIPE Y SANTIAGO
3 DE MAYO
Hoy celebramos la fiesta de
los apóstoles Felipe y Santiago. El Evangelio hace referencia a aquellos
coloquios que Jesús tenía sólo con los Apóstoles, y en los que procuraba ir
formándolos, para que tuvieran ideas claras sobre su persona y su misión. Es que
los Apóstoles estaban imbuidos de las ideas que los judíos se habían formado
sobre la persona del Mesías: esperaban un liberador terrenal y político,
mientras que la persona de Jesús no respondía en absoluto a estas imágenes
preconcebidas.
Las primeras palabras que leemos en el Evangelio de hoy son respuesta a una pregunta del apóstol Tomás. «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,6). Esta respuesta a Tomás da pie a la petición de Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta» (Jn 14,8). La respuesta de Jesús es —en realidad— una reprensión: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe?» (Jn 14,9).
Los Apóstoles no acababan de entender la unidad entre el Padre y Jesús, no alcanzaban a ver al Dios y Hombre en la persona de Jesús. Él no se limita a demostrar su igualdad con el Padre, sino que también les recuerda que ellos serán los que continuarán su obra salvadora: les otorga el poder de hacer milagros, les promete que estará siempre con ellos, y cualquier cosa que pidan en su nombre, se la concederá.
Estas respuestas de Jesús a los Apóstoles, también nos las dirige a todos nosotros. San Josemaría, comentando este texto, dice: «‘Yo soy el camino, la verdad y la vida’. Con estas inequívocas palabras, nos ha mostrado el Señor cuál es la vereda auténtica que lleva a la felicidad eterna (...). Lo declara a todos los hombres, pero especialmente nos lo recuerda a quienes, como tú y como yo, le hemos dicho que estamos decididos a tomarnos en serio nuestra vocación de cristianos».
Las primeras palabras que leemos en el Evangelio de hoy son respuesta a una pregunta del apóstol Tomás. «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,6). Esta respuesta a Tomás da pie a la petición de Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta» (Jn 14,8). La respuesta de Jesús es —en realidad— una reprensión: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe?» (Jn 14,9).
Los Apóstoles no acababan de entender la unidad entre el Padre y Jesús, no alcanzaban a ver al Dios y Hombre en la persona de Jesús. Él no se limita a demostrar su igualdad con el Padre, sino que también les recuerda que ellos serán los que continuarán su obra salvadora: les otorga el poder de hacer milagros, les promete que estará siempre con ellos, y cualquier cosa que pidan en su nombre, se la concederá.
Estas respuestas de Jesús a los Apóstoles, también nos las dirige a todos nosotros. San Josemaría, comentando este texto, dice: «‘Yo soy el camino, la verdad y la vida’. Con estas inequívocas palabras, nos ha mostrado el Señor cuál es la vereda auténtica que lleva a la felicidad eterna (...). Lo declara a todos los hombres, pero especialmente nos lo recuerda a quienes, como tú y como yo, le hemos dicho que estamos decididos a tomarnos en serio nuestra vocación de cristianos».
PARA ESCUCHAR
viernes, 2 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
2 DE MAYO
SAN ATANASIO
(Alejandría, c. 295 - id.,
373) Padre y doctor de la Iglesia, también llamado San Atanasio el Grande o
Atanasio de Alejandría. Acudió a Nicea como compañero y diácono del entonces
patriarca de Alejandría y contribuyó a definir la consustancialidad del Padre y
del Hijo divinos y la condenación de Arrio (325). Elegido patriarca (328),
mantuvo contra viento y marea la fidelidad a las decisiones del concilio, lo
cual le valió ser condenado, depuesto y desterrado cinco veces a lo largo de su
vida, tras ser reintegrado a su sede otras tantas, siguiendo los avatares de
tiempos y emperadores, favorables o no al arrianismo. Al fin, logró residir en
su sede hasta morir en ella.
jueves, 1 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
Felicidades a todos los trabajadores en el día de San José Obrero, especialmente a los del mundo de la Radio y la comunicación
Les ofrecemos como regalo las palabras del Papa Francisco del 1° de mayo de 2013
San José interceda por todos los trabajadores del mundo y, con María, Jesús sea el centro de nuestra vida, pidió el Papa Francisco
«Jesús entra en nuestra historia, naciendo de María por obra de Dios, pero con la presencia de san José, el padre legal que lo custodia y también le enseña su trabajo», destacó el Papa Francisco el 1º de mayo, del año pasado, en su audiencia general, poniendo de relieve el comienzo del mes dedicado a la Madre de Dios, con la fiesta de san José obrero. Que todos, en la medida de sus responsabilidades, se esfuercen por crear puestos de trabajo y dar esperanza a los trabajadores, fue el llamamiento del Obispo de Roma, pidiendo que se impulse la dignidad humana laboral, se actúe contra la trata de personas y el trabajo que esclaviza – el trabajo esclavo - y se custodie la creación.
Pensando en las dificultades que tienen no pocos países en el ámbito laboral, el Papa Bergoglio destacó que el trabajo forma parte del plan del amor de Dios y otorga dignidad a la persona, alentando a que pidamos a san José y a la Virgen María que nos enseñen a ser fieles en nuestro trabajo cotidiano y a afrontar con fe las vicisitudes de cada día. En el mes de mayo recordó la importancia del rezo del Rosario, haciendo hincapié en que María y José «acompañan y protegen con ternura el crecimiento del Hijo de Dios».
Éstas fueron las palabras del Papa Francisco:
Éstas fueron las palabras del Papa Francisco:
Queridos hermanos y hermanas: Hoy, primero de mayo, fiesta de san José obrero e inicio del mes dedicado a la Virgen María, deseo reflexionar sobre dos ideas. La primera sobre el trabajo. En el evangelio, Jesús es conocido como «el hijo del carpintero». En el taller de Nazaret, comparte con san José el esfuerzo, el cansancio, los problemas de cada día, así como también la satisfacción. El trabajo forma parte del plan del amor de Dios y otorga dignidad a la persona. No dejo de pensar en las dificultades que tienen no pocos países en el ámbito laboral. Pido a todos que, en la medida de sus responsabilidades, se esfuercen por crear puestos de trabajo y dar esperanza a los trabajadores. San José, que vivió momentos difíciles y puso su confianza en Dios, que no abandona, interceda por todos los trabajadores del mundo.
Deseo referirme también a la actitud de María y José ante Jesús. Ellos acompañan y protegen con ternura el crecimiento del Hijo de Dios, sabiendo conservar y meditar en su corazón todas las cosas. Para escuchar al Señor, es necesario contemplarlo, percibir su presencia, dialogar con Él, sacar tiempo para la oración. En este mes de mayo, recuerdo la importancia y la belleza de la oración del Rosario. Con su recitación, meditamos los momentos centrales de la vida de Jesucristo, tratando de que Él sea el centro de nuestros pensamientos, atenciones y acciones. Pidamos a san José y a la Virgen María que nos enseñen a ser fieles en nuestro trabajo cotidiano y a afrontar con fe las vicisitudes de cada día. Muchas gracias.
PARA ESCUCHAR
http://www.youtube.com/watch?v=inXiU33LsT0
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