domingo, 2 de octubre de 2011

DÍA 2 DE OCTUBRE DE 2011


LOS BUENOS GITANOS

Ayer estuve paseando por las calles del Grupo Ezcaba. Se pasea bien por estos lugares. Hay zonas de sombra, para cuando pega el sol; y zonas de sol para cuando llega el frío. No hay mucha gente paseando y los aires de San Cristóbal llegan frescos y sanos.


Pues bien, ayer cuando paseaba por la calle Donantes de Sangre, en su parte norte, me encontré con un grupo de niños –el mayor no tendría más de diez años-, que colocados entre dos coches, uno de color negro y el otro plateado, hablaban en voz alta de sus cosas.

Justo al llegar a su altura, oí que uno de ellos, decía: “Pues los gitanos también son buenos”. Sí, dijo otro: “Mi hermano tiene amigos gitanos y me ha dicho que son agradecidos”. Sí, terció el más pequeño: “Los gitanos a veces hacen cosas que no están bien, pero otras veces, hacen cosas buenas”. Sí, sí, sí, dijeron todos.

Yo seguí andando y reflexionando sobre estas sentencias infantiles que habían brotado con espontaneidad de aquel grupo de chavales. Y me acordé de una experiencia vivida en mis años de infancia.

Habían llegado a mi pueblo unas familias de gitanos. Era por aquellos años muy corriente ver a las afueras de los pueblos, familias enteras de gitanos. Solían llegar con un carro tirado por una mula o caballo y lleno de cosas y alrededor de los padres, unos cuantos churumbeles y algún perro.

Aparcaban donde podían, casi siempre junto a zonas donde crecía la hierba, con el objeto de tener alimento para el caballo o la mula. Luego pedían por el pueblo, arreglaban paraguas y sartenes y tenían fama de hacerse con alguna gallina de los corrales solitarios.

Pues bien, en una de esas visitas gitanas, llegó un chico, entonces era de nuestra edad –ocho o nueve años-, que con naturalidad se juntó a nosotros niños del pueblo, y nos pidió si le dejábamos ser nuestro amigo. Se lo permitimos y estuvo toda una tarde con nosotros. Fue una experiencia maravillosa.

Nos contó lo duro que era ser gitano, lo que constaba ir de pueblo en pueblo, lo triste que era no tener escuela donde aprender a leer y sumar, cama donde dormir cada noche, iglesia donde rezar los domingos, juguetes con los que jugar y amigos con los que divertirse. Estaba enormemente agradecido de nosotros. Y nos prometió acordarse de nosotros. Ya no recuerdo si le volvimos a ver o no.

Lo que si recuerdo es que a algunos de nosotros, nos entraron las ganas de hacernos gitanos; de pasar, al menos, un día con los gitanos, vivir una jornada las limitaciones y estrecheces de los gitanos.

No lo hicimos. Fue un simple sueño, un deseo infantil, una aventura que nunca llegó. Ahora con el paso del tiempo, con más años encima, reflexiono sobre esto. Y pienso: “El Hijo del Dios se hizo hombre (gitano) y habitó entre nosotros (gitanos). Más aún, se entregó y murió por nosotros. Así con estos pensamientos llegué a la Iglesia y le dí gracias a Dios por haberse quedado en el Sagrario.

PINCHA AQUÍ
http://www.youtube.com/watch?v=iOXz6jNyy8I

1 comentario:

Mercedes dijo...

QUE BONITO CADA DIA ME GUSTA MAS SU PAJINA COMO SACA PARTIDO MEJOR DICHO COMO SACA MENSAJE LLENO DE TERNURA Y AMOR DE DIOS
COMO ME GUSTA SU PAJINA DE TODAS FORMAS LE DIRE TENGO AMIGAS QUE LES VOY A COMENTAR QUE MERECE LA PENA UNOS MINUTOS
Y LUEGO NOS QUEDA EL MENSAJE Y REFLISION
MUY AGRADECIDA DE TANTO COMO NOS AYUDA
AYER NO LOE PUDE COMENTAR PERO LE DIRE ENYRE OTRAS COSS QUE BONITO ES TENER CERCA EN LA PARROQUI A USTEDQUE CON TANTO MIMA A LOS FELIGRESES
YO LE ESTOY MUY AGRADECIDA
SU FELIGRESA MEME