De la patrona de los escritores españoles, con ocasión de su festividad
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(Tomado
de religión en libertad)
Sí señores, porque si ayer veíamos la estrecha relación que tiene con el patronazgo ni más ni menos que de la patria común de todos (pinche aquí si se lo perdió), toca hoy conocer otro de los patronazgos que caben a la excelente escritora Teresa de Cepeda y Ahumada, a la sazón Santa Teresa de Jesús, que no es otro que, precisamente, el de los escritores españoles. Y lo es, patrona de los escritores españoles, porque así lo proclama el 14 de octubre de 1965, el Papa Pablo VI mediante el breve pontificio “Lumen Hispaniae” (Luz de España), en el que escribe: Luz de España y de toda la Iglesia se llama justamente a Santa Teresa de Jesús, no sólo por haber coronado las cumbres de la santidad y fecundísima de espíritu haber sido madre de los carmelitas, varones y mujeres, que practican la regla primitiva de su orden, sino porque, además, escribió libros llenos de admirable sabiduría. Todavía hoy con estas obras y con el fulgor nunca atenuado de su vida, continúa siendo aventajadísima maestra. Con oportuno recuerdo los escritores católicos de España, cuya profesión, ciertamente nobilísima, debe emplearse cada día más y más en la salvación y bien de los hombres, sobre todo en estos tiempos en que un aluvión tenebroso de libros y revistas influye tanto en la ruina de las almas, han manifestado el deseo de acogerse a su patrocinio. Y así, todos lo señores cardenales, arzobispos y obispo de España los ministros de Justicia e Información y Turismo, los presidentes y los miembros de las reales academias, los recotres de las universidades `pontificias y civiles, los directores de ateneso, sociedades y entidades literarias, buen número y selectísimo de escritores espñaoles, recordando el reciente Cuarto Centenario de la Reforma Teresiana, Nos han rogado que nombremos patrona de los escritores españoles católicos a esta ilustrísima virgen. Para que aquellos en quienes recae la mayor responsabilidad de los libros y revistas que se publican tengan a quien volver los ojos en tan importante tarea y encuentren refugio en donde ampararse, Nos accedemos gustosamente a este ruego. Así pues, oído el parecer de la Sagrada Congregación de ritos tras conocimiento cierto y madura deliberación, con la plenitud de nuestra Autoridad Apostólica, en vigor de este breve y de una vez para siempre, nombramos y declaramos a la virgen Santa Teresa de Jesús patrona principal de los escritores españoles católicos, con todos los honores y privilegios litúrgicos que corresponden a los patronos principales de organizaciones y asociaciones” Así pues, felicidades a todos los escritores españoles, entre los cuales, malo o bueno, me cuento también, en el día de su patrona. Y a todos ellos, como a Vds., mis mejores deseos de que también hoy, hagan Vds. mucho bien y no reciban menos. PARA ESCUCHAR https://www.youtube.com/watch?v=AgcPzd8UeRY&list=PLD5BEAEF419D8A615&index=8 |
“ALSERDELAPALABRA” presenta a sus seguidores, breves reflexiones nacidas de la experiencia de la vida ordinaria. Las escribiré con la frescura de lo sencillo y con la esperanza de lo sublime. Espero que mi pluma sea dócil y vuestra aceptación generosa.
jueves, 16 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
miércoles, 15 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
Mensaje del Papa Francisco a Monseñor
Jesús García Burillo
Querido Hermano:
El 28 de marzo de 1515 nació en Ávila una
niña que con el tiempo sería conocida como santa Teresa de Jesús. Al acercarse
el quinto centenario de su nacimiento, vuelvo la mirada a esa ciudad para dar
gracias a Dios por el don de esta gran mujer y animar a los fieles de la
querida diócesis abulense y a todos los españoles a conocer la historia de esa
insigne fundadora, así como a leer sus libros, que, junto con sus hijas en los
numerosos Carmelos esparcidos por el mundo, nos siguen diciendo quién y cómo
fue la Madre Teresa y qué puede enseñarnos a los hombres y mujeres de hoy.
En la escuela de la santa andariega
aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la
lección de su vida y de su obra. Ella entendió su vida como camino de perfección
por el que Dios conduce al hombre, morada tras morada, hasta Él y, al mismo
tiempo, lo pone en marcha hacia los hombres. ¿Por qué caminos quiere
llevarnos el Señor tras las huellas y de la mano de santa Teresa? Quisiera
recordar cuatro que me hacen mucho bien: el camino de la alegría, de la
oración, de la fraternidad y del propio tiempo.
PRIMER CAMINO: EL CAMINO DE LA ALEGRÍA
Teresa de Jesús invita a sus monjas a «andar
alegres sirviendo» (Camino 18,5). La verdadera santidad es alegría, porque
"un santo triste es un triste santo". Los santos, antes que héroes
esforzados, son fruto de la gracia de Dios a los hombres. Cada santo nos
manifiesta un rasgo del multiforme rostro de Dios. En santa Teresa contemplamos
al Dios que, siendo «soberana Majestad, eterna Sabiduría» (Poesía 2), se
revela cercano y compañero, que tiene sus delicias en conversar con los
hombres: Dios se alegra con nosotros. Y, de sentir su amor, le nacía a la Santa
una alegría contagiosa que no podía disimular y que transmitía a su alrededor.
Esta alegría es un camino que hay que andar toda la vida. No es instantánea,
superficial, bullanguera. Hay que procurarla ya «a los principios»
(Vida 13,l). Expresa el gozo interior del alma, es humilde y «modesta»
(cf. Fundaciones 12,l). No se alcanza por el atajo fácil que evita
la renuncia, el sufrimiento o la cruz, sino que se encuentra padeciendo
trabajos y dolores (cf. Vida 6,2; 30,8), mirando al Crucificado y
buscando al Resucitado (cf. Camino 26,4). De ahí que la alegría de
santa Teresa no sea egoísta ni autorreferencial. Como la del cielo, consiste en
«alegrarse que se alegren todos» (Camino 30,5), poniéndose al servicio de
los demás con amor desinteresado. Al igual que a uno de sus monasterios en
dificultades, la Santa nos dice también hoy a nosotros, especialmente a los
jóvenes: «¡No dejen de andar alegres!» (Carta 284,4). ¡El Evangelio no es
una bolsa de plomo que se arrastra pesadamente, sino una fuente de gozo que
llena de Dios el corazón y lo impulsa a servir a los hermanos!
SEGUNDO CAMINO: EL CAMINO DE LA ORACIÓN
La Santa transitó también el camino de la
oración, que definió bellamente como un «tratar de amistad estando muchas veces
a solas con quien sabernos nos ama» (Vida 8,5). Cuando los tiempos son
"recios", son necesarios «amigos fuertes de Dios» para sostener a los
flojos (Vida 15,5). Rezar no es una forma de huir, tampoco de meterse en
una burbuja, ni de aislarse, sino de avanzar en una amistad que tanto más crece
cuanto más se trata al Señor, «amigo verdadero» y «compañero» fiel de viaje,
con quien «todo se puede sufrir», pues siempre «ayuda, da esfuerzo y nunca
falta» (Vida 22,6). Para orar «no está la cosa en pensar mucho sino en
amar mucho» (Moradas IV,1,7), en volver los ojos para mirar a quien no
deja de mirarnos amorosamente y sufrirnos pacientemente
(cf. Camino 26,3-4). Por muchos caminos puede Dios conducir las almas
hacia sí, pero la oración es el «camino seguro» (Vida 213). Dejarla es
perderse (cf. Vida 19,6). Estos consejos de la Santa son de perenne
actualidad. ¡Vayan adelante, pues, por el camino de la oración, con
determinación, sin detenerse, hasta el fin! Esto vale singularmente para todos
los miembros de la vida consagrada. En una cultura de lo provisorio, vivan la
fidelidad del «para siempre, siempre, siempre» (Vida1,5); en un mundo sin
esperanza, muestren la fecundidad de un «corazón enamorado» (Poesía 5); y
en una sociedad con tantos ídolos, sean testigos de que «solo Dios basta»
(Poesía 9).
TERCER CAMINO: EL CAMINO DE LA FRATERNIDAD
Este camino no podemos hacerlo solos, sino
juntos. Para la santa reformadora la senda de la oración discurre por la vía de
la fraternidad en el seno de la Iglesia madre. Esta fue su respuesta
providencial, nacida de la inspiración divina y de su intuición femenina, a los
problemas de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo: fundar pequeñas
comunidades de mujeres que, a imitación del "colegio apostólico",
siguieran a Cristo viviendo sencillamente el Evangelio y sosteniendo a toda la
Iglesia con una vida hecha plegaria. «Para esto os junto El aquí, hermanas»
(Camino 2,5) y tal fue la promesa: «que Cristo andaría con nosotras»
(Vida32,11). ¡Que linda definición de la fraternidad en la Iglesia: andar
juntos con Cristo como hermanos! Para ello no recomienda Teresa de Jesús muchas
cosas, simplemente tres: amarse mucho unos a otros, desasirse de todo y
verdadera humildad, que «aunque la digo a la postre es la base principal y las
abraza todas» (Camino 4,4). ¡Cómo desearía, en estos tiempos, unas comunidades
cristianas más fraternas donde se haga este camino: andar en la verdad de la
humildad que nos libera de nosotros mismos para amar más y mejor a los demás, especialmente
a los más pobres! ¡Nada hay más hermoso que vivir y morir como hijos de esta
Iglesia madre!
CUARTO CAMINO: EL CAMINO DEL PROPIO TIEMPO
Precisamente porque es madre de puertas
abiertas, la Iglesia siempre está en camino hacia los hombres para llevarles
aquel «agua viva» (cf. Jn 4,10) que riega el huerto de su corazón
sediento. La santa escritora y maestra de oración fue al mismo tiempo fundadora
y misionera por los caminos de España. Su experiencia mística no la separo del
mundo ni de las preocupaciones de la gente. Al contrario, le dio nuevo impulso
y coraje para la acción y los deberes de cada día, porque también «entre los
pucheros anda el Señor» (Fundaciones 5,8). Ella vivió las dificultades de
su tiempo -tan complicado- sin ceder a la tentación del lamento amargo, sino
más bien aceptándolas en la fe como una oportunidad para dar un paso más en el
camino. Y es que, «para hacer Dios grandes mercedes a quien de veras le sirve,
siempre es tiempo» (Fundaciones 4,6). Hoy Teresa nos dice: Reza más para
comprender bien lo que pasa a tu alrededor y así actuar mejor. La oración vence
el pesimismo y genera buenas iniciativas (cf. Moradas VII, 4,6).
¡Éste es el realismo teresiano, que exige obras en lugar de emociones, y amor
en vez de ensueños, el realismo del amor humilde frente a un ascetismo afanoso!
Algunas veces la Santa abrevia sus sabrosas cartas diciendo: «Estamos de
camino» (Carta 469,7.9), como expresión de la urgencia por continuar hasta
el fin con la tarea comenzada. Cuando arde el mundo, no se puede perder el
tiempo en negocios de poca importancia. ¡Ojalá contagie a todos esta santa
prisa por salir a recorrer los caminos de nuestro propio tiempo, con el
Evangelio en la mano y el Espíritu en el corazón!
«¡Ya es tiempo de caminar! » (Ana de San
Bartolomé, Últimas acciones de la vida de santa Teresa). Estas palabras de
santa Teresa de Ávila a punto de morir son la síntesis de su vida y se
convierten para nosotros, especialmente para la familia carmelitana, sus
paisanos abulenses y todos los españoles, en una preciosa herencia a conservar
y enriquecer.
Querido Hermano, con mi saludo cordial, a
todos les digo: ¡Ya es tiempo de caminar, andando por los caminos de la
alegría, de la oración, de la fraternidad, del tiempo vivido como gracia!
Recorramos los caminos de la vida de la mano de santa Teresa. Sus huellas nos
conducen siempre a Jesús.
Les pido, por favor, que recen por mí, pues
lo necesito. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.
martes, 14 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
Te ofrezco hoy, un breve comentario a este gran pensamiento
de Camino: 821: “No me olvides que en la tierra todo lo grande ha comenzado siendo
pequeño. —Lo que nace grande es monstruoso y muere”. (nm. 821)
Con frecuencia, olvidamos
este sabio consejo y nos lanzamos, atolondrados, a conseguir de inmediato cosas
grandes. Y nos olvidamos que entre nosotros, las cosas grandes siempre nacen
pequeñas. Lo que nace grande es
monstruoso.
De un grano de trigo, una
espiga; de una pequeña cepa, miles de racimos.
Acabo. Dime si lo entiendes.
lunes, 13 de octubre de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
COMENZAR Y RECOMENZAR
Hoy voy a empezar de nuevo a escribir en mi blogg.
Mejor, voy a recomenzar.
Todo en la vida es recomenzar. Recomenzamos a vivir
cada mañana, cuando al sonar el despertador, nos tiramos de la cama. Recomenzamos,
cuando salimos al pasillo y pulsamos el botón del ascensor.
Recomenzamos, cuando pisamos de nuevo la calle mil veces transitada. Todo es recomenzar.
También vale esto para la vida interior. Me venía
a la memoria el número 292 de Camino: “Precisamente tu vida interior debe ser eso: comenzar... y recomenzar”.
En una
ocasión, le decían a san Josemaría. “Padre, Usted en "Camino" dice
que "comenzar una y otra vez es cosa de santos". Yo, Padre, muchas
veces dudo si el Señor no se cansará de ese comenzar nuestro, una y otra vez.
Y respondía el santo: “No,
no se cansa, se pone muy contento. Cada vez que tu recomienzas y que yo recomienzo,
porque yo tengo que recomenzar también - yo soy un pobre hombre pecador - cada
vez que recomenzamos tu y yo, el Señor se pone muy alegre como en la parábola
del hijo pródigo. De modo que quítate esos pensamientos nebulosos, y que vaya
la claridad a tu cabeza y que sepas con alegría que el Señor está con los
brazos abiertos para recibirte cada vez que vuelves.
Venga, pues, a
comenzar de nuevo.
martes, 10 de junio de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
SAN MIGUEL DE ARALAR
EN LA PARROQUIA
DE SANTA TERESA DE JESUS
Letrillas actuales (4) < Letrillas tradicionales < Centro de espiritualidad <
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lunes, 9 de junio de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
SERMÓN DE LA
MONTAÑA
Las
Bienaventuranzas o beatitudes, expresan cómo debe ser la vida del cristiano,
dónde está su verdadera realización y cómo logrará obtener no sólo la
felicidad, sino la vida eterna. No en vano las bienaventuranzas han sido
llamadas "El compendio del Plan de Dios para el Hombre".
"Bienaventurados
los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados
los mansos porque ellos poseern la tierra. Bienaventurados los hambrientos y
sedientos de Santidad, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque
ellos conseguirán la misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque
ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos a causa de
la santidad, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados
ustedes cuando los maldijeren y persiguieren y dijeren, mintiendo, todo mal
contra ustedes por mi causa. Alégrense, porque la recompensa de ustedes será
grande en los cielos". (Mt 5,3-12).
PARA ESCUCHAR
sábado, 7 de junio de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
SI YO
QUIERO QUE ÉSTE PERMANEZCA HASTA QUE YO VENGA, ¿A TI QUÉ?
TÚ
SÍGUEME
Este
relato corresponde al ultimo capitulo del Evangelio según San Juan. Por la confrontación
de textos se ve que el evangelista es el discípulo al que amaba Jesús, del mismo
modo, es el mismo que en la cena descansó sobre el pecho del Señor.
Pedro y
Juan aparecen frecuentemente en amistad, leemos en hechos 3:1 “Subían un día Pedro
y Juan al templo”… Hechos 3:3-4; “Pues como este viese a Pedro y a Juan…Pedro entonces
fijando con Juan la vista..” 3:11 “Teniendo, pues, él de la mano a Pedro y a
Juan.”
Por eso
Pedro, que debió de comprender que Cristo aludía a su muerte, se interesó por
la suerte de su amigo Juan con relación a su muerte.
Pero Cristo le respondió:
“Si Yo quisiera que éste permaneciese hasta que yo venga, ¿a ti qué (te
importa)? Tú sígueme” Si la amistad llevaba a Pedro a querer saber esto, eran
planes de Dios, en los que él no debía introducirse. Es la actitud de Cristo en
los evangelios.
La
pregunta que Pedro plantea, a continuación, a Jesús sobre la suerte del
discípulo amado recibe de parte del Maestro una respuesta que no deja lugar a
equívocos, en la que afirma la libertad soberana de Dios respecto a cada hombre.
PARA
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viernes, 6 de junio de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
PEDRO,
¿ME
QUIERES?
APACIENTA MIS OVEJAS
También en el ministerio de Pedro se manifiesta, por una parte, la debilidad propia del hombre, pero a la vez también la fuerza de Dios: el Señor manifiesta su fuerza precisamente en la debilidad de los hombres, demostrando que él es quien construye su Iglesia mediante hombres débiles. (...) La tercera referencia al Primado se encuentra en el evangelio de san Juan. El Señor ha resucitado y, como Resucitado, encomienda a Pedro su rebaño. También aquí se compenetran mutuamente la cruz y la resurrección. Jesús predice a Pedro que su camino se dirigirá hacia la cruz. En esta basílica, erigida sobre la tumba de Pedro, una tumba de pobres, vemos que el Señor precisamente así, a través de la cruz, vence siempre. No ejerce su poder como suele hacerse en este mundo. Es el poder del bien, de la verdad y del amor, que es más fuerte que la muerte. Sí, como vemos, su promesa es verdadera: los poderes de la muerte, las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia que él ha edificado sobre Pedro y que él, precisamente de este modo, sigue edificando personalmente. Benedicto XVI, 29 de junio de 2006.
PARA ESCUCHAR
jueves, 5 de junio de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
PARA QUE EL
MUNDO CREA
QUE TÚ ME HAS ENVIADO
Hoy,
encontramos en el Evangelio un sólido fundamento para la confianza: «Padre
santo, no ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que (...) creerán en
mí» (Jn 17,20). Es el Corazón de Jesús que, en la intimidad con los suyos, les
abre los tesoros inagotables de su Amor. Quiere afianzar sus corazones
apesadumbrados por el aire de despedida que tienen las palabras y gestos del
Maestro durante la Última Cena. Es la oración indefectible de Jesús que sube al
Padre pidiendo por ellos. ¡Cuánta seguridad y fortaleza encontrarán después en
esta oración a lo largo de su misión apostólica! En medio de todas las
dificultades y peligros que tuvieron que afrontar, esa oración les acompañará y
será la fuente en la que encontrarán la fuerza y arrojo para dar testimonio de
su fe con la entrega de la propia vida.
La contemplación de esta realidad, de esa oración de Jesús por los suyos, tiene que llegar también a nuestras vidas: «No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que (...) creerán en mí». Esas palabras atraviesan los siglos y llegan, con la misma intensidad con que fueron pronunciadas, hasta el corazón de todos y cada uno de los creyentes.
En el recuerdo de la última visita de Juan Pablo II a España, encontramos en las palabras del Papa el eco de esa oración de Jesús por los suyos: «Con mis brazos abiertos os llevo a todos en mi corazón —dijo el Pontífice ante más de un millón de personas—. El recuerdo de estos días se hará oración pidiendo para vosotros la paz en fraterna convivencia, alentados por la esperanza cristiana que no defrauda». Y ya no tan cercano, otro Papa hacía una exhortación que nos llega al corazón después de muchos siglos: «No hay ningún enfermo a quien le sea negada la victoria de la cruz, ni hay nadie a quien no le ayude la oración de Cristo. Ya que si ésta fue de provecho para los que se ensañaron con Él, ¿cuánto más lo será para los que se convierten a Él?» (San León Magno).
La contemplación de esta realidad, de esa oración de Jesús por los suyos, tiene que llegar también a nuestras vidas: «No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que (...) creerán en mí». Esas palabras atraviesan los siglos y llegan, con la misma intensidad con que fueron pronunciadas, hasta el corazón de todos y cada uno de los creyentes.
En el recuerdo de la última visita de Juan Pablo II a España, encontramos en las palabras del Papa el eco de esa oración de Jesús por los suyos: «Con mis brazos abiertos os llevo a todos en mi corazón —dijo el Pontífice ante más de un millón de personas—. El recuerdo de estos días se hará oración pidiendo para vosotros la paz en fraterna convivencia, alentados por la esperanza cristiana que no defrauda». Y ya no tan cercano, otro Papa hacía una exhortación que nos llega al corazón después de muchos siglos: «No hay ningún enfermo a quien le sea negada la victoria de la cruz, ni hay nadie a quien no le ayude la oración de Cristo. Ya que si ésta fue de provecho para los que se ensañaron con Él, ¿cuánto más lo será para los que se convierten a Él?» (San León Magno).
PARA ESCUCHAR
miércoles, 4 de junio de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
TARSICIO DE AZCONA,
PREMIO PRÍNCIPE DE VIANA
El sacerdote e historiador Jesús Morrás Santamaría (Tarsicio
Azcona) ha recibido este mediodía, de manos de los príncipes de Asturias y
Viana, el Premio Príncipe de Viana 2014, que concede el Gobierno de Navarra
para reconocer la trayectoria de personas o entidades relevantes en el mundo de
la cultura, tanto en los ámbitos de las artes plásticas o la literatura, como
en los de la ciencia, la técnica o la investigación.
Tarsicio Azcona es el pseudónimo literario y nombre religioso de
Jesús Morrás Santamaría, sacerdote e historiador de reconocido prestigio
intelectual, especializado en historia de la iglesia española en tiempos de
Enrique IV y de los Reyes Católicos, y en algunos personajes históricos. Es
autor, entre otras, de una biografía numerosas veces reeditada y muy reconocida
de la reina Isabel la Católica.
Estudió Humanidades en el seminario de Capuchinos de Alsasua,
Filosofía en Estella y Teología en Pamplona. Fue ordenado sacerdote en 1946.
Cursó estudios superiores de Historia de la Iglesia en Roma, donde obtuvo el
título de doctor en Historia de la Iglesia junto con dos diplomas de
Biblioteconomía y Archivística en la Escuela del Vaticano.
El Gobierno de Navarra había recibido en esta edición 8
candidaturas para optar a este galardón, las de José María Goicoechea Aizcorbe,
Juan Cruz Labeaga Mendiola, Ramón Macías Mora, Ana Mari Marín, Francisco Javier
Martínez Bernal, María Ángeles Mezquíriz Irujo, Santiago Montobbio y Jesús
Morrás Santamaría.
El premio ha sido otorgado por el Gobierno foral a la vista de
la propuesta realizada por el jurado, que está integrado por el Consejo
Integran además el Consejo Navarra de Cultura la presidenta de
la Sociedad de Estudios Históricos de Navarra, Mercedes Galán; el deán y
archivero-bibliotecario de la Catedral de Pamplona, Julio Gorricho; el abogado,
profesor universitario y escritor Pedro Charro; el periodista e investigador,
Gabriel Imbuluzqueta Alcasena; el historiador, Javier Itúrbide; la
historiadora, Carmen Jusué; el cineasta, Koldo Lasa; el documentalista, Joaquím
Llansó; el escenógrafo, Tomás Muñoz; el editor Ricardo Pita; el gerente del
Orfeón Pamplonés, Joaquín Romero; la presidenta de la Sociedad de Conciertos
Santa Cecilia y vicepresidencia de la Fundación Pablo Sarasate, María Jesús
Artaiz y la gestora cultural, Nieves Beloqui.
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martes, 3 de junio de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
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Carlos
Luanga y compañeros, Santos
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lunes, 2 de junio de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
BUENAS
NOTICIAS
Hoy podemos
tener la sensación de que el mundo de la fe en Cristo se debilita. Hay muchas
noticias que van en contra de la fortaleza que querríamos recibir de la vida
fundamentada íntegramente en el Evangelio. Los valores del consumismo, del
capitalismo, de la sensualidad y del materialismo están en boga y en contra de
todo lo que suponga ponerse en sintonía con las exigencias evangélicas. No
obstante, este conjunto de valores y de maneras de entender la vida no dan ni
la plenitud personal ni la paz, sino que sólo traen más malestar e inquietud
interior. ¿No será por esto que, hoy, las personas van por la calle
enfurruñadas, cerradas y preocupadas por un futuro que no ven nada claro,
precisamente porque se lo han hipotecado al precio de un coche, de un piso o de
unas vacaciones que, de hecho, no se pueden permitir?
Las palabras de Jesús nos invitan a la confianza: «¡Ánimo!: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33), es decir, por su Pasión, Muerte y Resurrección ha alcanzado la vida eterna, aquella que no tiene obstáculos, aquella que no tiene límite porque ha vencido todos los límites y ha superado todas las dificultades.
Los de Cristo vencemos las dificultades tal y como Él las ha vencido, a pesar de que en nuestra vida también hayamos de pasar por sucesivas muertes y resurrecciones, nunca deseadas pero sí asumidas por el mismo Misterio Pascual de Cristo. ¿Acaso no son “muertes” la pérdida de un amigo, la separación de la persona amada, el fracaso de un proyecto o las limitaciones que experimentamos a causa de nuestra fragilidad humana?
Pero «sobre todas estas cosas triunfamos por Aquel que nos amó» (Rom 8,37). Seamos testigos del amor de Dios, porque Él en nosotros «ha hecho (...) cosas grandes» (Lc 1,49) y nos ha dado su ayuda para superar toda dificultad, incluso la muerte, porque Cristo nos comunica su Espíritu Santo.
Las palabras de Jesús nos invitan a la confianza: «¡Ánimo!: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33), es decir, por su Pasión, Muerte y Resurrección ha alcanzado la vida eterna, aquella que no tiene obstáculos, aquella que no tiene límite porque ha vencido todos los límites y ha superado todas las dificultades.
Los de Cristo vencemos las dificultades tal y como Él las ha vencido, a pesar de que en nuestra vida también hayamos de pasar por sucesivas muertes y resurrecciones, nunca deseadas pero sí asumidas por el mismo Misterio Pascual de Cristo. ¿Acaso no son “muertes” la pérdida de un amigo, la separación de la persona amada, el fracaso de un proyecto o las limitaciones que experimentamos a causa de nuestra fragilidad humana?
Pero «sobre todas estas cosas triunfamos por Aquel que nos amó» (Rom 8,37). Seamos testigos del amor de Dios, porque Él en nosotros «ha hecho (...) cosas grandes» (Lc 1,49) y nos ha dado su ayuda para superar toda dificultad, incluso la muerte, porque Cristo nos comunica su Espíritu Santo.
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domingo, 1 de junio de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
¿QUÉ NOS ENSEÑA
LA ASCENSIÓN?
Con la Ascensión, Jesús alcanza la meta final y es exaltado; se hace Señor y primogénito de sus hermanos. La plenitud sólo se alcanza al final y es un don de Dios.
Jesús ha ascendido al Cielo y nos espera en la meta. Nosotros debemos trabajar para cumplir con nuestra misión en la tierra. Hay que vivir como Él, amar como Él, buscar el Reino de Dios.
Debemos anunciar el Evangelio con la palabra y con la vida.
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sábado, 31 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
MARÍA VISITA A SU PRIMA
SANTA
ISABEL
Y si nuestro
salmo comienza con los primeros versos proclamando "beato" a
"quien camina en la Ley del Señor" y a "quien custodia sus
enseñanzas", es también la Virgen María la que lleva a cumplimiento la
perfecta figura del creyente descrito por el salmista.
Es Ella, de hecho, la verdadera
"beata", proclamada como tal por Isabel por "haber creído que se
cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor", y es de Ella y de su
fe de quien el mismo Jesús da testimonio cuando, a la mujer que gritaba
"Bendito el seno que te ha llevado", responde: "Felices más bien
los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".
Cierto, María es
bendita porque en su seno llevó al Salvador, pero sobre todo porque acogió el
anuncio de Dios, porque fue una guardiana atenta y amorosa de su Palabra. Benedicto XVI, 9
de noviembre de 2011..
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viernes, 30 de mayo de 2014
SENCILLAS VVENCIAS
VUESTRA TRISTEZA SE CONVERTIRÁ
EN GOZO
Hoy comenzamos el Decenario del Espíritu
Santo. Reviviendo el Cenáculo, vemos a la Madre de Jesús, Madre del Buen
Consejo, conversando con los Apóstoles. ¡Qué conversación tan cordial y llena!
El repaso de todas las alegrías que habían tenido al lado del Maestro. Los días
pascuales, la Ascensión y las promesas de Jesús. Los sufrimientos de los días
de la Pasión se han tornado alegrías. ¡Qué ambiente tan bonito en el Cenáculo!
Y el que se está preparando, como Jesús les ha dicho.
Nosotros sabemos que María, Reina de los Apóstoles, Esposa del Espíritu Santo, Madre de la Iglesia naciente, nos guía para recibir los dones y los frutos del Espíritu Santo. Los dones son como la vela de una embarcación cuando está desplegada y el viento —que representa la gracia— le va a favor: ¡qué rapidez y facilidad en el camino!
El Señor nos promete también en nuestra ruta convertir las fatigas en alegría: «Vuestra alegría nadie os la podrá quitar» (Jn 16,23) y «vuestra alegría será completa» (Jn 16,24). Y en el Salmo 126,6: «Al ir, va llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando trayendo sus gavillas».
Durante toda esta semana, la Liturgia nos habla de rejuvenecer, de exultar (saltar de alegría), de la felicidad segura y eterna. Todo nos lleva a vivir de oración. Como nos dice san Josemaría: «Quiero que estés siempre contento, porque la alegría es parte integrante de tu camino. —Pide esa misma alegría sobrenatural para todos».
El ser humano necesita reír para la salud física y espiritual. El humor sano enseña a vivir. San Pablo nos dirá: «Sabemos que todas las cosas contribuyen al bien de los que aman a Dios» (Rom 8,28). ¡He aquí una buena jaculatoria!: «¡Todo es para bien!»; «Omnia in bonum!».
Nosotros sabemos que María, Reina de los Apóstoles, Esposa del Espíritu Santo, Madre de la Iglesia naciente, nos guía para recibir los dones y los frutos del Espíritu Santo. Los dones son como la vela de una embarcación cuando está desplegada y el viento —que representa la gracia— le va a favor: ¡qué rapidez y facilidad en el camino!
El Señor nos promete también en nuestra ruta convertir las fatigas en alegría: «Vuestra alegría nadie os la podrá quitar» (Jn 16,23) y «vuestra alegría será completa» (Jn 16,24). Y en el Salmo 126,6: «Al ir, va llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando trayendo sus gavillas».
Durante toda esta semana, la Liturgia nos habla de rejuvenecer, de exultar (saltar de alegría), de la felicidad segura y eterna. Todo nos lleva a vivir de oración. Como nos dice san Josemaría: «Quiero que estés siempre contento, porque la alegría es parte integrante de tu camino. —Pide esa misma alegría sobrenatural para todos».
El ser humano necesita reír para la salud física y espiritual. El humor sano enseña a vivir. San Pablo nos dirá: «Sabemos que todas las cosas contribuyen al bien de los que aman a Dios» (Rom 8,28). ¡He aquí una buena jaculatoria!: «¡Todo es para bien!»; «Omnia in bonum!».
PARA ESCUCHAR
jueves, 29 de mayo de 2014
SENCILLAS VIVENCIAS
VUESTRA
TRISTEZA SE CONVERTIRÁ
EN ALEGRÍA
En
algunos lugares, hoy se celebra la fiesta de la Ascensión. Jesús se va al
Padre, pero antes se lo comunica a los suyos: “Dentro de poco ya no me veréis,
pero poco después me volveréis a ver”.
Una vez
más, los apóstoles no entienden lo que Jesús les dice: que es el camino, para
llegar al Padre ”yo soy el camino la vedad y la vida, nadie va al Padre sino
por mi. Camino único para llegar al Padre, Verdad: si me habéis conocido a mi
conoceréis también al Padre. Vida: esta es la vida eterna, que te conozcan a ti
único Dios verdadero y al que enviaste Jesucristo.
Nuestro
peregrinar debe ser por el único camino: Cristo, él nos lleva al encuentro con
el Padre. En estos días de Pascua nos hemos encontrado con Cristo resucitado y
hemos escuchado su promesa: de que resucitaremos con Él.
Trabajemos
incansablemente para llegar al encuentro definitivo, no nos distraigamos de
nuestra meta y pidamos que Cristo sea reconocido por todos como el único Camino
,Verdad y Vida.y que nuestra tristeza se convierta en gozo.
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