miércoles, 24 de agosto de 2011

DÍA 24 DE AGOSTO DE 2011

UNA SENCILLA EXPERIENCIA

Hoy quiero contar una sencilla experiencia. Una experiencia que nos señala que los cristianos, también los sacerdotes, podemos ser anunciadores de la Buena Nueva, en todo momento, en todos los lugares, también en la calle.
Puede hacer tres o cuatro años. Paseaba por los alrededores de la Parroquia. Era por la tarde. Un viento suave y fresco soplaba del norte. Pero como lucía un hermoso sol, no se notaba demasiado el frío. De todas formas, los que aquella tarde paseábamos por el paseo del  grupo Ezcaba, aprovechábamos los lugares de sol.
No había mucha gente. Me fijé en un matrimonio. Caminaban despacio. Él apoyado en su mujer con una mano, en la otra llevaba un fino bastón. Al llegar a su altura, les dije un sencillo: Buenas tardes. Me respondieron con idéntica expresión: Buenas tardes. Comenzamos a hablar.
Me contaron su lugar de nacimiento, su situación familiar, sus ideas religiosas y más. Yo les escuché con agrado, y también les conté en breves pinceladas, mi  origen y mi situación. Noté que les caí bien. Sin más, nos despedimos.
Nos vimos más veces. Siempre me saludaban con amabilidad. Cosa que me llamaba la atención. Aunque lo que más me llamó la atención fue, que desde esos días, les vi acudir habitualmente a Misa los domingos. Y no sólo eso, sino que comenzaron a frecuentar la comunión. Se les notaba contentos.
Y desde entonces, siempre que me ven me saluda. Nos saludamos. Más aún, nos felicitamos en el día de los cumpleaños. Me preguntan dudas, me consideran, somos amigos.
Les veo muchas veces, juntos. En ocasiones, a la mujer sola, que acude a la compra. Esta mañana mismo, cuando iba a la Iglesia, nos hemos encontrado. Un saludo y una despedida llena de agradecimiento.

He pensado que nuestro pulpito también está en la calle. Me acordé de aquella imagen que utilizó frecuentemente San Josemaría, cuando se refería al testimonio y acción de los cristianos laicos en medio de un mundo manchado tantas veces por el pecado: "nosotros tenemos que seguir en medio de este mundo podrido; en medio de este mar de aguas turbias; en medio de esos ríos que pasan por las grandes ciudades y por los villorrios, y que no tienen en sus aguas la virtud de fortalecer el cuerpo, de apagar la sed, porque envenenan. Hijos míos, en medio de la calle, en medio del mundo hemos de estar siempre, tratando de crear a nuestro alrededor un remanso de aguas limpias, para que vengan otros peces, y entre todos vayamos ampliando el remanso, purificando el río, devolviendo su calidad a las aguas del mar".

3 comentarios:

ester dijo...

No recuerdo qué día al final de su escrito nos pedía no sólo, alabanzas ante sus escritos, pero la verdad que con los relatos que nos cuenta y las enseñanzas que nos aporta de momento no puedo decirle más que gracias y siga animándonos a realizar actos buenos. Ya ve también a través de las nuevas tecnologías se enseña.
Gracias

Mercedes dijo...

Que emocionante testimonio que contento se tienen que encontrar cuando las almas se enriquecen y se llenan de ese amor de Dios
como me gustaria yo algun dia contarle tambien alguna cosa buena
Que buen comentario de San Josemaria
Le pueno decir que le rezo mucho y animo a las personas que puenan leer esto le intenten conocer
Se que lo agradeceran
su feligresa meme

daniel dijo...

Padre es tan bonito leer sus mensajes que estoy deseando que pase el dia para poder leer su pajina
D Josemaria voy a decir a mis amigos que merecela pena entrar en su pajina
Un dia pasare por su paroquia
un chico con ganas de luchar Daniel