viernes, 30 de abril de 2010

CUARTA SEMANA DE PASCUA

SÁBADO
SAN JUAN 14, 7-14  

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Si me habéis conocido a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto.
Felipe le dijo:
—Señor, muéstranos al Padre y nos basta.
—Felipe —le contestó Jesús— ¿tanto tiempo como llevo con vosotros y no me has conocido? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: “Muéstranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las hablo por mí mismo. El Padre, que está en mí, realiza sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y las hará mayores que éstas porque yo voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pidiereis algo en mi nombre, yo lo haré.

En ocasiones, tus palabras, Señor, sonaban a despedida, a testamento. Eran como diálogos postreros de una amistad fuerte. Eran como deseos ardientes de que tu mensaje caído en tus discípulos, hubiera sido conocido de verdad.

Hoy les mostraste un camino claro y fácil. Les dijiste: Si me habéis conocido a Mí, conoceréis también a mi Padre. Entonces interviene Felipe: Señor, muéstranos al Padre y nos basta. ¡Benditos Apóstoles! ¡Querían, pero no sabían! ¡Querían, pero no acababan de entender!

Y Tú, Señor, con la paciencia de siempre, dirigiéndote al bueno de Felipe, le dijiste: Felipe, ¿tanto tiempo como llevo con vosotros y no me habéis conocido? También a nosotros, Señor, nos dices muchas veces: ¡tantos siglos como estoy con vosotros y aún seguís con dudas!

Y como si fuera la última oportunidad —que no lo sería— le dijiste a Felipe: El que me ha visto a Mí ha visto al Padre (...), el Padre, que está en mí, realiza sus obras. Y dirigiéndote a todos, seguiste: Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en Mí; y si no, creed por las obras mismas. Este fue tu estilo de vida: enseñar y hacer.

Y como aguinaldo de este diálogo, añadiste: En verdad, en verdad os digo: el que cree en Mí, también él hará las obras que yo hago, y las hará mayores que estas porque yo voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo: si me pedís algo en mi nombre, Yo lo haré.

Hoy, Señor, te pido, para mí, para todos los hombres: fe en tus enseñanzas, esperanza en tus promesas, caridad en tus exigencias. Estoy seguro que Tú atenderás mis ruegos y darás fiel curso a mis plegarias.

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